Estudios Bíblicos en Texto

El Cordero Vencedor

Apocalipsis 4-5

Hoy en día, adonde vayas, podrás notar que la gente tiene miedo. Hay una sensación de intranquilidad… de preocupación.

Miedo al futuro, a la economía, al precio de la gasolina, a las guerras en el medio oriente, miedo a que armas nucleares puedan caer en malas manos, miedo a los terremotos… a los tsunamis,.... huaicos… e inundaciones…

Y cada vez que hay una gran crisis, la gente se pregunta: ¿Se estará acercando el fin del mundo? ¿Hay forma de saber lo que el futuro nos tiene deparado? ¿Hay esperanza de salvarse, o estamos completamente perdidas?

Hoy más que nunca, la mujer o el hombre moderno, quiere conocer el futuro. Tiene preguntas serias… quiere saber acerca de lo que pasará en los últimos tiempos.

La Biblia es el mejor lugar para encontrar respuesta a nuestras preguntas. ¿Por qué? Porque hemos visto que muchas de las profecías de la Biblia se han cumplido con una precisión absoluta, y muchas otras se están cumpliendo a plena vista – o por lo menos, el escenario se está preparando para que se cumplan.

La Biblia es un libro de profecías. Contiene aproximadamente mil profecías, de las cuales, más de la mitad, ya se han cumplido hasta el más mínimo detalle.

Con un récord de precisión como éste – con tantas profecías cumplidas al 100% – podemos estar seguras, que las que quedan, se cumplirán también en su momento debido.

Las profecías son la prueba más convincente de que la Biblia es única… verdadera, y que es inspirada por Dios. Las profecías cumplidas dan validez a la Biblia y a todas las verdades que contiene.

EMPECEMOS EN ORACION

El libro del Apocalipsis es un libro extraordinario… fascinante. Así como Génesis es un libro de comienzos, Apocalipsis es un libro de consumación. Génesis nos dice como comenzó todo, Apocalipsis nos da el final de la historia…

El Apocalipsis nos da esperanzas para el futuro porque el Capítulo 21 dice que Dios hará “nuevas todas las cosas.” El Apocalipsisno solo es el último capítulo de la historia… no solo predice el futuro, sino más que nada, es la revelación de Jesucristo.

El Apocalipsis fue escrito por el apóstol Juan, mientras se encontraba desterrado en la Isla de Patmos, aproximadamente, en el año 95 d.C.. Patmos era una colonia penal en una isla a 25 millas de la costa de Asia Menor.

JESUS mismo se le aparece a Juan y le dice que escriba este libro (Apocalipsis 1:11). El Apocalipsis está dirigido a las siete iglesias de Asia Menor, pero aplica a todos aquellos que somos parte de la iglesia de Cristo.

En el Apocalipsis, Jesús nos da Sus advertencias finales. Así que… debemos escucharlas… y aplicarlas a nuestra vida…

En los tres primeros capítulos de este libro, Jesús le habla a Su Iglesia. Pero en el capítulo 4 la escena cambia “DE LA TIERRA AL CIELO.” Para ese entonces, la iglesia habrá sido llevada al cielo, dando fin a la etapa de la iglesia.

Los capítulos 4-5 se llevan a cabo en el salón del trono de Dios, y contienen una doble visión: (1) La visión de Dios, el Creador, y (2) La visi ón de Cristo, el Redentor.

El título de este mensaje es “El Cordero Vencedor.” Y está dividido en tres partes: (1) El Trono de Dios, (II) El Rollo de Pergamino, y (III) La Alabanza a Dios.

En el capítulo 4, todo el cielo alaba a Dios Padre por haber creado el mundo. En el capítulo 5, todo el cielo adora a Cristo, al Cordero Vencedor, por haber redimido al mundo de la maldición del pecado.

