Estudios Bíblicos en Texto

Cuando las Aguas se Detuvieron

Josué 3-4

¿Estás pasando por un rio de dificultades… que no te están dejando llegar a la tierra de la oportunidad? Tú sabes que Dios tiene mucho más para ti. Tú sabes que Dios quiere bendecirte, pero tal parece que hay un río oscuro y turbulento en tu camino…

A lo mejor es el río de la duda, o un río de debilidades. A lo mejor es el río del miedo, o un vicio dominante. A lo mejor es un problema que no te está dejando recibir todo lo que Dios tiene para ti hoy día.

EMPECEMOS EN ORACION

Padre, gracias que podemos contar contigo en nuestros momentos de adversidad. Gracias que tu Palabra dice que Tú vas delante de nosotras allanando el camino. Que Tú nunca nos sueltas la mano. Y sabemos que lo que “Tú” quieres es fe y obediencia de nuestra parte.

Padre, aumenta nuestra fe. Ayúdanos a obedecerte… por amor, no por miedo.

Señor, te ofrecemos toda nuestra atención hoy día. Queremos escuchar lo que tienes que decirnos, y más que nada, queremos que tu Palabra transforme nuestras vidas. Queremos reflejar la belleza de tu corazón. Ser siervas fieles, dignas de tu llamamiento. En el nombre de Jesús, Amén.

Cruzar el Río Jordán, para entrar a la tierra de Canaán, era el punto crucial con respecto a la fe de los Israelitas. Cuarenta años antes, los hijos de Israel se habían enfrentado a una crisis similar, pero habían fracasado.

Tenerse que escapar al desierto cruzando el Mar Rojo necesitó fe. Pero tener que invadir la tierra de Canaán, cruzando el Río Jordán, tomó mucha más fe, porque una vez que cruzaran el Jordán, ya no habría posibilidad de escapar.

Una vez en la tierra, ellos se enfrentarían al enemigo con sus ejércitos, sus carros de guerra, y ciudades fortificadas. Pero la nación toma el paso de total confianza en Dios.

Nosotras nos enfrentamos a situaciones similares en nuestras propias vidas. Muchas veces, en esos momentos de crisis, cuando no sabemos a dónde más recurrir, es cuando Dios demuestra Su poder más dramáticamente.

Cada día que vivimos nos lleva a un lugar a donde no habíamos ido antes. Hay nuevas decisiones que tomar, nuevas direcciones a seguir, miedos que conquistar – y generalmente, las soluciones son, cualquier cosa, menos soluciones obvias.

Sin embargo, cuando estamos dispuestas a creer en la Palabra de Dios, El dirige nuestro camino. A veces Él quiere que nosotras tomemos el primer paso, antes de que El haga nada. Nosotras tenemos la promesa de que Dios siempre nos guiará y nos protegerá. No estamos en las manos del destino… ¡Estamos en las manos de Dios!

El título de este mensaje es “Cuando las Aguas se Detuvieron,” y veremos cinco cosas que suceden, mientras los Israelitas cruzaban el Río Jordán.

(I) La Consagración de la Gente (3:1-6);

(II) La Confirmación de Josué (3:7-8)

(III) El Estímulo a la Gente (3:9-13)

(IV) La Obediencia de los Sacerdotes (3:14-17)

(V) Las Piedras del Recuerdo (4:1-24)

ASI QUE EMPECEMOS CON…

I. La Consagración de la Gente (Josué 3:1-6)

3 Muy de mañana, Josué y todos los israelitas partieron de Sitín y se dirigieron hacia el río Jordán; pero antes de cruzarlo, acamparon a sus orillas. 2 Al cabo de tres días, los jefes del pueblo recorrieron todo el campamento, 3 con la siguiente orden:

«Cuando vean el arca del pacto del SEÑOR su Dios, y a los sacerdotes levitas que la llevan, abandonen sus puestos y pónganse en marcha detrás de ella. 4 Así sabrán por dónde ir, pues nunca antes han pasado por ese camino. Deberán, sin embargo, mantener como un kilómetro de distancia entre ustedes y el arca; no se acerquen a ella.»

