Estudios Bíblicos en Texto

MUJER DE SAMARIA

Juan 4: 1-42

¿Has tenido alguna vez verdadera sed? No hay nada como el agua para saciar la sed. A todas nos hace falta agua para vivir, y sabemos que sin el agua, no podríamos vivir por mucho tiempo. Jesús nos ofrece el agua de vida que satisface la sed del alma. Él es el único que puede hacerlo.

Nosotras, que confiamos en Cristo, nunca necesitaremos buscar satisfacción fuera de nosotras mismas, porque Jesús, el Agua Viva, vive en nosotras, proveyendo toda necesidad emocional y espiritual. Los placeres de este mundo no pueden satisfacer los anhelos más profundos de nuestra alma.

EMPECEMOS EN ORACIÓN

Padre, abre los cielos y derrama Agua Viva sobre nosotras. Venimos a Ti hoy deseosas de escucharte y de ser transformadas por el poder de tu Palabra. Muchas venimos cansadas, dolidas, quebrantadas, y llenas de inquietudes y preocupaciones. Venimos con ansias de beber el Agua Viva que Tú nos ofreces. Señor, refréscanos y fortalécenos.

Tu Palabra no vuelve vacía, sino que hace lo que Tú la ha mandado hacer. Llénanos de tu Espíritu para escucharla y obedecerla. En el nombre de Jesús, Amén.

EL TITULO DE ESTE MENSAJE ES “MUJER DE SAMARIA,” Y está dividido en tres puntos: (I) AGUA VIVA; (II) ADORACION REAL; y (III) FRUTO DE SALVACION

ASI QUE COMENCEMOS CON EL PUNTO NO. I…

I. AGUA VIVA (Juan 4:1-15)

Cuando el Señor supo que los fariseos habían oído decir: ‘Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan’ (aunque en realidad Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), 3 salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.

4 Le era necesario pasar por Samaria, 5 así que fue a una ciudad llamada Sicar, la cual está junto a la heredad que Jacob le dio a su hijo José.

6 Allí está el pozo de Jacob, y como Jesús estaba cansado del camino, se sentó allí, junto al pozo. Eran casi las doce del día. 7 Una mujer de Samaria vino a sacar agua, y Jesús le dijo: ‘Dame de beber.’ 8 Y es que sus discípulos habían ido a la ciudad para comprar de comer.

9 La samaritana le dijo: ‘¿Y cómo es que tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?’ Y es que los judíos y los samaritanos no se tratan entre sí.’ 10 Jesús le respondió: ‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’; tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.’

11 La mujer le dijo: ‘Señor, no tienes con que sacar agua, y el pozo es hondo. Así que, ¿de dónde tienes el agua viva? 12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?’ 13 Jesús le respondió: ‘Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed;

14 Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás. Más bien, el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que fluya para vida eterna.’ 15 La mujer le dijo: ‘Señor, dame de esa agua para que yo no tenga sed ni venga aquí a sacarla.’

¿Por qué era necesario que Jesús pasara por Samaria? La frase -- era necesario --significa que era indispensable… que era imprescindible que Jesús pasara por Samaria. Para aquellos, que no estaban familiarizados con la historia de Samaria, estas palabras parecerían extrañas.

PAUSA

Israel estaba dividida en tres regiones: Judea al sur, Galilea al norte, y Samaria en el medio. Cuando un judío quería ir DE Judea a Galilea, la ruta más directa era pasando por Samaria. Pero un buen judío nunca pasaría por Samaria. Él se tomaría el trabajo de ir por Perea, al otro lado del Río Jordán.

¿Por qué eran los samaritanos tan despreciados? En el año 722 B.C., los asirios invadieron el reino del norte de Israel, y llevaron cautivos a la mayoría de los judíos de las diez tribus del norte.

Y luego, los asirios mandaron a su propia gente a Israel, quienes terminaron casándose con aquellos judíos, que no fueron llevados al cautiverio.

