Estudios Bíblicos en Texto

El Gran Escape

Rut 2:1-23

Antes de que Dios pueda cambiar nuestras circunstancias, Él quiere cambiar nuestros corazones. Si nuestras circunstancias cambian para mejor, pero nosotras permanecemos iguales, entonces nos volveremos peores.

El propósito de Dios, en Su providencia divina, no es para que nos sintamos mejor, ni más cómodas, sino para formarnos a la imagen de Su Hijo. Un carácter como el de Cristo es la meta divina para cada una de Sus hijas.

Noemí estaba amarga con Dios, pero Rut estaba dispuesta a que Dios hiciera Su voluntad en su vida. Así que Dios comienza Su obra misericordiosa con Rut. Rut influenciaría a Noemí, y Dios comenzaría Su obra de traer eventualmente al Hijo de Dios a la tierra.

Rut y Noemí no tenían idea de que ellas eran parte del plan eterno que cumpliría la promesa que Dios le hiciera a Abraham de que de su semilla serían bendecidas todas las familias de la tierra. La historia de Rut empieza con la muerte de un esposo, pero termina con el nacimiento de un bebé. Dios cambiaría la vida de Rut en Israel. Sus lágrimas se volverían en triunfo.

Si queremos que Dios obre en nuestras vidas y circunstancias, y que lleve a cabo Sus propósitos, debemos vivir vidas de fe y esperanza, por la gracia de Dios.

EMPECEMOS CON ORACION

Padre, venimos a ti con corazones humildes queriendo que nos hables a través de tu Palabra. Gracias que Tú estás a cargo de nuestras vidas y nos diriges por el buen camino. Haznos a la imagen de tu Hijo Jesucristo.

Revívenos Señor. Transfórmanos por el poder de tu Palabra. Queremos ser como Rut. Queremos ser mujeres ejemplares y virtuosas.. Queremos que todos vean a Jesús en nosotras – en nuestro andar y nuestro hablar. Háblanos Señor. En el nombre de Jesús,

Después de ver el “Gran Escape” en el primer capítulo de Rut, ahora veamos en el segundo capítulo “El Gran Romance.” Esta es una bella historia de amor y redención. Es una historia de fidelidad, bondad, integridad, protección y bendición.

ASI QUE COMENCEMOS CON EL VV 1 DE RUT 2

(VV 1) “Noemí tenía, por parte de su esposo, un pariente que se llamaba Booz. Era un hombre rico e influyente de la familia de Elimélec.”

Tenemos que entender bien la cultura y las leyes hebreas para que podamos ver cuán significativo era que Noemí tuviera un pariente de su esposo en Belén. La Ley del Pariente Cercano era muy importante.

La frase “el pariente cercano” es un hebreo “Goel,” que significa “protector.” Habían dos cosas muy importantes en la cultura hebrea. Primero era el nombre de la familia, y segundo eran las tierras y la herencia familiar.

El “Goel”era un hombre que podía redimir (o comprar de nuevo) la propiedad del pariente que estaba en problemas. El Goel era el protector del pariente cercano.

De acuerdo con la Ley de Moisés, el pariente más cercano tenía la responsabilidad y el derecho de redimir al pariente que estaba necesitado. Si todo estaba yendo bien en tu vida – si tú tenías a tu esposo, a tus hijos, y tus tierras – no tenías necesidad de un redentor.

Pero si perdías algunas de estas cosas, Dios había puesto la estipulación de un redentor. Si se trataba de las tierras de la familia… si un hombre tenía que vender las tierras por razones de pobreza, el pariente cercano, el Goel tenía el derecho de comprarlas de nuevo (o de redimirlas), y restaurárselas al que las había perdido.

Cuando se trataba del nombre de la familia – como ya vimos en el capítulo 1 – el Goel tenía la obligación, cuando su hermano se moría sin dejar hijos, de tomar a la viuda como esposa, y el primer hijo que naciera de esa unión, llevaría el nombre del difunto y heredaría sus tierras.

Esta era la forma como Dios ayudaba a los judíos necesitados, y la manera como mantenía el nombre y las tierras dentro de la familia o la tribu.

