Estudios Bíblicos en Texto

EL RIO ROJO

Éxodo 7:1-25

Luis Blanc, historiador socialista francés, dijo poco antes de que lo ejecutaran. “Cuando era bebé, me rebelé contra mi niñera. Cuando era un niño, me rebelé contra mis profesores. Cuando era un muchacho, me rebelé contra mi papá y mi mamá.

Cuando me hice hombre, me rebelé contra el estado. Y cuando me muera, si es que hay un Dios, me rebelaré contra Él.”

Muchas pensamos que somos “LO MAXIMO “cuando nos rebelamos… cuando somos tercas. Hasta palanganeamos orgullosamente, ‘YO HAGO LAS COSAS COMO YO QUIERO” Pero hay consecuencias. ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo!

EMPECEMOS EN ORACION

Padre, muchas de nosotras venimos a Ti, hoy día, con el corazón agobiado por las pruebas y problemas, mientras que otras, venimos a Ti, con el corazón lleno por las bendiciones que nos has dado. A pesar de encontrarnos en diferentes etapas de la vida, todas tenemos algo en común. Queremos escuchar Tu voz, a través de Tu Palabra.

Queremos sentir Tu Presencia. Solo Tu Palabra transforma vidas. Nos muestra el camino a seguir, pero más que nada, nos enseña quien eres Tú, quien es Jesucristo, y quienes somos nosotras. Padre, háblanos al corazón. En el nombre de Jesús, Amén.

Moisés había tenido su primer encuentro con el faraón. Del punto de vista de los Israelitas, esa primera junta con el faraón había sido un desastre. El faraón no temía a Dios, y no tenía el más mínimo interés por el pueblo de Dios.

De hecho, cuando Moisés le pide llevarse al pueblo al desierto para ofrecerle sacrificios al Señor, el faraón le responde acusando a los israelitas de flojos, haciéndoles su trabajo más difícil todavía.

Esto no solo aumenta el sufrimiento de los israelitas, sino que también hace que se pongan en contra de Moisés. Decían: “Este gran libertador no ha hecho otra cosa que aumentar nuestros problemas.”

El pobre Moisés estaba decepcionado. Le parecía que Dios no había cumplido Su promesa. En su frustración, él busca a Dios, y Dios, en Su misericordia, lo tranquiliza.

El título de este mensaje es “EL RIO ROJO.” Y está dividido en 3 secciones: (I) Dios Manda a Sus Embajadores; (II) Dios Muestra Sus Credenciales; y (III) Dios Comienza Sus Juicios.

En el Antiguo Testamento, no se ha visto nada más dramático, que esta gran prueba de voluntades entre el faraón y Moisés. Entre el representante de Satanás y el representante de Dios.

La batalla entre el Señor de Israel y los dioses de Egipto estaba al comenzar. Dios había preparado a sus hijos, a Moisés y Aarón, y hasta al viejo faraón, para este encuentro.

ASI QUE COMENCEMOS CON LA PRIMERA SECCION:

I. Dios Manda a Sus Embajadores (Éxodo 7:1-7)

7 —Toma en cuenta —le dijo el SEÑOR a Moisés— que te pongo por Dios ante el faraón. Tu hermano Aarón será tu profeta. 2 Tu obligación es decir todo lo que yo te ordene que digas; tu hermano Aarón, por su parte, le pedirá al faraón que deje salir de su país a los israelitas.

3 Yo voy a endurecer el corazón del faraón, y aunque haré muchas señales milagrosas y prodigios en Egipto, 4 él no les hará caso. Entonces descargaré mi poder sobre Egipto; ¡con grandes actos de justicia sacaré de allí a los escuadrones de mi pueblo, los israelitas!

5 Y cuando Yo despliegue mi poder contra Egipto y saque de allí a los israelitas, sabrán los egipcios que yo soy el SEÑOR. 6 Moisés y Aarón cumplieron al pie de la letra las órdenes del SEÑOR. 7 Cuando hablaron con el faraón, Moisés tenía ochenta años y Aarón ochenta y tres.

