¡JESUS ES TU PAZ! – Isaías 26:3

La vida puede ser bien difícil a veces. El dolor físico, las decisiones penosas, los problemas económicos, la muerte de un ser querido, o los sueños rotos amenazan destruirnos. Nos volvemos miedosas e indecisas. A veces, estamos tan atormentadas por las dudas, que se nos hace difícil orar.

Aquellas de nosotras que conocemos al Señor, por medio de la fe en Cristo, sabemos que Él es nuestro “refugio tranquilizador” en medio de las tormentas de la vida, aun cuando los vientos fuertes de las pruebas rujan sobre nosotras. Sin embargo, nosotras podemos experimentar paz mental y calma espiritual.

Ricardo Fuller, un pastor del siglo diecinueve, contó la historia de un viejo marinero, que dijo, “Cuando nos enfrentamos a fuertes tormentas, nosotros ponemos el barco en cierta posición, y lo mantenemos ahí hasta que pase la tormenta “.

Y el pastor continuó, “Esto es lo que tú, como cristiana, debes de hacer. Debes de poner tu alma fija en cierta posición… ¡Y DEJARLA AHI! Debes de permanecer en el Señor.

Y venga lo que venga -- aférrate a la fe y a la confianza que tienes en la fidelidad y el amor eterno de Jesucristo. ¿Te sientes abrumada por tus problemas? Aprende la lección de este viejo marinero. ¡Enfoca tu mente en el Señor! ¡Pídele que te ayude! Y luego confía en que Él te dará paz en medio de la tormenta.

Isaías 26:3 le dice al Señor, Tú guardas en completa paz a quien siempre piensa en ti y pone en ti su confianza. En nuestro mundo es imposible evitar los conflictos. En este versículo la promesa de Dios “para sentir paz” tiene dos condiciones:

Primero, es para aquellos que confían en Dios. Esto significa comprometernos con el Señor, recostarnos en El, y poner nuestra esperanza en El. Y segundo, es para aquellos que fijan sus pensamientos en Dios. Muchas veces estamos preocupadas, ansiosas, y nuestras mentes están enfocadas en muchas otras cosas.

Algunas de nosotras parece que tuviéramos un “disco rayado” dando vueltas en nuestra cabeza, que nos repite, una y otra vez, nuestra lista de responsabilidades, las tareas y actividades programadas, los problemas y las cargas, o hasta las tragedias y cosas que están pasando en el mundo alrededor nuestro.

Pero cuando enfocamos nuestras mentes y pensamientos en el carácter, y en los atributos de Dios, tenemos “un disco” totalmente diferente tocando en nuestras mentes: Es el recordatorio que Dios es nuestra “Roca Eterna”. El es nuestro refugio en momentos de problemas.

Él es el Señor Todopoderoso, que sostiene al mundo entero, y “a cada una de nosotras” en Sus manos. Al fijar nuestra mente en Dios y Su Palabra, adquirimos firmeza y estabilidad. Ancladas en el amor firme de Dios y en Su gran poder, el caos a alrededor nuestro, ¡NO NOS SACUDIRÁ!

Henry Blackaby dijo, “Una sensación de paz no es determinada por tus circunstancias, sino por el estado de tu mente. Cuando te enfocas en Dios, en Su majestad, y en Su amor por ti, no importa lo que esté pasando alrededor tuyo. Cuando veas tu situación como Dios la ve, ¡esta te dará paz”!

Momentos de confusión son inevitables en nuestro mundo. Jesús mismo dijo en Juan 16:33,Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo”. LA PAZ NO ES LA AUSENCIA DE PROBLEMAS… ¡LA PAZ ES LA PRESENCIA DE DIOS! ¡ÉL ES LA FUENTE DE NUESTRA PAZ!

Él es el que nos mantiene firmes cuando todo alrededor nuestro se tambalea. Hay dos clases de paz mencionadas en la Biblia. Primero que nada, HAY LA PAZ CON DIOS. Esta clase de paz viene solo cuando creemos, que Jesús murió por nuestro pecado.

Antes de que Dios abriera el “camino de regreso” para tener una relación con Él, a través de Su Hijo, éramos enemigas de Dios, y estábamos alienadas de Él.