Los matrimonios mixtos, entre los asirios y los judíos, produjeron a los samaritanos – que del punto de vista de los judíos -- era gente mezclada… de razas diferentes. Y como les prohibieron ir al templo en Jerusalén, los samaritanos construyeron su propio templo en el Monte Gerizim.

Así que “por qué era necesario que Jesús pasara por Samaria?” Porque Jesús tenía una cita divina esperándolo. Tenía que pasar por Samaria porque era la voluntad del Padre. Así que, a pesar de que los judíos odiaban a los samaritanos, Jesús pasa, a propósito, por ese territorio.

6 Allí está el pozo de Jacob, y como Jesús estaba cansado del camino, se sentó allí, junto al pozo. Eran casi las doce del día. Históricamente, el agua del pozo se sacaba, ya sea muy temprano por la mañana, o al anochecer para evitar el calor del Mediterráneo.

El que la mujer de Samaria fuera a sacar agua del pozo a las doce del día significa que esta mujer vivía aislada. Ella iba a sacar agua cuando las otras mujeres no estaban. La mujer de Samaria era conocida como una mujer inmoral. Una mujer de mala reputación. Ella había roto el código moral de su comunidad.

En el mundo de esa época, los hombres raramente les hablaban a las mujeres en público, aun si estuvieran casados con ellas. Un hombre soltero jamás le hablaba ni tocaba a una mujer, por ningún motivo.

Sobre todo, un rabí (como era conocido Jesús) guardaba estos ideales escrupulosamente. Esto explica la sorpresa de la samaritana en el versículo 9. Ella no era simplemente una samaritana, sino una mujer samaritana.

7 Una mujer de Samaria vino a sacar agua, y Jesús le dijo: ‘Dame de beber.’

9 La samaritana le dijo: ‘¿Y cómo es que tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?’

La mujer de Samaria se queda sorprendidísima cuando Jesús le pide agua. Ella reconocía las barreras que existían entre ambos. Sin embargo, Jesús ignora y derriba esas barreras al pedirle agua. ¿Por qué? Porque esta mujer estaba perdida espiritualmente, ¡y Jesús estaba ahí para salvarla!

¿Qué significa estar perdida? El diccionario define la palabra “perdida” como “arruinada, destituida, desviada del buen camino, endurecida, e insensible. El apóstol Pablo dice en Romanos 3:23, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”

Según Dios, la humanidad ha abandonado deliberadamente el camino hacia Él. Isaías 53:6 dice, “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino.” Hemos rechazado la ley de Dios. Hemos desdeñado Su amor. Hemos repudiado Su consejo, y nos hemos reído de Sus regaños.

Desde Génesis, donde encontramos al hombre y a la mujer escondidos entre los árboles, hasta Malaquías, donde Dios dice en Malaquías 2:8, “Pero ustedes, se han apartado del camino.”

¿Qué es lo que haces tú cuando te das cuenta que estás perdida? Tratas encontrar el camino de regreso, ¿no es cierto? ¿Y que haces cuando no puedes encontrarlo? ¡Pues buscas quien te ayude! ¡Buscas quien te salve!

Imagínate a ti misma sin dirección segura, sin las necesidades básicas de la vida, sin ninguna confianza en el futuro. ¿Qué puedes hacer? Buscar a alguien que te pueda salvar, y mostrarte el camino a casa. ¡Eso es lo que Jesús vino a hacer!

El vino a mostrarnos… a una humanidad caída y rebelde… a una humanidad compuesta de gente como la mujer de Samaria… a gente como tú y yo, el camino a Dios, nuestro Padre Celestial.

10 Jesús le respondió: ‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’; tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.’ 11 La mujer le dijo: ‘Señor, no tienes con que sacar agua, y el pozo es hondo.

Así que, ¿de dónde tienes el agua viva? 12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?’ 13 Jesús le respondió: ‘Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed;

14 Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás. Más bien, el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que fluya para vida eterna.’

