Estudios Bíblicos en Texto

AMAR O NO AMAR - 1 Juan 2:7-11

En 1994, la Madre Teresa de Calcuta fue la oradora principal en el “Desayuno Nacional de Oración en Washington DC.” ¡La escena fue inolvidable! A ambos lados del podio estaban sentados el Presidente Clinton de los Estados Unidos, el Vice-Presidente, y otros dignatarios.

Los asistentes llevaron a la Madre Teresa, de 83 años de edad, al podio en su silla de ruedas, y la ayudaron a pararse sobre una plataforma especial. Pero las palabras de esta gran mujer, que solo medía un metro veinte, y que con las justas alcanzaba al micrófono, causaron conmoción a través del auditorio.

Ella regañó a los Estados Unidos, y a sus líderes, por la ley que tenían del aborto. La Madre Teresa dijo, que los Estados Unidos, se había convertido en una nación egoísta, y que estaba a punto de perder el verdadero significado del amor.

Ella dijo, “Si aceptamos que una mamá pueda matar a su propio hijo, ¿cómo le vamos a decir a otra gente que no se maten entre sí? Cualquier país, que acepta el aborto, no le está enseñando a su gente a amar, sino le está enseñando a usar la violencia para conseguir lo que quiere.”

La Madre Teresa le rogó a las mujeres embarazadas, a aquellas que no querían tener a sus hijos: “Por favor, no mates a tu hijo. ¡Dámelo ¡Yo lo cuidaré! ¡Yo lo amaré!” ¡Y ella lo decía en serio!

La Madre Teresa dio en adopción a más de tres mil niños a las familias de Calcuta. Ella fue un modelo de amor abnegado, hablando a favor de las criaturas indefensas, y protegiéndolas contra la falta de amor en este mundo.

EMPECEMOS EN ORACIÓN

Padre, gracias por Tu Presencia y por amarnos apasionadamente. Haznos sensibles al dolor humano. Queremos amar a otros como Tú los amas. Queremos que Tu Espíritu Santo nos guíe, y que Tu Palabra sea el compás que necesitamos para sobrellevar las tormentas de la vida.

Señor, queremos ser las mujeres que Tú nos has creado a ser. Queremos honrarte con nuestras vidas. Háblanos a través de Tu Palabra, y transfórmanos a la imagen de nuestro Salvador. En el nombre de Jesús. Amén

En su gran libro, “La Iglesia a Finales del Siglo 20” Francisco Schaeffer dijo que el amor es “la marca del cristiano.” Y él usó el Evangelio de Juan 13:34-35, como referencia para este libro, en el cual Jesús le da un mandamiento nuevo a Sus discípulos.

“Un mandamiento nuevo les doy: Que se amen unos a otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes unos a otros. 35 En esto conocerán TODOS que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros.”

El punto que Schaeffer hace aquí es, QUE SÓLO POR LA MARCA DEL AMOR, el mundo puede saber que los cristianos son indudablemente cristianos. Y que Jesús fue enviado por el Padre. ¡Y Schaeffer tenía razón!

Sin embargo, debemos agregar también QUE ES POR EL AMOR, que los cristianos mismos, podemos saber que somos cristianos. Es decir, un cristiano puede darse cuenta QUE ES SALVO EN CRISTO, cuando comienza a amar REALMENTE a aquellos, por quienes Jesús murió.

EL TITULO DE ESTE MENSAJE ES “AMAR O NO AMAR”. Y ESTÁ DIVIDIDO EN TRES SEGMENTOS: (I) EL MANDAMIENTO ES DE AMAR; (II) LA LUZ ES DE AMAR; (III) LA OSCURIDAD ES DE NO AMAR.

ASÍ QUE… COMENCEMOS CON EL PRIMER SEGMENTO…

I. EL MANDAMIENTO ES DE AMAR (1 Juan 2:7-8)

7 Hermanos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que ustedes han tenido desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que han oído desde el principio.

No hay nada FUNDAMENTALMENTE NUEVO en todo esto. Sin embargo, Juan nos recuerda aquí, que este mandamiento lo hemos tenido desde el principio. La frase, “Este mandamiento antiguo es la palabra que han oído desde el principio, la podemos considerar de dos maneras:

(1)Puede referirse al principio del cristianismo. O (2) Puede referirse, al principio de la ley de Moisés. Es decir, al mandamiento que existía en la época del Antiguo Testamento. Yo pienso, que tiene más sentido, que se trate de la ley del amor contenida en el Antiguo Testamento, y NO a la ley del amor confirmada por Jesús a los cristianos.

