¡UNIÓN PERFECTA! – Juan 5:19

¡A mí me encantan los partidos de tenis! El otro día, estaba viendo a mi amiga Marla jugar un partido de tenis de “dobles mixtos” con su hija Mercedes.

Como Marla le había enseñado a jugar tenis a Mercedes desde muy chica, y ambas habían jugado juntas por más de veinte años, la forma de jugar de Mercedes refleja la forma de jugar de su mamá. Aunque Mercedes es más alta, más fuerte, y hasta más rápida que Marla, las estrategias de ambas son muy parecidas.

Normalmente, en partidos dobles de mujeres, Marla y Mercedes juegan como compañeras. En esos partidos, ambas solo piensan en “cómo encajar bien” la una con la otra.

Sin embargo, cuando Mercedes es su oponente, Marla trata de anticipar los movimientos de Mercedes, tratando de predecir cómo golpeará ella la pelota. Marla siempre me cuenta que ella puede hasta adivinar lo que Mercedes hará porque ella misma haría lo mismo en una situación parecida.

EN CIERTA FORMA… ESTO ES A LO QUE JESÚS SE REFIERE EN JUAN 5:19… El Hijo no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que ve que el Padre hace; porque todo lo que el Padre hace, eso mismo lo hace el Hijo. Jesús piensa los pensamientos de Su Padre después que Él le ha mostrado a Su Hijo todo lo que Él hace, ¡Y SIGUE HACIENDO!

Los pensamientos de Cristo reflejan la relación tan íntima que tenía con el Padre. Jesús dijo en Juan 14:11, Créanme que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí. ¡Jesús escuchaba a Dios! ¡Jesús seguía Sus instrucciones!

Jesús iba al templo a adorar a Dios. Lucas 4:16 nos dice que en el día de reposo [Jesús] entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se levantó a leer las Escrituras. También era Su práctica de memorizar las Escrituras. Por eso, en Lucas 4:4 Jesús dijo, «Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre.”»

¡También la oración era importantísima para Jesús! Él se retiraba a lugares apartados para orar. Sus tiempos de oración lo guiaban. En Marcos 1:38, después de orar, Jesús les dijo a Sus discípulos: «Vayamos a las aldeas vecinas, para que también allí predique, porque para esto he venido.» También en otro momento de oración, Jesús eligió a Sus discípulos.

Jesús fue guiado siempre por la mano invisible del Padre. Jesús, el Hijo de Dios, perfecto y sin pecado, no hacía nada por iniciativa propia. Su único objetivo en la vida era de obedecer la voluntad del Padre… ¡Y DARLE GLORIA! ¡Jesús afirmó ser igual a Dios! Llamándose a Sí mismo el Hijo de Dios, y refiriéndose a Él, como Su Padre.

Aunque el Padre y el Hijo son personas distintas, el Padre y el Hijo son el mismo Dios. ¡EL PADRE Y EL HIJO SON UNO! © Debo de reconocer que mucha gente lee la Biblia para que ésta le conteste la pregunta, “¿QUÉ ES LO QUE DEBO HACER”? A veces en tu relación con Dios, tu enfoque principal parece estar en tu comportamiento.

Aunque hacer cosas buenas es importante, ¡NO ES LO PRIMORDIAL! El propósito principal de una relación de amor y amistad verdadera … NO ES DE HACER ALGO…. ¡SINO DE CONOCER A ALGUIEN! Las acciones fluyen de la intimidad, ¡Y NO VICEVERSA! Si nos fijamos detenidamente, podemos ver esto en las palabras de Jesús.

El no hace nada por Si Mismo. Eso significa, que la intimidad con el Padre se ha desarrollado, antes que Sus actos. ¡ÉL TIENE QUE CONOCER AL PADRE PARA PODER DECIR ESTO! Pero Jesús también dice que Él solo hace, ¡LO QUE VE AL PADRE HACER! Esto significa que antes de hacer nada, JESUS VE… EL SABE… Y ÉL HACE...

¡Así es como una relación funciona! Jesús nunca dijo, “Yo me doy cuenta de lo que debo hacer leyendo la Escritura, y luego, obedeciendo lo que ésta dice”. ¡NO!

¡Lo que “EL HACE” es relacional de principio a fin! Entonces… ¿Tiene la escritura “algo que ver” en todo esto? ¡POR SUPUESTO! Pero la cuestión “en el corazón de Jesús” no es de descifrar lo que la Palabra dice. ¡SINO DE CONOCER “A AQUEL” QUE HABLÓ LA PALABRA!