5 Josué le ordenó al pueblo: «Purifíquense, porque mañana el SEÑOR va a realizar grandes prodigios entre ustedes.» 6 Y a los sacerdotes les dijo: «Carguen el arca del pacto y pónganse al frente del pueblo.» Los sacerdotes obedecieron y se pusieron al frente del pueblo.

¿Te puedes imaginar lo que los hijos de Israel estarían pensando? Delante de ellos, estaba el río con aguas torrentosas.

El Río Jordán estaba en marea alta, así que el ancho del río era enorme – probablemente del largo de un estadio de fútbol. La palabra Jordán significa bajar o descender.

El río baja aproximadamente trescientos metros en su trayecto del Mar de Galilea al Mar Muerto. Este descenso crea una fuerte corriente durante la temporada de inundaciones, aumentando su velocidad a 16 kilómetros por hora.

No había forma que los Israelitas pudieran cruzar el río con sus hijos, animales, y suministros. No habían ni puentes, ni barcos de transbordo, ni helicópteros – solo agua torrentosa.

Los hijos de Israel, que se estaban enfrentando a esta crisis, representaban una nueva generación. Muchos de ellos no habían visto el Mar Rojo abrirse. Y Los pocos, que lo habían visto, estaban muy jóvenes en ese entonces, para acordarse claramente. Por su falta de fe, “sus padres” habían muerto en el desierto.

La mayoría de esta nueva generación solo había escuchado reportes de lo que Dios había hecho. Sus mentes estarían llenas de expectativas… y de miedo a la vez. ¿Actuaría Dios de nuevo? Es muy probable que en ese momento crucial, Josué no tendría idea de cómo Dios los cruzaría.

Y mientras marchaban, teniendo la responsabilidad sobre miles de vidas, Josué debe haberse sentido intimidado. Seguro que estaría repitiéndose, una y otra vez, las palabras, que Dios le dijo, después de la muerte de Moisés en Josué 1:2,

“Mi siervo Moisés ha muerto. Por eso tú y todo este pueblo deberán prepararse para cruzar el río Jordán y entrar a la tierra que les daré a ustedes los israelitas.”

Por el lado humano, Josué se estaba enfrentando a la prueba más grande de su vida. ¿Qué si nada pasaba? ¿Qué haría la gente? ¿Qué pasaría con su reputación? Pero la fe de Josué pudo más que su miedo. ¡Y su fe se volvió contagiosa!

La incredulidad dice, “Regresemos a un lugar seguro.” Pero la fe dice, “Vayamos a donde Dios está obrando.” Cuarenta años antes, Josué y Caleb, les habían asegurado a los judíos en Números 13:30, “Subamos a conquistar esa tierra. Estamos seguros de que podremos hacerlo.” ¡Esa es fe!

Pero la gente dijo, “¡NO! ¡NO PODEMOS!” Su incredulidad le costó a la nación cuarenta años de disciplina en el desierto. 1 Juan 5:4 dice, “Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.”

Los sacerdotes levíticos iban a la cabeza del grupo, llevando el arca del pacto. Esta era una caja pequeña, probablemente de 1 metro con 10 centímetros de largo, por 65 centímetros de ancho, y 65 centímetros de alto.

El arca estaba enchapada en oro por dentro y por fuera. Esta contenía las tablas de piedra, en las cuales Dios mismo había escrito la Ley, lo mismo que otros símbolos del liderazgo de Dios.

El hecho que el arca fuera delante de la gente era un estímulo para su fe, porque esto significaba que su Dios iba delante de ellos abriéndoles el camino.

Dios le había prometido a Moisés en Éxodo 33:14, “Yo mismo iré contigo y te daré descanso.” La presencia del arca era una garantía de la presencia del Señor.

También el versículo 4 dice, ”Pues nunca antes han pasado por ese camino. Pero nosotras, como cristianas, sabemos que nuestro Señor Jesucristo si lo ha pasado. Es un territorio desconocido para nosotras, pero Él lo conoce, por propia experiencia.

Jesús conoce los lugares empinados que nos quitan el aliento, los caminos rocosos que hacen que nuestros pies nos duelan, los tramos que nos cansan, y los ríos torrentosos que tenemos que cruzar. Jesús los ha atravesado todos, antes que nosotros.