Uno de los fariseos le preguntó a Jesús en Mateo 22:36-39, “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?” 37 Jesús le respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y más importante mandamiento. 39 Y el segundo es semejante al primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

PAUSA

En los años 1600s, era la costumbre de Samuel Rutherford, un ministro escocés muy devoto, de preparar a su familia los sábados por la noche para el Día del Señor, LEYÉNDOLES EL CATECISMO. Preguntas y respuestas iban y venían alrededor de la mesa.

Un sábado, esta tradición fue interrumpida, por un toque a la puerta. Samuel, que era muy hospitalario, invitó al visitante a que se uniera al círculo familiar. Cuando le tocó su turno al visitante, la pregunta fue, ¿Cuántos mandamientos hay? Y el visitante contestó, “Once.”

Samuel se sorprendió que un hombre “obviamente bien educado” fuera tan ignorante, así que lo corrigió. Pero el visitante justificó su respuesta, “citando a Jesús,” “Un mandamiento nuevo les doy. Que se amen unos a otros.”

Este amor me hace acordar a LA MARAVILLOSA AMISTAD que David y Jonatán tuvieron. Jonatán es considerado “el Príncipe de los Amigos.” Él era el hijo del rey, y aparentemente, el heredero del trono.

Pero de repente David apareció en la escena con su belleza, valentía, y ese magnetismo y heroísmo, que lo marcaban como el próximo líder de la nación. Un hombre pequeño se hubiera sentido sumamente celoso de David.

Se sobreentiende que un hombre bueno e inteligente COMO JONATÁN, no hubiera querido tener nada que ver con David. Sin embargo, Jonatán le cedió la corona a David. Jonatán era un alma excepcional. El desterró toda ambición de su corazón, Y SU ALMA SE UNIÓ A LA DE DAVID.

Esta amistad, entre David y Jonatán, iluminó las páginas de una era de corrupción y de guerra en la nación de Israel. Su amistad fue “COMO UN HILO DE ORO” entretejido en la textura de los últimos años de la historia de Saúl.

¡Y David fue digno de esa amistad! El cuidó del hijo lisiado de Jonatán con la ternura de un padre. Grandes amistades pueden crecer solamente entre seres extraordinarios y generosos.

PAUSA

Una persona QUE NO ES SALVA puede ser, por naturaleza, egoísta. ¡Y hasta odiosa! A pesar de que a todas nos encanta un bebé recién nacido, debemos confesar, que el bebé es ególatra, y que piensa que el mundo entero gira alrededor de su cuna. El bebé “es típico” de una persona que no es salva.

Tito 3:3 dice “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y de deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros”

¡Puede que este “retrato sin retocar” DEL INCRÉDULO, no sea muy bonito, pero es indudablemente correcto! Cuando un pecador confía en Cristo, recibe una nueva vida y una nueva naturaleza. El Espíritu Santo de Dios entra a vivir en él, y el amor de Dios es derramado en su corazón por el Espíritu Santo.

1 de Tesalonicenses 4:9 dice, “En cuanto al amor fraternal, no es necesario que les escriba, porque Dios mismo, les ha enseñado que ustedes deben amarse los unos a los otros.” ¡El nuevo creyente descubre que ahora odia todo lo que acostumbraba a amar, y que ama todo lo que solía odiar!

Es importante que entendamos el significado del amor cristiano. No es una emoción sentimental, ni una cosa superficial -- que los creyentes tratan de “fabricar” para poderse llevar bien entre sí. El amor es una cuestión de la voluntad, más que de una emoción.

No es actuar “como si los amaras”, SINO MÁS BIEN, amarlos porque realmente los amas. ESTO NO ES HIPOCRESÍA. ¡Es obediencia a Dios! La vida cristiana sin amor, ¡NO ES NADA!

8 Sin embargo, les escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en Él y en ustedes, porque las tinieblas se van desvaneciendo, y la luz verdadera ya alumbra.

