MAMÁ LO SABE TODO – Salmo 34:6-7; 17-18

¿QUIÉN SE HUBIERA IMAGINADO QUE EL MUNDO ENTERO ESTARÍA EN CUARENTENA! Estamos en medio de una tormenta – una tormenta monstruosa, y la gente está perdiendo la esperanza. ¡Nuestro mundo está en crisis! ¿Dónde estás, Dios mío? ¿Dónde estás en medio de esta pandemia?

El Salmo 34:6-7; 17-18 dice, El pobre clamó, y el Señor lo oyó y lo libró de todas sus angustias. 7 Para defender a los que temen al Señor, su ángel acampa alrededor de ellos. 17 Los justos gimen, y el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. 18 Cercano está el Señor para salvar a los que tienen roto el corazón y el espíritu.

¡ESTAMOS PASANDO POR TIEMPOS INIMAGINABLES! Nadie ha visto una tormenta tan enorme COMO LA QUE SE NOS HA VENIDO ENCIMA HOY EN DÍA. Las familias están obligadas a quedarse en casa, y muchos de los lugares de trabajo han cerrado sus puertas. La gente anda asustada y preocupada… por lo que todavía pueda pasar.

¡PERO JESUCRISTO PUEDE CALMAR LA TORMENTA EN QUE TE ENCUENTRAS! ¡DIOS HACE “SU MEJOR OBRA” EN MEDIO DEL CAOS! MIENTRAS NUEVOS REPORTES REVELAN UNA POSIBLE LUZ AL FINAL DEL TÚNEL… todavía hay muchas preguntas “acerca de esta enfermedad” que no han sido contestadas.

¿Serán nuestros familiares y amigos afectados por el Covid 19? ¿Cuándo podrán tener nuestras vidas un sentido de normalidad? Realmente hay un rio de aflicción -- que está corriendo a través de nuestro mundo -- y nosotros estamos caminando angustiadas. ¿Es así cómo te sientes?

Cuando yo era chica, Javier, mi hermano mayor, tuvo hepatitis. Se puso todo amarillo. Mi mamá nos dijo que no nos podíamos acercar a él porque si no, nos íbamos a contagiar.

Teníamos que guardar nuestra distancia. No podíamos tocar los platos y cubiertos que él estaba usando. ¡Había que lavarse las manos todo el tiempo! ¡Y Javier tenía que estar en reposo!

Todos los días, cuando llegábamos del colegio, corríamos a verlo a su cuarto, pero nos teníamos que quedar en el umbral de su puerta porque esas eran las órdenes estrictas, que mi mamá nos había dado. Gracias a eso, Javier se recuperó sin problemas, y ninguna de nosotras se contagió. Obedecimos las órdenes de mi mamá, y todo salió bien.

En esta epidemia del virus corona, las autoridades nos han dado muchas órdenes, que si las obedecemos, evitaremos contagios, y hasta posiblemente, la muerte misma. Pero algunos se quejan, “¿Por qué tengo que hacer lo que las autoridades dicen? Mi salud es problema mío. No de ellos”.

La Biblia dice en Romanos 13:1, Todos debemos someternos a las autoridades, pues no hay autoridad que no venga de Dios. Las autoridades que hay, han sido establecidas por Dios. 2 Por lo tanto, aquel que se opone a la autoridad, en realidad se opone a lo establecido por Dios.

Hay otros que no han querido obedecer porque se creen de lo más beatos, diciendo, “Mi Dios es más grande que este virus. ¡Él me cuidará! Desgraciadamente, no han obedecido y no solo se han contagiado, sino que han contagiado a mucha gente, y hasta ha habido muchas muertes. La Palabra nos dice que tengamos sabiduría y prudencia.

Jesús dice, que nos amemos los unos a los otros. Que tengamos compasión unos por otros. ¡QUE OBEDEZCAMOS LO QUE DIOS NOS DICE EN SU PALABRA! ¡De esta manera, muchas vidas serán salvadas! ¡Inclusive la tuya!

¿Estás con miedo en estos momentos? Hay tanta gente que está asustada -- que está con miedo -- especialmente la gente mayor. ¿Tu abuelo, tal vez? ¿Tu abuela? ¿Tu tía viejita? O tu vecina que no tiene a nadie. Se siente sola y desamparada. No sabe lo que el futuro le tiene deparado con este Covid 19. Los ancianos son los más vulnerables.

