UNA ESPERANZA VIVA - 1 Pedro 1:3-7

En el año 64 después de Cristo, un gran fuego estalló en la ciudad de Roma. En muy poco tiempo, la ciudad entera quedó envuelta en llamas. CIENTOS DE EDIFICIOS PÚBLICOS quedaron reducidos a nada. Miles de casas fueron destruidas, y la mayoría de los habitantes se quedaron sin hogar.

Los historiadores han llegado a la conclusión de que el Emperador Nerón causó el incendio para destruir los edificios destartalados de Roma, y dejar espacio para construir palacios de mármol, y otros monumentos a su nombre.

Como la gente estaba furiosa, y a punto de comenzar una revolución, Nerón aprovechó para echarle la culpa “del incendio” a un grupo de gente llamados “cristianos”. Cuando Nerón les echó la culpa, ¡los romanos le creyeron! Y con el apoyo de la gente, Nerón comenzó una serie de persecuciones en contra de los cristianos.

Algunos cristianos fueron sumergidos en brea, y quemados vivos como antorchas, para alumbrar los jardines de Nerón… cuando éste daba sus grandes fiestas en los jardines de palacio. A otros los amarraban a carros de combate y los arrastraban por las calles de Roma. ¡Algunos fueron tirados a los leones!

Nerón usó mil y unas formas para explotar SU ODIO SATÁNICO contra los cristianos, y también para saciar sus crueles deseos. Esta época… de terrible persecución de los cristianos en Roma, es el contexto de esta epístola de 1 Pedro.

EMPECEMOS EN ORACIÓN

Padre, gracias que a pesar de todas las dificultades y sufrimientos que podamos estar pasando, Tú siempre estás con nosotros. Tú nos fortaleces, Tú iluminas nuestro camino. Tú nos das gracia para las pruebas, y sobretodo, Tu amor nunca se acaba.

Señor, gracias que es Tu Palabra la que nos da esperanza… Y GUÍA NUESTROS PASOS. Cuanto más la leemos, más cuenta nos damos de lo fiel y misericordioso que eres. Háblanos, Señor, tus siervas te escuchan. En el nombre de Jesús. Amén.

El título de este mensaje es ESPERANZA VIVA, y está dividido en dos segmentos: (I) LA GRAN ESPERANZA, (II) EL GRAN SUFRIMIENTO

Todas las personas, en todo lugar, y en todos los tiempos han tenido algo en común: ELLAS HAN SABIDO LO QUE ES SENTIR DOLOR. Ya fueran judíos o cristianos, musulmanes o hindús, ateos o idólatras – LAS LÁGRIMAS HAN SIDO TODAS LAS MISMAS.

Las culturas tienen altos y bajos. Las naciones ascienden y caen. Grupos de gente van y vienen. Pero el sufrimiento trasciende todas las culturas, invade todas las naciones, y transmite su mensaje de dolor a cada persona que ha vivido.

Pedro entendió que las pruebas son inevitables. Él indudablemente experimentó una buena dosis de ellas. La forma como él actuaba,durante esas pruebas, revela cuanto había madurado espiritualmente desde sus primeros años con el Señor.

En la época, en que los discípulos de Cristo se sentían tentados a darse por vencidos – ANTE TANTA PRUEBA -- Pedro los alienta a que vieran sus dificultades, como el medio para mostrar la gracia, el poder, y el amor absoluto de Dios.

La confianza que Pedro tenía en Jesús ERA TAN INTENSA, que fortaleció la fe de los cristianos. ¡Y puede hacer lo mismo por ti hoy día!

Esta carta de Pedro alienta a todos aquellos que están pasando por grandes dificultades y penas… QUE EL REINO DE DIOS ES REAL… QUE EL CIELO ES REAL... Y que al final, la confusión y los conflictos serán reemplazados por una esperanza genuina y un gozo eterno.

ASÍ QUE, COMENCEMOS CON NUESTRO PRIMER SEGMENTO…

I. LA GRAN ESPERANZA – (1 Pedro 1:3-4)

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia, y mediante la resurrección de Jesucristo, nos ha hecho nacer de nuevo a una ESPERANZA VIVA.

El corazón del evangelio es que Jesús resucitó de entre los muertos. En 1 Corintios 15:3-4, Pablo dice. 3 En primer lugar, les he enseñado lo mismo que yo recibí: Que, conforme a las Escrituras, Cristo murió por nuestros pecados; 4 que también, conforme a las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día.