Este pasaje comienza con la renovación de la comisión de Moisés. Moisés iría ante el faraón, pero Aarón sería el que hablaría. ¿Sería Moisés tímido para hablar, o poco elocuente, o tartamudo, ¿o tal vez tendría algún otro impedimento?

Pienso yo que el problema de Moisés podría ser sicológico. Después de cuarenta años en el desierto, se debe de haber sentido inadecuado… y hasta con miedo. Dios quería que Moisés entendiera claramente, que SERIA DIOS, y no él, quien liberaría a los hijos de Israel.

Así que… aquí estaban estos dos ancianos. Moisés tenía ochenta años, habiendo vivido sus primeros cuarenta años en Egipto, y sus siguientes cuarenta años en el desierto de Madián, antes de que Dios LO TRAJERA de regreso a Egipto para liberar a Su pueblo. Y Aarón, su hermano, tenía ya ochenta-y-tres años.

Estos dos ancianos se enfrentarían a todo el poder de Egipto. ¡Todo estaba en su contra! ¿Se imaginan como se debe de haber reído el faraón al verlos llegar? ¡Este faraón no tenía idea de lo que le esperaba!

Dios estaba del lado de Moisés y Aarón, y el faraón iba a aprender rapidito que no importa cuán pocos sean, si el Señor está de su parte, es más que suficiente. Romanos 8:31 dice: “Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?”

Dios había dotado a Moisés y Aarón con poderes sobrenaturales, mucho mayores, que sus propias habilidades naturales. En su debilidad, Dios los hizo fuertes. Cuanto más tratara Moisés de infundir respeto ante el faraón, más tendría que depender del Señor – y más grande sería la victoria para el Señor -- cuando este prevaleciera.

Con Dios a su lado, Moisés podía ser COMO DIOS” para el faraón. El no estaría actuando por su propio esfuerzo. Y el poder de Dios estaría tan visible “en él” – QUE EL FARAON, que antes había palanganeado, “Yo no conozco al Señor,” ahora languidecería ante Moisés, el embajador del Señor.

¿Qué lecciones podemos aprender de todo esto? Que cada persona tiene, por lo menos, un talento. Y ese talento es un don espiritual de Dios, y por lo tanto, implica que Dios nos está comisionando, a ti y a mí, para hacer Su obra, así como hizo con Moisés y Aarón.

Cuando yo asistí a la Escuela de Ministerio hace años, el que fuera mi maestro del Antiguo Testamento, siempre decía que el llamado al ministerio viene directamente de Dios. Que no había que ascender “ninguna una escala corporativa” en la iglesia.

Con Dios, tú no necesitas manipular, ni violar tus convicciones, ni hacer marañas para conseguir el ministerio que quieres. “Dios tiene tu teléfono,” decía el pastor.

Al principio, yo no sabía que don, o dones me había dado el Espíritu Santo, pero a través de circunstancias providenciales, un día recibí una llamada telefónica del ministerio de mujeres de mi iglesia, pidiéndome que fuera una de las maestras del estudio bíblico. ¡El pastor tenía razón! ¡Dios tenía mi teléfono!

Él me había dado el don. Mi trabajo era de obedecer a Su llamado, y desarrollar ese don sirviendo fielmente a las mujeres. ¡Y Dios tiene tu teléfono también! Cuando Dios te salvó, el Espíritu Santo te dio, por lo menos, un don. Cuanto más cerca camines con Dios, más claramente podrás ver Su mano guiándote.

David Livingstone dijo una vez, “La gente habla del sacrificio que he hecho al pasar gran parte de mi vida como misionero en el África. ¿Se le puede llamar a esto sacrificio?... ¿cuándo es tan solo una pequeña paga de la gran deuda que le debo a Dios?

¿Es acaso sacrificio lo que trae consigo una bendita recompensa? Una actividad saludable… ¿sabiendo que estamos haciendo el bien… la obra de Dios… sintiendo la paz y esperanza de un destino glorioso en el más allá? ¡No, esto no un sacrificio – es un privilegio!