Así que comencemos con la primera parte…

I. El Trono de Dios (Apocalipsis 4:1-8a)

1 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

La frase “después de esto” es usada muchas veces en el Apocalipsis para indicar el comienzo de una nueva visión. En este pasaje Juan es llevado al cielo e invitado al trono de Dios. Como si fuera una película en tercera dimensión, a Juan le dan los avances de lo que será el fin de todas las cosas.

Pablo Rees dice: “Todos hablamos de las puertas de perlas, las calles de oro y las paredes de jaspe, y nos encanta… pero esas cosas no serían atractivas si Jesús no estuviera ahí. Su presencia es lo que hace que el cielo sea el cielo.”

2 Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

El tema principal de la visión de Juan es el trono de Dios, al cual menciona catorce veces en estos dos capítulos solamente. En realidad, el trono es la palabra clave en todo el Apocalipsis. El trono aparece cuarenta veces en este libro.

Y a pesar de todo lo que pueda estar pasando en la tierra, Dios está sentado en Su trono y está en control de todo. Muchos comentaristas interpretan El Apocalipsis de esta manera u otra, pero todos están de acuerdo en un punto… que la gloria y soberanía de Dios son exaltadas.

En el capítulo 4, el que está en el trono es Dios Padre, ya que el Hijo se acerca al trono en el capítulo 5, y el Espíritu Santo está delante del trono en todo momento. La Santísima Trinidad, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo están presentes en el cielo, juntamente con toda la corte celestial.

3 Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina. Y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

No hay forma de describir, con palabras humanas, la esencia divina de Dios. Por eso Juan usa comparaciones. Usa la frase “era semejante a esto o aquello.” Y usaba piedras preciosas para describirlo.

Es aquí donde Juan nota que hay un arco iris alrededor del trono. Y como lo describe como una esmeralda, me da la impresión, de que el color verde es el que predomina.

El arco iris nos recuerda del pacto que Dios hizo con Noé. Es simbólico de Su promesa de que El nunca más destruiría la tierra con un diluvio. El pacto, no solo era con Noé, sino con toda Su creación.

Y a pesar de que el juicio final está por venir, el arco iris nos recuerda que Dios es misericordioso, aún cuando juzga. Habacuc 3:2 dice, “Señor, en tu ira ten presente tu misericordia.”

Hace quince años cuando recibí a Cristo, como mi Señor y Salvador, en menos de un mes, mi esposo y yo sufrimos una crisis económica terrible.

La realidad es que antes de entregarle nuestra vida al Señor, nosotros habíamos sido muy gastadores. Gastábamos hasta lo que no teníamos. Yo compraba todo lo que quería. Simplemente sacaba la tarjeta de crédito… ¡Como si las tarjetas de crédito no hubiera que pagarlas!

Cristo tenía que cambiar todo eso. Había que pagar las consecuencias de nuestro mal manejo del dinero. Estábamos llenos de deudas, y no había forma de pagarlas. En medio del caos, clamamos a Dios para que nos ayudara.

Un día, mi esposo y yo, estábamos sentados en la sala de nuestra casa, contemplando, a través de los ventanales, la vista espectacular de las montañas. Sin embargo, ambos estábamos molestos… el uno con el otro.

La crisis económica era horrible. Yo le echaba la culpa a él, y él me la echaba a mí. Y ahí estábamos. Sentados en la sala. Cada cual leyendo su libro, o al menos, tratando de leerlo. Cada cual sumergido en sus propios pensamientos. Cada cual angustiado por la falta de dinero.

Mientras leía mi libro, toda enfurruñada, levanté la vista, y a través de la ventana, vi el arco iris más espectacular que había visto en mi vida.

Nuevo México se caracteriza por tener lindos arco iris, pero el que estaba delante de mí, era nunca visto. Casi me caigo del sofá. Hasta se me salían las lágrimas de emoción.

En ese momento sentí como si Dios me estuviera hablando al corazón, por medio de Su arco iris, pero yo no entendía lo que me trataba de decir.