¿Has visto, alguna vez, un pozo que brote agua, como un manantial? ¡NO! Solo las aguas de un manantial manan hacia arriba. El agua de pozo simplemente yace ahí. Así que Jesús no estaba hablando de un pozo.

¡La mujer había ido al pozo! Y Jesús la estaba invitando a un manantial de agua viva. Él quería poner ese manantial en su corazón… un manantial que nunca se acabaría, sino que continuaría burbujeando para siempre. ¡Esto era lo que Jesucristo le estaba ofreciendo!

Él le estaba prometiendo un lugar, un manantial, TANTO A ELLA, como a todo aquel que venga a Jesús. Este manantial será eterno, gratis, lleno de gozo, y autosuficiente. Jesús mismo dice en Juan 7:37, “Si alguno tiene sed, venga a Mí y beba. Del interior del que cree en Mí, correrán ríos de agua viva.”

Si lo haces, El podrá satisfacer cualquier anhelo que hayas tenido jamás. Por empezar, ¡Él puso ese anhelo en ti! Él te hará una mujer conforme a Su corazón, agradable a Su vista, y serás una bendición en la vida de otros.

Hoy en día, muchos predicadores podrán decir: “El reino de Dios es prosperidad, buenos carros, viajes… casa en la playa… mucho dinero.”

Pero Jesús dice que el que beba de esa agua tendrá sed de nuevo – porque nada de lo material PUEDE SACIAR LA SED DE TU ALMA. SI NO, ¡MIRA NO MAS LA VIDA DE LOS RICOS Y FAMOSOS! A LOS ARTISTAS DE CINE. Tienen todo lo material, pero viven vidas vacías, disipadas, desordenadas. Viven descontentos, drogados y alcoholizados.

Pero por el contrario, una vida en Cristo NO ES UNA VIDA ESTANCADA. Es una vida vibrante… llena de movimiento… de cambio. El mundo se presentará como emocionante y lleno de energía, pero realmente, no hay nada más aburrido, que la búsqueda de placeres mundanos. Los placeres de este mundo no satisfacen los anhelos más profundos de nuestro corazón.

El Salmo 42:1 dice: “Como ciervo que brama por las corrientes de agua, así mi alma clama por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de ti, Dios de la vida.”

ASI QUE, YA VIMOS COMO JESUS LE OFRECE “AGUA VIVA” A LA MUJER DE SAMARIA… AHORA VAYAMOS A NUESTRO SEGUNDO PUNTO…

II. ADORACION REAL (Juan 4:16-26)

16 Jesús le dijo: ‘Ve a llamar a tu marido, y luego vuelve acá.’ 17 La mujer le dijo: “No tengo marido.’ Jesús le dijo: ‘Haces bien en decir que no tienes marido, 18 porque ya has tenido cinco maridos, y el que ahora tienes, no es tu marido. Esto que has dicho es verdad.’

Tal vez algunas de ustedes estarán sintiendo la convicción de su propio pecado, Puede que estés pensando: “Si soy pecadora, ¿cómo puede amarme Dios? ¿Cómo va a querer tener nada conmigo?

Si estás pensando eso, quiero enseñarte algo muy importante que Jesús le dice a la Samaritana. ‘Ve a llamar a tu marido.” Sí, es verdad que Jesús quería que la mujer viera su propio pecado – pero también le dice, “Cuando hayas hecho eso, vuelve de nuevo.” ¡Jesús no quería dejarla ir! ¡Él quería perdonarla! ¡Él quería salvarla!

“Ve a llamar a tu marido” Esa era la voz a su conciencia. “Y luego vuelve acá,” esa era la voz a su corazón. Y Él te habla así, a ti también. Pero tienes que reconocer tu necesidad. Tienes que enfrentarte a la verdad de tu condición. Jesús te ama y quiere darte agua viva a borbotones.