¡El Creador del universo quiere “INCLUIRNOS” en Su gran plan eterno!

A pesar de ser todopoderoso, y de no depender de ninguna criatura, Él nos ha escogido, a ti y a mí, para llevar a cabo Sus planes – aun como simples instrumentos humanos, que somos. Si no fuera así, Él te hubiera llevado al cielo en el mismísimo momento en que te salvó por Su gracia.

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Un día alguien le preguntó a Francisco de Asís, ¿que cómo había logrado tanto para el Señor? Francisco contestó, “Puede que esta sea la razón: “El Señor miró desde el cielo, y dijo, ¿Dónde puedo encontrar al hombre más insignificante de la tierra?”

Entonces me vio a mí, y dijo, “¡Ya lo encontré! Obraré por medio de él, y él no se volverá orgulloso. Él se dará cuenta que YO lo estoy usando por su insignificancia.” ¡El gozo más grande del cristiano es de ser usado por Dios!

Dios está buscando a mujeres ordinarias… ¡para hacer obras extraordinarias. Jesús mismo les dijo a Sus discípulos en Juan 14:12, “Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre.”

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4 él no les hará caso. Entonces descargaré mi poder sobre Egipto; ¡con grandes actos de justicia sacaré de allí a los escuadrones de mi pueblo, los israelitas! 5 Y cuando yo despliegue mi poder contra Egipto y saque de allí a los israelitas, sabrán los egipcios que yo soy el SEÑOR.

Dios quería liberar a Su pueblo. Pero Él también estaba haciendo “algo más” simultáneamente. Él quería que los egipcios, esas almas almas perdidas, vieran Su poder, y que entendieran Su realidad. Y para que esto pudiera pasar – habría una serie de problemas, que te afectarían a ti también.

Tú podrás clamar, “Señor, estoy cansada de mi situación. Mi jefe es un pesado. Mis pruebas son enormes. ¿Por qué no me liberas de esto? Y Dios te dice, “Lo haré – hija Mía -- en su debido tiempo.

O “Señor, ¿por qué no me curas de este cáncer? ¿Acaso no tienes el poder para hacerlo? ¿Por qué no resuelves mi problema hoy día? ¿Por qué no obras ahora? Aquí Dios está haciendo dos cosas simultáneamente. ¡SI! Él te está llevando a la Tierra de la Promesa.

Pero al mismo tiempo, hay egipcios observando cuidadosamente para ver como lidias tú con las mismas pruebas a las que ellos se enfrentan. Dios quiere que ellos vean Su poder. Él quiere que ellos vean lo que Él puede hacer. Él quiere mostrarles que Él te liberará. Ver que tú te ganas la lotería no hace, que los egipcios de tu vida, se rasquen la cabeza, y digan ¡Guau!

No, el egipcio se rasca la cabeza cuando te ve enfrentándote a problemas en tu trabajo, dificultades con tu familia, una crisis económica, o un impedimento físico – y a pesar de todo – caminas a través de ellos victoriosamente. Dios nunca nos promete librarnos de los problemas. Más bien Él nos promete, estar con nosotras, a través de ellos.

Y mientras lo hace, tu vecina, tu compañero de trabajo, tu hermano, tu cuñada, o tu papá te dirán, “Hay algo especial en la forma como te conduces por la vida, que es increíble. ¡Vive de tal manera que otros puedan ver a Jesús en ti! Tú puedes decirles, “Son el poder, la gracia y la bondad de Dios. ¡Y Él te los ofrece a ti también!

Dios te quiere llevar a la tierra que fluye leche y miel, donde cada lágrima será enjugada, y cada problema será resuelto. Pero mientras tanto, los egipcios en tu vida necesitan ver que Él es el Señor. Y eso solo pasará cuando te vean caminar valientemente, a través de las aguas torrentosas de tu vida, porque que Jesús está contigo.

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¡Así que! Ya vimos que Dios manda a Sus Embajadores, ahora vayamos a nuestra segunda sección… donde...

