Estudios Bíblicos en Texto

CREE… ¡Y VERÁS!

Juan 14:1-11

En Mayo de 1981, el escritor y ganador del premio nobel, William Saroyan, se estaba muriendo de cáncer. Este cogió el teléfono, que estaba junto a su cama del hospital, y llamó a la prensa. Cuando un reportero contestó, le dijo, “Todos tienen que morir, pero siempre pensé que yo sería la excepción. ¿Y ahora qué?

La Biblia dice que está establecido que todos los seres humanos tienen que morir, ¡y que no hay excepciones! Jesús les habló a Sus discípulos de Su propia muerte, y de ir a cierto lugar donde ellos no podían ir. Esto los había dejado estupefactos, confundidos, y hasta asustados.

El momento había llegado para hablarles a Sus atemorizados discípulos, y decirles exactamente a dónde iba, ¿y por qué?

EMPECEMOS EN ORACIÓN

Padre, el solo hecho de abrir nuestras biblias nos llena de emoción. Es un privilegio tener la Palabra de Dios en nuestras manos. Estamos deseosas de recibir de Ti... De estar en Tu Presencia.

Transmite Tus verdades a nuestros corazones. Transforma nuestras vidas para reflejar Tu luz en el camino de otros. Danos la gracia para hacer aplicación, y para caminar humildemente ante Ti. En el nombre de Jesús. Amén.

En este capítulo, Jesús mismo nos habla “acerca de un evangelio exclusivo.” No de universalismo… no de la esperanza de que todo el mundo se vaya al cielo, algún día, sino del camino angosto – que la salvación es por Jesús solamente.

Tomás quería conocer el camino. Felipe quería ver al Padre… él quería evidencia tangible…Pero eso era exactamente lo que Felipe había visto durante “tres años y medio”. ¡QUIEN HABIA VISTO A JESUS, HABIA VISTO AL PADRE!

EL TITULO DE ESTE MENSAJE ES “CREE… ¡Y VERÁS! Y ESTUDIAREMOS TRES TEMAS: (I) CONOCER EL LUGAR, (II) CONOCER EL CAMINO, (III) CONOCER AL PADRE.

ASI QUE COMENCEMOS CON EL PRIMER TEMA…

I. CONOCER EL LUGAR – Juan 14:1-3

No se turbe su corazón. Ustedes creen en Dios; crean también en Mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchos aposentos. Si así no fuera, ya les hubiera dicho. Así que voy a preparar lugar para ustedes. 3 Y si me voy y les preparo lugar, vendré otra vez, y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, también ustedes estén.

¿Qué es lo que la cristiana debe de hacer cuando el mundo, que ella conoce, se desmorona? ¿Qué es lo que puedes hacer TÚ en el día de gran tribulación? Esta no es una pregunta “indolente” porque, a pesar de que no nos gusta pensar en esto, la vida está llena de problemas. La decepción es un problema, y en la vida hay muchas decepciones.

Estamos decepcionadas de nosotras mismas, porque no somos siempre lo que quisiéramos ser. Queremos ser fuertes, pero somos débiles. Queremos tener éxito, pero experimentamos fracasos. Queremos ser queridas, pero muchas veces, la gente, como mucho, son indiferentes a nosotras.

También nos decepcionamos, a menudo, con otra gente… con nuestro esposo, hijo, hija, amiga, jefe, socia, compañera de trabajo, o cualquiera que sea el caso. Las circunstancias de la vida son fuentes de decepción también.

En algunos casos, PODRIAMOS HACER ALGO acerca de nuestras circunstancias, Y TRATAMOS DE HACERLO; pero no siempre es ese el caso. La pobreza no siempre puede ser cambiada así no más, ¡y la pobreza es preocupante!

La pérdida de un ser querido está fuera de nuestro control, ¡Y ES DEVASTADOR! Y lo mismo es la pérdida de un trabajo, o una enfermedad, y hasta la inseguridad, que tenemos, acerca del futuro. Hoy en día, esto es particularmente inquietante.

