Estudios Bíblicos en Texto

El Cordero Sacrificado

Apocalipsis 7

Empecemos en oración.

¿Se acuerdan que hace un par de años, el religioso Harold Camping hizo un pronóstico de que el 21 de Mayo del 2011 sería el Día del Juicio final? ¿Que los creyentes serían llamados al Cielo, y que los no creyentes sufrirían un período de tribulación?

La euforia de este pronóstico fue reportada por todo el mundo. Mucha gente andaba asustada… preocupada… Otros tenían muchas preguntas.

Pero nosotras, las cristianas, sabíamos que nada pasaría, y obviamente, nada pasó. Porque Jesucristo mismo dice que nadie sabe ni el día ni la hora de estos acontecimientos. No se por qué el Sr. Camping insiste en hacer pronósticos.

En 1994 también pronosticó el juicio final, ¿y que pasó? Le salió el tiro por la culata. Ahora insistía que después de 17 años de estudios profundos de la Biblia, ahora si tenía la seguridad de que sería el 21 de Mayo de 2011. Y otra vez se equivocó.

La Biblia llama a esta gente, a los que pronostican cosas de Dios y que no se cumplen, “profetas falsos.” Lo más increíble es que mi propio hijo, que no es creyente, me habló por teléfono, un poco preocupado, para saber si todo lo que estaba diciendo esto hombre, era verdad.

¿Me preguntó si esto significaba el fin del mundo? Su pregunta me dio la oportunidad de compartir con él muchas cosas acerca de Dios, y del fin del mundo.

A decir verdad, los discípulos hicieron la misma pregunta hace 2,000 años. Generación tras generación ha preguntado lo mismo… Y todavía hoy en día, la gente se sigue haciendo la misma pregunta.

Hablando de Su segunda venida, Jesús es muy claro, cuando dice en Mateo 24:36: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.”

Aún cuando entiendo que nadie puede saber con seguridad el día y la hora de la segunda venida de Jesucristo, estoy, casi segura, que podemos saber la generación.

Hace poco, el Dr. Henry Blackaby, autor del libro “Mi Experiencia con Dios” hizo una observación bien significativa acerca de Lucas 12:54-56. En este pasaje Jesús reprende a los líderes de Su época:

Les dice, “Cuando ven la nube que sale del poniente, luego dicen: Agua viene; y así sucede. 55 Y cuando sopla el viento del sur, dicen: Hará calor; y lo hace. 56 ¡Hipócritas! Saben distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguen este tiempo?”

El comentario que hizo el Dr. Blackaby era que los líderes religiosos y la gente de la época de Jesús, deberían haber entendido quien era Jesús ya que ellos tenían la ley, las ceremonias, el pacto con Dios, las profecías, y hasta la presencia de Dios entre ellos.

Su generación fue la que vio muchas de las promesas de Dios cumplirse, siendo la más importante, de que el Mesías había venido, pero ellos estaban tan concentrados en otras cosas… que ni se dieron cuenta. Estaban en la luna, como diríamos en el Perú.

Yo pienso lo mismo cuando aplico las palabras de Jesús a nuestra época. No solo tenemos todas las cosas que la gente de la época de Jesús tenía, sino también tenemos dos mil años de historia de la iglesia, el canon completo de las Escrituras, y el poder del Espíritu Santo.

Pienso, que tal vez, nuestra generación sea la que vea el regreso de Jesucristo a la tierra, pero el pueblo de Dios de hoy en día, parece estar tan abstraído, como lo estuvieron los judíos hace 2,000 años.

PAUSA

Les voy a dar algunos de los aspectos únicos y especiales de esta generación:

  1. Gracias a los muchos ministerios evangélicos que surgieron después de la segunda guerra mundial, incluyendo a Billy Graham, por primera vez en la historia de la humanidad, el evangelio se está predicando por todo el mundo.

Mientras que yo entiendo que todavía hay muchos grupos que no han sido alcanzados, y a pesar de que todo ser humano viviente, no necesariamente, ha escuchado el evangelio personalmente en su propio idioma, hoy en día, la mayoría de la gente puede escuchar el evangelio en su segundo o tercer idioma, por medio de videos, el internet, materiales impresos, televisión, radio, y otros medios.

  1. La película de Mel Gibson, “La Pasión de Cristo” fue un fenómeno mundial, a pesar de haber tenido un presupuesto de marketing muy bajo.

Millones de personas que vieron la película, fueron impactadas, y preguntaron sinceramente, “¿Qué significa esto? Y millones recibieron la respuesta. Jesús es la respuesta. ¿Sería esta una coincidencia?