Nuestra esperanza es mucho más, ¡QUE UNA SIMPLE ESPERANZA! -- ES UNA ESPERANZA VIVA… gracias a la resurrección de Jesucristo. A lo mejor hoy día, tú… o alguien a quien conoces, se está enfrentando al estrés, a la ansiedad… o se siente derrotada y desesperada.

Cuando nos damos cuenta -- que el destino final --DE ESTE LARGO Y DIFÍCIL RECORRIDO DE LA VIDA “ES LA ETERNIDAD EN EL CIELO”, hace que los baches y los contratiempos de la vida, valgan la pena. Sin embargo, PARA LOS NO CREYENTES, la esperanza, no es otra cosa, que castillos en el aire:

“Tengo la esperanza de ganarme la lotería”. “Tengo la esperanza de que mi hijo se componga algún día”. “Tengo la esperanza que todo funcione bien en mi trabajo.” “Tengo la esperanza de poder llegar al final de la quincena con plata”.

Pero esta clase de IDIALISMO es totalmente distinto a la ESPERANZA VIVA. La esperanza de la cristiana está basada en la realidad de Cristo y Su resurrección. Y porque Él resucitó de la tumba, NOSOTRAS TAMBIÉN, seremos resucitadas, como Él, en cuerpos glorificados para vivir en el nuevo cielo y la nueva tierra para toda la eternidad.

En Juan 3:7, Jesús dice, que debemos de nacer de nuevo, para comenzar a vivir en esta nueva esperanza. La vida en Cristo es una transformación tan radical, que es como nacer de nuevo. Ir a la cruz… es más que un nuevo comienzo… ¡es una nueva vida!

¡Así qué! ¡Descansa en tu redención! Tu pasado ha quedado atrás. ¡Tu futuro es brillante! ¡La Palabra de Dios es segura! ¡Su obra ha sido terminada! ¡Y una nueva era te espera!

4 para que recibamos una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera. Esta herencia les está reservada en los cielos.

Cuando yo le pregunté a mi amiga Laura,que estaba a punto de retirarse, cuál era su peor miedo acerca de la próxima etapa de su vida, ella me dijo, “Quiero asegurarme de no quedarme sin plata.” Por supuesto que todas queremos estar seguras que tendremos suficiente dinero para el resto de nuestras vidas.

Ningún plan financiero nos puede dar una seguridad absoluta en esta tierra. Pero hay un plan que se extiende mucho más allá de esta vida . Cuando confiamos en Jesucristo para que nos perdone nuestros pecados… recibimos una herencia eterna, por medio del poder de Dios.

Gracias a esta herencia, viviremos para siempre, ¡Y NUNCA NOS FALTARÁ NADA!

Planear para el retiro es una buena idea, si es que podemos hacerlo. Pero más importante todavía es tener una herencia eterna que nunca se acaba – y que está disponible SOLO POR FE en Jesucristo. ¡La promesa del cielo es nuestra esperanza eterna!

En los tiempos difíciles, ¿te has preguntado SI REALMENTE puedes tener esperanza acerca del futuro? Te quiero asegurar que es posible vivir con esperanza… a pesar de lo que pueda estar pasando a tu alrededor. Aunque la esperanza es, fundamentalmente, acerca del futuro, es también acerca del presente.

Si eres cristiana, ¡JESÚS VIVE ESA ESPERANZA EN TI! Y por eso… no tienes que tenerle miedo al futuro. Si eres una hija de Dios, tú has sido escogida… has sido llamada por Él. Tú no eres un accidente, ni un error, ni una ocurrencia de último minuto.

Tú has estado en el corazón y mente de Dios desde toda la eternidad, y Él ha estado planeando y preparando tu futuro. Dios conoce el fin desde el principio… y todo lo demás en tu vida. ES RECONFORTANTE SABER ESTO, cuándo te enfrentas a momentos difíciles, y cuando estas tentada a darte por vencida.

Si hoy estás tentada a darte por vencida en tu matrimonio, ¡NO LO HAGAS! Si estás pensando darte por vencida con respecto a tus hijos, ¡no lo hagas! Si quieres darte por vencida de tus sueños… o hasta de la vida misma… ¡no lo hagas!