Pero Jesús dice, “Que no se turbe tu corazón.” En otras palabras, llevemos nuestras ansiedades a la cruz. La próxima vez que estés preocupada por tu salud, por tu casa, tus finanzas, MAX LUCADO TE RECOMIENDA HACER UN RECORRIDO MENTAL “MONTE ARRIBA” AL CALVARIO.

Pasa unos minutos mirando, de nuevo, a los acontecimientos de la pasión de Cristo. Imagínate a tus dedos tocando la punta de la lanza, o balanceando un clavo en la palma de tu mano. Imagínate leyendo el letrero de madera escrito en tu propia lengua. Y mientras lo haces, imagínate tocando la tierra… húmeda por la sangre de Dios.

¡La sangre que sangró por ti! ¡La lanza que recibió por ti! ¡Los clavos que sintió por ti! ¡El letrero que dejó por ti! El lo hizo todo por ti… y por mí. Y sabiendo esto, sabiendo todo lo que hizo por ti AHI ¿no crees que podría cuidar de ti, ¿AQUI?

Pablo escribe en Romanos 8:32, “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas?

Hazte un favor. Lleva tus momentos de preocupación a la cruz. Déjalos ahí con tus malos momentos, tus momentos de angustia, y tus momentos de miedo. ¿Y te puedo sugerir algo más? DEJA AHÍ, TAMBIEN, TU MOMENTO FINAL…

A menos que Cristo regrese primero, tú y yo tendremos nuestro momento final en esta vida. Nuestro último suspiro. El último latido de nuestro corazón. En un segundo, dejarás lo que conoces, y entrarás a lo que no conoces. Eso es lo que nos inquieta a muchas de nosotras. LA MUERTE ES LO DESCONOCIDO.

Lo desconocido nos pone un poco nerviosas. Dios promete venir a una hora inesperada y llevarnos de este mundo gris que conocemos, a un mundo precioso, QUE NO CONOCEMOS. Y COMO NO LO CONOCEMOS, no estamos seguras si nos queremos ir, todavía

1 No se turbe su corazón. Ustedes creen en Dios; crean también en Mí. Jesús nos desafía a darle a Él, el mismo homenaje que le damos a Dios. No hay una partícula de diferencia entre los dos. Jesús es Dios, como Dios es Dios.

Ambos son, y deben de ser, el objeto de la misma fe. Otras religiones ponen énfasis en el miedo, o en las buenas obras, o en los rituales y credos. Solo el cristianismo pone énfasis en la fe en Dios. ¡EL VINCULO ENTRE NOSOTRAS Y DIOS, ¡ES LA FE!

Algunas veces --personas bien intencionadas -- cuando ven que alguien se enfrenta a alguna tragedia tratan de consolar a esa persona con palabras, como, “No te preocupes. Todo va a salir bien.” Esa clase de optimismo está basada en idealismo…. en ilusiones.

POR ESO NO TIENE CASO DECIR, “No se turbe su corazón,” si Jesús no completa esta declaración con las palabras, Ustedes creen en Dios; crean también en Mí.

2 En la casa de mi Padre hay muchos aposentos. Si así no fuera, ya les hubiera dicho. Así que voy a preparar lugar para ustedes. 3 Y si me voy y les preparo lugar, vendré otra vez, y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, también ustedes estén.

Cuando estudiamos estas palabras “meticulosamente”, lo primero que notamos es que Jesús considera el cielo un lugar de verdad. Además, leemos en la Biblia, que en el cielo, las calles están pavimentadas con oro. Pero no debemos de pensar que estas calles SON como nuestras calles, y que ESE ORO es como nuestro oro.

Las calles hablan de estabilidad. El oro… de algo precioso y valioso, que no se oxida ni se deteriora. Estos pueden ser solo símbolos.

Sin embargo, esto no debe de ser tomado, como que el cielo no es un verdadero lugar… un lugar tan real, como Lima, Arequipa, Madrid, o Buenos Aires.