Como en ese entonces yo todavía era una niña en Cristo, y no conocía mucho de la Biblia, llamé a un amigo para que me explicara lo que significaba un arco iris en la Biblia. El me dijo: “Anda a Génesis y busca a Noé.” Cuando lo hice, me quedé de lo más desilusionada.

Dios no me estaba hablando a mí en Génesis. Le estaba hablando a Noé… y al resto del mundo, pero no a mí. Dios prometía que no habrían más diluvios en la tierra, y el símbolo de su promesa era el arco iris.

Todo esto sonaba muy bonito, y que bueno que no iban haber más diluvios, pero pensé: ¿Qué tiene que ver todo esto conmigo… con la situación que estoy viviendo en este momento? La verdad es que este arco iris se quedó grabado en mi mente y en mi corazón.

Dos años después, mientras escuchaba a John MacArthur en la radio, él dijo que el arco iris era un símbolo de la fidelidad de Dios. De su misericordia. ¡Esta era la revelación que yo tanto anhelaba.

Finalmente, pude entender lo que Dios me estaba diciendo, por medio de su arco iris. Que en medio del dolor, las pruebas y los problemas, El estaba conmigo, El era fiel. El no me dejaría ni me abandonaría. ¡Oh! Ese era el bálsamo que mi corazón tanto necesitaba.

¿Tienes alguna preocupación en estos momentos? ¿Estás con miedo? ¿Estás deprimida? Mira al cielo. Dios está en el trono. En el trono está el arco iris. El está en control de todo. Y El está contigo. Vislumbra Su majestad, y recobrarás tu perspectiva. Lo que Dios promete hacer, El lo hará.

¿No tienes suficiente dinero? ¿Las cuentas te llegan y no tienes como pagarlas? Mira al cielo. Dios es tu Proveedor. ¶ A pesar de nuestra crisis económica, Dios siempre proveyó. Nunca nos faltó que comer. ¡Dios es fiel!

Si te maltratan o te ignoran, mira al cielo. Dios es tu Protector. Ž Si tú piensas que El no ve lo que estás pasando, mira al cielo. El es Omnipresente, y se preocupa por ti.

Cuando te sientas frustrada… desalentada… cuando sientas que ya no puedes más, mira al cielo. Dios está ahí para ayudarte. Confía en El.

En tus momentos de grandes pruebas, tormentas, y problemas, mira al cielo. Dios está en el trono… Está en control de todo. Su arco iris rodea Su trono. El es fiel… misericordioso, y El está contigo.

4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

5 Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. 6 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal.

Los 24 ancianos representan a la iglesia, que está cantando la canción de redención. Los ancianos tienen puestas sus coronas, y están viviendo en el lugar que Jesús había preparado para ellos en el cielo, y estarán con El para toda la eternidad.

En este pasaje, Juan ve dos cosas delante del trono. Primero, ve siete lámparas de fuego. Estas eran como antorchas, y las identifica como los siete espíritus de Dios. La frase describe al Espíritu Santo en toda Su plenitud.

Y segundo, él ve un mar de vidrio semejante al cristal. El mar es una metáfora, ya que no hay mar en el cielo. Lo que Juan ve debajo del trono es un azulejo enorme de vidrio, que brillaba como el cristal.

Moisés describe algo parecido cuando él, Aarón y los ancianos de Israel ven en Exodo 24:10, “Y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.”

El cielo es un mundo resplandeciente… de luz brillante… refractando y reluciendo piedras preciosas y cristales de forma tan magnífica que nos falta palabras para describirlo, o hasta de imaginarlo en este mundo.

6b “Y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. 7 El primer ser viviente era semejante a un león.

El segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos.

Estos seres vivientes tienen un rol muy significativo en los eventos de Apocalipsis. Ellos están situados en el círculo más íntimo y más cercano del trono de Dios. Tanto los libros de Ezequiel como el de Apocalipsis, los describen como guerreros.

Ezequiel los identifica como querubines. Las Escrituras asocian a estos ángeles con el poder santo de Dios.