¡El amor es el nuevo mandamiento. ¿Y qué es lo que impulsa este amor? ¡ES EL AMOR DE JESÚS! Jesús dijo “En esto conocerán TODOS que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros.”

“Ese amor que es paciente y bondadoso; que no es envidioso ni jactancioso, no se envanece; no hace nada impropio.

No es egoísta ni se irrita.; no es rencoroso; no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta ¡El amor jamás dejará de existir!

El símbolo del verdadero discipulado no son las doctrinas que creemos, ni los tipos de himnos y música que preferimos, ni los rituales que observamos, ni los estatutos que nos agradan.

Tampoco es por nuestro fervor por salvar almas, ni por nuestra lealtad por las iglesias que escogemos – sino por nuestro amor a todos aquellos que aman a nuestro Señor. Cuando la gente ve eso, ellos reconocen a Cristo en Sus discípulos, Y RECONOCEN AL AMOR, como Suyo.

PAUSA

Al antiguo mandamiento, por muy sublime que fuera, le faltaba algo. El hombre caído no podía amar a Dios de la forma como Dios requería ser amado. Y tampoco podía amar a su prójimo, de la forma como Dios mandaba. Lo que realmente se necesitaba, era la encarnación a la ley del amor.

No solo era necesario ver el amor en acción en la vida diaria del ser humano, sino también, que la vida de este nuevo amor fuera implantada en ellos. En otras palabras, el amor necesitaba ser implantado, como lo había estado en nuestro Señor Jesucristo. Y necesitaba ser experimentado… “encarnado en ellos”, por el milagro del nuevo nacimiento.

Juan vio como Jesús vivía. La forma como reaccionaba. Las cosas que decía, las cosas que hacía por la gente… HASTA POR SUS ENEMIGOS. Todo acerca de Jesús era como prender la luz en un lugar oscuro. Los mandamientos del Antiguo Testamento personificaban principios, preceptos, y proposiciones, que habían sido discutidos y debatidos por siglos.

En cambio, cuando Jesús vino al mundo, esos mandamientos fueron personificados. ¡La ley cobró vida en Jesús!

“Nunca los vimos de esta forma” fue el comentario, que hasta los críticos de Jesús hicieron, cuando éste perdonó a un paralítico, y luego lo sanó, para probar, que Él podía perdonar y sanar.

PAUSA

Lo que era ahora nuevo acerca del Antiguo Testamento era la encarnación… primero en Cristo, y luego en los corazones y vidas de Su gente vuelta a nacer. La oscuridad había pasado. La verdadera luz ahora brillaba. El amor fue encarnado en Jesús. El amor brilló en todo lo que Jesús hacía. Y lo que es verdad de Él, debe de ser verdad de nosotros.

Un día, Teresita, una chiquita de tres años, le preguntó a su mamá, “Mami, ¿Qué es la Navidad?” La mamá le explicó tiernamente que la Navidad era el cumpleaños de Jesús. Entonces Teresita le preguntó, “Por qué es que NO le damos regalos a Jesús, ¿si es Su cumpleaños?”

La mamá le explicó, que la tradición de intercambiar regalos, era una forma de expresar nuestro amor unos por otros. Al parecer, ese fue el fin del asunto. El tema no se volvió a mencionar… hasta el día de la nochebuena, cuando la chiquita toda soñolienta, puso un regalo debajo del árbol antes de irse a la cama.

Ella le dijo a sus papás, que era el regalo de cumpleaños para Jesús. Teresita estaba segura que Jesús lo abriría, durante la noche, mientras ella dormía.

Y mientras Teresita dormía, la mamá, no queriendo que su hija se desilusionara, abrió el regalo “mal envuelto”, y encontró que era una caja vacía. Al día siguiente, el día de Navidad, Teresita se emocionó mucho al ver que la caja había sido abierta, y que su regalo ya no estaba ahí.

¿Qué había en la caja?... Le preguntó la mamá toda confundida. “Mami, era una caja llena de amor,” dijo la chiquita. ¡Qué maravilloso es el encanto infantil! ¡Y que maravilloso es su amor por Jesús!

8 Las tinieblas se van desvaneciendo, y la luz verdadera ya alumbra”.

Los papás de Susana eran muy ricos. ¡Pero nunca iban a la iglesia! Un día una amiga de Susana la invitó a ir a la iglesia con ella. Susana se entregó a Jesús ese día.