Aunque en el Aposento Alto, JESUS NO ESTABA NECESARIAMENTE DESCRIBIENDO EL CIELO, Él si lo llama “un lugar” al cual estaba yendo; DEL CUAL REGRESARIA, y al cual llevaría a todos aquellos que el Padre le había dado. La palabra “cielo” es usada en tres diferentes formas en la Biblia.

Primero, el cielo es usado para hablar de la atmósfera. El cielo de los pájaros y de las nubes. Segundo, el cielo es también usado para hablar del gran espacio cósmico, en que los planetas y las estrellas se encuentran. Lo que a veces llamamos “el firmamento.” Y tercero, el cielo es usado para hablar de los cielos de los cielos, que es el hogar de Dios.

¡Y MUCHA GENTE SE COMPLICA CON TODO ESTO! Ellas observan que Dios es descrito como espíritu – es decir, que no tiene forma física – y concluyen, que el cielo debe ser la morada o “un estado” de los espíritus.

Pero la idea de que el cielo es simplemente “un estado espiritual”; y por consiguiente, que está en todas partes y en ninguna parte, no concuerda con las escrituras. ¡SI! Dios es espíritu. No tiene forma visible. ¡Pero Jesús si la tiene! Él se ha convertido en hombre para toda la eternidad.

Nosotros también tenemos cuerpos en esta vida, Y LO TENDREMOS EN LA VIDA POR VENIR. Si no fuera así, la enseñanza acerca de la resurrección del cuerpo, no tendría sentido. Nuestros cuerpos necesitan estar en algún lugar específico.

Y a lo que LEO los relatos de las apariciones de Cristo después de Su resurrección, debo de reconocer, que el cuerpo celestial de Cristo poseía cualidades que nosotras no tenemos todavía.

El cuerpo de Jesús podía moverse a través de puertas cerradas. Podía desaparecer, y luego, reaparecer. Aun así, un verdadero cuerpo necesita un lugar. El cielo es el lugar donde nuestros cuerpos, como el de Jesús, se podrán mover libremente. ¡Y me encanta la forma tan hogareña como Jesús habla del cielo. “En la casa de mi Padre.”

Muchas de nosotras podemos recordar nuestra niñez -- cuando la casa de nuestros padres era nuestro hogar, un lugar donde éramos queridas, cuidadas, y protegidas. Donde gozábamos del calor y el compañerismo de la familia. ¡Y DONDE TAMBIEN TENIAMOS BUENOS PLEITOS ENTRE HERMANOS!

Nuestro hogar es el lugar donde hemos almacenado miles de momentos preciosos. ¡La casa de Su Padre es así! ¡Es un hogar! Es un lugar verdadero. En Mateo 6:9, cuando Jesús les enseña a Sus discípulos a orar, les dice “Padre nuestro que estás en los cielos…” Él les estaba diciendo que el cielo es un lugar real… verdadero… es el hogar de Dios.

Lo que hace, que el cielo sea un hogar verdadero, es que ahí veremos a Jesús ¡y gozaremos de Él! ¡Claro! Tener a nuestros seres queridos AHI será parte de esa alegría. ¡Pero la mejor parte será Jesús!

D.L. Moody, famoso evangelista americano, solía contar la historia de una chiquita, cuya mamá estaba muy enferma. Y por eso, una de las vecinas se llevó a la chiquita a su casa… hasta que la mamá mejorara.

Pero en vez de mejorar, la mamá se puso peor, y se murió. Los vecinos decidieron no llevar a la chiquita a su casa hasta después del funeral, y también decidieron no decirle nada acerca de la muerte de su mamá.

Así que después de un tiempo, simplemente llevaron a la chiquita de regreso a su casa. Lo primero que hizo “ella” fue buscar a su mamá. Así que entró a la sala primero… pero su mamá no estaba ahí…entonces fue a su cuarto… pero tampoco estaba ahí.

Ella fue de un rincón al otro de la casa, pero no pudo encontrarla. Al final preguntó, ¿Dónde está mi mamá? Cuando le dijeron que su mamá se había ido, la chiquita quiso regresar a la casa de la vecina de nuevo. Su hogar había perdido su atractivo, porque su mamá ya no estaba ahí.