Y segundo, HAY LA PAZ DE DIOS. Cuando gozamos de una relación con El, nosotras “podemos poner” todas nuestras ansiedades y confusiones delante de “Él… en oración. Podemos aprender a confiar en El en todo, y Él nos dará una “tranquilidad interior” que no puede ser explicada o entendida.

Por eso Filipenses 4:7 dice, Que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

La paz de Dios es perfecta y completa. Es todo lo que necesitamos para cualquier situación. Mientras aprendamos a confiar en Dios… ¡Él nos bendecirá con Su paz! El Salmo 29:11 dice, El Señor infunde poder a su pueblo y lo bendice con la paz.

Confiar en Dios y Su sabiduría es la única elección, que nunca desilusiona. Es lo único que enseña sabiduría piadosa. Solo cuando nos volvemos a Jesús, podemos gozar de la seguridad de que nuestra salvación es real y verdadera.

Romanos 5:1-2 dice, Así, pues, justificados por la fe tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por quien tenemos también, por la fe, acceso a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios.

La paz es tan intrínseca a la naturaleza de Dios, que la Biblia la usa como Su nombre. El Padre es el “Dios de Paz”, y Jesús, el Mesías… es el “Príncipe de Paz”. Y Dios Espíritu Santo es el que produce la paz en nuestras vidas.

Jesús dijo en Juan 14:27, La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo. ¡Si! Vivimos en un mundo lleno de frustración, tensión, y problemas. Cada una de nosotras tiene “un ansia interna” por tener tranquilidad. Cada una de nosotras desea paz y armonía.

Sin embargo, en Jeremías 8:11, la gente decía, “¡Paz, paz!” ¡Pero no hay paz! ¿Por qué ansiamos tener paz? Creo que una de las razones fundamentales es que hemos sido hechas a la imagen de Dios. Dios es la esencia de la paz, la serenidad, y la tranquilidad. Y aunque hemos sido hechas a Su imagen, ¡NOS HEMOS REBELADO CONTRA Él!

Y como resultado, NO SENTIMOS MUCHA PAZ… ni personalmente, ni globalmente. Los historiadores nos cuentan QUE SOLO EL 8% DE LA HISTORIA DEL MUNDO REGISTRADO, ha estado libre de grandes conflictos. El planeta anhela paz, pero su experiencia es muy poca paz. ¿Por qué?

Santiago 4:1, 2ª dice, ¿De dónde vienen las guerras y las peleas entre ustedes? ¿Acaso no vienen de sus pasiones, las cuales luchan dentro de ustedes mismos? 2 Si ustedes desean algo, y no lo obtienen, entonces matan. ¿Por qué hay guerras? ¿Por qué hay hostilidad? ¿Por qué no hay paz y tranquilidad?

Santiago dice que el hombre lucha internamente consigo mismo. Y eso hace que tengamos guerras entre las naciones. Sin embargo, llegará el momento en que ese ya no será el caso. Cuando Jesucristo regrese a este planeta, y establezca Su trono en Jerusalén, habrá paz, y seguridad, tranquilidad y armonía.

Isaías 11:6 dice, El lobo convivirá con el cordero; el leopardo se acostará junto al cabrito; el becerro, el león… andarán juntos, y un chiquillo los pastoreará. ¡Ya no habrá más guerras! Ni más pleitos. ¡EN ESE DÍA HABRÁ PAZ! ¿Por qué? ¡Porque el Príncipe de Paz gobernará el mundo!

Billy Graham dijo, “En Cristo nos podemos relajar y estar en paz en medio de las confusiones y los desconciertos de esta vida. Aunque las tormentas rujan, nuestros corazones estarán tranquilos, porque en Él encontraremos paz”.

¿Te sientes abrumada por tus problemas?¡Enfócate en Jesús! Pídele que te ayude. Confía en que Él te dará “PAZ” en medio de los problemas. Cuando te enfoques en Dios, en Su majestad, y en Su amor por ti, no importa lo que esté pasando alrededor tuyo, tú verás tu situación como Dios la ve, ¡Y TÚ TENDRÁS PAZ!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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