Recuerda que tienes una esperanza viva, que está obrando en tu pasado, en tu presente, y en tu futuro. Y como la Escritura nos enseña en Romanos 5, ¡la esperanza no defrauda! ¡DALE GRACIAS A DIOS POR TENER TU FUTURO EN SUS MANOS!

¡AHORA BIEN! DESPUÉS DE HABER VISTO LA GRAN ESPERANZA QUE TENEMOS EN CRISTO, VAYAMOS A NUESTRO SEGUNDO SEGMENTO…

II. EL GRAN SUFRIMIENTO – (1 Pedro 1:6-7)

6 Esto les causa gran regocijo, aun cuando les sea necesario soportar por algún tiempo diversas pruebas y aflicciones. 7 Pero cuando la fe de ustedes sea puesta a prueba, como el oro, habrá de manifestarse en alabanza, gloria y honra el día que Jesucristo se reveló.

El oro es perecedero y, sin embargo, se prueba en el fuego; ¡y la fe de ustedes es mucho más preciosa que el oro!

¿Se ha apoderado la angustia de tu corazón? ¿Quisieras acostarte… y no volverte a levantar más? ¿Se ha convertido la esperanza “para ti” en solo un optimismo falso o una expectativa ficticia?

¿Has perdido esa fe inocente que tenías en las promesas de Dios? ¿Has abandonado tus sueños… y te has resignado a un destino lleno de dolor? ¿Crees que las historias con “finales felices” son puro cuento? ¿Andas sintiéndote sola y abandonada -- como si Dios ya no estuviera a tu lado?

A pesar de que el sufrimiento es doloroso, éste nos madura, y refina nuestro carácter. Cada una de nosotras se enfrenta a pruebas en diferentes momentos. Y cuando estas ocurren, muchas veces nos preguntamos, “¿Por qué me está sucediendo esto?” “¿Por qué ahora? ¿Por qué a mí?”

¿Cuál es el propósito de las pruebas? Las pruebas son el proceso de probar la calidad o el valor de alguien, ¡O DE ALGO! Las pruebas demuestran nuestra fe, nuestra paciencia, y nuestra resistencia, a través del sufrimiento.

Dios usa las pruebas en nuestra vida para limpiar nuestro carácter y purificar nuestro corazón. Confía que Jesús usará cada una de nuestras pruebas para mostrar Su fidelidad a través de tu vida, y te dará paz a través del proceso.

En el Salmo 3:3, David dice, “Pero Tú, Señor, me rodeas cual escudo; Tú eres mi gloria; ¡Tú mantienes en alto mi cabeza!”

¡Marianita estaba asustada! ¡Ella estaba exhausta! Había pasado una semana desde que el terremoto de Haití destruyera su casa, separándola de toda la gente que ella conocía.

Su carita estaba toda sucia, y mojada por las lágrimas. Su vestido rasgado… ¡Tenía hambre! ¡Tenía sed! Marianita caminaba tristemente… sin esperanza y sin rumbo… mirando fijamente al suelo.

En eso, un amigo de la familia… la ve. Corre hacia ella, y la coge por los hombros. Y suavemente, le levanta la barbilla… manteniendo en alto su cabeza. Al ver estos ojos bondadosos, tan familiares para ella, el corazón de Marianita da un brinco… y se llena de nuevas esperanzas.

En ese momento, Marianita se da cuenta… que no estaba sola. Que su situación no era tan desesperada. Que tenía un amigo, que caminaría con ella, y la ayudaría a encontrar la ayuda que necesitaba.

David dice, en este Salmo, que Dios es el Amigo, que levanta nuestra cabeza. David sabía lo que era estar deprimido y abrumado. El entendía la tristeza y el dolor. Él sabía lo que era sentirse culpable, y avergonzado. Pero él también sabía lo que era, que Dios tomara su barbilla, levantara su cabeza, y le ofreciera esperanza.

Ser humano, en este mundo quebrantado, es sufrir dolor y adversidad. Job 5:7 dice, “Nosotros somos como las chispas. Saltamos por el aire tan sólo para morir.” A pesar de que el dolor es real, así también, es el consuelo y la ayuda, que Dios nos da.

Dios nos levanta la cabeza, tiernamente, mira en nuestros ojos, nos exalta, y nos hace saber QUE NO ESTAMOS SOLAS. ¿Cuándo fue la última vez que sentiste que Dios te levantaba la barbilla, y te ofrecía esperanza?