Cuando Susana les contó s sus papás que había recibido a Jesús en su corazón, ellos le dijeron furiosas, QUE SI ELLA VOLVÍA A LA IGLESIA, tendría que irse de la casa. Como Susana solo tenía 16 años, esa era una decisión bien difícil de tomar.

No obstante, Susana volvió a ir a la iglesia. Los papás le dijeron que se fuera de la casa inmediatamente. Susana, con lágrimas en los ojos, empacó sus maletas, y abrió la puerta principal de la casa para irse.

De repente, sus papás la llamaron de regreso, y le dijeron muy compungidos, “Susana, SI TU AMAS A DIOS TANTO, nosotros también queremos conocerlo.”

¡ASI QUE! YA VIMOS EN EL PRIMER SEGMENTO QUE EL MANDAMIENTO ES DE AMAR… AHORA VAYAMOS AL SEGUNDO SEGMENTO…

II. LA LUZ ES DE AMAR – (1 Juan 2:10)

10 El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.

En el momento en que la guerra entre Perú y Chile estalló en 1879, un muchacho peruano se enlistó para servir a su patria. En esa época, él estaba de novio con una chica muy bonita de la sociedad de Lima. Y por lo tanto, el matrimonio se tuvo que posponer.

La novia del joven contaba los días, esperando ansiosa, su regreso. El joven tuvo mucha suerte, y sobrevivió batalla tras batalla. Desgraciadamente, fue herido en la Batalla de Tarapacá. Y mientras la novia esperaba sus cartas, las cartas dejaron de venir.

Finalmente, recibió una carta… dirigida a ella, con una letra que no le era conocida. Esta decía, “Ha habido otra terrible batalla. Esta vez no he tenido tanta suerte. He perdido mis dos brazos. No he podido escribir yo mismo, pero un compañero está escribiendo esta carta por mí.

Te estoy escribiendo para decirte que te amo más que nunca, pero que tendré que depender DE OTRA GENTE para el resto de mi vida. Y también te escribo para liberarte de nuestro compromiso.”

¡Ella nunca contestó esa carta! Más bien, tomó el próximo tren, y se fue al hospital de Tarapacá. Cuando llegó, habló con el capitán para que la dejara ver a su novio. Este le dio el número del catre, y ella caminó a través de la línea de catres.

En el momento que sus ojos vieron su número, ella corrió hacia el catre, y echó sus brazos alrededor del cuello de su amado, y lo besó. “Nunca te abandonaré,” le dijo ella con lágrimas en los ojos. ”Estas manos mías siempre te cuidarán. ¡Te mantendré! ¡Te dedicaré mi vida!

Hermanas, nosotras no podemos cuidarnos. La ley dice que estamos derrotadas. Pero Cristo dice, “Yo cuidaré de ti. Estaré contigo todos los días… hasta el fin del mundo. ¡El amor de Cristo es para siempre! ¡Él nunca nos abandonará!

10 El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.

Aquí el simbolismo del amor es la luz. Una persona no puede caminar en la luz y en la oscuridad al mismo tiempo. Si amamos a nuestra hermana, nosotras caminamos en la luz. Esto no significa que necesitamos ser afectuosas CON TODAS LAS HERMANAS, o estar emocionalmente unidas, a todas las cristianas.

El amor incondicional, conocido en el griego como, AGAPE, es el amor que se da sin esperar nada a cambio.

Es el amor que reconoce, que acepta y que aprecia todas las cosas, incluso aquellas que no entiende. Debemos elegir amar incondicionalmente El amor es algo que se aprende… que se practica. La Biblia no nos ordena a que “sintamos” de cierta manera hacia otros, sino solo que “actuemos” apropiadamente hacia otros.

Cuando amamos a otros, porque queremos obedecer a Dios, demostramos, que realmente, amamos. ∐También es importante practicar el amor en una iglesia local. De lo contrario, siempre habrá problemas y desunión.

1 Pedro 1:22 dice, “Ámense los unos a los otros de todo corazón.” Si realmente somos cristianas, amaremos a nuestro prójimo fervientemente. El amor es la prueba de nuestra vida divina, y la muestra de que hemos cruzado de las tinieblas a la luz. El apóstol Juan define al amor como algo práctico… como algo sacrificial.