  1. Tim La Haye y Terry Jenkins, autores de la serie, “Dejados Atrás,” han vendido aproximadamente 70 millones de libros – esos son 70 millones de personas, por lo menos, que han leído esta versión del Apocalipsis, y sus profecías de los últimos tiempos.

Muchísimas personas han respondido poniendo su fe en Jesucristo. ¿Sería esto solo un chiripazo?

“Jesús profetiza en Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y ENTONCES vendrá el fin.

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Nosotras somos la primera generación en la historia de la humanidad que hemos visto todo esto pasar. ¿Qué nos hace pensar que no estamos viviendo en la era de “entonces vendrá el fin.”

Otro aspecto único de nuestra generación es que hemos sido testigos del renacimiento de la nación de Israel. Cuando Israel fue destruida por los Romanos en el año 70 d.C., ésta dejó de existir. Israel fue borrada del mapa, y su gente fue esparcida por todo el mundo.

En Mateo 24:32-34, Jesús profetiza que la nación de Israel sería como la higuera, diciendo:

De la higuera aprendan la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, saben que el verano está cerca. 33 Así también ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que está cerca, a las puertas. 34 De cierto les digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

En otras palabras, como la higuera, JESUS estaba diciendo que Israel estaría inactiva o adormecida entre la familia de las naciones, como lo estuvo por casi dos mil años. Y que la generación que viera “brotar sus hojas,” o sea cobrar vida, sería la última generación.

El cumplimiento de esta profecía comenzó a hacerse realidad cuando millones de judíos fueron masacrados en el holocausto durante la segunda guerra mundial, y los sobrevivientes comenzaron a regresar a la que fuera su patria, su tierra natal.

El 14 de Mayo de 1948, ISRAEL, como la higuera dormida, regresó a la vida milagrosamente, y se declaró nación soberana en la familia de las naciones. Lo más increíble es que hasta su idioma antiguo, el hebreo original, revivió también.

Yo soy parte de la generación que presenció este suceso. Ustedes son parte de esta generación también. Esta profecía se ha hecho realidad delante de nuestros propios ojos.

¿Podríamos llegar a otra conclusión que no fuera esta? Que si vivo la vida que Dios me ha otorgado a vivir, basada en las palabras de Cristo, ¿podría estar viva cuando Jesús vuelva?

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La Biblia también predice lo que pasará en los tiempos de la última generación

1. La cultura se volverá, cada vez más, más secular (Mateo 24:37-39)

2 La iglesia “organizada” se volverá cada vez más irrelevante. (2 Tim. 3:5)

Cuando la iglesia no enseña la Biblia, se vuelva irrelevante.

3 La gente se volverá cada vez más intolerante a la verdad (2 Tim. 4:3-4)

¿A ver, cual de estas características NO ES VERDAD de esta generación?

Jesús nos dice en Mateo 24, que también habrá muchas señales que serán “como dolores de parto”.

Como cuando una mujer está a punto de dar a luz, cuyos dolores de parto aumentan en frecuencia e intensidad, el mundo experimentará desastres naturales, guerras, epidemias, conceptos falsos y decepciones religiosas, la persecución de los cristianos, mayor maldad en el mundo, y muchas otras señales.

Para mí, cada vez que leo los periódicos o veo las noticias, es como una revelación. Es imposible no darme cuenta de que muchos de los desastres que están pasando en estos momentos, no solo están sucediendo a cada rato, si no que están batiendo todos los récords, cuando pasan.

¿Cuándo vendrá Cristo ha establecer el reino de Dios en la tierra? Yo entiendo que nadie puede saber el día y la hora, pero cuando pongo todas estas señales juntas, me parece que apuntan a nuestra generación. Una generación, que puede que sea la última, en la historia de la humanidad.

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Todas las profecías que tenían que cumplirse antes del Rapto de la Iglesia, ya se han cumplido. Solo falta el Rapto para que comience la Tribulación. Todo indica que el Rapto de la Iglesia puede suceder en cualquier momento.

Hablando del Rapto, 1 de Tesalonicenses 4:16-17 dice, “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

Será un evento increíble, en el cual millones de personas simplemente desaparecerán de la tierra repentinamente y misteriosamente… SIN DEJAR HUELLA. ¡Imagínense el efecto que causará en la gente que se queda atrás!