Moody escribe, “No son las paredes de jaspe ni las puertas de perla que van hacer que el cielo sea cielo… que sea atractivo. “¡Es estar con Dios lo que hace al cielo fascinante!!”

¡ASI QUE! AHORA QUE YA CONOCEMOS EL LUGAR, VAYAMOS A NUESTRO 2NDO TEMA…

II. CONOCER EL CAMINO – Juan 14:4-6

4 Y ustedes saben a dónde voy, y saben el camino. 5 Tomás le dijo: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo podemos saber el camino? 6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre, sino por Mí.

Jesús no solo nos muestra el camino… ÉL ES EL CAMINO. La salvación es una Persona. Acepta a esa Persona como tuya, y tendrás salvación. EL CRISTIANISMO ES CRISTO. El Señor Jesús no es solo uno de los muchos caminos; ¡Él es el único Camino! Nadie viene al Padre, sino por Mí, dice Jesús.

El camino a Dios no es a través de los Diez Mandamientos, O DE HACER EL BIEN, o a través de decretos, o de ir a la iglesia. ¡Es a través de Cristo, y Cristo solamente!

¡JESUS ES LA VERDAD! Jesús no es simplemente UNO que enseña la Verdad. Él es la Verdad. Él es la encarnación de la Verdad. Aquellos que tienen a Cristo, tienen la Verdad. La Verdad no se encuentra en ningún otro lugar.

¡Y JESUCRISTO ES LA VIDA! Él es la fuente de la vida, tanto espiritual como eterna. Aquellos que reciben a Jesús tienen vida eterna porque Él es la Vida.

Yo fui salvada hace 16 años. Un amigo me invitó a una iglesia cristiana en Albuquerque. Después de dar una linda enseñanza, el pastor hizo una invitación para aquellos que querían recibir a Jesucristo, como su Señor y Salvador.

¡Yo acepté la invitación! Lo que realmente tocó mi corazón, de una forma muy poderosa, fue que el pastor dijo que si quería llegar al Padre, yo tenía que ir a través de Su Hijo.

Y el citó este mismo versículo en Juan 14:6, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre, sino por Mí.” ¡Eso era todo lo que yo necesitaba! Me dije, “Si Jesús es el único camino, yo quiero seguir Su camino”. ¡Y lo hice! ¡Y Cristo cambió mi vida!

PERO LA HISTORIA NO ACABA AQUÍ…

Hace poco regresé de un viaje al Perú. Durante mi estadía en Lima, una amiga me pidió que enseñara la Biblia a las mujeres en la cárcel de mujeres. Cuando llegamos, todo lo que pudo ir mal… fue mal. Las encargadas nos habían ofrecido la capilla para dar la enseñanza, pero cuando llegamos, otras personas estaban usando la capilla.

De las 1,400 reclusas, solo 9 chicas se presentaron. Nos dieron un pequeño salón en la biblioteca de la cárcel. Todas estas chicas eran jóvenes – de veinte-y-pico de años de edad. Muchas de ellas ya eran mamás de uno o más bebés. Estas chicas estaban presas por drogas.

Después que terminé MI ENSEÑANZA, les pregunté si querían recibir a Jesús como su Señor y Salvador. Y usé este mismo versículo, Juan 14:6 porque sabía el impacto que éste había tenido en mi vida. ¡Y sabía que impactaría la vida de ellas!

Las nueve chicas le entregaron su vida a Cristo. DIOS NO ME DIO LAS MULTITUDES… pero de las nueve que me dio, TODAS RECIBIERON VIDA ETERNA, ¡GRACIAS A JESUS!

La alegría en ese salón era inimaginable porque Jesús les había hablado al corazón… “Yo soy el Camino,” y ellas lo escucharon, y respondieron a Su llamado. ¿Es Jesucristo tu Señor y Salvador? ¿Es El tu único camino al cielo? O estás tratando de añadir ¿Jesús… más buenas obras? O ¿Jesús… y religiosidades?

