Estudios Bíblicos en Texto

De Regreso de la Muerte

Efesios 2:1-10

¿Es posible estar muerta aún cuando estás viva? La vida de Corrie Ten Boom es un ejemplo de esto. Su increíble historia es narrada en el libro “El Refugio Secreto.” Ella vivía en Holanda con su familia, justo antes de que comenzara la Segunda Guerra Mundial.

Los Nazis estaban presionando a los judíos europeos. Los judíos, que tenían la oportunidad, se estaban escapando de Alemania y de los países vecinos. Pero el ejército Alemán estaba alerta para capturar aquellos que se estaban escapando.

Como resultado, un grupo de gente compasiva, formó una especie de ferrocarril clandestino para ayudar a los judíos ha escaparse. La casa de Corrie Ten Boom era parte de este sistema clandestino.

Eventualmente, ella y su hermana fueron arrestadas y condenadas a un campo de concentración alemán por ayudar a los judíos.

Su vida en el campo de concentración fue horrible. En un país civilizado, ni siquiera los animales son tratados de la forma como miles de judíos fueron maltratados en esos campos de concentración. La hermana de Corrie, de consistencia física más débil que ella, murió en uno de esos campos.

Cada mañana, cuando Corrie se despertaba, a pesar que estaba respirando y su corazón estaba palpitando, ella se encontraba prácticamente muerta.

Estaba sentenciada a morir en la cámara de gas. Pero un día, por algún error técnico, Corrie fue liberada. Arrebatada de las garras de la muerte, su vida le fue devuelta.

Una vez, Winston Churchill dijo, que no había nada más estimulante, que ver que le disparen a uno, y que fallen... y escaparse con vida por un pelo. Así es como Corrie Ten Boom se debe haber sentido. La muerte le disparó, pero falló. Y ella se escapó por un pelo.

En un sentido, todas hemos sido disparadas. Todas hemos muerto espiritualmente. PERO DIOS… nos ha dado una segunda oportunidad.

Aun estando muertas, hemos podido responder al regalo de vida que Dios nos ha dado, y recibir una nueva vida espiritual.

EMPECEMOS EN ORACIÓN

ABRAN SU BIBLIA A EFESIOS 2 VS. 1

Ya vimos en el Capítulo 1 de Efesios, que Pablo nos habla de las maravillosas bendiciones espirituales que hemos recibido en Cristo. Hemos sido separadas para Dios... aceptadas en el Amado, redimidas y perdonadas por Cristo, y selladas por el Espíritu Santo.

Ahora en el capítulo 2 de Efesios, veremos que hubo un tiempo en que nosotras mismas, estuvimos muertas espiritualmente, y separadas de Dios. Pero gracias a Su misericordia, El nos ha dado salvación, por fe y por Su gracia... Y AHORA somos el Poema de Dios…Su Obra Maestra...

EL TITULO DE ESTE MENSAJE ES “DE REGRESO DE LA MUERTE.” Y ESTA DIVIDIDO EN TRES SECCIONES:

I. EL PASADO ES SEPARACIÓN (VV 2:1-3)

II. EL PRESENTE ES SALVACIÓN (VV 2:4-9)

III. LA PERSPECTIVA ES SANTIFICACIÓN (VV 2: 10)

EMPECEMOS CON...

I. EL PASADO ES SEPARACIÓN (VV Efesios 2:1-3)

(VV 2:1-3) Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,

Entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Nosotras, no solo estábamos muertas, sino estábamos muertas en nuestros delitos y pecados. La palabra “delito” en griego es “paratoma,” que significa “caerse por el camino,” o “cometer una ofensa.”

Esta palabra sugiere “desviarse de la verdad y de la rectitud,” y es usada para describir la desobediencia de Adán. (Romanos 5:15) La Ley de Dios fue establecida para que el “delito,” o paratoma,” fuera visto como una cosa criminal – porque así es como lo ve Dios.

También estábamos muertas en pecados. La palabra “pecado” significa “errar el blanco”, o “hacer algo malo.” El pecado entró al mundo cuando Adán cayó.

La consecuencia natural de “caerse por el camino” o “errar el blanco” es la muerte. Así que en nuestro estado natural, Dios nos ve muertas en delitos y pecados.

Isaías 59:2 dice: “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros Su rostro para no oír.”

PAUSA

Cuando un hombre decide hacer algo especial, generalmente comienza con los mejores materiales – la arcilla más pura, el mármol más fino, la madera más escogida. PERO DIOS... va al basurero... y selecciona materiales que no sirven para nada. ¡El comienza con gente que está muerta!