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Y mientras esperamos que el Rapto de la Iglesia suceda, comencemos nuestro estudio del Capítulo 7 del Apocalipsis. En este capítulo, Dios hace una pausa. Nos da un intermedio... un interludio. Hace un paréntesis en la acción para proteger a Su pueblo.

En el capítulo 6, el Cordero abre seis de los siete sellos. Estos seis sellos revelan las cuatro tragedias más grandes que vendrán sobre la tierra. Será el comienzo de los juicios.

El título de esta enseñanza, es el Cordero Sacrificado, y nos da dos retratos: (I) Una Multitud Numerada es Sellada, (II) Una Multitud sin Numerar es Purificada. Así que comencemos con el primer retrato:

I. Una Multitud Numerada es Sellada (Apocalipsis 7:1-8)

Después de esto ([¿Después de qué?] Después de los tremendos juicios que pasan en el capítulo 6. Vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.

2 Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

3 diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

Dios da la orden a los cuatro ángeles para que detengan los cuatro vientos de la tierra. Antes de proseguir con el juicio, Dios quería sellar a un grupo de Sus siervos, para protegerlos del juicio final. Los cuatro vientos simbolizan el poder aniquilador de las fuerzas de la naturaleza.

Esas fuerzas devastadoras las vemos, especialmente, en los huracanes y los tornados. Y podemos ver el daño que causan… ¿Alguna de ustedes ha estado, alguna vez, en un huracán? ¿No es terrible?

Yo vivía en Florida cuando el huracán Andrew pasó por allí. La noche que el huracán pasaba, me fui a la casa de una amiga para no pasar el huracán sola. ¡Estaba muerta de miedo! Llovía a cántaros.

Toda la noche el viento soplaba de forma huracanada. La casa se estremecía. Sonaba como si un tren estuviera pasando por encima de la casa. Parecía que el viento se iba a llevar el techo. Mientras trataba de dormir, en medio de todo ese ruido, pensaba en mi propia casa.

¿La encontraría en pie cuando regresara a la mañana siguiente? Como mi amiga vivía a solo 6 cuadras de distancia de mi casa, yo me había ido caminando a la de ella.

Y cuando finalmente pasó el huracán, regresé a mi casa. Mientras caminaba por la calle, podía ver la cantidad de árboles caídos... arrancados de raíz. Gracias a Dios, que todas las casas del vecindario estaban todavía en pie.

Cuando llegué a mi casa, que maravilla, solo una teja del techo se había caído. A pesar de que Dios protegió mi casa y la de mi amiga, el poder devastador de esos vientos destruyó zonas enteras de Miami. La Biblia dice, que en los tiempos de la Tribulación, eventos mucho peores, sucederán.

Si comparamos, por ejemplo, la fuerza devastadora de los tornados, las inundaciones, los terremotos, los tsunamis, que hemos visto últimamente… y el daño que han dejado atrás… nada se compara con la devastación que habrá durante los tiempos de la Tribulación.

La pausa que Dios hace en este capítulo, es como el ojo de un huracán. Es la calma en medio de la tormenta.

ES esta calma que le da tiempo a la humanidad a reflexionar… a meditar sobre su rebelión, sus blasfemias, sus pecados, y sus malas acciones. Dios le da a la humanidad la oportunidad de pensar, de meditar… de reflexionar.

¿Ha hecho Dios una pausa en tu vida? En medio de tus problemas de salud, ¿te encuentras que te estás sintiendo un poco mejor? En medio de tus dificultades económicas, ¿te encuentras con que puedes pagar tus cuentas?

Después de una etapa de problemas, dificultades, y desastres en tu vida, ¿sientes que ahora puedes salir adelante? ¿Cómo respondes a la pausa que Dios te ha dado?

En la visión de Juan, la humanidad responde tratando de buscar una explicación racional a todo lo que había sucedido. En su rebeldía, hombres y mujeres llegan a la conclusión de que las cosas no habían estado tan mal, después de todo.

Puede que los institutos educativos, los analistas de investigación, y las comisiones gubernamentales estudien este ciclo de eventos y lleguen a la conclusión de que estos eventos han sido, simplemente, el resultado de desastres naturales, y no del juicio de Dios.

Así como el Faraón discutía con Moisés, así la humanidad endurece su corazón hacia Dios, y se niega a arrepentirse.

A lo mejor esta pausa también les de a los creyentes tiempo de leer su Biblia… a entender lo que está pasando. Tal vez Dios está esperando que Su pueblo ore, antes de actuar a favor de ellos, o a juzgar a los malos.