PAUSA

Algunas personas insinúan, QUE NOSOTRAS LAS CRISTIANAS, somos de una mentalidad muy cerrada, porque decimos que Cristo es el único camino a Dios. ¡Tienen razón! Esa es exactamente nuestra posición. ¡Somos todas tan cerradas como nuestro Señor Jesucristo mismo!

Y Pedro afirma LO MISMO en Hechos 4:12, “En ningún otro hay salvación, porque no se ha dado a la humanidad ningún otro nombre bajo el cielo mediante el cual podamos alcanzar la salvación.”

PAUSA

¿No es bien tonto tratar de encontrar otro camino? Si Dios nos ha dado el verdadero camino, ¡es un disparate tratar buscar otro! ¿Quién buscaría una segunda cura para el cáncer, si una cura perfecta se hubiera encontrado?

Hay gente que trata de encontrar a Dios a través de la moralidad humana. DICEN, “Definitivamente que a Dios le agradan las personas buenas. Así que yo seré una buena persona, y llegaré a Dios de esta manera.” Pablo dice que esa manera de pensar lleva a la desesperación. ¿Por qué?

Porque si Dios ama a la gente buena – Y REALMENTE LAS AMA -- ¿cuán buenos tendríamos que ser? La respuesta es que no hay nadie lo suficientemente buena, ni perfecta. Y Dios no se conforma, CON NADA MENOS, que no sea la perfección. ¡NO HAY NADIE PERFECTO!

En Romanos 2:17 Pablo dice que hay otro camino que la gente trata de tomar. Y ese es el camino de la religión. Esa persona dice, “Como no puedo ser totalmente buena y perfecta, por lo menos, puedo hacer las cosas que a Dios le gustan. ¡Puedo bautizarme! O ¡Confirmarme! O ¡Ir a comulgar! Pablo dice que esto también lleva a la desesperación.

¿Por qué? ¡Porque está basado en un concepto falso de Dios! Insinúa que Dios se conforma con lo externo. ¡NO! La gente se contentará con lo externo. ¡PERO DIOS NO! ¡El mira al corazón!

Dios ve, que aun cuando se bauticen, NO SIGNIFICA NADA si su corazón no está limpio. Dios ve, que aun cuando comulguen, NO SIGNIFICA NADA, a menos que se hayan entregado a Jesucristo por fe.

Además, es un insulto al amor del Padre -- que planeó la salvación -- por Su gran amor por el pecador. Es un insulto a nuestro Señor Jesucristo, que vino a la tierra… que lo dejó todo –LAS GLORIAS DEL CIELO -- para morir en la cruz…Y cumplir con los deseos de Su Padre.

Por eso Hebreos 10:7, citando a Jesús, dice “Mi Dios, aquí estoy para hacer tu voluntad, como está escrito de Mí en el libro.” Era la voluntad de Dios que Su Hijo Jesucristo muriera en nuestro lugar. Así que es una ofensa a Dios, ignorar esto. ∐¿Crees que FUE FACIL para Dios mandar a Su Hijo a morir por nosotras?

¿Crees que FUE FACIL para Jesucristo estar de pie ante Sus discípulos, A PUNTO DE SER CRUCIFICADO, y decir, “¿Yo soy el Camino?” Él sabía lo que significaba ser el Camino. ¡Significaba que Él tenía que ir a la cruz! ¡Él tenía que morir! ¡Él tenía que sufrir!

LA IRA DE DIOS SERIA DERRAMADA SOBRE EL… PARA QUE NO FUERA DERRAMADA SOBRE NOSOTROS. Eso es lo que significa cuando Cristo dice “Yo soy el Camino”

PAUSA

Jesús nunca te va a dar un substituto de sí mismo. ¡Él es el único camino al Padre! Si tú quieres conocer la voluntad de Dios para tu vida, tómate el tiempo de cultivar una relación íntima con Jesús.

Si estás caminando con el Señor todos los días, no necesitarás buscar SU VOLUNTAD – YA QUE ESTARAS EN ELLA.