PAUSA

¿Y SABES QUÉ? JOSUÉ TAMBIÉN NECESITABA QUE DIOS LE LEVANTARA LA BARBILLA. Como lugarteniente de Moisés, Josué había observado desde muy cerca, y por muchos años, como Moisés confiaba en Dios. Pero ahora él se encontraba con la abrumadora tarea de dirigir al pueblo de Israel en la conquista de la tierra de Canaán.

Josué debe de haber sentido miedo e incertidumbre en su nuevo rol como líder, especialmente cuando las instrucciones, que Dios le había dado, parecían algo extrañas, y hasta ilógicas.

Ningún líder militar hubiera llevado a sus tropas a través del Rio Jordán durante marea alta, o hubiera marchado alrededor de Jericó tocando trompetas, esperando que las murallas de la ciudad simplemente se cayeran. ¡Estos no parecían grandes planes de batalla!

Sin embargo, Josué estaba absolutamente seguro de una cosa – ÉL NO ESTABA SOLO. Dios no le fallaría. Josué había meditado en el Libro de la Ley, y tenía confianza en el mandato que Dios le había dado en Josué 1:9, “Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que Yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas”.

Las promesas de Dios a Josué todavía aplican a NOSOTROS hoy en día. ¡El Señor nunca nos dejará ni nos abandonará! Nosotras podemos confiar en Él, aun cuando Sus planes no parezcan tener sentido, y nuestra jornada se esté haciendo cada vez más pesada.

¿Te sientes sola y descorazonada porque tienes una hija enferma, o un hijo discapacitado, o una madre viejita que depende de ti para sus necesidades más básicas? ¿Te sientes desconectada de tu familia, de tus amigas, y hasta de tu iglesia? ¿Sientes, a veces, que es difícil confiar en Dios en momentos como esos?

David reconoce tus miedos, y te dice cómo enfrentarte a ellos en el Salmo 23:4, “Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque Tú estás conmigo; con tu vara de pastor me infundes nuevo aliento”.

Cuando tu mente se comienza a preocupar… cuando te enfrentas al peligro… cuando la adrenalina fluye, cuando ves que tus seres queridos están sufriendo, quiero que sepas esto: Que Jesús está siempre contigo. Él siempre te consuela. ¡Él nunca te dejará ni te abandonará! Dios es amoroso y fiel.

En Génesis 30:22, podemos ver claramente la fidelidad de Dios, cuando dice, “Dios se acordó de Raquel. La escuchó y le concedió tener hijos”. A lo mejor tú conoces el dolor de la infertilidad… o de un hijo rebelde, o de un esposo infiel. O a lo mejor tú conoces el dolor de haber sido abandonada cuando eras niña.

O conoces las presiones de no ser valorada en el trabajo, o las luchas con una enfermedad crónica, o con una enfermedad incurable. A lo mejor estás lidiando con dificultades económicas, o estás distanciada de algunos de los miembros de tu familia, o tal vez te sientas sola, a pesar de la gente en tu vida.

En cualquiera de estas situaciones, o en un sin número de otras, nos preguntamos si Dios nos ha olvidado. Raquel debe de haber pensado lo mismo a lo que veía a su hermana dar a luz… UN HIJO TRAS OTRO – un total de seis hijos – y además una hija.

Por años… Raquel había anhelado un hijo. Sin embargo, ella seguía infértil. Pero luego leemos… que Dios se acordó de Raquel. ¡Y DIOS SE ACUERDA DE NOSOTROS TAMBIEN! Él sabe de nuestros problemas, de la misma forma como Él supo del dolor de Raquel.

¡Dios se ocupa de estas dificultades! Pero lo hace a Su manera, y en Su propio tiempo, para lograr Su voluntad, Y GLORIFICARSE en ellas. Su ayuda no viene apenas la queremos. Más bien, viene en el momento preciso. ¡Así que! ¡Anímate! ¡Dios se acuerda de ti! ¡Él no te olvida!

Hay momentos EN QUE DIOS SABE que necesitamos pasar por pruebas. Algunas veces las pruebas nos disciplinan, cuando hemos desobedecido la voluntad de Dios.