Al hacer esto también hacía posible la venida del Mesías… nuestro Redentor. El árbol genealógico de Cristo incluía a la familia de Booz. El Goel de las tierras y del nombre de la familia hacía posible que la herencia de los judíos continuara hasta la llegada de Cristo.

Booz, este Goel es un retrato muy lindo de Cristo, quien vino a la tierra para redimirnos de todo lo que habíamos perdido. Y conforme se vaya desarrollando esta historia, veremos como lo hace Dios.

Aquí está Noemí empobrecida. Había perdido a su familia. Ya no había esperanza de que el nombre de la familia continuara. Estaba a punto de perder sus tierras. Había regresado a Belén, y en su pobreza, tendría que vender sus tierras para poder subsistir.

Sin embargo, tenía un pariente cercano que era uno de los hombres más ricos del lugar. Pero ella todavía no sabía que tenía ese pariente. ¿No es esa la manera como Dios obra? Dios ya tenía una provisión para Noemí. Dios siempre tiene una provisión para nuestras vidas… gracias a Su amor y Su gracia tan inmensa. Él siempre tiene todo previsto, aunque nosotros no lo sepamos.

Así que, ¿qué es lo que debemos hacer en situaciones difíciles? Confiar en Dios. Él estaba tratando de atraer a Noemí a ese punto – donde ella pudiera confiar que Dios tenía un plan para ella.

Seguro que cuando Rut conoce a Booz, pensaría que su encuentro con él había sido una simple coincidencia… una casualidad. ¡Pero con Dios no hay casualidades! Dios la dirige a los campos de Booz. Belén estaba llena de campos. Toda la comida de Israel venía de los campos de Belén.

Sin embargo, ella fue a dar precisamente al campo de Booz. No es maravilloso saber, que lo que nosotros creemos que son coincidencias, ¿son realmente la providencia de Dios? Es el amor y el cuidado providencial de Dios hacia nosotras. ¡Él está en control de todo!

Cuán numerosas son las “coincidencias gloriosas” en la vida de la creyente. Dios tiende a guiarnos de una forma tan natural que a veces no nos damos cuenta que Él nos está guiando.

Algunas personas, que quieren que el Señor las guíe, están esperando escuchar una voz audible del cielo, o que Dios tome control de sus facultades y que simplemente las manipule como si fueran robots. Yo nunca he tenido esa clase de experiencia. Dios nos guía de forma natural.

A decir verdad, Su dirección es tan natural, que muchas veces, ni siquiera nos damos cuenta que Dios nos está guiando Las cosas simplemente suceden; y luego, después del hecho, miramos hacia atrás, retrospectivamente, y decimos, “Uy, ¡cómo me dirigió el Señor!

Hace 25 años mi esposo y yo nos conocimos. Yo acababa de empezar a trabajar para una compañía americana como gerente regional encargada de 13 estados, y parte de Latinoamérica.

En esa época yo vivía en Florida, y me encantaba. Era divorciada y tenía tres hijos grandes. Yo estaba totalmente dedicada a mi trabajo y mi carrera. Como la línea de productos de esta compañía era tan extensa, me mandaron a una feria comercial en Orlando, donde ellos estaban exhibiendo sus productos, para poderme entrenar.

Esta feria no era parte de mi territorio, pero era un buen lugar para aprender. Por otro lado, Wilfred, él que es ahora mi esposo, había enviudado hacía más de dos años, y todavía no se había recuperado de su pérdida.

Un amigo suyo, también farmacéutico, lo invitó a esta feria en Orlando, y le dijo: “Yo sé que el grupo que está promoviendo esta feria no es tu distribuidor, pero por qué no vienes conmigo, traes a tus hijas, yo traigo a las mías, y convertimos este viaje en una vacación, y trabajamos un poco al mismo tiempo.”

A último minuto, Wilfred aceptó. ¿Sería providencia de Dios que nos puso a ambos en el mismo camino? ¡Definitivamente! Ninguno de los dos debía haber estado en esa feria. Sin embargo, había una razón por la cual ambos estábamos allí. Teníamos una cita divina.