Juan 4:6 dice, “Jesús, fatigado del camino, se sentó junto al pozo.” Jesús fue maltratado por cualquier cantidad de torrentes, pero las aguas no podían enfriar Su amor. Jesús se hizo el líder perfecto, por las cosas que sufrió. El Salmo 103:14 dice, “El conoce nuestra condición; sabe que somos de barro.”

Piensa en eso cuando estés tentada a cuestionar la bondad con que Dios te guía. Él recuerda, todo el tiempo, que eres de barro, y nunca te hará tomar ni un solo paso que tus pies no puedan soportar.

No importa si piensas que no puedes dar otro paso más. Jesús, o te fortalecerá para que puedas darlo, o hará un alto repentino para que no tengas que tomarlo.

5 Josué le ordenó al pueblo: «Purifíquense, porque mañana el SEÑOR va a realizar grandes prodigios entre ustedes.

Esta era una orden y una promesa a la vez, y el cumplimiento de la promesa dependía de la obediencia a esa orden. Algunas de las promesas de Dios son incondicionales, y todo lo que tenemos que hacer, es creer. Mientras que otras promesas, requieren que cumplamos con ciertas condiciones.

Cuando cumplimos estas condiciones, no nos estamos ganando la bendición de Dios. Más bien, nos estamos asegurando que nuestros corazones están listos para recibir la bendición de Dios.

En Éxodo 19, si es que la experiencia de Israel en el Monte Sinaí es la pauta a seguir, la palabra “purifíquense” significa que todos debían bañarse y cambiarse de ropa. En la Biblia, las imágenes de lavarse el cuerpo y de cambiarse de ropa, simbolizan un nuevo comienzo con el Señor.

Como el pecado es un retrato de deshonra, Dios tiene que limpiarnos antes de que podamos realmente seguirlo. En el Salmo 51:7 David dice “Señor, purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.” Después de que el Rey David confesara su pecado, él se baña, se cambia de ropa, y adora al Señor.

Cuando Jacob tiene su nuevo comienzo con Dios, y regresa a Betel, Él y su familia se lavan y se cambian de ropa. Al igual que en el Antiguo Testamento, estas imágenes también las vemos a través del Nuevo Testamento.

La promesa era que el Señor haría maravillas entre ellos. De la misma forma como Él había abierto el Mar Rojo para liberar a Israel de Egipto, de la misma forma, Él abriría el Río Jordán y los llevaría a la Tierra Prometida. ¡Y nuestro Dios cumple Sus promesas! ¡Él es el Dios de los milagros!

Pero ese sería solo el comienzo de los milagros, porque el Señor iría con ellos a la tierra prometida, derrotaría a sus enemigos, y habilitaría a las tribus de Israel a reclamar su herencia.∐ El Salmo 77:13 dice “Santos, Oh Dios, son tus caminos; ¿Qué Dios HAY ”tan excelso” como nuestro Dios?” Y Daniel 4:3 confirma “¡Cuán grandes son Sus señales!

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ASI QUE YA VIMOS LA CONSAGRACION DE LA GENTE, AHORA VEAMOS LA

II. La Confirmación de Josué (Josué 3:7-8)

7 Luego el SEÑOR le dijo a Josué: «Este día comenzaré a engrandecerte ante el pueblo de Israel. Así sabrán que estoy contigo como estuve con Moisés. 8 Dales la siguiente orden a los sacerdotes que llevan el arca del pacto: "Cuando lleguen a la orilla del Jordán, deténganse."

Dios le estaba recordando a Josué, que aun cuando Moisés estuviera muerto, el Dios de Moisés, todavía estaba vivo. ¡Nada había cambiado! ¡Nada se había perdido! Nada de Dios muere, cuando el hombre o la mujer de Dios, muere.

JOSUE es magnificado ante Israel, el día en que él, cruza el Jordán. Y lo mismo fue, cuando UNO MAYOR QUE JOSUE, nuestro Señor Jesucristo, fuera bautizado en ese mismo Jordán, cuando Dios dice en Mateo 3:17 “Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con El.” Fortalecido por el Espíritu, Jesús comienza Su ministerio público en aquel momento.

