¿ESTÁS A LA MODA? – Efesios 4:22-24, 29-32

Nuestra identidad y nuestras acciones son inseparables. ¡SIEMPRE VAN JUNTAS! Desde niñas, nuestras acciones están unidas a nuestra identidad. La princesa Margarita, cuando era jovencita, estaba sentada junto a su mamá, la reina Isabel, durante su primera presentación al público Inglés.

Ella tenía que ir al micrófono y decir unas palabras a los dignatarios que estaban reunidos. Cuando se va a parar, su mamá se inclina hacia ella y le dice, “Margarita, tú eres una princesa.” “¡Camina como tal!”

Efesios 4:22-24 dice, En cuanto a su pasada manera de vivir, despójense de su vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; 23 renuévense en el espíritu de su mente, 24 y revístanse de la nueva naturaleza, creada en conformidad con Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Vivir la vida cristiana debería llegar a ser “TAN NATURAL PARA NOSOTRAS” como cambiarnos de ropa. Nos quitamos la vieja y nos ponemos la nueva. La vieja puede haber sido cómoda, pero está sucia y pasada de moda en nuestro nuevo reino. LA NUEVA MODA ES EL ESTILO PERMANENTE DEL REINO DEL CIELO… ¡Y NOS PARECEREMOS A DIOS CADA VEZ MÁS!

Nuestra responsabilidad es de quitarnos “continuamente” lo que ya no es apropiado, y ponernos la ropa que Dios nos ha dado. Sin embargo, muchas de nosotras estamos yendo por el camino equivocado. Decimos ser ciudadanas del nuevo reino, pero seguimos usando la moda antigua.

Al tratar de encajar en todas partes, nos damos cuenta que no encajamos en ninguna parte.

Es posible que nos mezclemos con el reino antiguo, pero ya no tenemos la identificación adecuada. Ahora tenemos la identificación que corresponde al nuevo reino… ¡PERO A VECES NOS DEMORAMOS EN ADAPTARNOS! ¿Estás dispuesta a mantenerte firme para el reino de Dios? ¿Sigues tratando de aferrarte a tu antigua ciudadanía? ¡DÉJALA IR!

La forma de establecerte en tu nuevo reino es de vestirte con ropa nueva. ¡LA ROPA QUE ESTÁ DE MODA EN EL CIELO! ¡Es un proceso diario! ¡Debemos saturarnos de esta nueva actitud! Y entonces llegaremos a ser COMO JESÚS en justicia y santidad.

29 No pronuncien ustedes ninguna palabra obscena, sino sólo aquellas que contribuyan a la necesaria edificación y que sean de bendición para los oyentes. Hace un tiempo, una actriz ganadora de un Premio Emmy, tomó una valiente posición. Durante la Ceremonia Anual de los Premios de la Música Americana, ella se levantó y se fue. ¿Por qué lo hizo?

Ella se enfureció, y se desilusionó mucho por los chistes groseros, y los comentarios fuera de tono de los presentadores, los artistas, y los anfitriones. Ella dijo que esa noche fue una afrenta a cualquiera que tenga una gota de dignidad y de respeto propio. ¡EL LENGUAJE DEL CIELO ES EL LENGUAJE DE LA ESPERANZA!

¡EL LENGUAJE TIENE PODER! El lenguaje de la esperanza es revolucionario -- EN LA MANERA QUE VEMOS – EN LAS PALABRAS QUE HABLAMOS… Y EN LAS VIDAS QUE ALENTAMOS Y CAMBIAMOS.

Este lenguaje consuela a los que necesitan consuelo, une a aquellos que están divididos, trae vida a aquellos que están muriendo, y edifica a aquellos que han sido maltratados demasiadas veces.

Me encanta lo que Malcolm Mufferidge, escritor y periodista británico del siglo XX, escribió, “Oh Dios mío, quédate conmigo. No dejes que ninguna palabra salga de mis labios que nos sea Tu palabra. ¡Que ningún pensamiento entre a mi mente que no sea Tu pensamiento.

30 No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual ustedes fueron sellados para el día de la redención. ¡EL ESPÍRITU SANTO ES FUERTE COMO UN LEÓN! Él vino con un gran estruendo como de un fuerte viento en el día de Pentecostés. Él inspiró a Pedro a que se pusiera de pie y predicara a miles de personas.

