JESÚS CALMA TU TORMENTA – Mateo 8:23-27

Hoy en día, casi nadie se asombra por nada. Durante la Edad Media la gente se asombraba por el poder, las riquezas, la pompa y el esplendor. Al comienzo de la revolución industrial -- y hasta no hace mucho -- la gente se asombraba por la ciencia y sus logros.

La gente se maravillaba por los descubrimientos que prolongaban la vida, la velocidad con que los carros y los aviones iban y venían, la facilidad de comunicación por medio de los teléfonos. Hubo un tiempo, en que nos impresionábamos con los viajes espaciales. Nos maravillábamos con las computadoras. ¡PERO HOY EN DÍA NO MUCHAS COSAS NOS IMPRESIONAN!

Las invenciones y su rápida difusión por todo el mundo nos han dejado un poco insensibles… desinteresadas… y han hecho que las cosas MÁS EXTRAORDINARIAS nos parezcan comunes y corrientes. ¡Y LO MISMO HA PASADO EN EL CRISTIANISMO! La cosa más asombrosa del Cristianismo es la gracia de Dios.

¡NOSOTRAS HABLÁBAMOS DE LA GRACIA ASOMBROSA DE DIOS! Pero la gracia asombrosa ya no asombra a mucha gente. Sin embargo, HAY UNA REALIDAD QUE SIGUE ASOMBRÁNDONOS… si le damos la oportunidad. ¡ESA REALIDAD ES LA PERSONA DE JESUCRISTO!

Jesús no nos deja de asombrar porque Él es infinitamente atractivo… infinitamente interesante... infinitamente maravilloso…

Nuestro interés por Él nunca se agota. Sin duda alguna, más libros se han escrito ACERCA DE JESÚS DE NAZARET que de cualquier otra persona. Los evangelios fueron los primeros: Mateo, Marcos, Lucas, y Juan. Pero cientos, y miles, y eventualmente, cientos de miles de libros se han escrito. ¡Y SE SIGUEN ESCRIBIENDO!

¿Pero quién es Jesús? ... se pregunta el mundo. Esa era la misma pregunta que los seguidores de Jesús se hacían. Al final del Sermón del Monte, cuando Jesús había terminado de hablar, Mateo 7:28-29 dice, la gente se admiraba de Su enseñanza, 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.

A dondequiera que Jesús iba -- aquellos que le prestaban atención y lo escuchaban -- se quedaban asombrados. Jesús enseñaba en el templo, libraba a mucha gente de los demonios, y sanaba a los enfermos.

Cuando Pedro no había pescado nada, Jesús le dijo que usara un “enfoque distinto” y arrojara su red en aguas más profundas, ESE CAMBIO PRODUJO UNA PESCA TAN GRANDE que por poco se hunde el bote. ¡Pedro quedó asombrado! ¡Anonadado!

La historia de Jesús… CALMANDO LA TORMENTA EN EL MAR DE GALILEA… es más que un milagro destinado a asombrar a Sus seguidores. Se trata más bien del discipulado y la fe. ¡SIN FE NO PUEDE HABER DISCIPULADO! ¡LA FE DE LOS DISCÍPULOS ERA MUY DÉBIL!

Leamos pues lo que nuestro pasaje de hoy nos enseña en Mateo 8:23-27, Luego [Jesús] subió a la barca, y Sus discípulos lo siguieron. 24 En esto se levantó en el lago una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca, pero Él dormía. 25 Sus discípulos lo despertaron y le dijeron: ¡Señor, sálvanos, que estamos por naufragar!

26 Él les dijo: ¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe? Entonces se levantó, reprendió al viento y a las aguas, y sobrevino una calma impresionante. 27 Y esos hombres se quedaron ASOMBRADOS, y decían: ¿Qué clase de hombre es éste, que hasta el viento y las aguas lo obedecen?

Presionado por las multitudes – QUE QUERÍAN CURACIONES MÁS QUE ENSEÑANZAS -- Jesús se sube a un bote para cruzar al otro lado del Mar de Galilea. El Mar de Galilea queda a más de 200 metros bajo el nivel del mar, Y NO ES RARO, que los vientos fríos DE LAS MONTAÑAS DEL OESTE corran por los barrancos, y azoten las aguas del mar embraveciéndolo

Esto fue lo que le pasó al bote que llevaba a Jesús y a Sus discípulos al otro lado del mar. Por un momento, el mar de Galilea estaba calmado. Poco después, una furiosa tormenta los amenazaba con olas gigantescas. Parecía que iba a tragarse a la barca. Los discípulos estaban aterrados. ¿Dónde estaba Jesús?

Jesús estaba dormido en la popa… su cabeza recostada sobre una almohada. Nuestro Señor estaba agotado. Había enseñado todo el día. 25 Sus discípulos lo despertaron y le dijeron: ¡Señor, sálvanos, que estamos por naufragar! La tormenta los llenó de terror. ¿Se ahogarían?