II. Dios Muestra Sus Credenciales (Éxodo 7:8-13)

8 El SEÑOR les dijo a Moisés y a Aarón: 9 «Cuando el faraón les pida que hagan un milagro, le dirás a Aarón que tome la vara y la arroje al suelo ante el faraón. Así la vara se convertirá en serpiente.»

10 Moisés y Aarón fueron a ver al faraón y cumplieron las órdenes del SEÑOR. Aarón arrojó su vara al suelo ante el faraón y sus funcionarios, y la vara se convirtió en serpiente.

El faraón les pregunta, ¿Dónde están sus credenciales”? Su deseo de ver acreditación no se haría esperar. El faraón les dice, “Han venido ante mí con esta ridícula demanda, “Deja ir a mi pueblo.” Ahora pues, ¿enséñenme su autoridad? La vara de Aarón sería el símbolo de autoridad.

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En el antiguo mundo, la autenticidad de UNO era, muchas veces, ESTABLECIDA mostrando alguna señal. La vara era la insignia de esa señal. Aarón tira la vara en la presencia del faraón, y esta se convierte en una serpiente.

Las serpientes eran temidas, y adoradas en Egipto. Como la imagen de la cobra era un símbolo real, que aparecía en la parte delantera del tocado de los faraones, el uso de una serpiente, como primera señal, atraería indudablemente la atención del rey.

11 Pero el faraón llamó a los sabios y hechiceros y, mediante sus artes secretas, también los magos egipcios hicieron lo mismo: 12 Cada uno de ellos arrojó su vara al suelo, y cada vara se convirtió en una serpiente.

Sin embargo, la vara de Aarón se tragó las varas de todos ellos. 13 A pesar de esto, y tal como lo había advertido el SEÑOR, el faraón endureció su corazón y no les hizo caso.

El hecho que los magos perdieran sus varas de esta manera, es evidencia de la superioridad del poder de Dios. La vara de Aarón se traga las de ellos. Los milagros y las plagas serían el método que Dios usaría para juzgar a los dioses de Egipto, probando así, que esos dioses eran falsos e ineficaces.

En Egipto se adoraban más de OCHENTA DIOSES DIFERENTE, PERO ESTOS NO PUDIERON HACER NADA para librar a la tierra y a la gente de los juicios terribles que el Señor mandaría. Los egipcios aprenderían que el Señor era el verdadero Dios viviente.

Pero el pueblo de Israel también necesitaba aprender esta lección. Según Ezequiel 20, algunos de los judíos habían comenzado a adorar a los dioses egipcios. Y cuando fueron liberados de Egipto, ¡ellos se llevaron a sus dioses consigo!

Pero ¿cómo podían abandonar a Dios después de ver todas estas demostraciones de poder? En el Salmo 106:7, el salmista ora, “En Egipto, nuestros padres no entendieron Tus maravillas; no se acordaron de Tu gran misericordia, y a orillas del Mar Rojo se rebelaron contra Ti.”

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Este capítulo dice tres veces que “Moisés y Aarón hicieron lo que el Señor les ordenó hacer.” Y dos veces “que el corazón del faraón se endureció.” El pueblo de Dios obedeció, y fue recompensado. El faraón se rebeló contra Dios, y como consecuencia, fue juzgado al final. El pagó las consecuencias de su rebelión.

¿Qué significa endurecer el corazón? En los próximos capítulos, leemos, varias veces, que el “Que el corazón del faraón se endureció.” Y luego dice, “El Señor endureció el corazón del faraón.”

Es importante saber que hay dos palabras hebreas involucradas en la palabra “endureció.” Ambas se traducen al español como “endureció,” pero la una implica “obstinación ,”o “rebelión,” que es la palabra usada para describir la conducta del faraón. ¡El endureció su corazón en terca rebelión contra Dios!