El Salmo 119:67 dice, “Antes de sufrir, yo andaba descarriado; pero ahora obedezco tu Palabra”. En otros momentos, las pruebas nos preparan para crecer espiritualmente, o para que nos ayuden a prevenir el pecado.

Por eso el vv 6 dice, Esto les causa gran regocijo, aun cuando les sea necesario SOPORTAR por algún tiempo diversas pruebas y aflicciones.

La palabra “soportar”, que Pedro usa aquí, significa “experimentar pena o dolor.” Es usada para describir el dolor de nuestro Señor Jesucristo en Getsemaní, y el dolor que nosotras mismas sentimos, ante la muerte de un ser querido.

Negar que nuestras pruebas sean dolorosas, ES HACERLAS AÚN PEORES. Las cristianas tienen que aceptar el hecho de que hay experiencias en la vida, que son difíciles, Y QUE NO HAY QUE PONERLE “AL MAL TIEMPO… BUENA CARA”, para aparecer “más espirituales”.

Las pruebas son controladas por Dios. ¡Y no duran para siempre! Son solo por una época. Cuando Dios permite que Sus hijos pasen por el horno, Él mantiene Su ojo en el reloj, y Su mano en el termostato.

Si nos rebelamos, Él, tal vez, tenga que comenzar el reloj de nuevo. Pero si nos sometemos, ÉL NO PERMITIRÁ que suframos ni un minuto más de lo debido. Lo importante es que aprendamos la lección, que Él quiere que aprendamos, y que le demos toda la gloria.

Pedro ilustra esta verdad cuando habla del platero o del joyero. Ningún platero va a desperdiciar deliberadamente el metal precioso. ÉL LO METE A UN HORNO DE FUNDIR, el tiempo que sea necesario, para quitarle las impurezas. LUEGO LO SACA, ¡Y HACE UN BELLO ARTÍCULO DE GRAN VALOR!

Se dice que el platero del medio-oriente mantenía el metal en el horno hasta que él pudiera ver su propia cara reflejada en metal. Así, nuestro Señor nos mantiene “ en el horno del sufrimiento” hasta que reflejemos la gloria y belleza de Jesucristo.

Así como los ensayadores o catadores de oro PROBABAN EL ORO para ver si era puro, o era falsificado, así las aflicciones de la vida PRUEBAN NUESTRA FE para atestiguar de su sinceridad. Muchas cristianas profesan una “fe falsa”, pero ÉSTA será revelada durante las pruebas de la vida.

La semilla, que cayó en tierra poco profunda, produjo plantas sin raíces, y terminaron muriéndose, apenas el sol salió. El sol representa las tribulaciones y persecuciones”. La persona que abandona su “fe” cuando las cosas se ponen difíciles, prueba que realmente no tenía fe.

Las pruebas vienen, junto con la gracia de Dios… PARA SOPORTARLAS. Las pruebas NOS HACEN PONER LA MIRADA en Dios. Las pruebas NOS ACERCAN a Dios. Las pruebas NOS MOTIVAN a clamarle al Señor. Las pruebas NOS HACEN REGRESAR a la voluntad de Dios. Las pruebas NOS LLEVAN A ESTUDIAR la Palabra de Dios.

¿Cuáles son las actitudes que dificultan la gracia de Dios? La sola presencia del dolor no es garantía de que tú crecerás y madurarás. La prueba en sí no produce crecimiento. Tu actitud, y como respondes a ella, determina lo que Dios puede hacer en tu vida.

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¿SE ACUERDAN DE LA HISTORIA DE JESÚS Y SUS DISCIPULOS EN LA BARCA… EN MARCOS 4:37-38?... que dice: 37Pero se levantó una gran tempestad con vientos, y de tal manera las olas azotaban la barca, que ÉSTA estaba por inundarse. 38 Jesús estaba en la popa, y dormía sobre una almohada.

Lo despertaron y le dijeron: ¡Maestro! ¿Acaso no te importa, que estamos por naufragar?

¿Pueden escuchar este gemir TAN SINCERO… tan dolorosamente persistente? ¡YO ME HE HECHO LA MISMA PREGUNTA! ¿No te la has hecho tú? ¿No se han gritado estas palabras miles de veces? ¿No te importa, Señor, que estamos por naufragar?