No importa lo que hayas hecho… No es demasiado tarde. No importa cuán bajo hayas caído. No es demasiado tarde. ¡Jesús te ama! Él quiere perdonarte. Quiere hacerte una mujer nueva. ¡Quieres darte un nuevo comienzo! ¡Una nueva vida!

El encuentro que Jesús tuvo con la samaritana, no ocurrió por casualidad ¡Y tú tampoco estás aquí por casualidad! Tenías una cita divina con Dios.

¿Te sientes sola en estos momentos? ¿Vacía? Solo Jesús puede satisfacer los anhelos más profundos de tu corazón. Solo Jesús te puede dar paz… esa paz que sobrepasa todo entendimiento. ¡Solo Jesús te puede dar vida abundante!

Tú también puedes escuchar la cálida invitación de Jesús. “Ven a Mí. El camino está abierto.” Y tú le puedes responder: “Si, Señor Jesús, vengo a ti.” Sé que soy pecadora. Perdóname. Ya no quiero pecar más. Entra en mi corazón y vida. Dame Agua Viva. Quiero seguirte, como mi Señor y Salvador para el resto de mi vida.

PAUSA

Cuando la samaritana le dice a Jesús “no tengo marido,” era una forma de desviar la conversación. Técnicamente, lo que ella decía era verdad, pero NO ERA toda la verdad. Lo que ella no quería era exponer la triste y dolorosa realidad de su vida personal.

El hombre con quien vivía no era su esposo, más bien, era el número seis de una recata fila de hombres que pasaron por su vida. Y a pesar de la fea realidad, Jesús busca la forma de elogiarla, aunque fuera, por la media verdad que había dicho. “Haces bien en decir que no tienes marido, le dice Jesús.

19 La mujer le dijo: ‘Señor, me parece que tú eres profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes dicen que el lugar donde se debe adorar es Jerusalén.’ 21 Jesús le dijo: ‘Créeme, mujer, que viene la hora cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre.

22 Ustedes adoran lo que no saben; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23 Pero viene la hora, y ya llegó, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca que lo adoren tales adoradores.

24 Dios es Espíritu; y es necesario que los que lo adoran, lo adoren en espíritu y en verdad.’

La adoración cristiana es la acción más importante, más urgente, y más gloriosa que puede suceder en la vida humana. ¡La adoración es esencial! La palabra “adoración” se repite diez veces en este pasaje, y es la enseñanza más amplia, que Jesús NOS DA en el Nuevo Testamento, acerca de la adoración.

Lo más interesante de todo, es que una enseñanza de este calibre, Jesús se la da A UNA SOLA PERSONA. Y esa persona no era hombre, sino mujer. No era judío, sino una samaritana. No era una persona piadosa, sino una adúltera.

PAUSA

La palabra “adorar” significa literalmente “arrodillarse” o “postrarse” ante una persona de EMINENCIA. Es la postura correcta en la adoración que le rendimos a Dios, ya sea la posición del cuerpo, o la humillación del corazón.

Los judíos insistían, que tenían que adorar en el templo de Jerusalén. En cambio, los samaritanos escogieron el monte Gerizim, como el lugar aprobado por Dios. Lo primero que Jesús le enseña a la samaritana -- acerca de la adoración que agrada al Altísimo -- es que el lugar donde se lleva a cabo, no es de vital importancia.

Nuestras iglesias y centros de adoración pueden facilitar “el acto de adorar,” Pero por muy cómodos y bien adornados que sean, no aseguran la presencia de Dios, ni el agrado del Señor, a nuestra adoración.

Además, la adoración debe de estar dirigida a Dios, como Padre, que es una palabra que habla de la confianza y dependencia que tenemos en Dios. Tu Padre Celestial estuvo dispuesto a pagar “cualquier precio” para poder salvarte. Tu Padre Celestial está siempre listo para suplir tus necesidades.