Los ojos de estos seres simbolizan la conciencia, la vigilancia, y conocimiento pleno. Sus seis alas denotan el privilegio y la responsabilidad suprema que tienen de adorar a Dios constantemente ante el trono.

Como peruanas, mexicanas, ticas, o americanas, no podemos entender lo que significa inclinarnos ante un rey o soberano humano…. Por ejemplo, el presidente de cualquier país es un ciudadano cualquiera, al igual que nosotras, elegido para servir al pueblo por unos cuantos años nada más.

Sin embargo, inclinarse ante el rey era la cosa más natural para un Israelita antiguo – o para la gente de muchas culturas a través de los tiempos.

Pero con el surgimiento de las democracias modernas, los reyes y sus tronos se han convertido, prácticamente, en reliquias. Los tronos de tiempos inmemoriales simbolizaban el poder y la superioridad del monarca. Dichos monarcas eran venerados por sus súbditos… ya sea a las buenas o a las malas.

Sin embargo, de cierta manera, todos los seres humanos se sientan en “su propio trono,” deseando gobernar su propia vida, sin que Dios u otra gente, interfiera. No nos gusta que nadie nos diga como vivir nuestra vida.

La realidad de las cosas es que este mundo solo conoce dos tipos de gente: (1) Aquellos que tienen a Cristo en el trono de sus vidas, y (2) Aquellos que están sentados, ellos mismos, en sus tronos.

Así que la pregunta es ¿Quién está en el trono de tu vida en estos momentos?

Si Dios está en el trono de tu vida, alábalo… agradécele Su bondad, Su salvación, y Su misericordia.

Pero si Dios no es tu Señor, si no le has entregado tu vida, esta noche es una buena oportunidad para que lo hagas. Solo hay salvación en Jesús. Pon a Jesús en el trono de tu vida, y hallarás paz, gozo, y propósito en tu vida.

Así que, acabamos de ver el trono de Dios en toda su gloria y esplendor… rodeado de Su corte celestial… ahora vayamos a la 2nda parte de este estudio…

II. El Rollo de Pergamino (Apocalipsis 5:1-7)

A pesar de que la escena se sigue desarrollando en el cielo -- en el salón del trono -- el tema cambia: De Dios el Creador, a Jesucristo el Redentor.

1 Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. 2 Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

3 Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. 4 Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Sabemos que este rollo de pergamino es importante porque Dios lo tiene en Su mano derecha. ¶ Tener un objeto en la mano derecha de un rey, o de un personaje importante, es considerado como algo de mucho prestigio, tanto en tiempos antiguos, como hoy en día.

Que el rollo fuera escrito, por ambos lados, era poco usual. Como era más difícil escribir en la parte de afuera del pergamino, normalmente se escribía solamente en la parte de adentro del rollo. El hecho de que este fuera escrito en ambos lados significaba que contenía muchos detalles importantes.

Relieves romanos muestran a emperadores con rollos de pergamino en mano, como símbolo de su poder y autoridad. Al darle el rollo al Cordero, Dios estaba demostrando que le estaba transfiriendo, Su poder y autoridad, al Cordero.

Sellar un rollo o una carta antigua con “cera o parafina” era común. Esto guardaba la privacidad del contenido hasta que la persona autorizada pudiera desatar el sello y abrir el rollo.

El rollo que ve Juan en la mano de Dios es el título de propiedad de la tierra. A diferencia de otros títulos de propiedad, ESTE no nos da grandes detalles de lo que Cristo va ha heredar, más bien nos habla de como va a recuperar Su legítima herencia.

Esto sucederá a través de los juicios divinos que están al caer sobre la tierra. A pesar de que este rollo es un documento de condena y juicio, es también, un documento de redención. Nos dice que Cristo redimirá al mundo de Satanás, y de otros como él.

¿Pero por qué tiene Dios que redimir a la tierra, no es El quien la creó? Dios creó la tierra y le dio a Adán dominio sobre la tierra, pero cuando Adán y Eva pecaron, perdieron su derecho a la tierra – dejándola en poder de Satanás. El costo de “redimir” o “comprar la tierra de nuevo” fue la sangre de Jesucristo.

