Estudios Bíblicos en Texto

PRUÉBAME TU FE

Santiago 2:14-26

La ambulancia, con luces prendidas y sirena sonando, interrumpe la quietud de ese domingo por la tarde. Los paramédicos entran velozmente a la sala de emergencia. Llegan con un paciente que acaba de tener un paro cardiaco.

Rápidamente, los doctores lo evalúan, sacando el D E S F I B R I L A D O R para reactivar el corazón. Y mientras que le hacen un electrocardiograma, para medir su ritmo cardiaco, el doctor saca su estetoscopio para escuchar CUIDADOSAMENTE la respiración del paciente; asegurándose de que sus pulmones estén funcionando bien.

Los seres humanos necesitamos dos órganos vitales para sobrevivir: el corazón y los pulmones. SI LOS DOS NO ESTAN FUNCIONANDO BIEN, nos morimos. No puedes mantenerte viva si dejas de respirar. No puedes mantenerte viva, si tu corazón deja de palpitar.

Estas dos funciones son inseparables. El corazón bombea la sangre, y los pulmones oxigenan la sangre. Si uno de estos sistemas falla, te mueres.

PAUSA

Así como los cuerpos físicos necesitan que el corazón y los pulmones funcionen juntos, el espíritu necesita, que dos componentes vitales, funcionen juntos: la fe y las buenas obras. La fe y las buenas obras son para nuestras almas, lo que el corazón y los pulmones son para nuestros cuerpos.

Necesitamos tener ambos para estar espiritualmente vivas. La fe nos permite nacer de nuevo – nos da respiración espiritual -- y las buenas obras nos ayudan a crecer en madurez, bombeando vitalidad espiritual a nuestras vidas.

En este pasaje, Santiago nos recuerda que la gente, sin los elementos de fe y buenas obras, sufre una crisis espiritual espantosa, que resultará en una FE MUERTA.

EMPECEMOS EN ORACION

Padre, la verdadera fe produce obras de amor, bondad, y caridad. Pero también sabemos que no nos salvamos por hacer obras de justicia solamente. Pero también sabemos, que nuestras buenas obras, prueban nuestra fe.

Señor, queremos dar fruto. Mucho fruto. Ese fruto que prueba nuestra fe. Gracias, Dios mío, por la justicia que estas produciendo en nuestras vidas… por el poder de Tu Espíritu Santo. Gracias por tu gran amor y misericordia. Nosotras queremos mostrarle, a otros, esa misma misericordia. Esa es la marca de la verdadera salvación. En el nombre de Jesús, Amén.

Con respecto a la salvación, hay algunas personas que dicen que las enseñanzas de Santiago y las de Pablo, se contradicen. Santiago dice que la fe, sin buenas obras, está muerta. En cambio, Pablo dice que la salvación no es por obras, sino por fe solamente. ¿Así que, quién tiene la razón?

Cuando estudiamos “más profundamente”, los escritos de ambos hombres, podemos ver, que en vez de contradecirse, sus enseñanzas se complementan. Nadie se salva por obras. ¡Efectivamente! Pero nadie puede ser salva, sin producir obras. No somos salvas por las buenas obras, sino para hacer buenas obras.

El título de este mensaje es “PRUEBAME TU FE” y está dividido en tres secciones (I) LA FE MUERTA, (II) FE SATANICA, y (III) LA FE VIVA.

ASI QUE COMENCEMOS CON…

I. LA FE MUERTA (Santiago 2:14-18)

14 Hermanos míos, ¿de qué sirve decir que se tiene fe, si no se tienen obras? ¿Acaso esa fe puede salvar? 15 Si un hermano o una hermana están desnudos, y no tienen el alimento necesario para cada día,

16 y alguno de ustedes les dice: ‘Vayan tranquilos; abríguense y coman hasta quedar satisfechos’, pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve eso? 17 Lo mismo sucede con la fe: si no tiene obras, está muerta.