Nuestra relación se convirtió primero en una linda amistad a larga distancia. Luego en romance, y finalmente en matrimonio. ¿Quién iba a decir que yo iba a terminar en Nuevo México, lo que yo consideraba el fin del mundo? ¡A mí me fascinaba la Florida!

Pero Dios tenía otros planes para mí. En vez del mar, que a mí me encanta, Dios me dio bellas montañas. Dios me ha dado tanto en Albuquerque.

No solo me ha dado un esposo maravilloso, pero en Albuquerque es donde le entregué mi vida a Cristo y mi vida cambió para siempre. La providencia de Dios se puede ver mejor cuando miramos a lo largo de nuestras vidas retrospectivamente. Tenemos que tener ojos espirituales para ver la obra de Dios.

Igualmente vemos la providencia de Dios obrando en las vidas de Booz y Rut cuando ellos tienen su encuentro divino. ¡Y Dios también tiene planes para ti! Nosotros no podemos ver el final de nuestra historia – no sabemos cómo van a encajar todas las piezas del rompecabezas – pero Dios lo sabe.

Así que si hoy estás necesitada, o si estás viviendo momentos de confusión, o si estás dolida o preocupada por la incertidumbre de tu vida, estate tranquila. Porque tu Redentor, tu Goel, está muy cerca de ti. Más cerca de lo que te puedas imaginar.

Cristo, nuestro Redentor, tiene el derecho, el poder y el deseo de redimirte y redimir todo lo que has perdido. Perdiste el cielo cuando Adán y Eva pecaron. Jesús tiene todas las intenciones de restaurante. ¡Él quiere lo mejor para ti! ¡Solo Él te puede llevar al cielo!

(VV 2-3) Y sucedió que Rut la moabita le dijo a Noemí: —Permíteme ir al campo a recoger las espigas que vaya dejando alguien a quien yo le caiga bien.—Anda, hija mía —le respondió su suegra.

3 Rut salió y comenzó a recoger espigas en el campo, detrás de los segadores. Y dio la casualidad de que el campo donde estaba trabajando pertenecía a Booz, el pariente de Elimélec.

¿Cuántas de ustedes están familiarizadas con el concepto de recoger espigas en el Antiguo Testamento? Era el sistema de provisión que Dios tenía para los pobres. Era la forma de ayudar a aquellos que no tenían nada.

Cuando llegaba la cosecha, los segadores cortaban los tallos de la cebada, y las criadas iban detrás de ellos recogiéndolos y poniéndolos en manojos. La Ley requería que los segadores no cogieran el grano por los costados de los campos, sino que los dejaran ir.

Los pobres recogían las espigas que los segadores dejaban por los costados. Noten que este no era un programa de asistencia social, como los que hay hoy en día. El pobre tenía que trabajar duro por su alimento.

El grano que sobraba no se lo daban simplemente. Ellos tenían que aprender que hay dignidad en el trabajo. Y que había que ganarse el sustento con el sudor de su frente. Era un trabajo arduo y difícil.

Para las mujeres, especialmente, era un poco peligroso porque tenían que trabajar en los campos con tanto hombre segador. Estoy segura que algunos tendrían malas intenciones y estarían al acecho.

Como pueden ver, éste era el cuidado que Dios había provisto, y también era la oportunidad para los terratenientes ricos de poder demostrar el corazón de Dios con su generosidad y su bondad hacia los pobres.

Apenas llegan a Belén, Rut toma la iniciativa de salir a trabajar. No se queda esperando que Noemí haga algo, ni se sienta de brazos cruzados a esperar que se saque la lotería. Ambas eran viudas necesitadas – sin ningún hombre que proveyera por ellas. Nunca vemos a Rut lloriqueando, regañando, ni quejándose.

Ella estaba tranquila y en paz. A ella no le importaba trabajar duro. Rut consideraba el trabajo como un privilegio. ¡Porque lo es! Cuando Rut se va a los campos, Dios provee por ella. Si tú estás esperando a que Dios provea por ti, considera esto: A lo mejor Dios está esperando a que tú tomes el primer paso para demostrar cuán importante es tu necesidad.