Jesús ya pagó el precio de redención, pero todavía no ha tomado posesión de la tierra. Finalmente lo hará después de la Tribulación. Jesús usará los juicios durante la Tribulación para tomar posesión.

5 Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

En este pasaje, hay tres títulos asignados a nuestro Señor para describir quien es El:

Primero, El es el León de la tribu de Judá. La referencia aquí viene de Génesis 49:8-10, cuando Jacob le da a su hijo Judá, proféticamente, el cetro real, y lo nombra la tribu de los reyes.

Segundo, la imagen de “un león” habla de dignidad, soberanía y victoria. Jesús es el único judío vivo que puede probar Su señorío real por medio de las genealogías bíblicas.

Y tercero, Jesús es la “Raíz de David,” que significa que El le dio vida a David y a su linaje. Esto habla de la naturaleza eterna de nuestro Señor. Jesús es realmente “El Anciano de Días.”

6 Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

7 Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Cuando Juan voltea a mirar, él no ve a un León, él ve a un Cordero. Jesucristo es llamado “El Cordero,” 28 veces en el libro de Apocalipsis. El tema del Cordero es un tema muy importante en la Biblia, porque presenta a la Persona y Obra de Jesucristo, nuestro Redentor.

El Cordero, que fuera sacrificado, todavía lleva las huellas de Su crucifixión en el cielo. Cuando resucitó de entre los muertos, todavía llevaba esas huellas, y cuando ascendió al cielo, seguía llevando esas cicatrices. Esas marcas son parte de Su gloria para toda la eternidad. Jesús está muy orgulloso de habernos redimido, de habernos comprado con Su propia sangre.

Este será un recordatorio de la cruz, y de la gracia de Dios. Y algún día, cuando veamos a Jesús con todas esas heridas, sabremos que hemos llegado a casa… a nuestro verdadero hogar. La única obra del hombre que se verá en el cielo serán las marcas que, nosotras mismas, le pusimos en la cruz.

También vemos en la Biblia que el número siete es el número de perfección. En este pasaje vemos tres cosas que denotan perfección:(1) Un Cordero con Siete Cuernos. Cuernos son un símbolo de autoridad. Los cuernos significan que Jesús es perfecto, y que tiene autoridad plena.

(2) Un Cordero con Siete Ojos. Ojos hablan de la omnisciencia de Cristo, y los siete ojos significan que El es completo en lo que ve y sabe. (3) Los Siete Espíritus de Dios significan que Jesús es perfecto en Su presencia. Que Es omnipresente.

Isaías 11:2 hace referencia a Los Siete Espíritus de Dios diciendo: “Y reposará sobre El [sobre Cristo], el Espíritu del Señor; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Señor.”

Nosotros adoramos a Jesús, NO SOLO por ser quien es, sino por el lugar que ocupa. ¡Jesús está en el trono del cielo! El no está en el pesebre de Belén, ni en la cruz, ni en la tumba. ¡EL ESTA EN EL CIELO! ¡EN EL TRONO! ¡El es Rey de Reyes y Señor de Señores!

Por Su muerte en la cruz , sabemos que nuestro Redentor ha derrotado a todo enemigo. El controla los eventos del universo desde Su gloria… desde Su trono.

El poeta chileno, Pablo Neruda, podía coger cualquier hoja de papel, escribir un poema en él, y hacerlo valer seis mil dólares. ¡Esto es genio! Rockefeller podía firmar su nombre en un pedazo de papel y hacerlo valer millones. ¡Esto es capital!

Un artesano puede coger un material, que vale solo cinco dólares, y hacer una cosa que valga cincuenta dólares. ¡Esto es habilidad! Un artista puede coger un lienzo de un par de dólares, pintar un retrato, y hacerlo valer mil dólares. ¡Esto es arte!