18 Pero alguien podría decir: ‘Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras’.

Santiago hace un contraste entre la FE VIVA y la FE MUERTA, entre la Fe que salva y la fe que no salva, entre la fe productiva y la fe improductiva, y entre la fe piadosa, y una clase de fe, que hasta los demonios tienen.

La fe es una doctrina clave en la vida cristiana. Efesios 2:8–9 dice que el pecador ES SALVO por fe. Y 2 Corintios 5:7 dice que la creyente debe de andar por fe. Y Hebreos 11:6 afirma que “Sin fe es imposible agradar a Dios”.

Hebreos 11 es el ejemplo perfecto de hombres y mujeres que actuaron de acuerdo a la palabra de Dios, sin importar el precio que tuvieran que pagar.

La fe no es algo incierto y nebuloso que nosotras mismas, inventamos, sino que es la confianza que tenemos, de que la palabra de Dios es verdadera, y la certeza de que al obrar de acuerdo con ella, nos traerá la bendición del Señor.

El enfoque de la carta de Santiago es la relación entre la fe y las obras. Santiago sugiere, que la fe y las obras, son dos lados de la misma moneda de salvación. La fe y las obras no se excluyen mutuamente, más bien, la verdadera fe se manifiesta en buenas obras.

La fe y las buenas obras están tan interconectadas, que Santiago concluye, que si decimos que somos salvas por fe, pero no tenemos buenas obras, que demuestren nuestra fe, NO SOMOS ”nadita” diferentes a la persona, que ni dice tener fe… ni hace buenas obras.

Jesús dijo en Mateo 5:16, “Que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos.” Tus buenas obras iluminan el camino a Dios, reflejando en otros, SU PODER Y GRACIA. Eso le trae gloria a Dios, y prueba que tu fe es verdadera.

Tus obras también son la base del juicio divino. Si tú practicas la justicia, recibirás vida eterna. Si practicas la injusticia, recibirás la ira de Dios. Dios te juzgará en base a tus obras, porque lo que tú haces, revela, quien ERES realmente, y lo que realmente CREES. Por eso, la fe, que no produce buenas obras, está muerta. ¡No sirve para nada!

Aquí vemos como Santiago ilustra este punto de una manera muy práctica. Si alguien no tiene las necesidades básicas de la vida, y viene a ti para que la ayudes, y tú no haces nada por ella, fuera de decir “estoy orando por ti, querida, que Dios te bendiga,” y te despides de ella sin haberla ayudado en nada? ¿De qué sirve eso?

¡Decir solamente palabras piadosas es una hipocresía! Si tú realmente querías ayudarla, ¡hubieras hecho todo lo posible para darle lo que necesitaba! Tu falta de voluntad, muestra tus verdaderos sentimientos.

De la misma forma, la FE MUERTA es una hipocresía, porque no pone su palabra en acción. Básicamente, no tiene la capacidad divina para hacerlo.

Por otro lado, alguien puede preguntar, “¿Que si la fe verdadera nunca tuviera la oportunidad de demostrarse en acción?” Un ejemplo de fe genuina, que tuvo muy poco tiempo para expresarse, es la del ladrón en la cruz, ¡que creyó en Jesús! Al borde de la muerte, este hombre aceptó a Jesucristo, como su Salvador.

A pesar de que la FE VERDADERA acababa de nacer en este hombre, ¿lo llevó esa FE a una acción verdadera? ¡Definitivamente que sí! El ladrón moribundo dijo estas pocas pero emotivas palabras en Lucas 23:42: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino.”

Que se iba imaginar este ladrón -- durante su agonía final -- que su simple testimonio de fe, daría esperanza a muchos, que a través de los siglos, se sentirían, muy por fuera, de la ayuda y misericordia de Dios.