Si estás caminando con Jesús en obediencia, día tras día, siempre estarás en la voluntad de Dios. El rol del Espíritu Santo es de guiarte paso a paso para que puedas hacer la voluntad de Dios.

Caminar cerquita a Dios te garantiza que estarás exactamente donde a Él quiere que estés. Tendrías que rechazar toda actividad del Espíritu Santo en tu vida, para poder salirte de la voluntad de Dios.

Los discípulos no tenían que preguntarle a Jesús a donde debían que ir después. Simplemente miraban a donde iba Jesús, ¡y caminaban junto Él! ¡Jesús era su Camino! Mientras tuvieran a Jesús, ellos no necesitaban ningún mapa.

Muchas veces, preferimos un mapa de nuestro futuro, que tener una relación personal con NUESTRO CAMINO… ¡CON NUESTRO DIOS! A veces parece más fácil seguir un plan, que cultivar una amistad. Podemos volvernos más preocupadas con nuestro futuro, que con nuestro caminar con Dios día a día.

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Un banquero le dijo a un cristiano, “¿Me vas a decir, que sin tener que pagar un centavo, o tener que dar una compensación, puedo esperar que Dios tenga misericordia de mí? ¿Me vas a decir que puedo ser salvo simplemente confiando en Jesucristo? ¡Qué disparate! Si yo me he de salvar, ¡lo tengo que hacer por mis propio esfuerzo!”

“Bueno, dijo el cristiano, “Supóngase que alguien viniera a su banco con una gran necesidad, deseando pedirle plata prestada. ¿Quién tendría el derecho a establecer los términos y condiciones, del préstamo? ¿Usted o el que pide prestado?

“¡Por supuesto que sería yo!” Él tendría que cumplir con “mis condiciones” antes de recibir el dinero,” dijo el banquero. “Exactamente, esta es su posición ante Dios. Usted es el pobre pecador perdido, y Dios, es el banquero.

Así que, ¿quién tiene el derecho a establecer los términos y condiciones, en que usted puede llegar a Dios – ¿Usted… o Dios?

ASI QUE YA CONOCEMOS EL LUGAR, Y EL CAMINO, AHORA VAYAMOS A NUESTRO TERCER Y ULTIMO TEMA…

III. CONOCER AL PADRE – Juan 14:7-11

7 Si me conocieran, también conocerían a mi Padre; y desde ahora lo conocen, y lo han visto. 8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre. Con eso nos basta. 9 Jesús le dijo: Hace ya tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y tú, Felipe, no me has conocido? El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre; ¿cómo entonces dices: Muéstranos al Padre”?

10 ¿No crees que Yo estoy en el Padre, y que el Padre está en Mí? Las palabras que Yo les hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en Mí, es quién hace las obras. Créanme que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en Mí; de otra manera, créanme por las obras mismas.

Hay momentos en la vida, en que, cada una de nosotras quisiera, que la experiencia que Felipe le pide a Jesús, fuera posible. Por supuesto, sabemos que Dios no tiene forma física. Aun así, hay momentos en que Dios parece estar tan lejano, tan intocable, que quisiéramos seriamente poderlo ver.

Nos encantaría mirar a Dios y poder escuchar Su voz audible en nuestros oídos. En esos momentos, creemos, que si pudiéramos tener esa experiencia, entonces nos sería más fácil vivir para Dios, en este mundo.

Cuando Felipe le hace esta pregunta, Jesús le contesta, “Hace ya tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y tú, Felipe, no me has conocido? En vez de concederle su deseo, o de tratar de explicarle a Felipe el por qué su deseo no era una buena idea, ¡o hasta imposible!, Jesús comienza a enseñarles, lo que realmente significa ver a Dios…

¡Y COMO VERLO!

Jesús comienza enseñándoles las limitaciones de ESTA CLASE DE VISTA. Básicamente, lo que Felipe estaba diciendo era, “¡Señor, nosotros conoceríamos a Dios si solo pudiéramos verlo!”

