EL DOLOR – PARTE I - 2 Samuel 18:33

Nunca me voy a olvidar de los ojos tan tristes de mi amiga Cecilia – estaban desconsolados, vacíos, y distantes. Ella observaba -- sin poder hacer nada al respecto -- como la vida de su esposo se le escapaba… como sus días se acortaban.

Él era un buen hombre, padre de dos niños chiquitos, y entregado completamente a Cristo, a su familia y su ministerio. Viendo a su esposo moribundo, Cecilia gemía desesperadamente. ¿Dios mío, por qué? ¿Por qué?¡Estaba a punto de perder su fe!

Ella no podía ver nada bueno… ningún amor ningún significado en la muerte de su esposo. ¿Cómo podía permitir Dios que esto pasara? ¡Nunca estamos preparadas para la muerte! Ya sea si la muerte es el resultado de un accidente repentino o de una larga enfermedad, ¡SIEMPRE NOS TOMA DESPREVENIDAS!

La muerte es tan profundamente emocional y tan increíblemente angustiosa, que no hay nada que puedas hacer para prepararte para estos momentos de dolor y congoja. ¡ASÍ IGUAL ERA EN LOS TIEMPOS BÍBLICOS!

La escritura nos cuenta historias muy tristes -- ACERCA DE LA GENTE DE DIOS -- que resuenan similares a nuestra tragedia familiar de hoy en día. La gente de la Biblia era como nosotros. Ellos sentían lo que nosotros sentimos, especialmente con respecto a la muerte. ¡Su mundo funcionaba de la misma forma rota que el nuestro!

UNA DE ESAS TRÁGICAS HISTORIAS ES LA DE ABSALÓN, el hijo del Rey David. Absalón y su ejército habían planeado usurpar el trono de David. Cuando el ejército de David derrotó la rebelión, Absalón fue asesinado, a pesar de que David había dado órdenes estrictas de que lo tomaran preso vivo. David sintió un dolor “TAN HONDO” cuando se enteró de la muerte de su hijo.
2 de Samuel 18:33 dice, El rey [David] se estremeció, y mientras subía a su cuarto, se echó a llorar y decía: ¡Hijo mío, Absalón! ¡Hijo mío, Absalón! ¡Cómo quisiera yo haber muerto en tu lugar, Absalón, hijo mío! David expresa el llanto de cada madre y padre afligido.

No importa cuán inesperada, o predecible sea la muerte, ésta nos afecta en lo más profundo del corazón. El dolor es ineludible. Aflige. Apena. No te sientas culpable o avergonzada si no estás preparada para enfrentarte a ella. La verdad es que no hay forma de prepararse para lo que estás viviendo en estos momentos. La muerte no fue parte del plan original de Dios.

El apóstol Pabla habla de la muerte COMO LA DE UN ENEMIGO, cuando dice en 1 Corintios 15:25-26, Porque es necesario que Él reine hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies, 26 y el último enemigo que será destruido es la muerte. ¡LA MUERTE ES EL ENEMIGO DE TODO LO BUENO Y BELLO DE LA VIDA!

La muerte te hace sentir moralmente triste. Es bíblico tratar a la muerte como algo penoso… ¡COMO ALGO ANTINATURAL! ¡Dios nos alienta a que lloremos! Cuando reconozcas cuan antinatural es todo esto, desearás la restauración completa de todas las cosas. Anhelarás vivir con el Señor donde el último enemigo – LA MUERTE – será derrotado.

La experiencia de haber perdido a un ser querido es muy poderosa. Las circunstancias alrededor de la muerte son únicas e individuales. ES MUY NORMAL SENTIR COMO SI NADIE HUBIERA PASADO POR LO QUE TÚ ESTÁS PASANDO EN ESTOS MOMENTOS. Aunque estés rodeada de gente… TE SIENTES COMPLETAMENTE SOLA.

Cuando yo era chica, mi papá y yo teníamos la relación más bella que padre e hija puedan tener. Él siempre había querido tener una hija con ojos azules. ¡Y la tuvo! ¡ME TUVO A MÍ! Yo recuerdo, especialmente, nuestros sábados por la tarde juntos, cuando yo estaba sentaba en el suelo jugando “jacks” junto a la cama de mi papá.

 

Mientras él descansaba, LE ENCANTABA VERME JUGAR... y teníamos las conversaciones más dulces... ¡”MI VIDA ERA REALMENTE MARAVILLOSA”!
¡Pero algo inesperado sucedió! Tres días después de que cumplí once años, mi papá falleció a los 42 años de edad. Murió del riñón a consecuencia de una diabetes. Quedé desolada. ¡Había perdido a mi héroe... a mi amigo... a mi papá! A pesar de que han pasado muchos años, todavía lo extraño.

 

En esa época en Lima, los velorios se hacían en las casas. Como mi mamá nos veía tan tristes – A MÍ Y A MIS HERMANOS -- y teniendo ella que atender a las amistades durante el velorio en casa, nos mandó con el chofer a comprar – lo que nosotras llamábamos “los chistes”, o revistas de historietas.

 

Mis favoritos eran La Pequeña Lulú y Archie. Mi corazón estaba tan abatido por la muerte de mi papi que cuando pasamos por un par de bares en camino a la tienda, la música sonaba tan fuerte y la gente parecía estar tan contenta, que sentí como si un puñal me atravesara en lo más hondo de mi ser.