¿Qué te preguntas tú cuando lees la Biblia? ¿Qué es lo que estás tratando de encontrar? Tu respuesta puede hacer una gran diferencia, NO SOLO EN COMO VIVES TU VIDA, sino también cuan bien conoces a Dios. Cuando leemos la escritura, esperando solo recibir instrucción de ella, esto parece indicar que no tenemos mucho interés en conocer a Dios.

O no sabemos cómo buscar una intimidad verdadera con Él. Como no vemos lo que Él está haciendo, buscamos los principios en la Palabra, y confiamos en ellas. ¡NO! ¡ESO ES RELIGION! ¡DIOS QUIERE TENER ALGO MÁS PERSONAL QUE ESO CON NOSOTRAS!

Lee la Biblia con esta pregunta en mente: “SEÑOR, ¿QUE ES LO QUE HAY EN TU CORAZÓN”?

Las relaciones se cultivan pasando tiempo con alguien – no para escuchar instrucciones, sino para conocer lo que le gusta y le disgusta, sus prioridades y sus valores. En nuestro caso, ¡es para que nuestros corazones se unan más al de Dios! Si nuestro interés por conocer a Dios es real, COMENZAREMOS A ESCUCHAR SU VOZ, y sentiremos Su Presencia.

A una señora cristiana “de la tercera edad”, como dicen, le preguntaron cuál era la fuente de su fortaleza. Ella respondió: “Por la mañana temprano saco mi libro de himnos, y le canto canciones de alabanza al Señor. Luego, saco mi Biblia, y dejo que el Señor me hable.

Finalmente, cuando estoy un poco cansada de leer, y ya no puedo cantar más, me siento tranquilita por un rato, y dejo que el Señor me llene de Su amor. ¡NO HAY NADA MÁS MARAVILLOSO QUE PASAR TIEMPO EN LA PRESENCIA DE JESÚS!

Su bendición viene solo “CUANDO NUESTRA VIEJA NATURALEZA ES AQUIETADA POR LA ORACIÓN Y LA MEDITACIÓN”. Por lo tanto, espera pacientemente ante el Señor hasta que te sientas saturada de Su presencia.

Entonces vas a poder seguir adelante con tus obligaciones cotidianas, llena del gozo y fortaleza del Espíritu Santo.

Jesús conocía a Su Padre “tan bien”, que era muy sensible “a la actividad divina alrededor Suyo”, e inmediatamente reconocía al Padre obrando. Es posible para nosotras estar tan ocupadas tratando de traer a Dios “a nuestra actividad”, que ni siquiera nos damos cuenta que Dios está obrando alrededor nuestro.

Él busca reorientar nuestra atención para que nos unamos a Él. Pero nosotras tendemos a ser egoístas por naturaleza, “evaluando todo” por la forma cómo nos afecta a nosotras. Debemos aprender a ver los eventos alrededor nuestro, de la forma como Dios los ve. Entonces nosotras veremos a nuestro mundo de forma muy diferente.

Cuando Dios pone a alguien en nuestro camino, debemos fijarnos … si Dios está atrayendo a esa persona a que se acerque a Él…. buscando perdón… salvación. A lo mejor Dios está consolando a alguien en su dolor. Dios puede estar alentando a tu amiga, que se está enfrentando a un gran desafío.

¿Cómo podemos ver lo que el Padre está haciendo? Aprendiendo a notar lo que Él está creando, donde está obrando, y cuando está preparando una situación para Su gloria. Eso puede parecer difícil, pero no lo es realmente, si le pedimos que realce nuestros sentidos espirituales a Su actividad.

Él nos puede alertar a Su presencia, a Su obra, y a Sus palabras, cuando escogemos esperar en Él, y escucharlo de todo corazón. Cada vez que le preguntamos, “Señor, ¿dónde estás en esta situación”? “¿Qué es lo que estás haciendo?

Él nos contestará hablándonos en lo más profundo de nuestros corazones, o haciendo Su actividad más clara. ¡Él quiere que vivamos conectadas a Él en todo momento! ¡Así que! ¡Comienza a notar cosas! Pregúntale al Padre qué es lo que Él está creando. Mira a donde está trabajando. ¡INTÉGRATE A SU ACTIVIDAD! ¡Y VUÉLVETE SU SOCIA!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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