Pero Jesús le responde: “Que extraño, Felipe, (y estoy parafraseando): Yo he estado contigo tres años. Tú me has visto todo este tiempo, y sin embargo, ¿NO ME CONOCES? ¿Por qué piensas que si vieras a Dios, eso te ayudaría a conocerlo?

Obviamente, LA CLASE DE VISTA a la cual Felipe se estaba refiriendo, no nos lleva al conocimiento de NADIE. Entonces ¿DE QUE VISTA ESTABA HABLANDO? Jesús se refería… QUE LA VISTA QUE PERCIBE QUIEN ES ÉL, ¡PERCIBE A DIOS. Lo importante NO ES VER, SINO PERCIBIR.

El diccionario nos da el significado de la palabra “percibir.” Es comprender, es sentir, captar mentalmente, tomar conciencia, y discernir.

Teniendo en cuenta, que si ver físicamente es lo importante, entonces podríamos sentirnos privadas, o impedidas, o hasta robadas. Porque no solo no podemos ver a Dios, sino que tampoco podemos ver a Jesús, ¡que fue el privilegio que Felipe tuvo! ¡SIMPLEMENTE JESUS NO ESTA AQUI! ¡NO PODEMOS VERLO!

Por otro lado, si percibir es la verdadera vista, entonces no estamos privadas de nada, porque nosotras podemos percibir a Jesús, y cuando lo percibimos, ¡PODEMOS PERCIBIR Y CONOCER A DIOS!

Realmente, nosotras podemos conocerlo de la misma forma que Sus discípulos lo conocieron, leyendo y meditando en la Palabra de Dios, orando, y OBSERVANDO COMO OBRA DIOS, a través de nuestras propias circunstancias. Y también, ¡A TRAVES DE OTROS CREYENTES!

Jesús dice en Juan 17:3, “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” La palabra “creer” es repetida cuatro veces en este pasaje. Es otro ejemplo de las enseñanzas del Nuevo Testamento, que en cosas espirituales, CREER viene primero, y luego, la verdadera vista, le sigue.

En Juan 4:48, Jesús también dice, “Si ustedes no ven señales y prodigios, no creen.” Esta era la descripción verdadera del pensamiento de la gran mayoría de hombres y mujeres de Su época. El mundo opera bajo la antigua filosofía, que dice “Ver es creer,” Pero Jesús la invierte, y dice, “Creer es Ver.”

En Juan 4:50, Jesús instruye a un noble, que había ido a Jesús para que sanara a su hijo, diciéndole, “Vuelve a tu casa, que tu hijo vive. Y ese hombre creyó en lo que Jesús le dijo, y se fue.” Y PORQUE EL NOBLE CREYÓ, entonces vio aquello que había pedido.

En Juan 11:40, justo antes de que Jesús resucitara a Lázaro de los muertos, Jesús se voltea hacia la incrédula de Marta, y le dice, “¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?”

La cuestión de ver a Dios termina cuando creemos en Jesús. Pero no debemos de pensar, que creer es una cosa subjetiva e intangible. Que tenemos que forjar nuestra propia fe poniéndonos a soñar, anticipando nuestras propias ilusiones. ¡Esta no es la idea bíblica en absoluto!

Jesús habla de dos niveles de creer. El primer nivel es de creer en Sus Palabras. Y el segundo, es de creer en Sus obras. Es decir, creer es tan objetivo y tangible como las palabras y obras de Jesús. ¡Jesús no nos pide fe ciega! ¡El nos llama a una fe pensante!

Aquí Jesús desafía nuestra fe pidiéndonos que pongamos Sus declaraciones a prueba en base a las cosas que Él ha dicho, y a las obras que Él ha hecho. Creer no tiene sentido, ¡si no está basada en las Palabras y Obras de Jesucristo!

¿Quieres conocer a Dios? ¿Realmente crees que Él te ama y que quiere siempre lo mejor para ti? ¿Te está hablando Jesús al corazón? ¿Te está invitando a acercarte a Él? Si quieres conocer a Dios, necesitas que Jesucristo sea tu Señor y Salvador.