Tú podrías ser la persona que le levante el ánimo… que le diga palabras de cariño y aliento, aunque sea a través de una ventana cerrada. O por el teléfono. O pasándole una notita -- por debajo de la puerta -- con una escritura para que la estimule, y para que sepa que Dios está cerca. ¡QUE DIOS NO LA HA OLVIDADO!

El Salmo 27:1 dice, El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién podría yo temer? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿quién podría infundirme miedo? ¿Sabías que la cura del miedo es la fe? La fe y el miedo tiran cada cual para su lado.

En Marcos 5:36, Jesús le dice a Jairo, cuya hija acababa de morir, No temas. Sólo debes creer. Jesús no consoló al hombre cuando escuchó la noticia de la muerte de su hija. ¡Jesús sabía que la iba a resucitar! Más bien lo instó a que tuviera fe, ¡A QUE CREYERA! Básicamente, Jesús le estaba diciendo: “JAIRO, CONFÍA EN MÍ”.

Tú honras a Jesús cuando actúas en fe a Su Palabra. No importa cuales sean nuestras circunstancias, Dios siempre nos alienta a tener fe y a poner el miedo a un lado. Él te dice, No temas. Sólo debes creer. ¡CONFÍA EN MÍ! Cada amenaza “EN CONTRA TUYA” no pasa desapercibida por Dios. Dios puede calmar y mitigar cada preocupación en tu vida.

Aunque el virus corona NOS PUEDE TENER PREOCUPADAS – y hasta obsesionadas – acerca de nuestra salud física, mental y económica, DIOS QUIERE QUE NOS PREOCUPEMOS – Y HASTA QUE NOS OBSESIONEMOS -- ¡SOLO POR Él! ¡Y POR NADA MÁS! Si invirtiéramos todas nuestras emociones y pensamientos en Él… ¡ÉL MANEJARÍA NUESTRA VIDA!

¡PERO NOS CUESTA TANTO HACER ESO! Tratamos de manejarnos “por nuestra propia cuenta”, y dejarle a Dios lo que queda. ¡PERO NUNCA QUEDA NADA! Dejamos que otras cosas nos consuman… antes de ir a Él. ¿POR QUÉ? ¡PORQUE ESTAMOS ATERRADAS!

Creemos que a pesar de todas las precauciones que estamos tomando, el virus corona nos va a infectar. Que la prueba saldrá positiva, que acabaremos en el hospital, y que terminaremos intubadas o en un ventilador. ¡Hasta podemos morir!

Por otro lado, la economía está patas arriba. Tenemos miedo de perder nuestra casa, nuestro empleo, que nos saquen del departamento, o que no vamos a poder pagar las cuentas. Mientras pensemos en todas estas cosas… ¡NO PODREMOS TENER FE! NADIE PUEDE TENER UNA FE QUE MUEVE MONTAÑAS… si estamos obsesionadas con las montañas.

¡OBTENEMOS FE CUANDO NOS ENFOCAMOS EN DIOS! Pero esto requiere disciplina. No podemos pasarnos la noche en blanco pensando en lo que va a pasar mañana. No podemos obsesionarnos por problemas, que muchas veces, ni siquiera suceden.

¡Hay momentos en que tratamos de justificar nuestra falta de fe! Sabemos lo que Dios ha prometido, pero estamos llenas de ansiedad, y nos excusamos diciendo, “Hay es que yo me preocupo por todo”. ¡Nos amargamos durante una crisis y razonamos QUE DIOS NO PUEDE TRAER NADA BUENO… de esta calamidad!

Le pedimos ayuda a todo el mundo cuando tenemos una necesidad. Y luego explicamos, “Yo sé que Dios puede proveer por mis necesidades, pero pienso que debo de hacer todo lo posible… por si las moscas. DIOS LLAMA A ESO FALTA DE FE. ¡Y LA FALTA DE FE ES UN PECADO!

Por eso Hebreos 11:6 dice, Sin fe es imposible agradar a Dios. Debemos pensar en el Dios que es Soberano – nuestro Protector, nuestro Refugio, y nuestra Fortaleza. Dios todavía está en Su trono. Él te ama y tiene un plan para ti. ¡LA FE VE LO INVISIBLE… LA FE CREE LO INCREÍBLE… ¡Y LA FE RECIBE LO IMPOSIBLE!

Si estás abrumada por los problemas de la vida… por este virus tan terrible, y agobiada por el peso del mundo en esta época de incertidumbre… ¡PON TU MIRADA EN CRISTO! ¡CONFÍA EN ÉL CÓMO TU SEÑOR Y SALVADOR! ¡PON TU FE Y TU ESPERANZA EN ÉL!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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