La pobreza hace que Rut actúe. Y la providencia de Dios la lleva a un campo muy fructífero. Dios usa los malos momentos de tu vida para guiarte a un lugar de bendición.

(VV4) En eso llegó Booz desde Belén y saludó a los segadores: ¡Que el SEÑOR esté con ustedes! ¡Que el SEÑOR lo bendiga! —respondieron ellos.

A mí me encanta como saludaba Booz a sus trabajadores. Nos da una buena idea de su carácter – la clase de hombre que era. Booz, era rico, no solo materialmente sino espiritualmente también. Booz era un buen patrón, que bendecía a sus trabajadores. Sus acciones son un retrato de Cristo, como nuestro Señor y Protector.

Por su forma de saludar a sus segadores, Booz nos demuestra que Dios estaba presente en sus conversaciones, en sus relaciones, y en su vida diaria.

(VV 5) ¿De quién es esa joven? —preguntó Booz al capataz de sus segadores. Se imaginan el tono de voz de Booz cuando ve a Rut? Ella lo había impresionado. La ve al toque… pues no bien saluda a los trabajadores, ya estaba preguntando quien era ella.

Desde el momento en que Booz ve a Rut se interesa por ella, más como mujer, que por su trabajo. Creo que su pregunta, ¿De quién es esa joven? No expresan totalmente lo que estaba sintiendo.

Vernon McGee, un excelente maestro de la Biblia, nos sugiere que la pregunta era más bien como un silbido de lobo. El romance había comenzado.

(VV 6-7) Es una joven moabita que volvió de la tierra de Moab con Noemí —le contestó el capataz—.

7 Ella me rogó que la dejara recoger espigas de entre las gavillas, detrás de los segadores. No ha dejado de trabajar desde esta mañana que entró en el campo, hasta ahora que ha venido a descansar un rato en el cobertizo.

Como Belén era pueblo chico, y la gente se enteraba de todo, apenas Booz se entera de quién era ella, él ya había escuchado todo acerca de su carácter… su bondad… su humildad… había escuchado de que era una mujer virtuosa. ¡Y se enamora de ella a primera vista!

En cambio, Rut estaba haciendo su trabajo – estaba trabajando para mantenerse y mantener a su suegra. No estaba buscando esposo. Eso era lo último en su mente. En realidad, cuando ella sigue a Noemí, todo se vuelve en su contra.

Primero, ella era una gentil. Segundo, era moabita. Tercero, ella había adorado a dioses falsos. Cuarto, era viuda. Y quinto, era pobre. No tenía dinero para un ajuar ni para ofrecerle nada monetario a ningún hombre. Y en esa época, todo eso era muy importante.

El capataz, en contestación a la pregunta de Booz, nos pinta un par de características muy bonitas de nuestra heroína. Rut era una mujer trabajadora. Diligente… Hacendosa… Eso mismo leemos de la Mujer Ejemplar de Proverbios 31.

En el capítulo 3 de Rut, ella también es considerada una mujer ejemplar. Ellas son las únicas dos mujeres que la Biblia llama ejemplares. Rut había llegado al campo bien tempranito y había trabajado casi sin parar, hasta el atardecer.

Avancemos por un momento al VV 17 para ver el resultado de su trabajo. Dice que “Rut recogió espigas en el campo hasta el atardecer. Luego desgranó la cebada que había recogido, la cual pesó 20 kilos.”

Rut obtuvo una buena cosecha ese día trabajando duro con sus manos. Ella comenzó temprano y trabajó hasta tarde tomándose solamente breves descansos. ¡Qué importante es ser una buena trabajadora!

Queremos la bendición y el fruto de la cosecha, pero no siempre queremos hacer el trabajo que se requiere. Ya sea limpiando nuestras casas, cocinando, criando a nuestros hijos, educándolos – éstas son las cosas duras de nuestro diario vivir.

A veces nos descuidamos y dejamos las cosas ir. Pero si no estamos dispuestas a trabajar, no vamos a recibir el fruto, la bendición, y la gran cosecha.

