¿SABES LO QUE COSTÓ?

1 Pedro 1:18-25; 2:1-3

¿Qué podemos hacer para redimirnos a nosotras mismas? Nada. Entonces ¿Cómo podemos ser redimidas? Solo con la preciosa sangre de Cristo. Pedro dice que la sangre de Cristo es preciosa. Pero por muy preciosa que sea, la sangre física “solamente” no nos puede salvar, y no ha salvado a nadie tampoco. Solo cuando la sangre es derramada en la muerte, la multa del pecado puede ser pagada. Es importante notar también que fue por medio de la sangre “derramada” de Cristo. La Escritura no dice que Jesús murió desangrado. Más bien, nos enseña que Jesús, voluntariamente, entregó Su espíritu. Sin embargo, esa muerte física no podría haber traído redención, aparte de Su muerte espiritual, por medio de la cual, Jesús fue separado del Padre, cargando la culpa total de todos los pecados de todos aquellos que serían salvados.
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© Fotografía por Nancy Galligan

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