Es increíble lo que la medicina moderna puede hacer por un paciente. Los doctores pueden rehacer caras desfiguradas, transplantar riñones, implantar lentes, desviar arterias – siempre y cuando, el paciente esté vivo.

Una vez que la persona está muerta, ya los doctores no pueden hacer nada más, fuera de cubrir el cuerpo con una sábana y transferir el cadáver a la morgue. PERO DIOS… comienza con personas que están muertas -- en el verdadero sentido de la palabra – muertas en delitos y pecados.

PAUSA

Hace catorce años yo le entregué mi vida a Cristo. Un doctor amigo nuestro, nos había invitado, varias veces, a mi esposo y a mí, para que fuéramos con él a una iglesia cristiana. Ω Siempre teníamos alguna excusa para no ir... todos los domingos pasaba algo.

O nos despertábamos tarde... o teníamos otro compromiso... o simplemente no nos provocaba ir.

Finalmente, el doctor nos recordó que tenía que regresarse a Nueva York (él solo estaba en Albuquerque en misión médica), así que decidimos que ya era tiempo de cumplirle al doctor.

También nos dijo, que probablemente, era el diablo el que no quería que fuésemos... y nosotros estábamos dándole gusto al no ir. Así que decidimos que íbamos de todas maneras.

Ese domingo, cuando me estaba arreglando para ir a la iglesia, me puse uno de mis conjuntos favoritos. Cuándo me miré en el espejo, casi me muero. ¡Se me veía horrible! Había estado a dieta, pero solo había adelgazado 4 kilos.

Pero el conjunto me quedaba tan grande, que uno pensaría que me había adelgazado 15 kilos. En cualquier otro momento, perder 15 kilos me hubiera encantado, pero no ese día.

Pensé “Ay, no, todo me cuelga! Mi vanidad me decía: “¡Anda y cámbiate! ¡No puedes salir así a la calle!” Pero por otro lado, me acordé de lo que nuestro amigo había dicho... que parecía que el diablo no quería que fuésemos a la iglesia.

Si yo me cambiaba, le daríamos gusto… porque no llegaríamos a tiempo. Así que decidí ir así no más. Yo pensé, “Menos mal que nadie me conoce en esa iglesia.”

Al final de la enseñanza, el pastor preguntó que si alguien quería aceptar a Jesucristo como su Señor y Salvador, que levantara la mano. Yo levanté mi mano... Pero cuando nos pidió que nos acercáramos al púlpito, casi me muero.

“¡No, se me ve pésima!” Pero el Espíritu Santo estaba moviendo mi corazón para que fuera... Así que me levanté... y aunque no me sentía muy atractiva, caminé hacia púlpito.

Una de las cosas que más tocó mi corazón, fue cuando el pastor dijo que si quería llegar al Padre tenía que ir por intermedio del Su Hijo. Yo quería eso desesperadamente.

Jesús dice en Juan 14:6, “Yo soy el camino, y la verdad y la vida, y nadie llega al Padre si no es por mi.”

Yo quería regresar al Dios de mi infancia. Conforme fui creciendo, o más bien envejeciendo, me había ido alejando de El. Nunca antes había leído la Biblia, así que realmente, no conocía a Dios. No tenía una relación personal con El.

Yo me eduqué en colegio de monjas... y viví una vida de religiosidades, de cosas externas... pero nunca antes le había pedido a Cristo, que entrara en mi corazón. Así que ese día, el 8 de Marzo de 1998, acepté a Jesús en mi corazón, como mi Señor y Redentor.

Mientras caminaba hacia el púlpito, estaba bien consciente de mi apariencia física. Y Dios estaba bien consciente de mi apariencia espiritual. El realmente podía ver a la mujer poco atractiva que yo era... una mujer que estaba muerta en delitos y pecados.

Realmente mi apariencia externa reflejaba mi condición interna. Con lo mal que se me veía, por dentro y por fuera, Dios me estaba extendiendo Sus brazos, como diciendo,

“Eres mía. Te haré bella. Haré belleza de las cenizas. Te haré princesa... digna del Príncipe de Paz.”

(2a) “En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire...”

Antes de que aceptáramos a Cristo, como nuestro Redentor, no estábamos interesadas en cosas espirituales, y eso era evidente, por nuestro comportamiento. Caminábamos siguiendo la corriente de este mundo. En otras palabras, el príncipe de la potestad del aire, nos tenía en sus garras.

1 de Juan 2:15 dice, “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” Juan resume el espíritu de este mundo en tres cosas: “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida.”