Describiendo a los cristianos del siglo primero, Arístides le dijo al emperador romano Adrián: “Los cristianos se aman unos a otros. Siempre ayudan a las viudas. Salvan a los huérfanos de aquellos que quieren hacerles daño.

Si tienen algo, lo comparten generosamente con la persona, que no tiene nada. Si ven a un extranjero, lo llevan a su casa. Y son tan felices, como si se tratara de un verdadero hermano. No se consideran, a sí mismos, hermanos y hermanas en el sentido usual de la palabra, sino hermanos, EN DIOS, por medio del Espíritu Santo.

1 Juan 3:16-18 dice: “En esto hemos conocido el amor: en que El dio Su vida por nosotros. Así también nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.

17 Pero, ¿Cómo puede habitar el amor de Dios en aquel que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano pasar necesidad, y le cierra su corazón? 18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.”

Así que, considerando todo esto, quisiera que te hagas estas preguntas: “¿Me preocupo por otras creyentes, o soy fría e indiferente? ¿Cómo respondo a las oportunidades de servir en varios ministerios?

¿Te gusta tener compañerismo con otras cristianas – conversar con ellas, hablar de las cosas de Dios, estudiar la Palabra juntas, y orar con ellas?” Cuando te encuentras con una amiga en la iglesia, que tiene una necesidad, ¿estás dispuesta a darle dinero, tiempo, oración, recursos, servicio, o hasta de escucharla con atención y afecto?

Si tú puedes contestar estas preguntas con un rotundo “SI”, entonces puedes estar segura de tu salvación.

¡ASÍ QUE! YA VIMOS QUE EL MANDAMIENTO ES DE AMAR Y LA LUZ ES TAMBIEN DE AMAR… AHORA TERMINEMOS CON NUESTRO TERCER Y ÚLTIMO SEGMENTO…

III. LA OSCURIDAD ES DE NO AMAR – (1 Juan 2:9,11)

9 El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. 11 Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

Juan recordaba cuan completamente humano había sido Jesús. Él había tenido Sus preferencias. Como por ejemplo, Jesús encontró UN ESPÍRITU AFÍN AL SUYO en el joven rico. En el momento que Jesús lo conoció, sintió amor por él. Al igual que por Marta, María y Lázaro.

Hasta el mismo Juan, había ocupado un lugar especial en el corazón de Jesús, describiéndose así mismo, muchas veces, “como el discípulo al que Jesús amaba.” Sin embargo, nuestro Señor nunca dejó que las preferencias o los prejuicios hicieran diferencias en Su corazón.

Jesús amó a Pilatos tanto como amó a Pedro. Y hubiera salvado a Caifás, tan gustosamente, como lo hizo con Nicodemo. ¡Eso es lo que Juan recordaba! Y ese fue el mismo estándar, que Juan usó, para vivir su propia vida.

Y ese es el estándar que él establece para todos aquellos que dicen amar a Jesucristo. Después de todo, como van a saber los NO CREYENTES ¿CÓMO ES JESÚS?, si no les exhibimos a otros, SU VERDADERA IMAGEN.

PAUSA

Había una chica que detestaba las caricaturas y chistes, que aparecían en los periódicos, acerca de su famoso papá.

Un día, la chica no pudo más, y tomó una fotografía de un cuadro de su papá, que colgaba de la pared de su casa, y fue a enseñárselas al editor del periódico… y al caricaturista, para que vieran como era su papá realmente.

¡Juan espera que nosotras hagamos lo mismo! Que nosotras seamos la fotografía de Jesucristo -- para que la gente pueda ver como es Jesús realmente.

11 Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

Un ejemplo típico de esto fue el Rey Saúl, que estaba celoso de David. Los capítulos negros de la vida de Saúl comenzaron cuando David se ganó los aplausos de la nación por haber matado a Goliat, el gigante.

Por un buen tiempo, Saúl luchó contra la mala voluntad que le tenía a David. Pero su odio por él aumentó tanto, que terminó dominando su vida entera. Hasta el punto, que dejó que la administración de su reino cayera en ruinas.

Saúl odiaba a todos aquellos, que querían y apoyaban a David, aun a su propio hijo Jonatán, al cual trató de matar, en un arrebato de ira. Estaba tan obsesionado con David, que ignoró la amenaza, que los filisteos representaba a su reino, y dejó que su vida se degenerara en una campaña lunática por atrapar a David.