Cuando escuchamos reportajes en las noticias de delitos cometidos, o vemos atrocidades en la televisión, me pregunto cuan diferente serían las cosas si pasáramos más tiempo en oración, y menos tiempo involucradas en demostraciones, o boicoteando algún producto, ¡o hasta escribiéndole cartas a editores de periódicos.

2 Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar.

La palabra “sello” significaba un “anillo de sellar,” que usaban los reyes y personajes importantes para darle validez oficial a sus documentos. La palabra sello en griego es sphragis, y era usado, tanto para autenticar, como para proteger su contenido.

Este pasaje no identifica que tipo de sello es, pero Apocalipsis 14:1 sugiere que es el nombre de Dios y del Cordero. Ese sello es distinto a la marca de la bestia. Esa palabra en griego es charagma, e indica “una marca” o tatuaje,” usada, muchas veces, por religiones paganas.

El simbolismo del “sello de protección” sobre los elegidos, es similar, al que usa Ezequiel 9:4, cuando dice que “Dios manda a un mensajero divino a través de Jerusalén para poner una señal en la frente de aquellos que todavía adoraban al verdadero Dios.”

Esta era una medida de protección contra la destrucción que se venía.

4 Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. 5 De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados.

6 De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados. 7 De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados.

De la tribu de Isacar, doce mil sellados. 8 De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados.

Cuando Dios lidia con Israel, El siempre usa fechas y números. ¿Así que quiénes son estos 144,000 sellados? La identidad de los 144,000 es obvia. Son judíos mesiánicos. Son las diferentes tribus de los hijos de Israel.

Y para ser más específico aún, en este pasaje, los 144,000 están divididos por tribus. Algunos dicen que los 144,000 son la Iglesia. ¿Cómo va a ser? Dios es muy claro… cuando Dios dice “Israel” se refiere a Israel.

En la Biblia hay dos grupos de gentes: Los judíos y los gentiles. Y la forma como Dios trata a los judíos es totalmente diferente a la forma como El trata a otra gente.

Por eso Romanos 9:4-5 dice, “Que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; 5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo…”

Los judíos han sido escogidos, específicamente por Dios, con varios propósitos:

1 Se les dio las Escrituras. Virtualmente, cada autor de la Biblia, a excepción de un par, es judío.

2 Ellos preservaron meticulosamente las Escrituras. La prueba está, que cuando descubrieron los rollos del Mar Muerto, no encontraron ningún error en ellos.

3 Jesús vino de la nación judía.

4 Los primeros discípulos de Jesús fueron judíos, y fueron ellos los que llevaron el evangelio a todas las naciones que existían en la tierra en esa época.

Juan Walvoord, canciller del Seminario Teológico de Dallas, escribe:

“El hecho de que las doce tribus de Israel hayan sido separadas, como referencia especial, durante el tiempo de la Tribulación, es otra evidencia de que la palabra “Israel” es usada en la Biblia, invariablemente, como referencia a los descendientes de Jacob, a quien Dios le cambió el nombre a “Israel.”

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Así que ya vimos quienes son los 144,000 siervos sellados por Dios, ahora vayamos al segundo retrato que este pasaje nos da.

II. Una Multitud sin Numerar es Purificada (Apocalipsis 7:9-17)

9 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos.

Este grupo es distinto al de los 144,000 siervos… por varias razones: Primero, la frase “después de esto” significa que Juan va a presentar una nueva visión.

Segundo, este grupo es descrito como una gran multitud que nadie puede contar. No mencionan la cantidad exacta. Tercero, los 144,000 vienen de las doce tribus de Israel, mientras que este otro grupo viene de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas.

Y finalmente, los 144,000 no pueden ser tocados porque llevan el sello de protección contra cualquier persecución en la tierra. Así mismo, este segundo grupo no puede ser perseguido porque ya está en el cielo.

Este pasaje los describe como una multitud de gente de todas las naciones del mundo, que se salvarán durante la Tribulación… Juan ve a un grupo enorme de santos victoriosos y gozosos de pie ante el trono de Dios en el cielo, y en presencia del Cordero.

Muchos habían sufrido muertes horribles en manos del Anticristo por rehusarse a llevar la marca de la bestia, o de adorarlo.

9 … He aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, Y CON PALMAS EN LAS MANOS.

¿Cuándo fue la última vez que una multitud estuvo de pie con palmas en sus manos, alabando a Jesús, como Rey? En Domingo de Palmas, ¿no es cierto? Fue en aquel día, en que Jesús llegó montado en un asno por la ladera hacia la ciudad de Jerusalén.