Por eso Jesús dice en Juan 14:6, “Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre si no es por Mí.” ¡Jesús es el único camino! Ninguna religión, ninguna iglesia, ninguna persona te puede llevar al cielo. ¡Solo Jesús puede hacerlo!

¡ASI ES COMO FUI SALVADA! Porque pensé: “Si Jesús es el único camino, yo quiero tomar Su camino. Si Él es la única verdad, yo quiero esa verdad, y si Él es la única vida, yo la quiero.

Ahora se, sin duda alguna, que tengo salvación eterna. Esto no tiene nada que ver con religión, sino con un encuentro verdadero con Dios. ES CONOCERLO… ES AMARLO. Es tener una relación íntima con El. ¡Mi vida cambió desde ese momento! Ha sido un proceso maravilloso que continuará para toda mi vida.

Dios te ama y quiere darte vida abundante. Y El estará contigo contra viento y marea. Él nunca te dejará ni te abandonará. ∐ Jesús me ha dado paz y alegría… me ha dado propósito

Romanos 10:9 dice, “Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.” Juan 1:12 dice “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechas hijas de Dios.”

¿Te sientes sola en estos momentos? ¿Vacía? Solo Jesús puede satisfacer los anhelos más profundos de tu corazón. Solo Jesús te puede dar paz… esa paz que sobrepasa todo entendimiento.

¿Qué si este es tu último momento? ¿Tu último día? ¿Estás segura que si te mueres hoy, te irás al cielo?

La Biblia dice que puedes estar segura. ¡Que hoy es tu día de salvación! Tú te puedes ir al cielo, no por tus buenas obras, o tu moralidad, o tu decencia, o el dinero que ofrendes,

¡NO! tú te puedes ir al cielo solo por el mérito de la obra terminada de nuestro Señor Jesucristo, que murió en la cruz en tu lugar, y en el mío, y pagó la sentencia de la ley, en sí mismo. La Biblia dice que por Sus heridas fuimos sanadas.

Escúchame. No importa lo que hayas hecho… No es demasiado tarde. No importa cuán bajo hayas caído. No es demasiado tarde. Jesús te acepta tal como eres. Jesús te está invitando, pero tú tienes que venir. ¡Ven tal como eres! ¡JESUS TE AMA! ¡QUIERE PERDONARTE!

¡QUIERE HACERTE UNA MUJER NUEVA! ¡DARTE UN NUEVO COMIENZO! UNA NUEVA VIDA! ¡Tú no estás aquí por casualidad! Tenías una cita divina con Dios. ASI QUE, TE QUIERO PREGUNTAR: ¿Quieres aceptar a Jesús como tu Señor y Salvador? ¿Quieres tener vida eterna?

O a lo mejor lo aceptaste en el pasado, pero sabes que no has estado caminando con El, hoy es tu oportunidad de regresar a Él. Sí quieres aceptar a Jesús por primera vez, o si quieres regresar a Él, entonces, ora esta oración después de mí.

Háblale al Señor de corazón a corazón. Señor Jesús, Sé que soy pecadora. Perdóname. Yo creo que moriste por mis pecados y resucitaste de entre los muertos. Ya no quiero pecar más. Ahora te invito a que entres en mi corazón y vida. Quiero seguirte, como mi Señor y Salvador para el resto de mi vida. En el nombre de Jesús… Amen.

Si le has creído a Jesús, y lo has aceptado como tu Señor y Salvador, como tu Camino, tu Verdad, y tu Vida. ¡Felicitaciones! ¡Ya eres salva! ¡Te irás al cielo! ¡Ahora le perteneces a Jesús! ¡Él nunca te dejará ni te abandonará! ¡HAS TOMADO EL PASO MÁS IMPORTANTE DE TU VIDA!

¿Y cuál es tu siguiente paso? Busca una iglesia que enseñe la Palabra de Dios, ora y lee la Biblia todos los días, ¡y verás cómo creces en el Señor! ¿Amén? ¡Amén!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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