(8-13) Entonces Booz le dijo a Rut:—Escucha, hija mía. No vayas a recoger espigas a otro campo, ni te alejes de aquí; quédate junto a mis criadas, 9 fíjate bien en el campo donde se esté cosechando, y síguelas. Ya les ordené a los criados que no te molesten. Y cuando tengas sed, ve adonde están las vasijas y bebe del agua que los criados hayan sacado.

10 Rut se inclinó hacia la tierra, se postró sobre su rostro y exclamó: —¿Cómo es que le he caído tan bien a usted, hasta el punto de fijarse en mí, siendo sólo una extranjera?

11 —Ya me han contado —le respondió Booz— todo lo que has hecho por tu suegra desde que murió tu esposo; cómo dejaste padre y madre, y la tierra donde naciste, y viniste a vivir con un pueblo que antes no conocías.

12 ¡Que el SEÑOR te recompense por lo que has hecho! Que el SEÑOR, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte, te lo pague con creces. 13 —¡Ojalá siga yo siendo de su agrado, mi señor! —contestó ella—. Usted me ha consolado y me ha hablado con cariño, aunque ni siquiera soy como una de sus servidoras.

Nuevamente podemos maravillarnos de la providencia de Dios. El Señor guía a Rut al campo de Booz, y luego guía a Booz a que visite su campo cuando Rut estaba allí. Cuando le entregamos nuestra vida al Señor, todo lo que nos pasa no es un accidente, sino una cita divina.

Rut era una viuda pobre, y para remate, extranjera, pero Dios iba a crear una nueva relación en su vida que cambiaría sus circunstancias. La vida de Rut nos muestra muchas cualidades admirables. Era trabajadora, amorosa, bondadosa, fiel y valiente.

Estas cualidades la hacen ganarse una buena reputación -- pero solo porque ella vivía esas cualidades en todas las áreas de su vida. Donde quiera que Ruth fuere, o cualquier cosa que ella hiciere, su carácter era siempre el mismo.

Tu reputación se forma por la gente que te observa en el trabajo, en la calle, en la casa, y en la iglesia. Una buena reputación viene de vivir consistentemente las cualidades en las cuales crees – sin importar el grupo de gente con quien estás, o en los alrededores adonde te encuentras.

PAUSA

Booz sabía de la muerte del esposo de Rut, de su actitud servicial y humilde para con Noemí, de su compromiso de quedarse con su suegra y con el pueblo de Dios -- a pesar de que estaba en una tierra lejana… lejos de sus padres y lejos de la patria donde había nacido.

Booz la bendice con una bendición del Señor. El deseaba que Dios la recompensara por su arduo trabajo. Y le da una bendición para ella misma también. La devoción de Rut por el Señor es evidente. Booz compara la relación de Rut con el Señor como la de un pájaro buscando refugio bajo las alas de su madre.

Rut había ido a Israel a buscar refugio, protección y seguridad en el Señor. ¿A dónde estás buscando refugio tú? ¿En tu cuenta bancaria? ¿En tu trabajo o tu carrera? ¿En los deportes? ¿En tus habilidades intelectuales? ¿En tus talentos? ¿En tu posición social? ¿En la acumulación de cosas materiales? ¿En tu popularidad?

En esta vida puedes tomar muchos caminos falsos tratando de encontrar seguridad y protección. ¡El Señor es nuestro refugio! Él nos puede cubrir con Sus alas para que estemos realmente protegidas y seguras para siempre.

Muchos eruditos bíblicos ven a Booz como un retrato de nuestro Señor Jesucristo en Su relación su novia, la iglesia. Como Rut en su vida anterior, la que no es creyente está fuera del pacto de la familia de Dios, está en bancarrota espiritual, sin ningún derecho a reclamar la misericordia de Dios.

Pero Dios toma la iniciativa y provee la manera para entrar a Su familia por medio de nuestra fe en Jesucristo. Quiero que noten las evidencias de la gracia de Dios en la forma como Booz trata a Rut:

(1) Booz toma la iniciativa. La gracia de Dios significa que Él toma la iniciativa para venir a nuestra ayuda, no porque lo merezcamos, sino porque Él nos ama y nos quiere para sí mismo. 1 de Juan 4:19 dice: “Nosotros amamos a Dios porque Él nos amó primero.”