Ellos dudaban que Jesús estuviera al tanto de esto, o si le importaba, si ellos se ahogaban. Como los discípulos, a veces, nosotras también tenemos problemas abrumadores, tormentas que rugen furiosamente. Pensamos que nuestro bote está a punto de hundirse. Clamamos… ¡Nos vamos a ahogar!

Nos puede parecer – como les pareció a los discípulos de aquel día – que Jesús sigue durmiendo, que no le importamos, o que no está al tanto de nuestra crisis. Sin embargo, cuándo clamaron, ¡Señor, sálvanos! Jesús le habló a la tormenta, la aquietó y los salvó.

Que lindo qué cuando los discípulos se enfrentaron al peligro… ¡LO PRIMERO QUE HICIERON FUE BUSCAR A JESÚS! ¡NOSOTRAS TAMBIÉN DEBEMOS HACER LO MISMO! A veces Jesús calma la tormenta... y a veces Él te calma a “ti”, en medio de la tormenta. 26 Él les dijo: ¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?

Aunque las tormentas vengan una tras otra, Jesús está siempre con nosotras, y está obrando en nosotras para desarrollar la clase de fe que pueda resistir cualquier prueba, o cualquier dificultad. El problema aquí es que la fe de Sus discípulos era media enclenque.

Ellos tenían miedo de morir – CUANDO DEBÍAN HABER SABIDO -- que Jesús los cuidaría y los preservaría de la tormenta. Temblaban de miedo en la hora de la prueba. ¡Muchos tienen suficiente fe para volverse a Jesús en cada problema, clamando, ¡Señor, sálvanos!

Pero ellos no tienen la fe suficiente para quedarse quietos y confiar -- que aun en la hora más oscura -- ¡TODO ESTÁ BIEN CON JESÚS! No obstante, el punto de la historia no es acerca de la poca fe de los discípulos… aunque lo era en parte. Jesús reprendió a los vientos y las olas, y en un instante, ¡EL MAR SE CALMÓ! Hasta las olas dejaron de venir.

¡EL MAR Y LOS VIENTOS OBEDECIERON LA VOZ DE DIOS! Los apóstoles se quedaron asombrados. Se preguntaron, ¿Qué clase de hombre es éste, que hasta el viento y las aguas lo obedecen?

¿CUÁL ES EL TEMA MÁS IMPORTANTE DE ESTA HISTORIA? ¡JESÚS ES EL TEMA MÁS IMPORTANTE! ¡ES TODO ACERCA DE JESÚS! ... y no tanto acerca de la fe, o la falta de fe. ¡REALMENTE, ESTA ES UNA HISTORIA MUY REVELADORA! En un momento, Jesús dormía durante la tormenta. ¡Estaba exhausto! Obviamente, Él era un hombre normal.

En el próximo momento, Él estaba calmando al viento y las olas, EN ESTE PASAJE, EL DISCIPULADO, LA FE, Y LA PERSONA DE CRISTO SE ENCUENTRAN. El llamado de Jesús nos lleva a la fe… la fe nos lleva al discipulado… y como sus discípulos, llegamos a conocer quién es Jesús, y todo lo que Él puede hacer.

Es por la fe, que el poder de Dios es dado a la cristiana. El hecho de que tú tengas dudas puede indicar que no conoces a Dios…como debieras. Si tu vida de oración está llena de dudas, TÚ TE ESTÁS NEGANDO A TÍ MISMA LA ÚNICA VÍA AL PODER QUE DIOS HA PUESTO A TU DISPOSICIÓN. Hebreos 11:6 dice, Sin fe, es imposible agradar a Dios.

Jesús se había revelado muy claramente ante Sus discípulos para que ellos creyeran en Él… en su momento de necesidad. Dios quiere que confíes en Él, y que lo obedezcas en toda situación. Si Jesús está en tu bote, tu bote no se va a hundir. Él te llevará a través de las tinieblas… “Confía en Él, cómo tu Señor y Salvador”. ¡Pon tu fe y tu esperanza en Cristo!

Jesús tenía una relación personal y continua con Sus discípulos. Jesús los guio a través de enseñanzas, a través de pequeños milagros, a través de grandes milagros… que culminaron en la resurrección.

Jesús sabía que la redención del mundo yacía… ¡EN QUE SUS DISCÍPULOS CREYERAN EN ÉL! El poder de Jesús – QUE CALMÓ ESTA TORMENTA -- también puede ayudarnos a lidiar con los problemas que nosotras enfrentemos. Jesús está dispuesto a ayudarnos… si tan solo se lo pedimos. Nunca debemos subestimar Su poder, especialmente, en las pruebas más difíciles.

Si el peso de tus cargas ha apagado tu sentido de admiración y de asombro por lo que Dios es, y por lo que está haciendo en tu vida, pídele al Espíritu Santo HOY MISMO que abra tus ojos para que puedas ver las cosas asombrosas que Él está haciendo en tu vida.

En los buenos tiempos, y en los no tan buenos, todas podemos cantar “a voz en cuello”, la bellísima canción… ¡CUÁN GRANDE ES ÉL! ¡CUÁN GRANDE ES ÉL!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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