Tu Padre Celestial TE AMA TANTO, que está dispuesto a disciplinarte, para que puedas llegar a la madurez cristiana. Aun cuando te rebeles contra Él, y rechaces Su amor, tu Padre continua haciendo lo que es mejor para ti. ¡Su amor no pone condiciones! Él te ama aun cuando tú no lo ames. Te ha hecho heredera, y ha reservado un hogar PARA TI en el cielo.

Jesús le explica a la samaritana, que la adoración en el Monte Gerizim, no estaba basada en la totalidad de la VERDAD REVELADA POR DIOS, y por lo tanto, no llevaba la aprobación de Dios. Los samaritanos solo aceptaban el Pentateuco, que son los primeros cinco libros de Moisés, como la Palabra inspirada de Dios, y rechazaban el resto del Antiguo Testamento.

Así que, su conocimiento de Dios era incompleto, y por lo tanto, su adoración era imperfecta. La falta de adoración, que vemos en nuestro mundo de hoy, se debe al poco conocimiento que la gente tiene de Dios -- porque no estudian la Biblia en su totalidad.

Cuando Dios creó al hombre, El infundió Su propio espíritu en él. El hombre se convirtió en un alma viviente. Dios es Espíritu, totalmente santo y glorioso. Y El nos dio un espíritu para tener comunión con Él. Para adorarlo en espíritu. ¡De todo corazón!

William Barclay escribió, “La adoración genuina y verdadera es cuando una mujer o un hombre, por medio de su espíritu, alcanza tener amistad e intimidad con Dios. Adoración verdadera y genuina no es ir a cierto lugar.

No se trata de rituales ni liturgia. Ni siquiera se trata de traer ciertas ofrendas y regalos. Adoración verdadera es cuando el espíritu, la parte inmortal e invisible de la mujer o el hombre, tiene un encuentro con Dios, que es inmortal e invisible.

Éxodo 33:11 dice: “Y el Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla cualquiera con su amigo.” ∐ En nuestra cultura electrónica de hoy, “face time” es importante. Cuando estamos “cara a cara” con alguien, hay más probabilidad que formemos una conexión íntima y profunda.

Aquí el Señor le hablaba “cara a cara” a Moisés. Dios compartía con Moisés cosas que ningún otro hombre, DE SU EPOCA, había conocido. Él le reveló a Moisés Su corazón compasivo, y Su profunda preocupación por el sufrimiento de los hijos de Israel en Egipto.

Dios le reveló a Moisés Su plan de usarlo grandemente, como Su instrumento para liberar a Su pueblo de la esclavitud. ¡Y le reveló que Él tenía todo el poder y los recursos para hacerlo! Y lo lindo de todo esto, es que esta clase de amistad íntima no está reservada solo para las grandes estrellas de la fe, como Moisés.

Dios nos ha invitado a estar “cara a cara” con Él -- todos los días – escuchándolo, aprendiendo de El a través de Su Palabra, y orando.

Moisés respondió a la iniciativa de Dios, y desde ese día, su vida nunca más fue la misma, al igual que tu vida nunca más será la misma, una vez que te embarques en la aventura de una relación íntima y personal con Dios.

Cuando nos humillamos… cuando amamos y adoramos a Dios, entonces Él nos escucha, nos contesta, y se revela a sí mismo ante nosotros. Él se revela, no solo para darnos fuerzas para seguir adelante, sino también, nos da ánimo para orar más.

24 Dios es Espíritu; y es necesario que los que lo adoran, lo adoren en espíritu y en verdad.’

¿Qué es la cosa más gloriosa, que todo ser humano, puede encontrar en esta tierra? ¡ES NADA MENOS QUE A DIOS MISMO! ¿Y que es la cosa más gloriosa que un hombre o mujer puede y necesita hacer cada día? ¡Nada menos que buscar, conocer, amar, y alabar a este Dios glorioso!