Muchas de nosotras tenemos más fe que el ladrón en la cruz. ¿Pero cuentan nuestras vidas tanto como la de él? ¿Declaramos nuestra fe, y luego demostramos su vitalidad, a través de las buenas obras de nuestra vida?

18 Pero alguien podría decir: ‘Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras’.

Aparentemente este “alguien” considera la fe y las buenas obras como algo separado… como expresiones intercambiables del cristianismo. Dicen “Tú haces tus obras. Yo tengo mi fe. Seremos religiosas a nuestra manera.” Pero la fe y las obras no se pueden separar. La fe vive de la acción que genera. Las obras requieren fe, para tener significado.

La fe no se puede demostrar, aparte de las obras. ¡La fe está dentro de nosotras! Solo puede ser vista, por la acciones que produce, POR MEDIO DE NOSOTRAS. Cualquiera puede profesar su fe, pero solo la acción, demuestra su autenticidad.

PAUSA

Se necesitan dos remos para remar un bote, ¿no es cierto? Si solo tienes un remo, todo lo que vas hacer es remar dando vueltas en círculo. Pero con dos remos, tú puedes remar a donde sea. La fe y las obras son compañeras, que trabajan juntas. La fe produce las obras. Las obras demuestran la autenticidad de la fe.

Lo que tú realmente crees, saldrá a relucir, en las cosas que haces. Por ejemplo, cuando alguien se entrega a Jesucristo, su vida cambia. Pero si alguien dice haber aceptado a Jesús, pero regresa a su pecado de antes, es obvio que la conversión no ha sido genuina. ¡Sus palabras no significaron nada! La verdadera fe se manifiesta en la acción.

Santiago no está diciendo que nos podemos salvar por las buenas obras. Lo que él está diciendo claramente, es que solo la fe, no las obras, nos pueden salvar – pero la fe genuina es confirmada por la acción.

PAUSA

Durante la época de la Gran Depresión en los Estados Unidos, un grupo de cristianos se había reunido para orar por una familia, que lo había perdidotodo cuando la Bolsa se desplomó en 1929. Mientras que uno de los hombres oraba fervientemente a su favor, el hijo de un agricultor de la zona, tocó a la puerta.

Ellos preguntaron, ¿Qué es lo que quieres? El chico dijo: “Mi papá dice que no puede venir a la reunión de oración, ¡pero me pidió que les trajera sus oraciones en la carreta!” La gente salió para ver a lo que el chico se refería.

Cuando llegaron a donde estaba la carreta, vieron que las oraciones del papá consistían de papas, harina, carne, avena, nabos, manzanas, tarros de mermelada, y un costal de ropa. Se sintieron tan avergonzados, por no haber hecho nada, que el grupo decidió que ellos también querían volverse la respuesta a sus propias oraciones.

Ese mismo día, llenaron una carreta con sus “oraciones” (entre comillas) para ayudar a sus vecinos necesitados. Al igual que Santiago, Jesús enseña que nosotras podemos volvernos en la respuesta a nuestras oraciones. ¡Esa es la FE CRISTIANA en acción!

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Francisco García decía, que a un lado de la terminal de camiones, donde él trabajaba, había una compañía de carbón con una reja bien alta alrededor. Al otro lado, estaba la línea de ferrocarril, y todos los días, pasaban varios trenes de carga.

Muchas veces, Francisco notaba que el dueño de la compañía de carbón, que era cristiano, aventaba pedazos de carbón por encima de la reja en diferentes lugares a lo largo de las rieles. Un día Francisco le preguntó al hombre ¿por qué es que hacía eso?

Con voz compasiva, el cristiano le contestó, “Una pobre ancianita vive al frente, y su pensión de retiro no le da para comprar suficiente carbón. Después de que los trenes terminan de pasar, ella camina a lo largo de las rieles, para recoger los pedazos de carbón, que ella piensa, que se han caído del vagón de carbón… detrás de la locomotora.