En esta visión de Juan, vemos claramente el vínculo profético entre los eventos del Apocalipsis, y la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en ese Domingo de Palmas. En ese día, años atrás, hombres, mujeres y niños, alabaron a Jesús y pusieron ramas de palmas por Su camino.

Jesús vino a cumplir la profecía de Zacarías. Israel tuvo la oportunidad de recibir a su Mesías… a su Rey – pero desgraciadamente, los líderes de Israel, lo rechazaron.

Pero llegará el día en que Jesús será recibido con honor, en gloria, por una multitud innumerable de judíos y gentiles -- gente de todo el mundo.

Le darán la gran bienvenida a Jesús, y lo adorarán como a su Rey con palmas, de la misma forma, como lo hizo el gentío que se alineó en las calles de Jerusalén hace 2,000 años.

Solo que esta vez, el REY no será rechazado ni crucificado. Además, este evento será asociado íntimamente con la restauración final de Israel.

10 y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11 Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes;

Y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12 diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Adoración es el programa del cielo. Esta es una escena maravillosa de la alabanza universal que Dios recibe de Sus criaturas.

Federico Farrar era amigo personal de la Reina Victoria de Inglaterra. Una vez, él comentó acerca de una conversación que tuvo con su Majestad después de que ella escuchara a uno de sus capellanes predicar acerca de la Segunda Venida de Cristo.

La reina le dijo: “Ay, Sr. Farrar, como me gustaría que nuestro Señor viniera durante el curso de mi vida.”

Cuando él le preguntó por qué quería eso, el semblante de la reina se iluminó y con gran emoción contestó: “Porque me encantaría poner mi corona a los pies de Cristo en reverencia y adoración.”

13 Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes.

Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.

Aquellos que estaban vestidos de blanco eran la gente que había salido de la Tribulación. No era la iglesia. La iglesia está representada por los veinticuatro ancianos, y está sentada, mientras que este grupo está de pie sirviendo a Dios.

Estos santos de la Tribulación serán salvados por su fe en Jesucristo, y sufrirán tremendamente durante ese tiempo. Probablemente serán salvados por medio de la predicación de los 144,000 siervos.

Este pasaje también describe a los santos que serán emblanquecidos con la sangre del Cordero…

Cientos de años antes de que Jesús naciera, el profeta Isaías describe al Cordero en Isaías 53:7, “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.”

Los israelitas podían relacionarse con esta ilustración porque ellos mataban ganado diariamente, como sacrificio por sus pecados. Bajo el antiguo pacto, esta era la única forma de volverse limpios ante Dios. El Nuevo Testamento nos dice básicamente lo mismo.

Hebreos 9:22 dice, “Sin derramamiento de sangre no se hace remisión.” Pero gracias a Dios, esta es solo parte de la historia. Las Buenas Nuevas de Jesucristo es que El se entregó, así mismo, como sacrificio final para que nadie más tuviera que sacrificar animales -- como cobertura temporal por sus pecados.

En este pasaje Juan se refiere a Jesús como el Cordero – excepto que en este contexto, El ya no es el Cordero que va a ser sacrificado. En esta visión, Juan lo ve como al Cordero que está en el centro del trono.

Es difícil tratar de formarnos un concepto del Hijo de Dios, como si fuera un Cordero. Sin embargo, más importante que Su forma, es Su rol. El Jesús, que fue sacrificado, es ahora, EL JESUS, al que toda la creación adorara.

16 Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

En la visión que tiene Juan del futuro, vemos al Cordero sacrificado pastoreando a Su pueblo como el “Buen Pastor,” que da Su vida por las ovejas.

Juan dice que gente de de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas,” lo mismo que aquellos que han sufrido persecución, y han permanecido fieles, serán presentados al Cordero. Este Cordero será su Pastor, y El “los guiará a fuentes de aguas vivas.”

Isaías 40:11 dice, “Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará.”

Como Sus ovejas, El nos da fuerzas para el día… y esperanza para el mañana… porque nosotras escuchamos Su voz. El nos conoce… Nosotras lo seguimos con gozo. El nos da vida eterna. ¡Jamás pereceremos! ¡Y nadie nos arrebatará de Su mano!

Esta promesa, tan consoladora, habla de bendiciones y de provisiones futuras.

El retrato de Dios, como Pastor de Su pueblo, es el retrato más conocido y más querido del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, Jesús es también retratado como el Buen Pastor de Sus ovejas.