La otra palabra hebrea significa “hacer firme,” como poner un pedazo de arcilla en un horno para endurecerla. Esta es la palabra hebrea usada aquí, que implica que eso es lo que Dios le hizo al faraón. El faraón se rebeló tercamente contra Dios, y entonces Dios, “afirmó” su posición... la endureció.

El faraón había dicho, “¡Yo no conozco al Señor!” Él estaba orgulloso de su ignorancia. Dios dejará que nos salgamos con la nuestra… solo por un tiempo nada más. Después de eso, viene la advertencia final. Y entonces, llega la ceguera final sin esperanza ni remedio.

Este fue el resultado de la desobediencia del faraón. A pesar que la misericordia y juicio fueron derramados desde el cielo, y a pesar que la paciencia, la gracia, y el perdón divino fueron demostrados, una y otra vez, a final de cuentas, ¡hasta la paciencia Divina se agotó!

En nuestra era moderna, una mujer, que no se arrepiente, que se mantiene terca, descubrirá que ya no puede arrepentirse… Que el Espíritu de la Gracia se ha retirado de ella… Y ya lo único que queda es el juicio.

¿Qué significa ser terca? El diccionario define la terquedad como “obstinación, capricho, intransigencia, rebeldía.” Es ser una persona obstinada… difícil de tratar… una persona que se resiste a la autoridad.

Terquedad es negarse a admitir la verdad, AUN ante una evidencia abrumadora. Cuando tu posición está arraigada en el orgullo, y no en la fe, tú estás siendo testaruda y obstinada. 2 de Reyes 17:14 dice, “Pero ellos, lejos de obedecer, se encapricharon como antes se encapricharon sus antepasados, los cuales no creyeron en el Señor su Dios.”

¿Cuáles son las características de un corazón humilde, que es totalmente lo opuesto a ser testaruda? Es ser humilde, paciente, madura, compasiva, desinteresada, con dominio propio, de espíritu dulce, y dependiendo siempre del Señor.

¿Cómo podemos romper las cadenas de la terquedad, el orgullo, y la rebelión? A través del quebranto ante Dios… rompiendo esa actitud voluntariosa y caprichosa… Orando, por ejemplo, “¡Señor, ya no quiero hacer lo que yo quiero! Toma control de mi corazón… de mi vida… ¡Quiero hacer las cosas como Tu quieres!

El Salmo 51:7 dice, “¡Purifícame con hisopo, y estaré limpio! ¡Lávame y estaré más blanco que la nieve! Y Santiago 4:7-8 dice, “Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes.”

¡ASI QUE! A PESAR DE QUE DIOS MANDA A SUS EMBAJADORES Y MUESTRA SUS CREDENCIALES, AL FINAL DE CUENTAS, TODO RESULTA EN VANO. ∐POR LA TERQUEDAD DEL FARAON, LAS PLAGAS SERIAN NECESARIAS. Y ESTO NOS LLEVA A NUESTRA 3ERA Y ULTIMA SECCION:

III. Dios Comienza Sus Juicios (Éxodo 7:14-25)

El SEÑOR le dijo a Moisés: «El corazón del faraón se ha obstinado, y se niega a dejar salir al pueblo. 15 Anda a verlo por la mañana, cuando salga a bañarse. Espéralo a orillas del río Nilo, y sal luego a su encuentro. No dejes de llevar la vara que se convirtió en serpiente.

16 Dile allí: "El SEÑOR, Dios de los hebreos, me ha enviado a decirte: '¡Deja ir a mi pueblo para que me rinda culto en el desierto!' Como no has querido obedecer, 17 el SEÑOR dice: '¡Ahora vas a saber que yo soy el SEÑOR!'

Con esta vara que llevo en la mano voy a golpear las aguas del Nilo, y el río se convertirá en sangre. 18 Morirán los peces que hay en el río, y el río apestará y los egipcios no podrán beber agua de allí." » 19 Dijo también el SEÑOR a Moisés:

«Dile a Aarón que tome su vara y extienda el brazo sobre las aguas de Egipto, para que se conviertan en sangre sus arroyos y canales, y sus lagunas y depósitos de agua. Habrá sangre por todo el territorio de Egipto, ¡hasta en las vasijas de madera y de piedra!» 20 Moisés y Aarón cumplieron las órdenes del SEÑOR.