Pero Dios – solo Dios -- puede tomar una vida, pecadora, vacía y sin alegría, lavarla en la sangre de Cristo, poner Su Espíritu en ella, y hacerla una bendición a la humanidad. ¡Esto es salvación!

Así que ya vislumbramos a Dios en Su trono majestuoso, a Jesús en toda Su gloria en el cielo con rollo en mano, ahora vayamos a la tercera y última parte donde podremos escuchar…

III. La Alabanza a Dios (Apocalipsis 4:8-11, 5:8-14)

Y cuando el Cordero toma el rollo de pergamino, Juan deja de llorar, y la alabanza sigue de forma apoteósica. El pueblo de Dios, y los representantes de la creación, unen sus voces en adoración.

Adorar significa “atribuir valor.” Es dar todo lo que somos… es adorar a Dios por ser quien es, y por todo lo que El hace. ¡El es digno! El cielo es un lugar de adoración, y el pueblo de Dios lo adorará a través de toda la eternidad.

(4) 8 No cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. 9 Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,

10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, Y echan sus coronas delante del trono…

11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

¿Por qué es la adoración tan importante?

Primero, porque la adoración es el programa del cielo. Si tú quieres tener al cielo en tu corazón esta noche, o en tu hogar… si te sientes atrapada en una situación terrible en tu trabajo, o en una relación, tú puedes traer el cielo a tu situación… alabando a Dios.

¡Cántale canciones de alabanza a Dios a pesar de tu situación, y verás lo que El puede hacer por ti! Tal vez no cambie tu situación totalmente, pero El te cambiará a ti.

Segundo, porque la adoración es el propósito de la creación. Todo lo que existe, existe por una sola razón: para agradar a Dios. Así que, dependiendo hasta que punto agradas a Dios, hasta ese punto sentirás satisfacción en lo más profundo de tu ser.

¿Cómo adoras a Dios? La palabra griega Proskuneo, dice que adorar significa “Voltear y dar un beso.” ¡Eso es adoración! Por lo tanto, adoración real y verdadera es cualquier expresión sincera con el deseo de agradar al Señor.

Hace años, cuando estaba por cumplir 17 años, mi mamá me dio permiso para tener enamorado. Como ya se acercaba mi cumpleaños, estaba toda ilusionada pensando en el regalo que mi enamorado me daría.

Yo pensaba, “tal vez sea un perfume, o un anillito, o un ramo de rosas.” Yo sabía que él no tenía mucho dinero ya que era estudiante de la universidad, pero tenía la esperanza de que me regalara algo bonito.

Cuando llegó el día de mi cumpleaños, mi enamorado se apareció con un regalo todo mal envuelto. Bueno, pensé, “el pobrecito no sabe envolver regalos.” Pero me dio mala espina.

Cuando lo abrí, me quedé perpleja porque no entendía que eran todas esas sogas y nudos en el paquete. “¿Y esto que es?” pregunté con una sonrisa, tratando de disimular mi desilusión.

El me respondió con una sonrisa de felicidad de oreja a oreja, “Es una hamaca.”

En esa época las hamacas se amarraban a dos árboles, y eran excelentes para descansar o tomar la siesta, como algunas de hoy en día. Pero no era exactamente lo que yo había soñado.

Un poco frustrada con el regalito, le pregunté, “¿Y como vamos a colgar esta hamaca? El me dijo, “entre dos árboles, por su puesto.” “Pero mi jardín no tiene árboles,” le dije. “No hay problema,” me contestó, “los plantaremos.”

La hamaca es un ejemplo típico de un regalo que le gusta al que da el regalo, pero no al que lo recibe. Cuando se trata de alabar a Dios, muchas veces la gente trata de crear una experiencia interior para que los ayude a sentir algo.

No hay nada de malo con eso, pero si estamos enfocadas solo en nuestra propia experiencia, en cómo nos sentimos nosotras, tal vez, le estamos dando a Dios una hamaca. Le estamos dando a Dios un regalo, que nos gusta a nosotras… con la esperanza de que a El le guste también.