Cuando Moisés guía a la nación a través del Mar Rojo, este milagro lo engrandece ante la gente. Ellos reconocen que Moisés era, efectivamente, el siervo del Señor. Dios haría lo mismo con Josué en el Jordán, y al hacerlo, Dios le recordaría al pueblo, que Él estaba con Josué, de la misma forma cómo lo había estado con Moisés.

Ambos, Moisés y Josué, habían recibido su autoridad del Señor mismo, antes de que los milagros se realizaran. Pero los milagros les dan importancia ante la gente. Se requiere autoridad e importancia para poder ejercer un liderazgo efectivo.

ASI QUE YA VIMOS LA CONSAGRACION DE LA GENTE, Y LA CONFIRMACION DE JOSUE, Y AHORA VAYAMOS AL…

III. El Estímulo a la Gente (3:9-13)

La falta de estímulo, hoy en día, es casi una epidemia. Para ilustrar este punto, ¿cuándo fue la última vez que alentaste a alguien? Yo realmente creo que nadie es más como Cristo, que cuando él o ella está lleno de compasión por aquellos que están caídos, o necesitados, o descorazonados, u olvidados.

¡Cuán esencial es nuestro compromiso de ser alentadoras! ¿Sabes de alguien que necesita que le levantes el ánimo? Ya sea un estudiante que se va a la universidad fuera del país… o una pareja joven enfrentándose a un dilema serio… o una divorciada luchando por recuperar su auto-aceptación…

O una sierva de Dios olvidada mientras trabaja en un ministerio humilde y difícil… O una viuda que necesita de tu compañía… ¿O alguien que trató de hacer algo nuevo, y fracasó? ¡Aliéntalos! ¡Desparrama estímulo! ¡Prodiga ánimo!

9 Entonces Josué les dijo a los israelitas: «Acérquense y escuchen lo que Dios el SEÑOR tiene que decirles.» 10 Y añadió: «Ahora sabrán que el Dios viviente está en medio de ustedes, y que de seguro expulsará a los cananeos, los hititas, los heveos, los ferezeos, los gergeseos, los amorreos y los jebuseos.

11 El arca del pacto, que pertenece al Soberano de toda la tierra, cruzará el Jordán al frente de ustedes. 12 Ahora, pues, elijan doce hombres, uno por cada tribu de Israel. 13 Tan pronto como los sacerdotes que llevan el arca del SEÑOR, soberano de toda la tierra pongan pie en el Jordán, las aguas dejarán de correr y se detendrán formando un muro.»

Los israelitas no debían esperar en el campamento hasta que el Jordán se abriera, porque como dice 2 Corintios 5:7, “Vivimos por fe, no por vista.” Ellos debían levantar el campamento, recoger sus cosas, ponerse en marcha, y mojarse los pies en el Jordán, antes de que este se abriera.

Si ellos hubieran ido a la orilla del río, y luego PARADO… esperando a que las aguas se dividieran antes de entrar, hubieran esperado en vano. Debemos aprender a creer en la Palabra de Dios, y caminar en línea recta en obediencia, aun cuando no veamos ninguna salida.

Muchas veces, la razón por la cual, nos tratamos de alejar de nuestras dificultades, es que esperamos que las barreras sean quitadas de en medio… antes de tratar de pasar a través de ellas.

Si solo camináramos hacia adelante en fe, el camino se abriría para nosotros. Pero no, nosotras no queremos movernos, esperando que los obstáculos sean quitados del camino, cuando lo que debemos hacer es avanzar, como si no hubiera obstáculos.

Max Lucado, uno de mis autores favoritos, en su libro “Dios Todavía Mueve Piedras,” dice que Dios honra la fe radical… la fe que se toma riesgos. Cuando las arcas son construidas, vidas se salvan. Cuando los soldados marchan, los Jericó’s, caen. Cuando las varas son levantadas, los mares se abren.

Cuando una simple comida es compartida, miles se alimentan, Y cuando los mantos son tocados – ya sea por la mano de una mujer anémica en Galilea, o por las oraciones de un mendigo en Bangladesh – Jesús se para. Se detiene. Y RESPONDE.