Como su vista le está fallando, no se ha dado cuenta, la pobrecita, que los trenes diesel han reemplazado a las locomotoras a vapor. No la quiero decepcionar, así que yo solo tiro algunos pedazos de carbón, por encima de la verja, para ayudarla. ¡Eso es CRISTIANISMO en acción!

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La Madre Teresa de Calcuta, dijo una vez, “Los pobres vienen a nosotras de muchas formas. Asegurémonos de que nunca les volteemos la espalda, donde quiera que los encontremos. Porque cuando les volteamos la espalda, se la estamos volteando a Cristo. Cuando abandonamos al pobre, abandonamos a Jesús.”

Jesús explica este hecho durante Su sermón en el Monte de los Olivos. Él nos advierte, que a Su regreso, El separará a las ovejas, de las cabras. Las ovejas representan a los discípulos que muestran FE VIVA, por medio de sus obras generosas.

Las cabras son aquellas que muestran FE MUERTA, al no practicar lo que predican. En ese entonces, la prueba de fuego entre la FE MUERTA y la FE VIVA, se podía ver en el trato que le daban al pobre y al necesitado.

Jesús se toma muy a pecho cuando el pobre es descuidado, o abandonado. El castigó a las cabras, diciendo en Mateo 25:41-43, “¡Apártense de Mí, malditos! ¡Vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles!

Porque tuve hambre, y no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; fui forastero, y no me recibieron; estuve desnudo, y no me cubrieron; estuve enfermo, y en la cárcel, y no me visitaron.”

Las consternadas cabras no podían entender de qué forma habían ellos descuidado a Jesús. Él les dijo en Mateo 25:45, “De cierto les digo que todo lo que NO HICIERON POR UNO DE ESTOS MAS PEQUEÑOS, tampoco por mí lo hicieron.”

Santiago dice, que la prueba de fuego de la VERDADERA FE, es la misma prueba que nos da nuestro Señor. ¿Ayudarás tú al pobre, o lo evitarás? Tu respuesta revela si eres como la oveja, o como la cabra.

ASI QUE, DESPUES DE VER QUE LA FE MUERTA NO SIRVE, AHORA VEAMOS…

II. LA FE SATANICA (Santiago 2:19-20)

19 Tú crees que Dios es uno, y haces bien. ¡Pues también los demonios lo creen, y tiemblan! 20 ¡No seas tonto! ¿Quieres pruebas de que la fe sin obras es muerta?

¿Qué creen los demonios? Ellos creen en la existencia de Dios. Estos ángeles malos estuvieron con Dios en el cielo. Ellos vieron Su majestad y gloria. Ellos cantaron alabanzas. Ellos vieron el poder de Dios. Pero cuando se rebelaron contra Dios, fueron expulsados del cielo para siempre. Así que estos demonios no son ateos, ni tampoco agnósticos.

Igualmente, ellos creen en la divinidad de Cristo. Mientras que Jesús caminó por esta tierra, cuando los demonios se encontraban con El, ellos testificaban que Jesús era el Hijo de Dios. Y asimismo, ellos creen en la existencia de un lugar de tormento, en la existencia del infierno, y también reconocen que Jesucristo es el Juez.

Los demonios creen, y tiemblan. Pero el creer y el temblar, no los salvan.

ASI QUE, YA VIMOS QUE NI LA FE MUERTA NI LA FE SATANICA LLEVAN A LA SALVACION. AHORA TERMINEMOS CON LA UNICA CLASE DE FE QUE PUEDE SALVAR…

III. LA FE VIVA (Santiago 2: 21-26)

A. Abrahán es Justificado

21 ¿Acaso nuestro padre Abrahán no fue justificado por las obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe de Abrahán actuó juntamente con sus obras, y que su fe se perfeccionó por las obras?

23 Y se cumplió la Escritura que dice: ‘Abrahán creyó a Dios, y eso le fue contado por justicia,’ por lo que fue llamado ‘amigo de Dios’. 24 Como pueden ver, podemos ser justificados por las obras, y no solamente por la fe.