Dios toma la iniciativa en nuestra salvación cuando todavía estábamos muertas espiritualmente, sin fuerzas, éramos pecadoras, y éramos Sus enemigas. La salvación no fue una idea nueva de Dios. Fue algo que Él había planeado desde la eternidad. Como Booz se había enamorado de Rut, como la amaba, él también toma los primeros pasos para ayudarla.

(2) Booz le habla a Rut. Él le habla primero porque ella nunca se hubiera atrevido a hablarle a un hombre, menos aún a un extraño, y menos al amo del campo. Qué derecho tenía una viuda extranjera de hablarle a un hombre tan importante como Booz.

Sin embargo, él interrumpe su conversación con su capataz para hablarle a una pobre extraña que estaba recogiendo espigas en su campo.∐ Imagínense lo que sería si viniera el presidente del Perú y se nos acercara y nos dirigiera la palabra. O que si la reina Isabel de Inglaterra nos hablara… La verdad es que nunca nos han hablado, y dudo mucho, que lo hagan en el futuro.

Sin embargo, Dios, el Todopoderoso, el Rey del universo, nos habló personalmente por medio de Su Hijo Jesucristo. Hebreos 1:1-2 dice, “Dios… en estos días finales nos ha hablado por medio de Su Hijo…”

Y a pesar de todo lo malo que este mundo le ha hecho a nuestro Señor Jesucristo, Él todavía nos habla por medio de Su gracia. El no solo nos habla palabras de salvación, sino también nos guía a través de cada día.

PAUSA

En su trato con Rut, Booz le demuestra muchos pequeños actos de bondad. Estos pequeños actos producen grandes compensaciones.

Algunas veces la gente piensa que solo las grandes cosas que hacen en la vida son las que reciben reconocimiento público. Nosotras pensamos que para poder hacer cosas de gran importancia, debemos escribir una gran novela, o pintar una obra maestra.

Hay esta noción errónea de que la importancia o el significado en la vida dependen de que nos reconozcan públicamente. Pero ese no es el caso. Actos que realmente satisfacen, son muchas veces, aquellos hechos calladamente y con poco reconocimiento…

Algunas de las cosas más importantes que hacemos en la vida, no son necesariamente, las más dramáticas ni las más memorables. Que alegría que en el juicio final, Jesús va a premiar a mucha gente que casi ni se acuerda haber hecho cosas memorables por las cuales están siendo honradas.

Ya sea, por haber mandado una tarjeta de aprecio a alguien que se sentía un poco decaída y necesitaba que le levantaran el ánimo. O visitando a alguien que se sentía sola, o cuidando a un bebé, o a un niño, para que la mamá pudiera tener algunas horas de paz, o para poderse ir de compras con tranquilidad. O llamando a alguien por teléfono para que supiera que la queríamos.

O dando un vaso de agua en el nombre de Jesús. Estos no son el tipo de cosas que nos acordamos haber hecho. Pero las personas que reciben esa bondad, muchas veces, la recuerdan. Y se, con seguridad, que Jesús nunca las olvida.

¿Cuándo la vida golpea a una de tus amigas, estás lista a ayudarla? Pídele a Dios que te ayude a buscar las formas de aliviar las cargas de otros.

(17-23) Así que Rut recogió espigas en el campo hasta el atardecer. Luego desgranó la cebada que había recogido, la cual pesó más de veinte kilos. 18 La cargó de vuelta al pueblo, y su suegra vio cuánto traía. Además, Rut le entregó a su suegra lo que le había quedado después de haber comido hasta quedar satisfecha.

19 Su suegra le preguntó: — ¿Dónde recogiste espigas hoy? ¿Dónde trabajaste? ¡Bendito sea el hombre que se fijó en ti! Entonces Rut le contó a su suegra acerca del hombre con quién había estado trabajando. Le dijo: —El hombre con quien hoy trabajé se llama Booz.

20 — ¡Que el SEÑOR lo bendiga! —exclamó Noemí delante de su nuera—. El SEÑOR no ha dejado de mostrar su fiel amor hacia los vivos y los muertos. Ese hombre es nuestro pariente cercano; es uno de los parientes que nos pueden redimir.