ASI QUE YA VIMOS LA CONSAGRACION DE LA GENTE, LA CONFIRMACION DE JOSUE, EL ESTIMULO A LA GENTE, Y AHORA VAYAMOS A LA…

IV. La Obediencia de los Sacerdotes (3:14-17)

14 Cuando el pueblo levantó el campamento para cruzar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el arca del pacto marcharon al frente de todos. 15 Ahora bien, las aguas del Jordán se desbordan en el tiempo de la cosecha.

A pesar de eso, tan pronto como los pies de los sacerdotes que portaban el arca tocaron las aguas, 16 éstas dejaron de fluir y formaron un muro que se veía a la distancia, más o menos a la altura del pueblo de Adán, junto a la fortaleza de Saretán.

A la vez, dejaron de correr las aguas que fluían en el mar del Arabá, es decir, el Mar Muerto, y así el pueblo pudo cruzar hasta quedar frente a Jericó.

Por su parte, los sacerdotes que portaban el arca del pacto del SEÑOR permanecieron de pie en terreno seco, en medio del Jordán, mientras todo el pueblo de Israel terminaba de cruzar el río por el cauce totalmente seco.

¡No nos queda de otra… más que admirar a estos Levitas valientes! Ellos cargan el arca del pacto hasta el agua misma, pues el agua no se dividiría hasta que ellos no pusieran su pie en ella. ¡Eso es lo que Dios había prometido! Dios honra la fe – la fe obstinada – que ve la promesa de Dios, y se enfoca en ella solamente.

Me imagino lo que los espectadores de hoy en día dirían, observando a estos hombres de Dios caminando hacia el río, diciendo, “A mí no me agarran tomando ese riesgo. ¡El arca va a ser arrasada por las aguas!” Sin embargo, los sacerdotes permanecen de pie en terreno seco.

No debemos pasar por alto, que nuestra fe, ayuda a Dios a llevar a cabo Su planes. Estate dispuesta a ir en ayuda del Señor. El arca del pacto estaba equipada con varas para que los sacerdotes pudieran cargarla sobre sus hombros. Así que, hasta el arca de Dios no se movía sola, sino que había que cargarla.

Cuando Dios es el arquitecto, hombres y mujeres son los albañiles y los trabajadores. ¡La fe apoya a Dios! La fe puede cerrar las bocas de leones y apagar hasta el fuego más destructivo. La fe todavía honra a Dios, y Dios honra la fe. Marcos 9:24 dice: “Para el que cree, todo es posible.”

Así que las aguas dejan de fluir y forman un muro. En un solo versículo esta maravillosa hazaña es reportada. Los sacerdotes paran en medio del río, sosteniendo el arca, mientras que dos millones de personas pasan -- hasta que toda la nación hubo cruzado el Jordán en tierra seca. ¡Lo imposible se hizo posible porque nuestro Dios es el Dios de lo imposible.

Y POR ULTIMO, DESPUES DE LA CONSAGRACION DE LA GENTE, LA CONFIRMACION DE JOSUE, EL ESTIMULO A LA GENTE, Y LA OBEDIENCIA DE LOS SACERDOTES, FINALICEMOS CON…

V. Las Piedras del Recuerdo (Comenzando con el capítulo 4:1-24)

Cuando todo el pueblo terminó de cruzar el río Jordán, el SEÑOR le dijo a Josué: 2 «Elijan a un hombre de cada una de las doce tribus de Israel, 3 y ordénenles que tomen doce piedras del cauce, exactamente del lugar donde los sacerdotes permanecieron de pie. Díganles que las coloquen en el lugar donde hoy pasarán la noche.»

4 Entonces Josué reunió a los doce hombres que había escogido de las doce tribus,5 y les dijo: «Vayan al centro del cauce del río, hasta donde está el arca del SEÑOR su Dios, y cada uno cargue al hombro una piedra. Serán doce piedras, una por cada tribu de Israel. 6 y servirán como señal entre ustedes.