Cuando nosotras caminábamos de acuerdo al espíritu “del príncipe de la potestad del aire,” nuestros pensamientos más nobles, nuestros impulsos más generosos, nuestras ambiciones más altas, y hasta nuestras aspiraciones más religiosas, estaban vacías de todo contenido espiritual. ¡Estábamos muertas!

El espíritu del aire nos tenía atrapadas. La Biblia nos dice claramente que hay espíritus en el mundo invisible del aire. Estos espíritus son caídos, malignos, y hostiles al hombre, y están gobernados por el terrible príncipe de la potestad del aire.

Este señor de las tinieblas, que anda vagabundeando por los cielos, es Satanás. Tiene una influencia maligna sobre los hombres y mujeres de este mundo. Tiene tal control sobre nosotras, que su influencia nos rodea completamente como si fuera el aire mismo.

El aire está por todas partes. Nos rodea... nos presiona, aunque no se note. A veces, se siente, pero esencialmente, es invisible e intangible. Y así es Satanás... y su influencia sobre la humanidad.

(2b) “el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.” Pablo no está diciendo, simplemente, que éramos hijas desobedientes. Aquí la palabra griega “hijo” o “hija” hace referencia al origen de uno, a su naturaleza, y su relación con su padre.

Por eso Pablo dice que éramos “hijas” del desobediente – de Satanás. Teníamos el carácter y la naturaleza del espíritu maligno, que incita a la gente a desobedecer a Dios. Por medio de la desobediencia de Adán, el pecado entró al mundo, así que somos herederas de un espíritu desobediente.

Hace más de treinta y cinco años, mi ex - esposo, mis tres hijos, y yo, nos mudamos de Lima a Miami. ∏Mi hija, Nani, tenía solo dos años y medio en ese entonces.

Como era tan chiquita, no entendía como es que, por el simple hecho de meternos a un avión, podíamos haber sido transportados más de tres mil millas de distancia entre Lima a Miami. Transportados a un mundo totalmente diferente.

Habíamos dejado atrás a toda la familia, incluyendo a los primos. Uno de los primos se llamaba Séneca. Un día Nani, que era muy traviesa, me desobedeció, y cuando me di cuenta de lo que había hecho, la regañé.”

La muy bandida me dijo, “Mami, no fui yo, fue Séneca.” El pobre Séneca seguía en Lima, pero la Nani le estaba echando la culpa. Me quedé fría.

Quién le había enseñado a mi “bebita” a mentir... a desobedecer... a echar la culpa... La realidad es que una criatura, por naturaleza, es desobediente.

Nadie tiene que enseñarle a un niño a desobedecer. Al contrario, se le tiene que enseñar a que obedezca, y esa lección hay que repetírsela una y otra vez, para que aprenda.

La desobediencia es natural. Satanás tiene una gran ventaja sobre nosotras– nuestras naturalezas caídas están allegadas a la suya. Dios tiene que vencer ese espíritu de desobediencia en nosotras. Es por eso que Dios llevó a los israelitas al Monte Sinaí, y les dio los10 Mandamientos.

Por otro lado, la Biblia nos dice que Dios se deleitaba en Su Hijo. En Juan 8:29, Jesús dice: “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.”

Y Hechos 17:30 afirma, “Dios manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.”

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(VV 3b) “y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

La palabra “hijos,” aquí, significa hijos de descendencia natural. Hemos nacido de padres pecadores a un mundo maldecido por el pecado. Nacimos con una naturaleza pecadora, y expuestas a la ira de Dios.

El pecado ha nublado nuestra habilidad de pensar claramente acerca de la naturaleza de Dios. Tenemos una noción tan superficial de la santidad y la majestad de Dios. ۞ En cambio, los serafines, los que están ante el trono de Dios, ellos sí saben.

Tan brillante es el esplendor de la gloria de Dios, tan resplandeciente es Su Ser, que los serafines esconden sus rostros entre sus alas y “exclaman,” “Santo, Santo, Santo.” No tenemos un verdadero entendimiento de cuanto enfurece a Dios nuestro pecado, y cuan insultante es a Su Persona.

Esa era nuestra condición pasada. No teníamos a Dios, no teníamos a Cristo, y no teníamos esperanza. ۞ Éramos pecadoras por nacimiento, porque queríamos, y porque lo hacíamos. Y nuestro destino eterno era vivir separadas de Dios para siempre.

¡Que retrato tan negro… pero tan exacto de nosotras mismas! Pero gracias a Dios, el Espíritu Santo no deja las cosas así. Y eso NOS LLEVA a nuestro segundo punto.