En presencia del faraón y de sus funcionarios, Aarón levantó su vara y golpeó las aguas del Nilo. ¡Y toda el agua del río se convirtió en sangre! 21 Murieron los peces que había en el Nilo, y tan mal olía el río que los egipcios no podían beber agua de allí. Por todo Egipto se veía sangre.

Este tremendo despliegue de juicios en Egipto, y esta batalla entre un Dios Justo y Santo, y el corazón terco del faraón, tiene por lo menos, dos verdades importantes: Primero, que cuando Dios juzga, El hace un trabajo completo. Y segundo, ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo!

PAUSA

Miremos esto de forma más personal. A lo mejor, a lo que escuchas estas palabras, te encuentras en la zona de peligro. A lo mejor estás viviendo tu vida irresponsablemente, ignorando advertencia tras advertencia.

HAS DEJADO DE LADO LAS VERDADES ESENCIALES… POR TANTO TIEMPO… que tu corazón se ha endurecido. Y cuanto más se endurezca, más difícil será dejar que la luz de Dios finalmente penetre.

Pero hay un lado positivo en toda esta historia. Cuando Dios bendice, nada lo puede detener. ESO SE LLAMA GRACIA. La gracia de Dios rescató a los hijos de Israel en la tierra de Gosén.

Y a pesar de que la oscuridad cayó sobre Egipto, los hebreos estaban llenos de luz. Eran una ciudad brillando a través de la noche… SI SOLO EL FARAON HUBIERA TENIDO OJOS PARA VERLO.

Nada en esta vida, o en la próxima, es más seria y más grave que la ira de Dios. Algunas personas están quebrantadas – benditamente quebrantadas – por esa ira. En cambio, OTRAS, están solo endurecidas. Las plagas de la vida son difíciles de sobrellevar – duelen hasta lo más hondo. Pero Dios no nos va a dejar solas en medio de nuestro dolor y angustia.

Por eso Habacuc clama a Dios en Habacuc 3:2, “Si te enojas, recuerda que eres compasivo.” ¡Así de magnífico es nuestro Dios!

Jesús, que soportó la ira de Dios al máximo en la cruz, AHORA nos invita a caminar cogidas del brazo de El, para el resto de nuestros días. Él es nuestro Amigo Fiel, que está siempre con nosotros. Las calamidades de este mundo no nos pueden separar del poder de Su gracia, ni del legado de Su amor.

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Si el faraón hubiera cedido, su nación hubiera seguido prosperando, aun sin los miles de esclavos hebreos. El dolor, la angustia, y la pérdida de vida no debían de haber pasado. Pero ¿no es esa la historia de nuestro mundo?

El hombre insignificante levanta su puño ante el rostro del Creador, y le dice, “Yo hago las cosas a mi manera.” Y ¿cuál es el resultado? La angustia… las lágrimas… y la miseria…

22 Sin embargo, mediante sus artes secretas los magos egipcios hicieron lo mismo, de modo que el faraón endureció su corazón y, tal como el SEÑOR lo había advertido, no les hizo caso ni a Aarón ni a Moisés.

23 Como si nada hubiera pasado, se dio media vuelta y regresó a su palacio. 24 Mientras tanto, todos los egipcios hacían pozos a la orilla del Nilo en busca de agua potable, porque no podían beber el agua del río.

Para el egipcio, el Rio Nilo, era básico para la vida misma. El egipcio dependía totalmente del Nilo como su fuente de agua: agua para bañarse, para cocinar, para limpiar, para lavar, y para tomar.

Encima de eso, el pescado era el alimento más importante de Egipto. Un golpe al Nilo impactaría su dieta básica: que era, agua fresca y pescado fresco.

Imagínate esta escena por un momento. Tu fuente de agua se ha ido. El pescado que provee alimento para tu familia, se ha ido… Esto causó toda clase de estrés y dificultades a la nación. ¡Así de específico es Dios!