La FE VIVA es una fe verdadera y poderosa, la cual resulta en un cambio de vida. Santiago la describe, como la fe verdadera, QUE SALVA. En primer lugar, la FE VIVA, que salva, está basada en la Palabra de Dios. Recibimos nuestro nacimiento espiritual, por la Palabra de la Verdad. Al recibir la Palabra, SOMOS SALVAS.

Romanos 10:17 dice “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”. La fe es sólo tan buena” como su objeto. El indígena de la selva se puede postrar ante un ídolo de piedra, y confiar en él, pero no recibe ninguna ayuda. No importa cuánta fe pueda tener uno, si su fe no está puesta en el objeto apropiado, no logrará nada.

“YO CREO,” puede ser el testimonio de muchas personas sinceras, pero la cuestión es: ¿En quién crees? ¿Qué es lo que crees? No somos salvas por tener fe en la fe. Somos salvas por tener fe en Cristo, como lo revela la Palabra.

La FE VIVA está basada en la Palabra de Dios, y AFECTA todos los aspectos de la personalidad de la mujer o el hombre. La FE MUERTA sólo toca el intelecto. La FE VIVA incluye también a la voluntad. LA PERSONA ENTERA TIENE LA FE QUE SALVA. La mente entiende la verdad. El corazón desea la verdad. Y basado en todo esto, actúa la voluntad.

Los hombres y mujeres de fe, mencionados en Hebreos 11 fueron personas de acción: Dios habló y ellos obedecieron. El tener fe no implica creer a pesar de las evidencias, sino de obedecer, a pesar de las consecuencias.

La verdadera fe, la que salva, nos lleva a la acción. La FE VIVA no es una contemplación intelectual o un sentimiento emocional, sino la obediencia voluntaria a la Palabra de Dios.

Y esa obediencia no es algo, de vez en cuando. Más bien, es algo que perdura para toda la vida, y produce buenas obras.

Aquí Santiago explica su doctrina, usando como ejemplo, a dos personajes bíblicos muy conocidos: Abrahán y Rajáb—dos personas muy diferentes la una de la otra. Abrahán era el padre de los hebreos. Rajab era una prostituta gentil.

Abrahán era un hombre de poder y respeto. Rajáb era mujer de mala reputación. Abrahán era el beneficiario de las promesas de Dios. Rajáb era aquella, que rompía las leyes morales, de Dios. Pero ambos tuvieron FE VIVA.

Dios llamó a Abrahán de Ur de los Caldeos, para llevarlo a Canaán, y hacer de él la gran nación de Israel. ∐ Por medio de Israel, Dios proveería al Salvador del mundo, al Mesías.

Génesis 15:5–6 dice, “Dios llevó a Abrahán afuera, y allí le dijo: ‘Fíjate ahora en los cielos, y cuenta las estrellas, si es que las puedes contar. ¡Así será tu descendencia! Y Abrahán creyó al Señor, y eso le fue contado por justicia.’”

La frase “le fue contado” es un término legal o financiero, que significa “poner a cuenta”. Siendo Abrahán pecador, su cuenta bancaria espiritual, estaba vacía. ¡Estaba en bancarrota! Pero, como él confió en Dios, Dios depositó la “justicia” en la cuenta de Abrahán.

Abrahán no hizo nada para ganar esa justicia. La recibió como regalo de Dios. Fue declarado justo por medio de la fe; es decir, fue justificado por fe. LA JUSTIFICACION ES UNA DOCTRINA MUY IMPORTANTE. Es el acto, por el cual, Dios declara justo al pecador que se arrepiente, en base a la obra consumada de Cristo en la cruz.

No es un proceso. ¡ES UN ACTO! No es algo que el pecador hace, sino algo que Dios hace por el pecador, que confía en Cristo. Es un hecho ya consumado, que nunca cambia.