En el futuro, cuando sus hijos les pregunten: "¿Por qué están estas piedras aquí?", 7 ustedes les responderán: "El día en que el arca del pacto del SEÑOR cruzó el Jordán, las aguas del río se dividieron frente a ella.

Para nosotros los israelitas, estas piedras que están aquí son un recuerdo permanente de aquella gran hazaña." » 8 Los israelitas hicieron lo que Josué les ordenó, según las instrucciones del SEÑOR.

Tomaron las piedras del cauce del Jordán, conforme al número de las tribus, las llevaron hasta el campamento y las colocaron allí.

La fe requiere que miremos hacia adelante, pero también, que miremos hacia atrás. Alguien dijo “que el peor enemigo de la fe, puede ser el olvido.” Si nos olvidamos de la manera como Dios ha obrado y proveído en el pasado, tal vez, no confiemos en El… en el futuro.

Dios le dice a Josué que preparara un monumento visible para que fuera un ejemplo práctico para el pueblo. Él sabe que tenemos lapsos de memoria, y fallas de fe. Así que El, generalmente, actúa para recordarnos cuando necesitamos cambiar, o recordarnos, como hemos sido cambiadas.

Yo me acuerdo de ese triste día cuando me dijeron que tenía un bulto en el pecho. ¡Lógicamente, me asusté! Los doctores pensaban que de seguro era cáncer. PERO DIOS… El dividió las aguas profundas y torrentosas de mi vida.

En vez de cáncer, los doctores me dijeron que el tumor era benigno. ¡Qué maravilla! ¡Fue como cruzar el río Jordán en tierra seca! ¿Sería esto una coincidencia? ¡No lo creo! ¡Era la increíble providencia de nuestro Dios!

Cuando mi esposo y yo estábamos al borde de perder nuestra farmacia… cuando no teníamos dinero para comprarla de nuevo… cuando los abogados nos decían, “Declárense en bancarrota.”

Nosotros dijimos. ¡NO! ¡Vamos a confiar en Dios! ¡El proveerá! ¡Y Él lo hizo! Servimos a un Dios que todavía abre ríos y mares, y mueve montañas.

¿A qué te estás enfrentando hoy día? ¿A un matrimonio difícil? ¿A problemas económicos? ¿A un hijo o hija rebelde? ¿A un esposo que no es creyente? ¿Ha habido una muerte en tu familia? ¿O una enfermedad? ¿Crees que Dios puede abrir las aguas y protegerte a través de ellas?

Escucha lo que Dios te dice en Isaías 43: 1-3, "No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mía. Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas. Yo soy el SEÑOR, tu Dios."

¿Puedes mirar hacia atrás en tu vida, y recordar con exactitud, los momentos en que Dios hizo algo extraordinario en tu vida? ¿O hizo algo para protegerte? ¿O algo tan improbable que tú sabes que no fue una coincidencia?

¿O algo que te hizo que cambiaras tu impresión de Dios, ¿para siempre? Nosotras, como los israelitas, podemos recordar esos momentos como si fueran piedras conmemorativas.

No solo nos recordarán que Dios ha estado con nosotras todo el tiempo, sino también podemos decirle a otros, acerca de nuestras experiencias, para que ellos también, puedan conocer el poder de nuestro Dios en acción.

Dios les enseña a los hijos de Israel muchas verdades importantes durante su viaje de Egipto a Canaán, pero ninguna es más importante, que las lecciones de las piedras conmemorativas. Si se tomaron esta lección en serio, o no, determinaría, de muchas formas, su destino como nación.

Cuando los hijos de Israel cruzaron el Mar Rojo, cuarenta años antes, ellos dejaron la tierra de la esclavitud. Ahora, a lo que cruzaban el Jordán, ellos estaban entrando a la tierra que prometía ser una tierra de libertad.

Sin embargo, para poder gozar de esa libertad, ellos tenían que vivir de acuerdo a las condiciones, que Dios les había puesto. No debían de olvidarse de los Diez Mandamientos que Él les había dado en el Monte Sinaí. ¡Debían de obedecerlos!

Cada hombre tenía que coger una roca del medio del Jordán, y llevarla al costado del río donde los israelitas estaban ahora acampados en la tierra de Canaán. Sin importar cuales eran los sentimientos o miedos de estos hombres, ellos obedecen.