Dios dijo que el agua se convertiría en sangre, ¡y así fue! Que el pescado moriría, ¡y así fue! Y que el rio apestaría, ¡y sí que apestaba! Por eso podemos confiar en Su Palabra. El hará exactamente lo que ha dicho. La Biblia es la prueba viva de que Dios hace lo que dice, y lo hace con una precisión increíble.

Imagínate siete días y siete noches sin tu fuente principal de agua. Toda una semana con los super-mercados cerrados. A ese punto, yo estaría lista para clamar: ¡Él es Dios! ¡Deja que se vaya la gente! ¡PERO NO EL FARAON! Él se da media vuelta y regresa a palacio, menospreciando todo el incidente.

Las palabras del Señor no significaron nada para él. Toda la nación termina sufriendo A CAUSA de la respuesta obstinada del faraón al Señor. Ningún faraón, o dictador, o general, o presidente puede escaparse, por mucho tiempo, de rendirle cuentas al Señor. EN REALIDAD… TODAS TENDREMOS QUE RENDIRLE CUENTAS AL SEÑOR.

Hebreos 4:13 dice, “Nada de lo que Dios creó puede esconderse de Él, sino que todas las cosas quedan al desnudo y descubiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que rendir cuentas.”

Este capítulo nos demuestra cuán completo es el juicio de Dios. Las plagas no solo fastidiaron a la elite de la corte, sino que arrasaron a través de toda la tierra de Egipto… de principio a fin. El corazón del faraón seguía cubierto por una capa de indiferencia.

Sin embargo, bajo la presión de su propia corte, eventualmente, termina cediendo, “Dejen que se vaya la gente” Pero su corazón se mantuvo endurecido hasta el final. Se mantuvo obstinado y testarudo.

Por todo tiempo… y eternidad, el faraón será un ejemplo de lo que significa resistir y rechazar la bondad de Dios. Es por eso que el Señor decide “¡Que comiencen las plagas!”

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El apóstol Pablo usa a estos hechiceros egipcios para enseñarnos una verdad importante: “En los últimos tiempos, Satanás atacará la verdad de Dios y al pueblo de Dios, imitando las obras de Dios.

Jesús nos enseña en la Parábola del Trigo y la Cizaña, que Satanás es un falsificador, que “planta” imitación cristianos en este mundo. Pablo los llama hermanos falsos.

Satanás tiene un evangelio de imitación, una justicia falsificada, y hasta ministros falsos, que propagan sus mentiras. ∐ Un día, Satanás producirá a un Cristo falso, al Anti Cristo, para engañar a todo el mundo.

Los hechiceros del faraón convirtieron las varas en serpientes, y el agua en sangre. Satanás se opone a la obra de Dios, imitándola, y de esta forma, tratando de minimizar el poder y gloria de Dios. La actitud del faraón era, “¡Lo que el Señor puede hacer, yo lo puedo hacer mejor!

Por supuesto que no podía, pero él estaba tratando de reforzar su orgullo, y así, no tenerse que someter al Señor. Cuanto más se resistiera el faraón a Dios, más serios serían los juicios. Cuanto más los pecadores se resistan a la voluntad de Dios, y se nieguen a escuchar Su Palabra, más fuertemente les tendrá que hablar Dios a través de Sus juicios.

Los hechiceros duplicaron el milagro. Pero si ellos tenían verdaderos poderes mágicos, ¿por qué no revocaron o anularon el milagro? Eso los hubiera hecho parecer más poderosos que Dios, y hasta los hubiera congraciado con el faraón y la gente.

La respuesta, por supuesto, es que ellos no tenían el poder para revocar lo que Dios había hecho a través de Moisés y Aarón. Los hechiceros lograron sus resultados por medio de trucos, espejismo, engaño… o hasta por medio del poder del demonio.

