¡AMENSE MUCHO! – 1 Juan 4.7-8

¡El amor lo puede todo! En 1910 De Witt Wallace desarrolló una nueva idea para una revista. Esta consistía de una colección condensada de artículos y se llamaría Reader’s Digest. Para aquellas que no conocen esta revista, es el equivalente a la revista en español, Selecciones.

De Witt hizo un modelo de cómo luciría la nueva revista, y se la mandó a todas las editoriales del país. Nadie parecía estar interesado. De Witt se desilusionó mucho. En ese tiempo conoció a Lila Bell. Se enamoraron a primera vista. Lila tenía gran fe en el sueño de De Witt. ¡Ella no lo dejaba darse por vencido!

¡Lo alentó a que siguiera persistiendo en su maravillosa idea de hacer esta pequeña revista! Estimulado por su fe en él, De Witt comenzó a mandar cartas a posibles suscritores.

En octubre de 1921, De Witt y Lila se casaron. Cuando regresaron de su luna de miel, encontraron una montaña de cartas de suscritores interesados. Juntos trabajaron en “La Primera Edición, publicada en 1922. A través de los años, la pequeña revista creció. Hoy en día esta revista se imprime en más de dieciocho idiomas.

¿Pueden creer, ¿que esta es la revista más leída del mundo? ¡Yo crecí leyendo Selecciones en Lima! ¡Me encantaba! ® De Witt y Lila eran más que marido y mujer. Ellos eran verdaderos amigos. Ellos no solo se amaban, sino que también se alentaban, se apoyaban y creían el uno en el otro.

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Ambos trabajaron juntos para hacer que su sueño se hiciera realidad. ¡Si, el amor lo puede todo!

El amor saca la cara por los sueños que parecen imposibles, animando y alentando mientras esos sueños luchan por salir adelante. Y aplaudiendo cuando finalmente, ¡se hacen realidad!

1 Juan 4:7-8 dice, Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios. 8El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

La razón que las cristianas deben amar a otros cristianos es que la verdadera naturaleza de Dios es el amor, y ese amor lo requiere. El apóstol Juan lo presenta de dos formas, que “el amor viene de Dios, y “que Dios es amor”. Lo primero indica que Dios es la fuente de todo amor. Si es así, entonces aquel que ama debe amar con ese amor, que viene de Dios.

Es decir, ¡esa persona tiene que haber nacido de Dios! Si ella no ama, ¡no conoce a Dios! Y lo segundo dice que “Dios es amor”. Esto es más profundo que lo primero, porque considera que el amor, no es solo un don o atributo de Dios, sino qué en un sentido más profundo… ¡ES LA PROPIA NATURALEZA DE DIOS!

Por lo general, las personas consideran que el amor “es solo un sentimiento”. Pero en realidad, el amor implica también la voluntad y las acciones. Dios nos amó tanto, que estuvo dispuesto a sacrificar a Su Hijo por nosotros. Jesús es nuestro ejemplo del amor, porque todo lo que hizo en Su vida… y en Su muerte, ¡fue por amor!

¡Dios es la fuente de nuestro amor! El Espíritu Santo nos da el poder para amar. Él vive en nuestro corazón, y nos hace cada vez, más parecidas a Cristo. El amor de Dios siempre implica… ¡DECIDIR Y ACTUAR! ¡Y nuestro amor debe de ser igual! ¿Se está reflejando el amor de Dios en tus decisiones… y en tus acciones?

Jesús dijo que los mandamientos más grandes eran amar a Dios, y amar a otros. Pablo declaró, qué hasta los dones espirituales más grandiosos, y las obras más impresionantes, no significan nada… ¡SI NO HAY AMOR! Por eso que no nos sorprenda, que muchas cristianas, no tengan un espíritu generoso, ni una actitud gentil.

Nosotras podemos estar de lo más entusiasmadas en servir a Dios, y de cumplir nuestro llamado, pero a veces, no tenemos ningún reparo “en pisar a cualquiera” que se interpone en nuestro camino. La iglesia cristiana “es conocida en nuestra cultura” por sus grandes doctrinas, pero no tanto, por su amor.

Pero Jesús les dijo a Sus discípulos que nosotras seríamos conocidas por nuestro amor. Y de vez en cuando, algunos cristianos pueden demostrar un amor increíble. Cómo comunidad mundial de creyentes, hemos fallado en nuestra prioridad No. 1. El amor no parece ser la característica más reconocible de la iglesia.