¿Y qué significa adorar a Dios en verdad? “Verdad” significa que debemos adorar a Dios por ser quien es. Adorar “en verdad” ocurre cuando lo adoramos de acuerdo a lo que Dios nos ha revelado de sí mismo. ¡Esa es verdadera adoración! La “verdad” es el pensamiento más poderoso e importante que una mujer puede tener.

¿Cómo es Dios? ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando piensas en El? ¡Esto es fundamental! Nuestra respuesta a esta pregunta, no solo afecta nuestra adoración, sino nuestra propia vida. Cada falla en adoración, o en doctrina, o en práctica, puede llevarnos a ideas erróneas de Dios.

¿Somos adoradoras que adoramos a Dios en espíritu y en verdad? ¿Es posible haber ido a la iglesia toda la vida, de haber leído la Palabra por muchos años, y sin embargo, nunca haber adorado a Dios de la forma como Jesús lo describe?

La samaritana había escuchado ACERCA DE DIOS; pero Jesús le dice que la adoración verdadera tiene que ser “cara a cara” con Dios. La adoración no es una religión, ni un ritual. La adoración es un encuentro vital e íntimo con el Padre.

Él es Santo, Soberano, Todopoderoso, Todo Amor, y Misericordioso. Solo cuando nos damos cuenta realmente de quién es El, podremos ver nuestro propio pecado. ¡Nos hará detestar el pecado! ¡Adoración verdadera cambia vidas!

Adoración verdadera termina en arrepentimiento, en sumisión obediente, y en el deseo de ser santa. Adoración verdadera produce el deseo de demostrar misericordia hacia otros, y de perdonar a aquellos que nos han ofendido. Y también, la adoración es el agradecimiento por todo lo que Dios nos da.

Lamentablemente, hoy en día, nuestro mundo moderno ha perdido ese sentido de “admiración y reverencia” hacia Dios. Más bien queremos “traer abajo” a Dios… ponerlo a nuestro nivel… de hacerlo común y corriente. ¡PERO NO! ¡Él es Dios! ¡Y debemos adorarlo en espíritu y en verdad!

PAUSA

A pesar de que tenemos acceso directo a Dios, como Sus hijas, no nos debemos de OLVIDAR NUNCA, que este acceso, fue comprado con la preciosa sangre de Su único Hijo. Nadie, que verdaderamente entienda esto, puede entrar a la presencia de Dios sin esa sensación de reverencia santa.

Nadie que comprenda el increíble precio pagado en el Calvario puede tomar por hecho su relación con Dios. Nunca podremos comprender a Dios completamente, ni la forma como Él se relaciona con nosotras, SI NO COMPRENDEMOS PRIMERO, el verdadero sentido de Su santidad, y el mandato, a que Su gente sea santa también.

A lo que meditas en el precio que Jesús pagó para darte acceso al Padre, comenzarás a atesorar los momentos de oración, que tienes con El. La adoración se volverá en un privilegio, al que acogerás con gratitud. La Biblia se volverá muy querida para ti, a lo que te dedicas a vivir una vida santa.

Si has perdido admiración por el increíble regalo de salvación -- que te fue dado a tan alto costo, necesitas volver a la cruz, y ser testigo de lo que sufrió tu Salvador POR TI. ¡El regalo de tu salvación le costó a Dios, Su vida!

25 Le dijo la mujer: ‘Yo sé que el Mesías, llamado el Cristo, ha de venir y cuando él venga nos explicará todas las cosas.’ 26 Jesús le dijo: ‘Yo soy, el que habla contigo.’

Cuando Jesús le dice a la samaritana que la salvación era de los judíos, Él le estaba explicando, que solo por medio del Mesías Judío el mundo entero encontraría salvación. Dios había prometido, que a través de la raza judía, toda la tierra sería bendecida.

Jesús le dice a la samaritana: ‘YO SOY,” YO SOY el que habla contigo.’ -- ¡Cuán majestuosa y sublime es esta declaración! PORQUE “YO SOY” ES EL NOMBRE DE DIOS. En ese momento la mujer se encuentra “cara a cara” con Dios… con Jesús… con el Mesías, con el Salvador del mundo.