21 Rut la moabita añadió: —Incluso me dijo que me quede allí con sus criados hasta que terminen de recogerle toda la cosecha. 22 —Hija mía, te conviene seguir con sus criadas —le dijo Noemí—, para que no se aprovechen de ti en otro campo.

23 Así que Rut se quedó junto con las criadas de Booz para recoger espigas hasta que terminó la cosecha de la cebada y del trigo. Mientras tanto, vivía con su suegra.

Noemí había estado amargada, pero su fe en Dios estaba todavía viva, y ella alaba a Dios por la bondad que Booz le había demostrado a Rut. En su dolor, ella todavía CONFIABA EN DIOS, y reconocía Su bondad.

A veces nos podemos sentir amargadas por la situación que estamos pasando, pero nunca nos debemos de desesperar. Hoy día mismo, tienes una nueva oportunidad de experimentar el amor y el cuidado de Dios.

PAUSA

Rut trabaja todo el día con un corazón alegre y lleno de esperanza. No tenía que preocuparse de que los hombres la molestaran. Tenía comida cuando tuviera hambre, y agua cuando tuviera sed, y un lugar para descansar cuando estuviera muy cansada.

El grano que había desgranado pesaba como 20 kilos, que era suficiente comida para ambas para toda la semana. ¿Cómo responde Noemí a todas las experiencias de Rut? La última vez que vimos a Noemí, ella estaba compartiendo su amargura con las mujeres de Belén, y echándole la culpa a Dios por sus penas y pobreza.

Cuando Rut le pide permiso para ir a los campos a recoger espigas, lo único que Noemí le dice es, “Anda, hija mía.”

No le da ninguna palabra de aliento ni de ánimo, ni siquiera le promete orar por ella. Pero ahora escuchamos una nueva palabra de los labios de Noemí, “Bendito.” No solo bendice al benefactor de Rut, sino también bendice a Dios. De la amargura pasa a la bendición.

Cuando Noemí ve todo el grano, ella bendice al hombre que permite que Rut trabajara en su campo. Y cuando escucha que el hombre era Booz, bendice al Señor. ¡Qué tal cambio en el corazón de esta triste viuda!

Este cambio sucede por la nueva esperanza que había en su corazón, y él que le daba esa nueva esperanza era Booz. Noemí estaba esperanzada porque Booz era su pariente cercano, y que era rico e influyente. Él podía rescatarlas de la pobreza y darles un nuevo comienzo. Él podía ser su Goel.

También tenía esperanzas por lo que Booz había hecho por Rut. Cuando Rut le cuenta a Noemí lo que Booz le había dicho, la esperanza de Noemí aumenta aún más porque las palabras de Booz revelaban su amor por Rut y su deseo de hacerla feliz.

¿No deberíamos nosotras, que creemos en Jesucristo, regocijarnos en la esperanza? Cuando consideramos quien es Cristo, lo que ha hecho por nosotras, y lo que nos dice en Su Palabra, no tenemos por qué sentirnos desesperanzadas.

Jesucristo es el Hijo de Dios. El murió por nosotras, resucitó, y vive para siempre intercediendo por nosotras en el cielo. Hay un solo mediador entre nosotros y Dios Padre, y ese es Jesucristo.

2 Pedro 1:4 dice, “Dios nos ha entregado Sus preciosas y magníficas promesas.” Estas promesas nunca fallan. No importa cómo te sientas hoy, no importa cuán difíciles sean tus circunstancias, puedes alegrarte en la esperanza, si te enfocas en Cristo.

Los veinte kilos de grano de Rut, eran los primeros frutos de todo lo que Booz haría por ella en el futuro. Así como el Espíritu Santo, que vive en nosotras, es el primer fruto de todo lo que Dios nos ha prometido.

Aunque el grano que Rut había recogido, solo duraría una semana, el testimonio del Espíritu Santo dentro de nosotras permanecerá hasta que todas nuestras esperanzas sean cumplidas cuando veamos a Jesucristo… cara a cara…

Esa gran esperanza que las viudas tenían, estaba centrada en una persona, en Booz. Así mismo, nuestra esperanza está centrada en un Persona, en Jesús, el Hijo de Dios. Noemí le había explicado a Rut la Ley del Redentor.