II. EL PRESENTE ES SALVACIÓN – (Efesios 2:4-9)

(VV 4-9) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

PERO DIOS. Que frase tan maravillosa. Estábamos muertas en nuestro pecado, PERO DIOS... Eramos rebeldes contra El, PERO DIOS... Eramos esclavas de Satanás y de nuestra naturaleza pecadora, PERO DIOS... Esas son unas de las palabras más bellas de las Escrituras: PERO DIOS.

Dios nos ha podido dejar muertas espiritualmente, en rebeldía contra El y esclavas de nuestros pecados. ¡PERO DIOS… NO LO HIZO!

El nos salvó, no por lo que vio en nosotras, sino más bien, a pesar de lo que vio en nosotras. El vio en mí a esa mujer poco atractiva... física y espiritualmente. ... PERO DIOS.

Aquí hay un gran fundamento... y también aplicación para nosotras…

Además de darle gracias a Dios por todo lo que ha hecho por nosotras, también debemos ser pacientes y tolerantes con aquellas que no parecen ser merecedoras de nuestro cariño y compasión.

Ellas pueden estar en tinieblas espiritualmente, rebeldes, y hasta antagonistas contra Dios. Nosotros también estuvimos así, PERO DIOS nos amó igualmente. ¿No podemos hacer lo mismo por otras pecadoras?

PAUSA

Dios es rico en misericordia. Hubiera sido un consuelo bien pobre, si simplemente nos hubieran dicho que Dios es rico. Si, Dios es rico. Nunca entenderemos cuan rico es, hasta que no lleguemos a nuestro hogar en el cielo.

Ahí veremos como Dios pavimenta las calles del cielo con oro, edifica las paredes de jaspe, hace los cimientos de piedras preciosas, y forma las puertas de perla. ۞ Billones de billones de mundos son Suyos.

Dios se sienta en un trono alto y sublime envuelto por un arco iris, y rodeado de la música y las alabanzas de las multitudes del cielo. El es rico en sabiduría, rico en majestad y poder, y rico en gloria. ¡Y es rico en misericordia!

Dios derrocha los grandes tesoros de Su misericordia en nosotras.

¡Tenemos un Dios increíble! ¡Y este Dios misericordioso nos ama! Pablo escribió, no de Su amor, sino de “Su gran amor.” Solo un gran amor, como el Suyo, puede abrazar a la gente pecadora de la cual Pablo habla en este pasaje.

¡De las mujeres que fuimos antes! PERO DIOS... no solo tiene compasión por nosotras, El nos ama.

PAUSA

Max Lucado cuenta la historia, de cuando una amiga suya se fue de vacaciones a Disneylandia. Ella y su familia, agotados de tanto caminar, se refugiaron en el castillo de la Cenicienta, para descansar un rato.

Aparentemente, muchos hicieron lo mismo. El sitio estaba repleto de niños y de sus padres. De repente, todos los chiquitos corrieron a un lado del castillo. Si hubiera sido un barco, el castillo se hubiera volteado.

Era que la Cenicienta había entrado. La Cenicienta, esa princesa prístina... chica preciosa, de pelo sedoso, de cutis impecable y de linda sonrisa. Ahí estaba ella rodeada de niños, cada cual queriendo estar más cerca de ella.

Mientras tanto, el otro lado del castillo estaba vacío, excepto por un niño de siete u ocho años de edad. Su edad era difícil de definir porque su cuerpo estaba bastante deformado.

Del tamaño de un enano, y con la cara desfigurada, el niño estaba parado, agarrado de la mano de su hermano mayor, observándolo todo, callada y anhelosamente. ¿Saben lo que quería? Si, ¡quería estar con los otros niños!

Anhelaba estar en medio de ellos cerca de la Cenicienta... llamándola por su nombre. ¿Pero pueden percibir su miedo? ¿Miedo a otro rechazo? Miedo a ser ridiculizado, miedo a que se burlaran de él una vez más.

¿No les gustaría que la Cenicienta se le acercara? ¿Pues, qué creen? ¡Eso es exactamente lo que ella hizo! Apenas lo vio, comenzó ha caminar hacia él... y cuando llegó... se arrodilló delante del niño, que la miraba todo asustado, y lo besó en la mejilla.

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Esta historia me recuerda a otro personaje real. Los nombres serán diferentes, ¿pero no es la historia casi igual? En vez de una princesa de Disney, se trata del Príncipe de Paz. En vez de un niño en un castillo, esta es la historia de ti... y de mí.