Una madre llora por su bebé, que ha nacido muerto. Un esposo es arrancado de su esposa, en un trágico accidente. Las lágrimas de una niña de once años caen sobre el ataúd de su papá. ¡Yo era esa niña de once años! Y la pregunta desconsolada es, “Dios, ¿acaso no te importa?” “¿Por qué yo, Señor?” “¿Por qué mi amiga?” “¿Por qué mi negocio?

¡ESA ES LA PREGUNTA ETERNA! Esa pregunta ha sido hecha literalmente por cada persona que ha caminado por este mundo. Nadie se puede escapar de los sentimientos de soledad, causados por una separación o un divorcio, o una pena, o la pérdida de un ser querido, o por el aislamiento.

Cuando yo tenía solo 11 años, mi papá, al que yo adoraba, se murió. Durante el velorio, y mientras mi mamá recibía a los familiares y amigos, nos mandó con el chofer a la tienda para comprar chistes para entretenernos,a mí y a mis hermanos, durante el velorio, que en ese entonces, se hacía en la casa.

Camino a la tienda pasamos por varios locales, bares especialmente, donde estaban tocando la música a todo volumen. El trago parecía abundar. A la gente se le veía tan contenta...

¡El corazón se me encogió de dolor! En mi mentalidad de niña de 11 años, pensé, conteniendo mis lágrimas: “¿No saben que mi papi se acaba de morir? ¿No saben que mi dolor es tan intenso, que hasta me duele verlos contentos?”

¿Alguna vez te has sentido tan sola… tan agobiada por el dolor, que hasta te dolió ver a otros reír, conversar, y hasta vivir la vida con un contentamiento, que hasta parecía ficticio?

Cuándo estás en esa situación, te sientes que nadie puede comprender tu dolor… ni tus luchas. Esta soledad puede golpear a cualquiera… joven o vieja, introvertida o sociable, segura de sí, o insegura... ¡Cuando ya no te puedas parar más, PONTE DE RODILLAS!

Y volviendo a la historia de Jesús y Sus discípulos en la barca… Mientras Jesús dormía plácidamente, y los vientos rugían y el mar arrasaba, los impacientes y asustados discípulos gritaban de miedo. “¿Maestro, no te importa que vamos a morir?”

Jesús hubiera podido seguir durmiendo. Les podía haber dicho que se callaran. Podía haber recalcado su falta de madurez. ¡Pero no lo hizo! Con toda la paciencia, que solo alguien que siente cariño puede tener, contestó a la pregunta. Silenció a la tormenta para que Sus pobres discípulos, que estaban tiritando de frío, no se perdieran Su respuesta.

Jesús contestó, DE UNA VEZ POR TODAS, a todos los dolorosos problemas de la humanidad: “¿Dónde está Dios cuando duele?” ¡AQUÍ MISMO! Jesús está escuchando y está sanando. ¡AQUÍ ES DONDE ÉL ESTÁ! ¡TÚ LE IMPORTAS A DIOS!

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¿Cómo respondes tú a las pruebas que Dios pone en tu vida? ¿Con amargura? ¿O con humildad?

El Corazón Amargado dice: “¿Cómo es posible que un Dios de amor permita tanto sufrimiento? Si Dios es todopoderoso, entonces ¿por qué permite que yo sufra? La vida es cruel, y Dios también. Dios me ha fallado al no quitar estas dificultades de mi vida. ¡No puedo perdonar a Dios! Él pudo haber evitado todo esto”.

En cambio, el corazón humilde dice: “Los caminos de Dios son siempre los correctos. Él nunca se equivoca. En el plan perfecto de Dios, Él me perfeccionará por medio del sufrimiento. Aceptaré tanto el gozo como el sufrimiento, que mi Padre Celestial permite que llegue a mi vida.

Dios me ayudará en esta prueba, aunque no me la quite. Dios me dará la gracia que necesito para obtener la victoria en cualquier situación que Él permita en mi vida.”

A pesar de que Dios ya ha provisto la gracia para que salgas triunfante de las pruebas más duras, muchas personas permiten que las semillas de la amargura se planten en su corazón. Una raíz amarga producirá fruto amargo, cuyo sabor aumentará tu sufrimiento.

¿Cuáles son algunas de las semillas de amargura? La ira destructiva. Las emociones secas. La poca alegría. Un semblante deprimido. Las acusaciones dañinas. La poca autoestima. El deseo de escapar. La desconfianza de otros. Las dudas acerca de Dios.