 

Y en mi ingenuidad, dije en mi corazón dolido, ¿No sabe esta gente que mi papi se acaba de morir? Desgraciadamente, la tristeza de perder a un ser querido es una experiencia universal. Aunque aquellos que te aman están contigo. Tú te sientes igual de sola. Sin embargo… ¡TÚ NO ESTÁS SOLA! Jesús, tu Salvador, ha tomado el nombre Emanuel, que significa, “DIOS CON NOSOTROS”. ¡JESÚS ESTÁ CONTIGO!

Tú tienes un poderoso Hermano, Salvador, y Amigo -- QUE NO SOLO ESTÁ A TU LADO -- sino que vive dentro de ti. ¡Esa esperanza te ayudará a superar tu dolor! Dios entiende la oscuridad a la que te estás enfrentando. ¡PERO ÉL ESTÁ AHÍ CONTIGO! El Salmo 46:1 dice, Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en todos los problemas.

El Señor de la luz es tu Amigo en la oscuridad. El Señor de la vida está a tu lado. El Señor de la esperanza es tu Compañero en tu desesperanza. El Príncipe de Paz te apoya cuando no puedes encontrar paz. El Dios “DE TODO CONSUELO” espera fielmente a tu lado. La Fuente de todo gozo está cerca de ti cuando la muerte te ha robado de todo tu gozo.

Pedro dice acerca de la muerte de Cristo en Hechos 2:23, Jesús fue entregado conforme al plan determinado, y el conocimiento anticipado de Dios, y ustedes lo aprehendieron y lo mataron por medio de hombres inicuos… CRUCIFICÁNDOLO. ¿Qué puede ser peor que el asesinato del Mesías?
¿Qué puede ser más injusto que la ejecución ilegal de la Persona más perfecta que jamás ha vivido? ¿Qué puede ser peor injusticia que la tortura de Aquel que vino a librarnos de la muerte? Pedro dice que la muerte de Cristo fue una acción malvada – llevada a cabo por hombres malvados. ¡PERO DIOS TENÍA TODO BAJO CONTROL!

Desde un principio, Él planeó usar la peor de las maldades para llevar a cabo la mejor de las bondades para la humanidad. En este momento oscuro, Dios conquistó el pecado y la muerte – dos enemigos que nosotras nunca podríamos haber derrotado por nosotras mismas. EN ESA CRUZ DE MUERTE… ¡EL PECADO Y LA JUSTICIA SE ENCONTRARON!

Muchas veces, Dios saca a relucir las cosas más bellas de los momentos más terribles de nuestras vidas, A VECES LA MUERTE DE UNO DE LOS HIJOS DE DIOS -- PREDICA EL EVANGELIO “MÁS PODEROSAMENTE” QUE SU VIDA LO HUBIERA PODIDO HACER. A veces, a la sombra de una muerte inminente,” familias que andaban peleadas”, hacen la paz.

A veces un entierro TRAE FIN A COSAS QUE NUNCA HUBIERAN SIDO RESUELTAS… de ninguna otra forma. ¡TU SEÑOR ESTÁ PRESENTE EN ESTA OSCURIDAD! Él entregó a Su Hijo a la muerte para que tú pudieras tener vida. ¡ÉL NO TE ABANDONARÁ AHORA! ¡POR EL PECADO LA MUERTE ENTRÓ AL MUNDO!

¡CRISTO MURIÓ PARA QUE NOSOTRAS NO TUVIÉRAMOS QUE MORIR! ¡ÉL RESUCITÓ PARA QUE LA MUERTE FUERA PUESTA A MUERTE! Cada vez que alguien muere, nos recuerda que la muerte todavía vive. A través de Cristo, la muerte ha sido derrotada. ¡ALGÚN DÍA, LA VIDA YA NO LE CEDERÁ EL PASO A LA MUERTE!

Los hijos ya no tendrán que llorar a sus padres… ni los padres tendrán que llorar a sus hijos. Ya no habrá más viudas desconsoladas ni hermanos ni amigos apenados. ¡SI! ¡LA MUERTE ES UN ENEMIGO! ¡PERO ESTE ENEMIGO MORIRÁ! El reino presente de Cristo nos garantiza esto. El Cristo vivo continuará ejerciendo Su poder… Y TÚ YA NO LLORARÁS MÁS.

¡NOSOTRAS SABEMOS CUAN BELLA “PODRÍA HABER SIDO LA VIDA EN ESTA TIERRA!” ¡Dios trae las más bellas cosas de las peores cosas! Hasta en los momentos más oscuros… ¡NOSOTRAS NUNCA ESTAMOS SOLAS!

La muerte y la resurrección de Cristo se mantienen firmes… ¡”COMO PROMESAS CONFIABLES” DE QUE ALGÚN DÍA LA MUERTE MORIRÁ! Dios no te pide que contengas tu llanto cuando te sientes agobiada y acongojada. ¡NO! ¡DIOS APRUEBA TUS LÁGRIMAS! ¡PERO ÉL TE PIDE QUE MIRES A LA MUERTE A TRAVÉS DE LOS OJOS DE CRISTO!

El consuelo y la esperanza – QUE JESÚS DA -- no nos libran del dolor, pero nos permiten llorar de una forma nueva. Y Jesús nos promete que algún día nos llevará a un lugar dónde nunca más lloraremos. ¡AMEN!

¡ASÍ QUÉ! NO SE PIERDAN LA SEGUNDA PARTE DE ESTA INCREÍBLE ENSEÑANZA “EL DOLOR”… ¡LAS ESPERO PRONTITO!

 

 


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