En ambos casos, un regalo fue dado. En ambos casos, el amor fue compartido. En ambos casos, la belleza tuvo un gesto inimaginable. Pero Jesús hizo mucho más que la Cenicienta. O, muchísimo más. La Cenicienta solo dio un beso.

Cuando se levantó para irse, se llevó su belleza consigo. El chico todavía seguía deformado. ¿Qué si la Cenicienta hubiera hecho lo que Jesús hizo? ¿Qué si ella hubiera asumido su estado? ¿Qué si de alguna forma ella hubiera podido darle su belleza al niño, y tomar ella misma, su deformidad?

Eso es lo que Jesús hizo. Isaías 53:4-5 hablando de Jesús “Ciertamente llevó El nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

5 Mas El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Jesús dio mucho más que un beso – El dio Su belleza... Jesús hizo mucho más que simplemente acercarse – El pagó por nuestros pecados. Jesús se tomó más de un minuto – ¡El dio Su propia vida por la nuestra!

(VV 5) “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).”

Lo único que se puede hacer con un muerto es enterrarlo. No tenemos otra alternativa para el problema de la muerte. Al cadáver se le puede lavar, peinar, arreglar, hasta se le puede maquillar un poco. Pero el cuerpo sigue siendo un cadáver, y el único lugar adecuado para un cadáver es la tumba.

Sin embargo, Dios no se intimida con la muerte. Nuestros delitos y pecados nos llevaron al lugar de muerte, PERO DIOS actuó con poder y gracia. Dios nos hizo vivas en Cristo. ¡Nos arrancó de la tumba!

La resurrección de Cristo fue la clave. Como nuestros delitos y pecados fueron juzgados en la cruz, cuando Cristo resucitó, hizo posible que nosotros resucitáramos también.

Dios nos levantó de la tumba a donde nuestros delitos y pecados nos habían puesto. La deuda fue cancelada. La multa fue pagada. El poder de la muerte fue conquistado. Dios “nos dio vida juntamente con Cristo.” ¡La gracia de Dios triunfó sobre la tumba!

(VV 6) “Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.”

¿Se imaginan? ¡Dios sentado en su trono glorioso! Y en Cristo nosotras también estamos sentadas junto con El. Dios nos ha cubierto completamente en Cristo, así que, cuando El nos mira, El realmente ve a Cristo.

No importa cómo o cuándo Dios nos mira, El ve a Cristo – lo ve en toda la belleza de Su santidad, toda la gloria de Su gracia, y en todo el resplandor de Su Persona. Somos como las tablas del tabernáculo del Antiguo Testamento, que eran de madera de acacia revestidas en oro.

Cuando la gente miraba las tablas, solo podían ver el oro. Lo mismo pasa con nosotras. Cuando Dios nos mira... El solo ve a Cristo.

“Dios nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.” Si pudiéramos comenzar de algún punto en esta tierra y trazar una línea imaginaria, desde la tierra al cielo, donde Cristo está sentado a la diestra del Dios Padre, tal vez, al principio, trazaríamos esa línea más arriba de las montañas más altas.

Pero la línea tendría que ir más arriba todavía. Capaz podríamos llegar más allá de las nubes, más allá de la atmósfera, más allá de las zonas radiales que rodean el globo terrestre.

Pero nuestra línea imaginaria tendría que ir más arriba todavía. Podríamos trazarla hasta llegar más allá de las estrellas, subiendo más y más arriba, dejando atrás la Vía Láctea y otras galaxias vecinas.

Pero todavía tendríamos que ir más arriba. Finalmente podríamos dejar atrás la estrella más lejana del espacio y cruzar la GRAN DIVISION entre la dimensión del espacio-materia-tiempo y entrar a una dimensión eternamente espiritual.

Nuestra línea imaginaria tendría que pasar -- de la zona de las estrellas, a la zona de gloria --subiendo más allá de las puertas del cielo. ∐Y SI finalmente llegáramos al pináculo de la gloria, podríamos ver el trono deslumbrante donde Dios se sienta, donde Cristo se sienta, y adonde nos ha hecho sentar.

Estamos sentadas todos juntos. ¡Esto es inimaginable! Dios nos ha sacado de la tumba y nos ha puesto en el trono.

El Nuevo Testamento hace declaraciones increíbles acerca de nuestro rol en el Reino. 1 de Corintios 6 dice que juzgaremos al mundo. Y en 2 Timoteo 2 nos alienta a perseverar porque reinaremos con Cristo.