¿Cómo podemos saber si una persona es justificada por fe, ya que este es un acto muy personal entre Dios y el pecador?

El caso de Abrahán nos da la respuesta a esta pregunta: la persona justificada exhibe un cambio de vida, y obedece la voluntad de Dios. ¡Su fe se muestra por sus obras!

Santiago también usa, como ejemplo, otro acontecimiento en la vida de Abrahán, el cual se llevó a cabo, muchos años después de la conversión del patriarca.∐ Fue cuando Abrahán ofrece a su hijo Isaac, como sacrificio. ∐ Abrahán no se salvó por haber obedecido un mandato divino “aunque fuera difícil,” sino que fue su obediencia, la que probó, que ya era salvo.

22 ¿No ves que la fe de Abrahán actuó juntamente con sus obras, y que su fe se perfeccionó por las obras?

Existe una relación perfecta entre la fe y las obras. Como alguien dijo una vez: “Abrahán no fue salvo “por la fe más las obras, sino por una fe, que obra”. ¿Cómo fue Abrahán “justificado por las obras”, cuando ya había sido “justificado por fe?”

Por fe, fue justificado ante Dios y su justicia fue declarada. Por obras, fue justificado ante los hombres, y su justicia fue manifestada. Este acontecimiento, escrito en Génesis 22, nos permite verlo, y ser testigos de aquella fe, que fue demostrada por sus obras.

La FE VIVA obedece a Dios y se manifiesta en la vida diaria. No hay duda que todavía hay gente en las iglesias, que son iguales a aquellos descritos en Tito 1:16, que dice: “Ellos dicen conocer a Dios, pero con los hechos, le niegan”.

23 Y se cumplió la Escritura que dice: ‘Abrahán creyó a Dios, y eso le fue contado por justicia,’ por lo que fue llamado ‘amigo de Dios’.

¿Te imaginas la vida sin amigas? ¿Sin esas chicas maravillosas, que nos quieren, a pesar de nuestros defectos? A aquellas que permanecen a nuestro lado – pase lo que pase – tanto en los momentos felices de la vida, ¿cómo en los tristes? Son aquellas amigas, con quienes nos gusta estar, porque atesoramos su compañía.

Las amigas son, sin duda alguna, uno de los grandes regalos de Dios. Sin embargo, hay un regalo que es más grande todavía. ¡ES PODER SER AMIGA DEL MISMO DIOS! Jesús, no solo es tu mejor Amigo, sino también, es tu Rey.

El camina mano a mano contigo, a través de tu vida. Al lado de Jesús, te podrás enfrentar a lo que traiga el día: ya sea, placeres, pruebas, aventuras, disgustos. Nada se desperdicia, cuando lo compartes con Jesús.

Jesús te dará belleza en vez de las cenizas de esos sueños perdidos. Él puede sacar gozo de la tristeza… paz de la adversidad. Solo un Amigo, que es también Rey de reyes, puede llevar a cabo esta transformación divina en tu vida. ¡No hay nadie como Él!

Jesús habla de esta amistad en Juan 15, describiéndola como íntima, amorosa, sacrificada, y leal. En el versículo 14, Jesús les dice a Sus discípulos: “Ustedes son mis amigos, si hacen lo que Yo les mando.”

Esa es la clase de amistad que Abrahán demuestra cuando obedece a Dios, y hace los preparativos para ofrecer a Isaac como sacrificio. ∐ Isaac era el hijo, a través del cual, el pacto que Dios había hecho con Abrahán, se cumpliría.

Matar a Isaac, violaría este pacto, y pondría, en duda el carácter de Dios, porque Su Palabra prohíbe sacrificios humanos. Abrahán demuestra su confianza incondicional en Dios, al obedecer el mandato de Dios. Y al hacerlo, su fe queda al descubierto para que todos la puedan ver.