(4:9) Además, Josué colocó doce piedras en el cauce del río donde se detuvieron los sacerdotes que llevaban el arca del pacto. Esas piedras siguen allí hasta el día de hoy.

Los judíos se estarían preguntando… ¿Qué es lo que está haciendo Josué? ¿Para qué poner rocas en medio del río? ¿Quién las va a ver? Solo Dios podía ver las doce piedras amontonadas juntas. Uno de los montones de piedras estaría cubierto por las aguas del río, y el otro montón, estaría expuesto al aire libre para que todos lo vieran.

¿Has pasado recientemente por alguna nueva experiencia del poder y del amor de tu Señor? Tal vez te ayudaría si escribieras la fecha al lado de este versículo en tu Biblia.

O que escribieras una palabra o dos en tu cuaderno, como recordatorio, para que no te olvides.

Esta nota sería como las piedras amontonadas en el río. Nadie las puede ver. SOLO DIOS, Y TÚ. Es un recordatorio privado. Pero no te olvides del otro montón, que no es privado. El versículo 6 dice, “En el futuro, cuando sus hijos les pregunten: "¿Por qué están estas piedras aquí?"

PAUSA

Los niños que tú cuidas, los enfermos que atiendes, la gente que conoces, notarán algo que hará que te hagan preguntas. ¡Comparte esta confidencia con ellos! Diles lo que Dios ha hecho por ti, no solo hace tiempo, sino posiblemente, hace una hora o dos, o el día anterior, o hace una semana.

¡Hasta Jesús coloca una piedra recordatoria! Pero la suya fue diferente a cualquier otra. En la Ultima Cena, Jesús les explicó a Sus discípulos el significado de Su muerte y resurrección. Cada vez que participamos del pan y el jugo de la vid en comunión, recordamos el amor y la fidelidad de Cristo.

En 1 Corintios 11:24, Pablo nos recuerda de las palabras de Jesús, “Tomen y coman. Esto es mi cuerpo, que por ustedes es partido; hagan esto en mi memoria… Y esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que la beban, en mi memoria.” Jesús estaba diciendo: Recuerden… “No se olviden… lo que hecho por ustedes en la cruz.”

No nos olvidemos de la maravilla… del milagro de Jesús muriendo por nuestros pecados y resucitando de nuevo a una nueva vida. ¡Esta es la manifestación más grande del poder de Dios! ¡El milagro de los milagros!

11 y cuando todos lo habían hecho, el arca del SEÑOR y los sacerdotes cruzaron también en presencia del pueblo. 14 Aquel mismo día, el SEÑOR engrandeció a Josué ante todo Israel. El pueblo admiró a Josué todos los días de su vida, como lo había hecho con Moisés.

20 Entonces Josué erigió allí las piedras que habían tomado del cauce del Jordán, 21 y se dirigió a los israelitas: «En el futuro, cuando sus hijos les pregunten: "¿Por qué están estas piedras aquí?", 22 ustedes les responderán: "Porque el pueblo de Israel cruzó el río Jordán en seco."

23 El SEÑOR, Dios de ustedes, hizo lo mismo que había hecho con el Mar Rojo cuando lo mantuvo seco hasta que todos nosotros cruzamos. 24 Esto sucedió para que todas las naciones de la tierra supieran que el SEÑOR es poderoso, y para que ustedes aprendieran a temerlo para siempre.

Los israelitas debían dar testimonio de Dios en todo el mundo. El Dios que puede abrir el río es el Dios que todo el mundo debe de adorar, respetar, honrar, amar, y obedecer. ¡Él es digno y poderoso!

Sin embargo, no bien se establecen en la tierra de la leche y miel, los recuerdos de los israelitas se comienzan a desvanecer…hasta las piedras conmemorativas son olvidadas por la mayoría de Israel. Dios les había dado victoria tras victoria.

Después de muchos años de esclavitud y peregrinación por el desierto, se establecen en la tierra, y gozan de la libertad de tener un lugar donde vivir en paz y abundancia. Pero algo increíble sucede.