Pedro nos llama sacerdotes reales, y Apocalipsis 1 nos llama un reino de sacerdotes. Por razones insondables, estamos destinadas a reinar.

“Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.” Quiero que noten que los verbos, “resucitó,” y “nos hizo sentar,” están todos en tiempo pasado en el griego. ¡Significa que ya es un hecho! ¡Increíble!

(VV 7) “Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.”

El pecado del hombre le dio a Dios la oportunidad de mostrarnos una parte de Su NATURALEZA; que de lo contrario, no hubiera sido totalmente revelado. En la creación, Dios nos mostró Su poder y Su sabiduría.

Cuanto más estudiamos astronomía, física, biología, y medicina, más aprendemos acerca de la sabiduría y del poder infinito de Dios. Cuando se trata de la redención, Dios demostró, no solo Su gracia, no solo las riquezas de Su gracia, sino las abundantes riquezas de Su gracia.

Se cuenta la historia que en 1820, en Inglaterra, hubo una persona muy caritativa que le dio a un evangelista inglés, 100 libras esterlinas para que se las diera a un misionero pobre.

Y pensando que esa cantidad era mucho dinero para mandarla toda junta, el evangelista mandó 5 libras esterlinas en una carta que decía simplemente estas palabras: “¡Pero hay más todavía!”

Después de varios días, el buen hombre recibió otra carta por correo – y cartas por correo en esa época no eran muy comunes. Este segundo mensaje contenía otras 5 libras con la misma frase: “¡Pero hay más todavía!”

Un par de días después, recibió la tercera y la cuarta remesa con la misma promesa: “¡Pero hay más todavía!” ∏ Hasta que el asombrado misionero recibió toda la cantidad completa. Esas palabras habían sido una gran bendición para él. “¡Pero hay más todavía!”

Cada bendición, que Dios manda, viene con el mismo mensaje: “¡Pero hay más todavía!” Dios nos dice: “Te perdono tus pecados... “¡Pero hay más todavía!” “Te justifico en la justicia de Cristo.” “¡Pero hay más todavía!” “Te adopto a mi familia, “¡Pero hay más todavía!”

“Te doy gracia sobre gracia, “¡Pero hay más todavía!” ∏ Yo te sostendré en la hora de tu muerte, y cuando estés pasando por el mundo de los espíritus, mi misericordia estará contigo, y cuando llegues al mundo del más allá, “¡Habrá más todavía!” ¡La gracia de Dios no tiene límite!

(VV 8-9) “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

En resumidas cuentas, estos dos versículos, son el evangelio encapsulado. Como la salvación es un regalo, no puede ser ganada, ni merecida, ni comprada. El Espíritu de Dios nos recalca “no por obras, para que nadie se gloríe.

Supongamos que Dios se llevara a gente al cielo -- en base a sus buenas obras... sería muy posible que esas personas comenzaran a palanganear o alardear:

“Estoy aquí, porque hice esto.” Estoy aquí, porque no hice aquello” Estoy aquí, porque fui muy generosa.” “Estoy aquí, porque viví una vida muy piadosa.”

Alardear o gloriarse es una expresión de arrogancia... de altivez, y la arrogancia fue el pecado original, el pecado que transformó a Lucifer en Satanás.

Vayamos a Isaías 14:12-14 y veamos lo que dice acerca de Satanás:

“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.”

Por su arrogancia, Satanás fue arrojado del cielo y el trágico ciclo del pecado comenzó. El hacer alarde en el cielo, acerca de nuestras obras, requeriría otra expulsión del cielo, y produciría una nueva epidemia de pecado.

Así que Dios puso la salvación al mismo nivel para todos -- eliminando totalmente, la posibilidad de alardear. La salvación es un regalo de Dios... no es por buenas obras.

En el fondo, toda religión falsa o secta, tiene como fundamento, que la salvación debe de ser ganada, o merecida, o comprada a un precio. El pecador tiene que hacer algo para merecerse el favor de Dios.

El evangelio corta de raíz la creencia de esas religiones falsas, porque declara que la salvación es un regalo de Dios, asequible a todo pecador, solamente por la gracia de Dios y Su favor inmerecido.

La salvación se obtiene solamente por fe, pero a través de la eternidad, las marcas de los clavos en las manos y pies de Cristo, nos recordarán cuan caro salió el REGALO GRATIS de Dios. ¡Gratis para nosotras... carísimo para El!

Así que... Hasta este momento hemos visto que el Pasado es Separación, el Presente es Salvación. YAHORA, VAYAMOS A NUESTRO TERCER Y ULTIMO PUNTO.