Y YA PARA CONCLUIR…

Moisés fue el instrumento, el embajador, el vaso a través del cual Dios obró. El juicio de esta plaga era obra de Dios. Su ejecución fue hecha a través de la fe de Su fiel siervo, que hizo lo que Dios le dijo, y habló como Dios le había ordenado. Moisés fue un siervo fiel del Señor.

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El endurecimiento del corazón del faraón es una advertencia para todas nosotras. Si el corazón humano pecador no responde por fe a la Palabra de Dios, no puede ser transformado por la gracia de Dios. Más bien, se volverá más y más duro… cuanto más tiempo se resista a la verdad de Dios.

En los últimos tiempos, cuando Dios mande Sus terribles juicios sobre el mundo, mucha gente maldecirá a Dios, y continuará en su pecado, en vez de arrepentirse.

Habrá todo un mundo de hombres y mujeres, como el faraón, que contemplarán los juicios de Dios, y aun así, no se arrepentirán. Por eso Hebreos 3:7 dice, “Si ustedes oyen hoy Su voz, no endurezcan su corazón.”

OREMOSLE AL SEÑOR

Padre, gracias que te encanta usarnos como Tus herramientas para promover Tu Reino. Como Moisés y Aarón, tú nos has dado dones para consumar Tu gran plan eterno. Cada una de nosotras tiene un rol especial en Tu Reino.

Padre, gracias que en este capítulo Tú usas el ejemplo de faraón para advertirnos de las consecuencias de rechazar Tu bondad… de ser tercas, rebeldes y obstinadas. Señor, suaviza nuestros corazones. Queremos glorificarte en todo lo que hacemos.

Y ahora quiero preguntarte… “Si tú te murieras esta noche, ¿estás segura que te irías al cielo? La Biblia dice que puedes estar segura. Que hoy es tu día de salvación. Si el Señor te está hablando hoy, no endurezcas tu corazón.

Jesús, dijo, “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida, y nadie viene al Padre si no es por Mí.” La religión no te llevará al cielo… buenas obras no te llevarán al cielo… ir a la iglesia tampoco te llevará al cielo… Solo Jesús puede hacerlo. Él te puede dar paz… gozo… propósito… Él puede llenar el vacío de tu vida. Él tiene un plan para tu vida.

A lo mejor has sido desobediente. Queriendo hacer las cosas a tu manera… y no a la manera de Dios. A lo mejor estás siendo terca y obstinada… A lo mejor tu corazón está endurecido. Quiero que sepas que Jesús te ama… Él te perdonará.

Si escuchas Su voz hoy día, no endurezcas tu corazón. ARREPIENTETE! Dios te quiere dar un nuevo comienzo.

Si quieres recibir a Jesucristo hoy, por primera vez, como tu Señor y Salvador, o si quieres regresar a Él, repite esta oración después de mí. Recuerda que le estás hablando al Señor.

Señor Jesús, Sé que soy pecadora. Perdóname. Yo creo que moriste por mis pecados y resucitaste de entre los muertos. Ya no quiero pecar más. Ahora te invito a que entres en mi corazón y vida. Quiero seguirte, como mi Señor y Salvador para el resto de mi vida. En el nombre de Jesús… Amen.

¡Felicitaciones! Si has orado esta oración, por fe, has recibido a Jesucristo, y has sido perdonada, y ahora eres hija de Dios… por medio de la obra sobrenatural del Espíritu Santo, que ahora vive en ti. Esto es lo que la Biblia llama “nacer de nuevo”.


Para crecer en tu nueva relación con Dios:

1. Lee la Biblia todos los día. Comienza con el Evangelio de Juan, en el Nuevo Testamento.

2. Háblale a Dios todos los días a través de la oración. La comunicación es esencial para una buena relación.

3. Únete a otras personas que adoran y sirven a Cristo. Anda a una iglesia que enseña la Biblia -- que es la Palabra de Dios.

4. Vive para Jesús, dejando que El guíe tu vida cada día.

5. Háblale a otros acerca de cómo obtener paz con Dios. ¿AMEN? AMEN


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© Fotografía por Nancy Galligan

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