Hermana, ¿has tenido un encuentro “cara a cara” con Jesucristo, como lo tuvo esta mujer de Samaria? ¡Cuando ella se encuentra ante la Presencia de Dios, ella pone su fe en Jesucristo, ¡Y ES SALVADA!

Y POR ULTIMO… YA VIMOS QUE JESUS LE OFRECE AGUA VIVA A LA SAMARITANA, QUE NOS ENSEÑA COMO ADORAR A DIOS, AHORA VAYAMOS A NUESTRO TERCER PUNTO…

III. FRUTO DE SALVACION (Juan 4:27-42)

Por cuarenta años, todos los sábados por la tarde, un siervo de Dios se paraba en cierta esquina, y repartía -- a los transeúntes -- pequeños boletines del evangelio. Pero un día, dejó de ir. Descorazonado porque veía muy poco fruto, abandonó su puesto.

Años después, tocó la casualidad, que este viaje cristiano, pasó por la esquina donde él se paraba, y vio a un hombre joven ahí repartiendo boletines del evangelio. Él se detuvo, y le preguntó al joven, ¿A qué se debe que estés aquí esta tarde?

El joven le dijo: “Hubo un viejito que estuvo en esta esquina por años. Y YO ME ENTREGUÉ A CRISTO, por medio del boletín que él me dio. Cuando pasé por aquí, y no lo vi, supuse que había muerto é ido al cielo, así que decidí tomar su puesto.

Mientras el joven hablaba, se le salían las lágrimas al viejito. Y le dijo: “Yo soy el hombre que te dio ese boletín. Y por la gracia de Dios, pienso quedarme en mi puesto hasta que Jesús venga.”

27 En esto vinieron sus discípulos, y se asombraron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ¿Qué pretendes? ¿O de qué hablas con ella?’ 28 La mujer dejó entonces su cántaro y fue a la ciudad, y les dijo a los hombres:

29 ‘Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ‘¿no será éste el Cristo?’ 30 Entonces ellos salieron de la ciudad, y fueron a donde estaba Jesús. 31 Mientras tanto, con ruegos los discípulos le decían: ‘Rabí, come.’ 32 Pero él les dijo: ‘Para comer, yo tengo una comida que ustedes no conocen.’

34 Jesús les dijo: ‘Mi comida es hacer la voluntad del que me envió, y llevar a cabo Su obra. 35 ¿Acaso no dicen ustedes: ’Aún faltan cuatro meses para el tiempo de la siega’?

Pues Yo les digo: Alcen los ojos, y miren los campos, porque ya están blancos para la siega. 36 Y el que siega recibe su salario y recoge fruto para vida eterna, para que se alegren por igual el que siembra y el que siega. 37 Porque en este caso es verdad lo que dice el dicho: ‘Uno es el que siembra, y otro es el que siega.’

38 Yo los he enviado a segar lo que ustedes no cultivaron; otros cultivaron, y ustedes se han beneficiado de sus trabajos.’ 39 Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en El por la palabra de la mujer, que en su testimonio decía: ‘Él me dijo todo lo que he hecho.

40 Entonces los samaritanos fueron adonde él estaba, y le rogaron que se quedara con ellos; y él se quedó allí dos días. 41 Y muchos más creyeron por la palabra de Él, 42 Y decían a la mujer: ‘Ya no creemos solamente por lo que has dicho, pues nosotros mismos hemos oído, y sabemos, que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.’

El regreso de los discípulos marca el fin a la conversación entre Jesús y la mujer. Al principio de este pasaje vimos que la mujer se asombra al ver que Jesús le dirige la palabra. Ahora son los discípulos los asombrados… ¡Y POR LA MISMA RAZON!

La samaritana no conocería todas las respuestas teológicas, pero los hombres del pueblo, vieron en ella a una mujer cambiada – y la siguieron para descubrir al Salvador, por sí mismos. ¡Esta mujer era una evangelista poco común.