III. LA PERSPECTIVA ES SANTIFICACIÓN (Efesios 2: 10)

(VV 10) “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

Las buenas obras son parte del plan de Dios. No son el precio de la salvación, son la prueba de la salvación. La creyente no está salva, como resultado de buenas obras; sino que las buenas obras, son el resultado de su salvación.

Son el resultado de la obra de Dios en el corazón de la creyente. Son la evidencia que ella está viva en Cristo. Son la prueba de la intimidad gloriosa que existe, entre la creyente y Su Redentor.

Nuestro Señor, cuando estuvo en la tierra, vivió una vida de buenas obras. Por eso, Pedro nos dice en Hechos 10:38: “Cristo siempre estuvo haciendo el bien.” Ahora, por medio del Espíritu Santo, Jesús sigue haciendo buenas obras en nosotras, y por medio de nosotras.

Filipenses 2:13 dice, “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por Su buena voluntad.” Este fue parte del plan eterno de Dios. La palabra “hechura” es traducida “poema” en griego. Esto indica que somos el poema de Dios... Su Obra Maestra.

Cada una de nuestras vidas es un lienzo en las manos del Maestro, en el cual produce una obra de arte que será alabada para la gloria de Dios. Un cambio radical de carácter es la prueba de una conversión genuina.

2 Corintios 5:17 dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Así que la persona que todavía está muerta en delitos y pecados es opuesta a la creyente, que ha sido hecha viva juntamente con Cristo. ∏Si profesamos ser cristianas, pero nuestras vidas no muestran ninguna evidencia de cambio de conducta, simplemente nos estamos engañando a nosotras mismas.

PAUSA

¿Qué significa ser la “hechura” de Dios... el poema de Dios? Me acuerdo clarito cuando fui a las exposiciones de dos pintores famosos. La primera fue en el Museo Nacional de Arte en Washington, donde exhibían las obras de Rembrandt.

La segunda exposición fue en el Museo de Santa Fe, donde exhibían las obras más importantes de Georgia O. Keefe. Sus flores, enormes y sensuales, son las que la caracterizan.

Cada pintor es conocido por su propio estilo, que lo hace diferente a los demás. Muchas veces, después de estudiar a un pintor, es fácil reconocer muchas de sus obras.

Por ejemplo, si ves unos cubos chiquitos, medios extraños, que parecen piezas de un rompe-cabezas mal puesto, estás mirando a un Pablo Picasso.

Si los objetos cuelgan como si fueran ropa recién lavada y tendida sobre paisajes sobrecogedores… sabes que estás mirando a un Salvador Dalí.

Mira el cuadro minuciosamente, y descubrirás al autor. Tú y yo somos como obras de arte. En un cierto sentido, vamos a estar en exhibición, como obras de arte, a través de la eternidad. ¡Seremos la manifestación viva de la gloria de Dios!

Así que contrólate cuando estés tentada a decir: “¡Si yo fuera una obra de arte, no creo ser digna de ser exhibida! ¿Por qué será que nuestra primera reacción es siempre de denigrarnos a nosotras mismas?

Mirémoslo de otra manera... para que te des cuenta de esta verdad. En vez de verte como una pintura, entonces, imagínate que eres una estatua de mármol. El escultor te dirá que ya tiene en mente lo que va a esculpir – hasta el más mínimo detalle -- aún antes de comenzar a cincelar la piedra.

El solo cincela todo aquello que no se parece a lo que está creando. En un sentido, nosotras somos un gran bloque de mármol cuando aceptamos a Cristo en nuestro corazón.

DIOS , el Gran Escultor, sabe, hasta el más mínimo detalle, como quiere que ese bloque luzca, muchísimo antes de comenzar a trabajar en ti.

Sin embargo, nosotras no tenemos una visión clara de lo que el Gran Escultor, NUESTRO DIOS, quiere hacer con nosotras. Nos miramos a nosotras mismas, después de que Dios ha comenzado a moldearnos, pero no podemos ver aún Su obra terminada.

Vemos este bloque de piedra, todo cincelado... mal acabado... que todavía no está terminado. Y como está incompleto, llegamos a la conclusión “errónea,” de que eso es, todo lo que es.

Tú dices, “Esto no es bello. Esto no es una obra de arte.” Pero yo te digo, “Dios no ha terminado contigo todavía.” Tú sigues con la misma cantaleta, “Esta esquina está muy grande... no va bien aquí.” “Pero Dios no ha terminado contigo todavía.”