Escuchen lo que Jueces 2:8,10-11 dice, “Josué hijo de Nun, siervo del SEÑOR, murió a la edad de ciento diez años. 10 También murió toda aquella generación, y surgió otra que no conocía al SEÑOR ni sabía lo que El había hecho por Israel. 11 Esos israelitas hicieron lo que ofende al SEÑOR y adoraron a los ídolos de Baal.

¿Cómo es que esta gente, que había presenciado tales milagros, ¿podía haberse olvidado? Desgraciadamente en solo dos generaciones, todo Israel había abandonado al Dios, que era responsable por todo lo que tenían. ∐Cuando nosotros dejamos de modelar y enseñar la Palabra de Dios, solo toma una generación para que la degeneración suceda.

Es difícil de entender que este cambio sucediera en Israel en tan poco tiempo. Pero piensa por un momento lo que ha sucedido en nuestro país en los últimos cincuenta a sesenta años. Todo nuestro sistema de valores ha cambiado… y ha afectado a la familia dramáticamente.

Al dejar de reflejar los valores de Dios en nuestros hogares, tomó solo una generación para que la degeneración ocurriera.

Cuando nosotras, como madres, dejamos de enseñarles a nuestros hijos respeto y amor por Dios y Su Palabra, tanto por nuestras propias palabras y nuestro ejemplo – cuando dejamos de comunicarles quien es Dios – estamos en camino a un desastre espiritual.

A lo que la sociedad ha cambiado, la familia ha cambiado también. Y a lo que la familia ha cambiado, los cambios en la sociedad, han aumentado. Los cambios que se llevaron a cabo en Israel no son diferentes a los cambios que se están llevando a cabo hoy en día en nuestros países latinos.

Preceptos y principios bíblicos han sido parte del tapiz de nuestra cultura. Nuestras leyes civiles fueron forjadas de las enseñanzas de las escrituras. Nosotros, como país, hemos fallado al no enseñarles a nuestros hijos, quien es Dios, y lo que Él ha hecho por nosotras.

PAUSA

¡Pero hay esperanza! Dios dice en 2 de Crónicas 7:14 “Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra.” Avivamiento comienza contigo y conmigo. ¡Nosotras podemos encender una nueva pasión por Dios!

Enseñémosle a nuestros hijos y nietos acerca del Dios maravilloso que servimos. Hablémosles de Jesús, del Salvador del mundo, de nuestro Redentor. Nosotras podemos hacer gran diferencia en nuestros hogares, en nuestras comunidades, y por último, en nuestro país.

Y YA PARA TERMINAR

¿A qué te estás enfrentando hoy día? Cualquiera que sea el desafío, ¿crees que Dios puede detener las aguas torrentosas de tu vida? Él te pide que des el primer paso de fe. Que cruces el Jordán de tu vida. Y Él te dará un torrente de bendiciones.

OREMOSLE AL SEÑOR

Padre, no sabemos a lo que nos enfrentaremos en el futuro. ¿Qué nuevas experiencias o cambios habrá en nuestra vida? ¿Qué nuevas necesidades se presentarán? Y a pesar de la incertidumbre, sabemos que Tú eres un Dios fiel, todo poderoso, y todo amor, y estás en control de nuestro futuro. Tus recursos son mucho más grandes que nuestras cargas.

Señor, Tú eres la fuente de todo. En Ti hay manantiales, ríos, y fuentes de agua que nunca se secarán. Sabemos que Tú nos darás la fe y las fuerzas para cruzar el Jordán de nuestras vidas. Tú nos protegerás contra los torrentes de la adversidad. Tú nos prometes que nunca nos dejarás ni nos abandonarás, y sabemos que Tú cumples Tus promesas.

Padre, ¡avívanos! ¡Aviva nuestra nación! ¡Cambia nuestro rumbo! Queremos ser fieles y enseñarles a nuestros hijos y nietos quien eres Tú, y las grandes maravillas que has hecho, y sigues haciendo. Queremos que nuestra nación te honre nuevamente, y obedezca tus mandamientos. Señor, confiamos en tu misericordia. En el nombre de Jesús, Amén.


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© Fotografía por Nancy Galligan

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