A veces estamos en la iglesia, cantándole alabanzas a Dios. Y a pesar de que, aparentemente, estamos cantando con gran entusiasmo, nuestro corazón está en otra parte.

Estamos pensando ¿Qué cocinaré esta noche? ¿Qué me voy a poner mañana para el trabajo? ¿O cual es el plan para el fin de semana? O en los niños, en fin, en todo, menos en Dios. Eso no es alabanza… Eso no es adoración.

Si creemos, que solo por el hecho de estar en la iglesia estamos agradando a Dios, si no lo estamos alabando de corazón, como a El le agrada, le estamos dando una hamaca.

Verdadera alabanza es darle a Dios nuestro corazón… es prestarle atención. Es darle lo que a El le agrada.

(5) 8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. 12 Decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

13 Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Tanto en el capítulo 4 como en el 5 la alabanza es una cascada de música, belleza y armonía. ¡Es un despliegue increíble de adoración!

¡La Biblia dice que Jesús viene pronto! ¡Jesús mismo dice que El viene pronto!

¿Qué debes de hacer mientras esperas el regreso de Cristo? Primero que nada, asegúrate que te hayas reconciliado con Dios. Si es así, ¡En hora buena! ¡Esa es una seguridad maravillosa!

Pero todavía hay mucho que hacer para Su Reino. Tienes que mantenerte ocupada sirviendo a Jesús hasta que El regrese. Tienes que estar enfocada en El, aprendiendo y recibiendo de El, y adorándolo.

¿Y qué otras actividades puedes hacer mientras esperas? No solo yendo a la iglesia, sino también t eniendo compañerismo con las hermanas, alentándolas, evangelizando, orando, intercediendo por otros, estudiando la Biblia, y ministrando.

Si te mantienes así, totalmente dedicada a Jesús y a Su obra, cuando El regrese, podrás escuchar con alegría Sus palabras, “Hiciste bien, sierva buena y fiel.” Y al escuchar estas palabras el cielo entero estallará con música y canción:

SANTO, SANTO, SANTO ES EL SEÑOR TODOPODEROSO, EL QUE ERA, EL QUE ES, Y EL QUE HA DE VENIR.

Orémosle al Señor

Padre, Tú eres Santo y todo el cielo te adora y te alaba. Gracias, Dios mío, que hemos podido vislumbrar Tu gloria, Tu belleza y Tu esplendor, que a través de tu Palabra,. Y hemos podido ver también la gloria y el poder de Tu Hijo Jesucristo, el Cordero Vencedor, recibiendo el título de propiedad de la tierra.

¡Jesús el único digno de abrir el libro! Jesús es nuestro Cordero, el León de la Tribu de Judá, la Raíz de David. El Rey de Reyes y Señor de Señores. ¡Jesús es nuestro Redentor, a quien le debemos nuestra salvación y vida eterna.

Padre, gracias que eres fiel y podemos confiar en Ti. Que eres nuestro Dios todopoderoso, que estás sentado en el trono… ¡que estás en control de todo! Tú nos amas, y nunca nos dejarás ni nos abandonarás! Queremos vivir vidas puras y limpias en adoración y alabanza a Ti. Vidas dignas de tu llamado. En el nombre de Jesús, Amén.

EMPECEMOS EN ORACION

Padre, gracias por darnos el Libro de Apocalipsis, porque en él, podemos ver que el final de la historia de la humanidad es grandioso… porque Tú Hijo Jesucristo vence al pecado, la muerte, y al demonio.

Estamos viviendo en los últimos tiempos, y estamos viendo, con nuestros propios ojos, el cumplimiento de tus profecías. Padre, gracias por Tu Palabra, que nos guía y nos dirige en nuestro diario vivir. Abre nuestros ojos para ver tu gloria, y nuestros oídos para escuchar y aplicar tu Palabra a nuestras vidas. Háblanos, Señor. En el nombre de Jesús. Amen.


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© Fotografía por Nancy Galligan

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