Él movió a Pablo para que hablara palabras terminantes a los oponentes del evangelio. ¡Nosotras podemos entristecer al Espíritu Santo por la forma como vivimos! La palabra “entristecer” es una palabra de amor. Tú no puedes entristecer a alguien que no te ama. Tú podrás molestarla, ofenderla, enfurecerla, o desilusionarla pero tú no la puedes entristecer.

Tú solo puedes entristecer a alguien que te ama. POR ESO, ¡TÚ PUEDES ENTRISTECER AL ESPIRITU SANTO! ¡Entristecer significa causar pena o tristeza! Nosotras podemos entristecer al Espíritu haciendo y diciendo cosas que son contrarias a Su carácter. Como el Espíritu es santo, el mal comportamiento le causa una pena y un dolor tremendo.

31 Desechen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias, y todo tipo de maldad. ¡QUE TAL LISTA DE CARACTERÍSTICAS HUMANAS TAN FEAS! Agrian nuestras vidas, irritan a nuestras hermanas, manchan nuestros caracteres, malogran nuestros testimonios, y más que nada, entristecen al Espíritu Santo.

¿QUÉ ES EXACTAMENTE LA AMARGURA? LA AMARGURA es un sentimiento continuo de frustración, de resentimiento o tristeza, especialmente por haber sufrido una desilusión o una injusticia. Cuando el corazón está lleno de amargura y enojo… EL ESPÍRITU SE ENTRISTECE.

Nosotras, como madres, podemos entender – aunque sea un poquito – este sentir cuando nuestros hijos se pelean unos con otros en la casa. ¡La gritería! ¡El tirar de puertas! ¡Los insultos! El Espíritu Santo es más feliz cuando hay una atmosfera de amor, gozo, y paz.

Estos son el fruto del Espíritu que Él mismo produce en nuestras vidas a medida que lo obedecemos. El Espíritu no puede dejarnos porque Él nos ha sellado hasta el día que Cristo regrese para llevarnos a casa.

¿Y qué es la ira? LA IRA es el enojo ardiente que inspira deseos de venganza – hasta puede ser un estallido de violencia. ¿Y LA CALUMNIA? CALUMNIAR es meter cuentos falsos acerca de una persona con el fin de causarle daño o de perjudicarla.

32 En vez de eso, sean bondadosas y misericordiosas, y perdónense unas a otras, así como también Dios las perdonó a ustedes en Cristo. La bondad cristiana es el amor de Dios expresado de forma práctica. Es compartir intencionalmente el amor que Jesús nos ha demostrado.

Nuestra relación con Dios se puede medir por la forma como expresamos la bondad, la ternura, y como perdonamos a otros. Ser misericordiosa significa mostrar compasión hacia aquellos alrededor tuyo.

Un amigo me contó que un día él estaba viendo UN PARTIDO DE FUBOL EN LA TELEVISIÓN mientras que su hijita jugaba por ahí cerca. Furioso por lo mal que su equipo había jugado, él cogió lo primero que encontró, y lo tiró al suelo lleno de ira.

Sin darse cuenta, él había destrozado el juguete favorito de su hijita, al igual que el corazoncito de la pequeña. Mi amigo inmediatamente abrazó a su hija, y le pidió perdón. Él reemplazó el juguete… y pensó que el asunto había quedado resuelto.

Pero él no tenía idea DE CÓMO SU ARREBATO DE IRA había asustado a su pequeña de 4 años, y ella no se había dado cuenta de la profundidad de su pena. Sin embargo, con el tiempo, VINO EL PERDÓN. Años después, SU PAPÁ LE MANDÓ EL JUGUETE IDÉNTICO A SU HIJA… que estaba esperando un bebé.

Ella puso la foto del juguete en Facebook, con las palabras, “Este regalo tiene una larga historia que viene desde mi niñez. No fue una historia feliz en ese entonces, ¡pero tiene un final feliz ahora! ¡LA RESTAURACIÓN ES UNA COSA BELLÍSIMA! ¡Gracias abuelo!

¿Estás teniendo problemas con otros continuamente? Pídele a Dios que te de bondad… un corazón tierno, y un espíritu perdonador. A lo que dejas que el Espíritu edifique estas cualidades en ti… ¡TU VIDA SERÁ UNA BENDICIÓN PARA TODOS AQUELLOS ALREDEDOR TUYO!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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