Muchas veces, atentó contra la vida de David. Y hasta masacró a una colonia entera de sacerdotes, porque sospechaba que ellos habían apoyado a David, y lo habían ayudado a escaparse.

En dos ocasiones, David pudo haber matado a Saúl. ¡Así de cerca lo tenía! ¡Pero David optó por dejarlo ir EN VEZ! Saúl se arrepintió, pero al poco tiempo, volvió a sus artimañas de antes, planeando nuevas campañas para acorralar, y capturar, y matar a David.

Saúl odiaba al hombre que era realmente su mejor amigo, en el verdadero sentido de la palabra. Saúl pasó su vida de un episodio negro, a otro, -- CEGADO A TODO -- hasta que al final, sus celos, miedo, furia y malicia se apoderaron de su existencia.

El terminó en una oscuridad total, consultando con una bruja, y suicidándose con su propia espada.

PAUSA

Y Juan termina diciendo en el versículo 11… Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas. Odiar es escoger la oscuridad. Es cortar el suministro de luz. ∐ Odiar es separarse, UNO MISMO, de la presencia de Dios, y del compañerismo de otros creyentes.

PAUSA

Hace años, yo estaba conversando con una amiga acerca de un problema físico que ella tenía. REALMENTE, su problema físico venía de algo espiritual. Ella había estado odiando a una persona por años.

El odio la había HECHO amargada y rancia, y había envenenado sus pensamientos.

Yo le dije, “Tienes que encontrar en tu corazón la forma perdonar a esta persona, como Dios te ha perdonado a ti”. Ella me miró incrédula, y me dijo: “¡Yo no puedo perdonarla! ¡NO DESPUES DE LO QUE ME HIZO! ¡Nunca la perdonaré!”

Yo le dije “SI QUIERES SEGUIR INFELIZ, SIGUE ODIANDO”. “Pero Dios dice que debemos perdonar. Si tú no puedes perdonarla, entonces tienes que enfrentarte a la realidad DE QUE NO ERES CRISTIANA. Si tú no puedes perdonar, “¡NO HAS VUELTO A NACER!”

Ella me miró y dijo, “Carmen, ¡tienes razón! Yo sé que soy cristiana, pero veo que me he estado engañando a mí misma por años. ¡NECESITO PERDONAR!” ¡Y así lo hizo! Y hubo un cambio tan radical en su vida, que parecía que la noche se había vuelto día.”

Los cristianos se pueden engañar a sí mismos, cuando están de acuerdo con la actitud del mundo DE QUE ELLOS NO PUEDEN PERDONAR. Cuando las personas mundanas odian, se encuentran así mismas atrapadas por una tremenda garra, de la cual no se pueden zafar.

¿Qué pasaría si todos aquellos que profesamos la vida de Cristo, nos amáramos unos a otros REALMENTE? Primero, significa que cuando una cristiana no le demuestra amor a su hermana, y la trata mal, ella va donde ella, y le pide perdón. Suena fácil… ¿no es cierto? ¡PERO NO LOS ES!

Sin embargo, esto no solo demuestra amor, sino que también restaura la unidad entre las hermanas. Segundo, COMO LA OFENSA VIENE, muchas veces, DEL OTRO LADO, nosotras debemos demostrar nuestro amor, PERDONANDO. Esto tampoco es fácil, especialmente, si la otra persona no nos pide perdón.

Todas tenemos que reconocer que no practicamos el perdón, como debiéramos. Pero la oración del Padre Nuestro, dice, “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Debemos tener un espíritu perdonador, AUN… ANTES DE QUE LA OTRA PERSONA SE ARREPIENTA POR SU OFENSA.

Esta oración no sugiere que solo, cuando la otra persona se arrepiente, nosotras perdonamos. ¡NO! Nosotras debemos de perdonar, aun cuando la otra persona no tome el primer paso.

¿Estás viviendo en el amor de Dios? ¿Cómo le demuestras tu amor a la gente en tu vida? La manera como tú tratas a otros, ¿refleja la manera como Dios te ha tratado a ti?... ¿qué mandó a Su Único Hijo a morir por ti?