En esta ERA, en que el Cristianismo está siendo atacado por todos lados, es alentador saber que nosotras conocemos el fin de la historia. ¡Que Dios triunfa sobre el mal y redime a Su pueblo! ¡Que gran motivo para celebrar, agradecer y alabar a nuestro Dios!

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En Apocalipsis 19:7, la Iglesia es retratada como la Novia de Cristo. Ella está en el cielo celebrando la cena de bodas con el Cordero. Ella también se está preparando para regresar a la tierra con Jesús en triunfo y en gloria.

Ella es el objeto del amor de Cristo, no de Su ira. Ella podrá ser corregida y disciplinada durante su vida en la tierra. ¡Pero ella nunca será el objeto de la ira de Jesús!

EL no puede derramar Su ira divina sobre la Iglesia porque el Padre ya derramó Su ira divina en Jesucristo en la cruz. El ya tomó el castigo de la ira de Dios “por nosotras.” El es nuestro substituto perfecto. El pagó el precio totalmente.

Por eso Romanos 8:1 dice: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”

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En resumidas cuentas, Juan Walvoord dice: “El capítulo 7 de Apocalipsis nos sirve como repaso de las situaciones descritas en capítulos anteriores y recalca dos puntos importantes:

Primero, que Dios va a juzgar a Israel en este período de gran prueba. Pero 12,000 de cada tribu, con un total de 144,000, serán protegidos y sellados contra los juicios que caerán sobre el mundo en general.

Segundo, una gran multitud de gentiles será salvada del infierno, pero morirá como mártir, y la multitud de mártires se encontrará en el cielo gozando de la presencia del Cordero, representado por toda lengua y toda nación.

Esto indica, que aún en las trágicas horas del cierre final antes de la segunda venida de Cristo a la tierra, innumerables almas encontrarán a Cristo… lo aceptarán como Su Señor y Redentor, y serán salvados por Su gracia.”

Para concluir… Los cortinajes del escenario se están cerrando sobre las escenas del Apocalipsis 7, y vemos a nuestro Señor guiando a Sus ovejas a muchas bendiciones.

De esta manera se termina el intermedio La pausa… entre los primeros seis sellos que se abrieron en el Capítulo 6, y el último sello, que se abrirá en el Capítulo 8. En ese momento habrá un largo silencio en el cielo.

Grandes y terribles eventos estarán al comenzar, y una vez más, los ángeles estarán regresando al escenario para concluir el drama final de la historia.

OREMOSLE AL SEÑOR

Padre, gracias que Tú nos has dado la Biblia. Y a través de ella, conocemos la historia de principio a fin. ¡Y es historia gloriosa para todas las creyentes! No sabemos cuánto tiempo nos queda en esta tierra, ya sea personalmente o proféticamente.

Personalmente, todas estamos al tanto de nuestra mortalidad. Ni siquiera tenemos asegurado el día de mañana. Proféticamente, Cristo puede venir en cualquier momento a recogernos. Somos Su novia, la Iglesia, y El nos ha prometido llevarnos al cielo con El.

Pero, los no creyentes, serán dejados atrás. Sufrirán los horrores de la Tribulación. Padre, en Tu ira, ten misericordia.

Padre, estamos viviendo en los últimos tiempos. Tu Palabra apunta en esa dirección. Todo nos indica que es así. No sabemos si nosotras seremos la última generación, o no. Pero todo indica que, probablemente, seamos la última generación.

Padre, ayúdanos a despertar de nuestro letargo. ¡Re-avívanos! ¡Restaura la vitalidad de nuestra fe! ¡Prepáranos para la venida de Tu Hijo Jesús! Perdónanos nuestros pecados… queremos regresar a la Cruz… vivir para Ti

Danos Tú pasión por las almas perdidas… para poder compartir con ellas el evangelio. Tú no quieres que nadie se pierda. Y nosotras tampoco, Señor. En el nombre de Jesús. Amen.

EMPECEMOS EN ORACION

Padre, gracias que nos has dado el Libro del Apocalipsis. Gracias por decirnos como termina la historia de la humanidad. Jesús vino la primera vez para salvarnos y darnos vida eterna. Y El vendrá de nuevo para vencer a las fuerzas del mal y hacer todo nuevo.

Padre, queremos darte toda nuestra atención. Te la mereces. Ablanda nuestros corazones para recibir Tu Palabra con alegría y aplicarla a nuestras vidas. Haznos a la imagen de Cristo. En el nombre de Jesús. Amen.


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(hora Lima)
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© Fotografía por Nancy Galligan

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