Sin embargo, hay montones de ministerios alrededor del mundo, que han surgido porque el amor motivó a los cristianos a hacer grandes sacrificios “para hacer frente” a las necesidades más profundas. Pero en nuestras relaciones cara-a-cara, muchas veces, somos indistinguibles a la cultura alrededor nuestro. ¡No amamos mucho!

El mandato de Juan de amarnos unos a otros, ¡no es una simple sugerencia! ¡Es realmente una orden! ¡Aquellos que han nacido de Dios son amorosos! Si no lo son, tal vez sea porque no han nacido de Dios. En tu vida de hoy, dale al amor la misma importancia, que le das a tu lista de prioridades… ¡tal como Dios se la da! ¡PORQUE DIOS ES AMOR! …

ESTO NO QUIERE DECIR … ¡QUE EL AMOR ES DIOS! Y el hecho que dos personas se amen no quiere decir que su amor es santo. Se ha dicho que el amor no define a Dios, sino que Dios define al amor. ¡Dios es amor y Dios es luz! Por lo tanto, Su amor es un amor santo, y Su santidad es expresada en el amor. Lo que Dios hace, ¡demuestra lo que Dios es!

Hasta Sus juicios “son medidos por el amor y la misericordia”. Dios es santo, justo y perfecto. Si realmente conocemos a Dios… ¡amaremos como Él ama!

En un artículo en la revista “La Vida en la Facultad”, una joven estudiante de enfermería, escribió acerca de su carrera, y cómo aprendió a ver “EN UNA PACIENTE” la imagen de Dios, aun cuando ésta se encontraba en condiciones muy penosas. Elisa fue una de sus primeras pacientes. La pobrecita estaba totalmente desvalida.

La enfermera escribió, “Un aneurisma cerebral (que es un vaso sanguíneo que se rompe en el cerebro) había dejado a Elisa sin ningún control sobre su cuerpo.” Ella no solo estaba inconsciente, sino que era incapaz de sentir dolor, y no se daba cuenta de lo que estaba sucediendo alrededor suyo.

Era el trabajo de las enfermeras, de tomar turnos cada hora, de voltearla para prevenir escaras, y de alimentarla dos veces al día, por medio de un tubo en el estómago. Cuidarla era una tarea ingrata.

Una de las enfermeras le dijo a la estudiante de enfermería… “Cuando la situación se ponga difícil … ‘te debes de separar emocionalmente’ de la situación.’” Como resultado, Elisa fue tratada en el hospital como una simple cosa, como un vegetal…

Pero la joven estudiante decidió que ella no podía tratar a esta persona, como las otras la estaban tratando. Ella le hablaba a Elisa, le cantaba, la estimulaba, y hasta le llevaba regalitos. Un día, cuando las cosas se pusieron bastante difíciles, hubiera sido muy fácil para la joven enfermera, agarrársela con la paciente. ¡PERO NO!

Ella estuvo más bondadosa que nunca con ella. ¡Ese día era el Dia de Acción de Gracias! La enfermera le dijo a la paciente, “Elisa, yo estaba de mal humor esta mañana, porque se suponía que me iban a dar el día libre. Pero ahora que estoy aquí, estoy de lo más contenta.

No me hubiera gustado no verte en este día tan especial. ¿Sabías que hoy es el Día de Acción de Gracias?” En ese momento sonó el teléfono, y la enfermera se volteó para contestarlo. Ella miró rapidito a la paciente. “De repente”, escribió ella, “Elisa me estaba mirando… estaba llorando. ¡Estaba temblando!”

Esa fue la única emoción humana que Elisa mostró en todo ese tiempo, pero fue suficiente, para cambiar la actitud de todo el personal del hospital hacia ella.

No mucho después, Elisa se murió. La joven enfermera terminó su historia, diciendo, “No dejo de pensar en ella. Me da la impresión que le debo mucho a Elisa. Si no fuera por ella, yo nunca hubiera sabido lo que es “entregarme completamente a alguien” que no puede darme nada a cambio. ¡Eso es verdadero amor!

¿Quieres ser transformada a la imagen de Cristo? ¡Ama como Él ama! ¿Quieres reflejar Su carácter amoroso en tu comportamiento y actitudes? ¿Te está pidiendo Dios que ames a alguien que tal vez no sea tu “persona favorita”? ¿Qué puedes hacer para demostrarle “a esa persona” el amor de Cristo?


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© Fotografía por Nancy Galligan

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