24 Como pueden ver, podemos ser justificados por las obras, y no solamente por la fe. Cuando Abrahán le cree a Dios, es justificado por fe y absuelto de su pecado. Cuando ofrece a Isaac, Abraham es justificado por obras, cuando su fe, es revindicada.

La palabra griega traducida “justificado” tiene dos significados: “Absolver,” (es decir, ser tratado como justo) o “vindicar” (ser demostrado como justo). Santiago aquí recalca el segundo significado. “Vindicar” es (ser demostrado como justo).

Abrahán no tenía Biblia, ni televisión, ni radio evangelista, ni pastor, ni iglesia, ni compañero de oración, cuando él escucha a Dios decir en Génesis 12:1. “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.” ¡Increíble!

Abrahán responde a la voz desconocida de Dios con absoluta obediencia. Dios premia su afirmación de fe, con las palabras en Génesis 15:6 ‘Abrahán creyó a Dios, y eso le fue contado por justicia.’

La fe es siempre la única condición de salvación, pero la FE VIVA nunca está sola – siempre está acompañada de buena obras. Esa es la prueba de la verdadera salvación, y de la amistad con Dios.

Como amiga de Dios, atesora tu relación con Él, y ten cuidado, de no dejar, que el pecado robe tu alegría. ¡Es un verdadero privilegio poder ser la amiga de Dios!

A. Rajáb es Justificada (25-26)

25 Lo mismo sucedió con Rajáb, la prostituta. ¿Acaso no fue justificada por las obras, cuando hospedó a los mensajeros y los ayudó a escapar por otro camino? 26 Pues así como el cuerpo está muerto, si no tiene espíritu, también la fe está muerta, si no tiene obras.

El segundo ejemplo, que nos da Santiago, es Rajáb. La historia de Rajáb la vemos en el libro de Josué. Israel estaba a punto de tomar la Tierra Prometida, y capturar la ciudad de Jericó. Josué manda a espías a la ciudad para reconocer la tierra.

Allí ellos se encuentran con Rajáb, una prostituta, quien los esconde, y les declara que ella creía en lo que Dios había dicho, y lo que iba a hacer. Cuando aquellos espías se van, le prometen salvarla, lo mismo que a su familia, cuando la ciudad fuera capturada. ¡Y así fue!

Esta es una historia maravillosa, y a la vez, uno de los grandes ejemplos bíblicos de la FE VIVA. Rajáb escucha la Palabra, y se da cuenta, de que la ciudad estaba condenada. Esta verdad la afecta tanto, al igual que a los otros ciudadanos, que su ánimo comienza a desfallecer.

Rajáb arriesga su propia vida por los judíos, los enemigos de su gente. Hospedar espías era una ofensa de alta traición, que implicaba la pena de muerte, no solo para ella, sino para su familia también. Al escoger aliarse con los amigos de Dios, Rajáb encuentra nueva vida.

Jericó cae, pero la casa de Rajáb permanece en pie. Toda la gente que estaba dentro de su casa, se salva. ¡Y hay más todavía! Rajáb se termina casando con Salmón, uno de los dos espías, y da a luz a Booz. Y por consiguiente, se convierte en la antepasada humana de Nuestro Señor Jesucristo. ¿FE PODEROSA? ¡OBRAS PODEROSAS!

Rajáb pudo haber tenido una FE MUERTA—una simple experiencia intelectual. Pero ella demuestra FE VIVA: su mente conoce la verdad, su corazón es conmovido por la verdad, y su voluntad actúa de acuerdo a la verdad. ¡Rajáb manifiesta su fe por sus obras!

Cuando nos damos cuenta de la poca información que Rajáb tenía de Dios, podemos ver lo maravilloso de su fe. Hoy en día, tenemos la revelación completa de Dios, por medio de su Palabra y de su Hijo. Vivimos de este lado del Calvario, y tenemos al Espíritu Santo, quien nos demuestra, y nos enseña la Palabra.