“Esta parte está muy magullada y áspera.” “Pero Dios no ha terminado contigo todavía.” “Y esta otra...... necesita ser lijada, emparejada y pulida.” “Pero Dios no ha terminado contigo todavía.” Por cada imperfección que veas en ti, la respuesta es la misma.” “Pero Dios no ha terminado contigo todavía.”

No estará ahí cuando El haya terminado. Estaremos perfectas, completas, y sin tacha... Un tributo a la gloria de nuestro Creador. El universo nos verá, y exclamará, “¡Gloria a Dios!”

Eso es lo que significa ser la “hechura” de Dios... el poema de Dios. Su obra maestra en proceso... Dios nos está santificando día a día… momento a momento. Pero tenemos que ser pacientes. “Dios no ha terminado con NOSOTRAS todavía.”

OREMOSLE AL SEÑOR

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Y con ojos cerrados y cabezas inclinadas, quiero hacerte una pregunta… ¿Te está hablando Jesús al corazón? ¿Te está invitando a acercarte a El?

Jesús dice en Juan 14:6, “Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre si no es por Mí.” ¡Jesús es el único camino! Ninguna religión, ninguna iglesia, ninguna persona te puede llevar al cielo. ¡Solo Jesús puede hacerlo!

Así es como fui salvada. Porque yo pensé: “Si Jesús es el único camino, yo quiero tomar Su camino. Si El es la única verdad, yo quiero esa verdad, y si El es la única vida, yo la quiero.”

Ahora se, sin duda alguna, que tengo salvación eterna. Esto no tiene nada que ver con religión, sino con un encuentro verdadero con Dios. Es conocerlo… Es tener una relación íntima con El. Mi vida cambió desde ese momento. Ha sido un proceso maravilloso que continuará para toda mi vida.

Dios te ama y quiere darte vida abundante. Y El estará contigo contra viento y marea. El nunca te dejará ni te abandonará. ∐ Jesús me ha dado paz y alegría… me ha dado propósito…

Romanos 10:9 dice, “Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.”

Juan 1:12 dice “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”

¿Te sientes sola en estos momentos? ¿Vacía? Solo Jesús puede satisfacer los anhelos más profundos de tu corazón. Solo Jesús te puede dar paz… esa paz que sobrepasa todo entendimiento.

¿Qué si este fuera tu último momento? ¿Tu último día? ¿Estás segura que si te mueres hoy, te irás al cielo? La Biblia dice que puedes estar segura. ¡Que hoy es tu día de salvación!

Tú te puedes ir al cielo, no por tus buenas obras, o tu moralidad, o tu decencia, o por el dinero que ofrendas, ¡NO! tú te puedes ir al cielo solo por el mérito de la obra terminada de nuestro Señor Jesucristo, que murió en la cruz en tu lugar, y en el mío, y pagó la sentencia de la ley, en sí mismo. La Biblia dice que por Sus heridas fuimos sanadas.

No importa lo que hayas hecho… No es demasiado tarde. No importa cuan bajo hayas caído. No es demasiado tarde. Jesús te acepta tal como estás. Jesús te está invitando, pero tú tienes que venir. ¡Ven tal como estás! ¡El te ama! El quiere perdonarte. Quiere hacer de ti una mujer nueva.

Dios te puede dar un nuevo comienzo. Una nueva vida. Puedes salir de este lugar con corazón y manos limpias. Tú no estás aquí por casualidad. Tenías cita divina con Dios.

Así que, te quiero preguntar: ¿Quieres aceptar a Jesús como tu Señor y Salvador? O capaz lo aceptaste en el pasado, pero sabes que no has estado caminando con El, si quieres a Jesús, levanta la mano y yo oraré por ti.

DIOS TE BENDIGA… DIOS TE BENDIGA… DIOS TE BENDIGA…. DIOS TE BENDIGA…

AQUELLAS QUE LEVANTARON SU MANO, POR FAVOR REPITAN ESTA ORACION DESPUES DE MI --RECUERDEN QUE LE ESTAN HABLANDO AL SEÑOR

Señor Jesús… Sé que soy pecadora. Perdóname. Yo creo que moriste por mis pecados y resucitaste de entre los muertos. Ya no quiero pecar más. Ahora te invito a que entres en mi corazón y vida. Quiero seguirte, como mi Señor y Salvador para el resto de mi vida. En el nombre de Jesús… Amen.

¡Bienvenidas a la familia de Dios! Ya son hijas de Dios! Los ángeles se están regocijando en el cielo. La Biblia dice que los ángeles celebran cada vez que un pecador se arrepiente.


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© Fotografía por Nancy Galligan

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