Cuando Juan escribió esta carta, él ya había aprendido a amar. Sin embargo, durante su juventud, Juan había sido conocido como uno de los “Hijos del Trueno.” Hasta quisieron, él y su hermano, que fuego cayera del cielo, y fulminara a todos aquellos que rechazaban a Jesús.

PERO CUÁNTO MÁS CONOCIÓ JUAN AL ESPIRITU SANTO, QUE VIVÍA EN ÉL, MÁS ALENTÓ A LOS HERMANOS A QUE SE AMARAN MUTUAMENTE.

Y Tercero, debemos demostrar nuestro amor de forma práctica, aun cuando nos cueste. El amor le costó mucho al samaritano de la parábola de Jesús. Le costó tiempo y dinero.

El amor, le costó mucho al pastor, que tuvo que salir a buscar a su oveja perdida. El amor le costó a María de Betania, quien por amor, tomó un perfume de nardo puro, muy caro, y ungió los pies de Jesús con él.

El amor le costará mucho a todos aquellos que lo practican. Pero lo que se compra de esa manera, será de gran valor, AUNQUE SEA INTANGIBLE, porque será la prueba de la PRESENCIA DE LA VIDA DE DIOS, tanto en la cristiana, como en el mundo que la observa.

EN CONCLUSIÓN:

Todas nosotros debemos admitir que no podemos generar el amor cristiano por nuestra propia fuerza. Por naturaleza, somos egoístas y odiosas. Solo en la medida, como el amor del Espíritu de Dios fluya en nuestros corazones, es que podremos amarnos los unos a los otros.

Cuando andamos en la luz, el Espíritu Santo produce amor. Cuando andamos en tinieblas, nuestro propio espíritu egoísta, PRODUCE ODIO. La vida cristiana—la vida que es verdadera—es una hermosa mezcla de “algo antiguo y algo nuevo”.

El Espíritu Santo toma las “cosas viejas” y las convierte en “cosas nuevas” en nuestra vida. Si te pones a pensar, ¡el Espíritu nunca envejece! ¡Es siempre joven! Y Él es la única Persona que está hoy en la tierra, y que estuvo aquí, HACE SIGLOS CUANDO JESUS VIVIÓ, ENSEÑÓ, MURIÓ y RESUCITÓ.

Él es el Único que puede tomar la “antigua verdad” y hacerla fresca y renovada en nuestra experiencia diaria. La palabra fresca para ti y para mi ES QUE DEBEMOS DE AMAR, porque si decimos que andamos con Jesús… que permanecemos en Él, PERO TENEMOS ODIO EN NUESTROS CORAZONES HACIA OTRA HERMANA, entonces algo anda mal.

Por eso, es maravilloso poder decir, “A mi entender, no estoy amarga con nadie. No estoy molesta con nadie. No estoy furiosa con nadie, porque yo sé cuan pecadora soy. Sé cuántas veces he fallado. Sé cuan misericordioso Dios ha sido conmigo”. Cuando ese es nuestro corazón, sabemos que todo está bien.

¡Así qué! Lo mejor que podemos hacer en este momento es escudriñar nuestros corazones para ver si estamos guardando algo en contra de una hermana o hermano, ¿o si alguien tiene algo en contra nuestra? La vida, que es genuina en Cristo, es una vida sincera. Es una vida de acción, no simplemente de palabras.

ORÉMOSLE AL SEÑOR

Padre, gracias que Jesús vino al mundo para mostrarnos en sí mismo lo que significa amar. ¡El personificó el amor! Señor, queremos que el mundo entero sepa que le pertenecemos a Jesús, por el amor que nos tenemos unos a otros.

Padre, queremos ser obedientes a Tus mandamientos. Queremos perdonar a aquellos que nos ofenden. Y pedir perdón cuando ofendemos a otros. Señor, gracias que el amor es la prueba que nuestra salvación es genuina… y que nuestra vida divina es la muestra que hemos cruzado de las tinieblas a la luz.

Padre, no queremos ser frías e indiferentes, más bien queremos amar incondicionalmente. Queremos ser la fotografía de Jesucristo para que el mundo entero pueda conocerlo. En el nombre de Jesús, Amén.


Sintonízanos todos los domingos a las 7 PM
(hora Lima)
Escucha aqui

© Fotografía por Nancy Galligan

Archivos Por Tema

----------------------------------------------->