Por eso, Efesios 4:30-31 dice, “No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual ustedes fueron sellados para el día de la redención. 31 Desechen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias, y todo tipo de maldad”.

Cuando te estás enfrentando a una gran prueba, hay cosas que necesitas saber acerca de tu relación con Dios, que fortalecerán tu determinación, y te mantendrán en el fuego hasta que éste haya hecho su obra en tu corazón. ¡QUIERO QUE SEPAS QUE DIOS TE AMA! ¡QUE ÉL ESTÁ CONTIGO! ¡Que Él se preocupa por tu lucha y comprende tu debilidad.

El controla tus circunstancias. Aumenta tu compasión. Él es confiable. El redime tus errores. Él te da la gracia suficiente. Y Él tiene tu futuro en Sus manos. Jesús dijo en Juan 16:33, “En este mundo tendrán aflicción; pero confíen, Yo he vencido al mundo.”

¡NO TE ENFOQUES EN TUS PROBLEMAS! ¡ENFÓCATE EN LAS PROMESAS DE DIOS!

Dios no nos ha prometido cielos siempre azules, o caminos llenos de flores a lo largo de nuestra vida. Dios no nos ha prometido sol sin lluvia, alegría sin sufrimiento, y paz sin dolor.

Pero Dios SÍ NOS HA PROMETIDO fortaleza para el día, descanso para el trabajo, luz para el camino, gracia para las pruebas, ayuda de lo alto, compasión continua, y el amor que no se acaba.

Aférrate a las promesas de Dios. Sigue tus sueños. Cuando caigas, no te quedes ahí. Levántate y persevera en los planes de Dios. Espera en Él valientemente, y Él te fortalecerá.

Deléitate en Él, y Él te dará los deseos de tu corazón. ¡Mantente firme y no te des por vencida! Sin grandes dificultades, no hay grandes hazañas. Sin la batalla, no puede haber victoria. Sin pérdida, no puede haber virtud.

Esta es tu historia. Aun ahora se está escribiendo. Tu carácter se está construyendo… se está moldeando… y lo que hagas con esta página de tu vida, determinará lo que la próxima página será. ¿Será la tuya una historia de valentía en la adversidad? ¿De valor y fuerza? ¿De perseverancia a pesar de los peligros?

¿Tienes la convicción de que vencerás lo imposible? Romanos 8:37 dice, “En todo esto… somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”.

¡ASÍ QUÉ! ¡Mantente firme! ¡Sigue adelante! ¡No te desanimes! ¡Atesora cada momento! ¡Ten esperanza hasta el final! ¡Anda tras el corazón de Dios, y alcanza tus sueños! ¡TU FUTURO COMIENZA AHORA!

ORÉMOSLE AL SEÑOR

Padre, gracias por darnos la seguridad de una herencia eterna. Gracias que viviremos Contigo para siempre… Que Tu Palabra es segura… Que Tu Reino es real… Que Jesús es la Esperanza Viva… ////////////////////////////////////////

Te quiero preguntar… En estos momentos… ¿Te está hablando Jesús al corazón? ¿Quieres recibir la vida eterna que Él te ofrece? ¿Estás segura que has nacido de Dios? ¿Qué eres salva?

Jesús dice en Juan 14:6, “Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre si no es por Mí.” ¡Jesús es el único camino! Ninguna religión, ninguna iglesia, ninguna persona te puede llevar al cielo. ¡Solo Jesús puede hacerlo!

¿Qué si este es tu último momento? ¿Tu último día? ¿Estás segura que si te mueres hoy, te irás al cielo? La Biblia dice que puedes estar segura. ¡Que hoy es tu día de salvación!

Así que… sí quieres aceptar a Jesús por primera vez, o si quieres regresar a Él, REPITE ESTA ORACIÓN DESPUÉS DE MÍ --RECUERDA QUE LE ESTAS HABLANDO AL SEÑOR, DE CORAZÓN A CORAZÓN.

Señor Jesús, Sé que soy pecadora. Perdóname. Yo creo que moriste por mis pecados y resucitaste de entre los muertos. Ya no quiero pecar más. Ahora te invito a que entres en mi corazón y vida. Quiero seguirte, como mi Señor y Salvador para el resto de mi vida. En el nombre de Jesús… Amen.


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© Fotografía por Nancy Galligan

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