No tenía raíces sanas. No había asistido a un seminario. No sabía mucho de teología. Y hasta no podía explicar bien por qué Jesús era el Mesías. Ella simplemente sale y reporta su encuentro personal con Jesús. Ella comparte su testimonio.

Y su reacción es totalmente diferente a la reacción de los líderes de Jerusalén. A diferencia de los teólogos judíos, que gobernaban el templo, los samaritanos, esos mestizos odiados, recibieron a Jesús encantados, y le pidieron que les enseñara. Y cuando escucharon la Palabra, “muchos más creyeron.”

35 ¿Acaso no dicen ustedes: ’Aún faltan cuatro meses para el tiempo de la siega’? Pues Yo les digo: Alcen los ojos, y miren los campos, porque ya están blancos para la siega.

Imagínate a los samaritanos --a aquellos que la mujer había ministrado --viniendo a Jesús vestidos con turbantes y túnicas blancas. ¿Cuál cosecha era blanca y lista para cosechar? ¿A qué cosecha se estaba refiriendo Jesús? ¡Al campo de los samaritanos!

Y lo mismo es verdad hoy en día. Gente en nuestra cultura... aquellas que son ignoradas y olvidadas... aquellas, a las que nadie quiere tener cerca, son aquellas, que están maduras para la cosecha.

Los samaritanos eran personas quebrantadas, despreciables ante los ojos de los judíos, y prohibidos de entrar al templo. La tierra de su salvación ya había sido labrada y cultivada. Estaban realmente listos para la cosecha.

Y lo mismo pasa ahora. ¡La cosecha está lista! ¡Solo hay que recogerla! ¡Salgamos en busca de los samaritanos! Alcanza a aquellos que carecen de encanto, o que son antipáticos, o que son ignorados. Llega a ellos, y verás que están listos para la cosecha.

O tal vez tú piensas que te es difícil hablarles de Jesús a aquellos con quien trabajas, o con quien te asocias. Si, puede que sea difícil. Pero recuerda que conversar con la samaritana no fue nadita fácil. Sin embargo, Jesús lo hizo amablemente, amigablemente, y respetuosamente.

La mujer de Samaria se convierte en el PRIMER GRAN TESTIGO -- después de Juan el Bautista. Puede que Dios quiera usar tu testimonio para alcanzar a aquellos, que como los samaritanos, puedan evangelizar a toda una generación.

Esta mujer samaritana sin nombre fue una creyente fructífera. Ella dio fruto, porque muchos creyeron, y dio más fruto, porque muchos más creyeron. Y todavía hoy continúa dando “mucho fruto” para la gloria de Dios. Nadie sabe cuántos pecadores perdidos han venido al Salvador, gracias al testimonio de esta mujer de Samaria.

¿Estás dando fruto para Jesús? ¿Estás ofreciendo el agua viva de Cristo a la gente sedienta a tu alrededor? ¿Estás adorando al Padre en espíritu y en verdad?

OREMOSLE AL SEÑOR

Padre, gracias que Jesús dejó las glorias del cielo, y pagó con Su vida el alto precio de nuestra salvación, para que pudiéramos tener acceso a Ti,… a tu trono de gracia. Gracias que Jesús nos da Agua Viva a borbotones... que nos da vida eterna.

Gracias que usaste a la mujer de Samaria para enseñarnos cuan esencial es adorarte en espíritu y en verdad. Cuan esencial es tener una relación íntima y personal contigo. Gracias también por mostrarnos, cuán importante es compartir nuestro testimonio con otros.

¡Nuestro testimonio puede cambiar vidas! Y así como Jesús se desvío de Su camino, para hablarle a la mujer de Samaria, danos a nosotras el deseo y la valentía para hacer lo mismo. En el nombre de Jesús. AMEN.


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© Fotografía por Nancy Galligan

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