No son solo la bondad y el amor de Booz por Rut los que le dan confianza a Noemí, porque esos lindos sentimientos podían cambiar en cualquier momento, era la Ley de Redención escrita en la Palabra de Dios que le dan seguridad a Noemí de que Booz las iba a rescatar.

Como pariente cercano, Booz podía redimir la propiedad que Elimélec había hipotecado, cuando se lleva a su familia a Moab. Noemí no tenía suficiente dinero para redimir la tierra, pero Booz la compraría de nuevo y la mantendría en la familia. Sin embargo, había algo más. Rut, la esposa de unos de los hijos de Elimélec, venía con la propiedad también.

Es por eso que el pariente redentor tenía que casarse con ella y traer un hijo que continuara el nombre del difunto. Esto es considerado el matrimonio levirato. La palabra “levil” en latín significa “hermano del esposo.”

Como las cosechas de cebada y trigo se llevaban a cabo durante la primavera y el verano, (de marzo hasta finales de julio), Rut se mantiene ocupada recogiendo suficiente grano para ella y su suegra.

Pero ahora sus labores estaban motivadas por una maravillosa esperanza. Ella esperaba ansiosamente el día de su redención. Es tan alentador ver los cambios que se habían sucedido en Noemí, por lo que Rut había hecho.

Dios usa a Rut para cambiar la amargura de Noemí en gratitud; su incredulidad en fe; y su desesperanza en esperanza. Una persona que confía en el Señor y obedece Su voluntad puede cambiar su situación -- de derrota en victoria.

PAUSA

Aunque Rut, no siempre se daría cuenta que Dios estaba guiando su vida, Él había estado con ella todo el tiempo. Ella se va a recoger espigas, y “que coincidencia” termina en el campo de Booz, y “que coincidencia” que Booz resulta ser el pariente cercano. ¡Esto era más que una simple coincidencia!

Mientras vas haciendo tus tareas del día, Dios está obrando en tu vida en formas que tú tal vez no notes. No cierres la puerta a lo que Dios quiere hacer en tu vida. Los eventos y situaciones en tu vida no suceden por pura suerte ni por coincidencia. Debes de tener fe de que Dios está dirigiendo tu vida para lograr Sus propósitos.

La fe de Rut en la Palabra de Dios la lleva al campo de Booz. El amor de Booz por Rut lo lleva a derramar su gracia sobre ella, y satisfacer todo lo que ella necesitaba. La gracia es amor que paga el precio para ayudar al que no se lo merece. La experiencia de gracia, que Rut recibe de Booz, le da una nueva esperanza mientras que espera ver lo que su redentor va hacer por ella.

1 Corintios 13:13 dice, “Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.”

OREMOSLE AL SEÑOR

Padre, gracias por darnos la historia de Rut. Una historia de amor y redención. Esta historia no solo nos muestra el amor de Booz por Rut, sino que es el retrato del amor de Cristo por nosotras, que somos Su novia, Su iglesia.

Gracias Padre, por estar tan íntimamente involucrado en nuestras vidas. Que Tú diriges nuestros pasos. Que en nuestras vidas no existen casualidades ni coincidencias. Solo citas divinas. Tú estás en control de todo. Gracias por tu providencia, y por cumplir tus propósitos en nuestras vidas.

Gracias Jesús por ser nuestro Goel, nuestro protector. Gracias que te hiciste hombre para poder ser nuestro Pariente Cercano y cumplir la Ley de Redención del Pariente Cercano. Gracias, Jesús, por dar tu vida por la nuestra. Por morir en la cruz para que nosotros no tuviéramos que morir. Por derramar tu sangre, para poder pagar el precio tan alto de nuestra redención.

Padre, gracias por enseñarnos a través de esta historia, a ser mujeres fieles, bondadosas, e íntegras. A ser mujeres de fe. De confiar en ti. Contigo no tenemos que tener miedo al futuro, porque Tú eres el Dios del futuro. En el nombre de Jesús, Amén.


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© Fotografía por Nancy Galligan

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