La justificación por obras, de Abrahán y Rajáb, no fue demostrada al profesar su fe, o por su adoración, o ritual, o por cualquier otro tipo de actividad religiosa. En ambos casos, su justificación por obras, fue demostrada al jugárselo todo, para confiar plenamente en Dios.

Ellos estaban completamente entregados al Señor, sin importar el precio a pagar. En la vorágine de grandes planes, decisiones, y en las encrucijadas de la vida – donde las ambiciones, esperanzas, sueños, destinos y la vida misma están en juego – es donde la verdadera fe se revela así misma indefectiblemente.

Mucho antes de la crucifixión de Jesús, Abrahán y Rajáb estuvieron dispuestos a cargar sus cruces, por decirlo así, y seguir al Señor, nuestro Dios. Para todos los tiempos, Abrahán y Rajáb permanecerán, como ejemplo de aquellos, CUYA FE VIVA, pasó la prueba.

Y YA PARA CONCLUIR

Fe sin obras es como un cuerpo muerto en la morgue. La verdadera fe produce las obras de amor, bondad, caridad. No te salvas por esas obras de justicia. Simplemente demuestras que eres salva, por tus obras de justicia. La fe es la raíz. Y la raíz produce la clase de fruto de lo que la raíz es.

Jesús dice en Mateo 7:16, “Los conocerás por su fruto.” ¿Está dando fruto tu vida? ¿Fruto que prueba tu fe? Si tu fe es verdadera, se mostrará a sí misma. ¿Cómo? Obedeciendo la Palabra de Dios, y siguiendo Su guía, aun cuando no entiendas, a donde te está guiando.

Tú puedes saber, si realmente eres salva, cuando obedeces a Dios. ¡No eres salva por tu obediencia! Pero tu obediencia prueba que eres salva.

Si dices ser creyente, examina tu corazón y tu vida para asegurarte de que posees FE VIVA— LA FE QUE SALVA. 2 Corintios 13:5 dice, “Examínense ustedes mismos, y vean si permanecen en la fe. Pónganse a prueba ustedes mismos.”

Pero si no estás en Cristo, tu fe es una FE MUERTA. ∐Pero todo no está perdido. ¡No te descorazones! Tú puedes entregarle tu vida a Cristo en este mismo momento. ¡Hoy es tu día de salvación! Si quieres aceptar a Jesucristo, como tu Señor y Salvador, repite esta oración después de mí.

Señor Jesús, Sé que soy pecadora. Perdóname. Yo creo que moriste por mis pecados y resucitaste de entre los muertos. Ya no quiero pecar más. Ahora te invito a que entres en mi corazón y vida. Quiero seguirte, como mi Señor y Salvador para el resto de mi vida. En el nombre de Jesús… Amen.

Si has orado esta oración “de corazón,” eres ahora salva. Le perteneces a Cristo. Tienes FE VIVA, Jesús te cambiará y comenzarás a hacer las obras que afirmarán la autenticidad de tu fe.

OREMOSLE AL SEÑOR

Padre, examina y reconoce nuestros corazones. Pon a prueba cada uno de nuestros pensamientos. Así veras, si vamos por el mal camino, y nos guiarás por el camino eterno.

Señor, gracias por el privilegio de ser Tus amigas. De saber que confías en nosotras, y nos revelas tu corazón, a través de Tu Palabra y de Tu Espíritu Santo. Padre, queremos ser mujeres de FE VIVA. Queremos ser como Abrahán y como Rajáb, que creyeron en Ti, y te obedecieron.

Señor, queremos ser cristianas, no solo de la boca para fuera, sino por nuestras buenas obras. Que el mundo vea nuestras obras, y sepa que nuestra fe es real y verdadera. Padre, queremos socorrer al necesitado con amor y compasión. Tal como Jesús lo haría. En el nombre de Jesús. Amén.


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© Fotografía por Nancy Galligan

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