EN CAMINO A EMAÚS - Lucas 24:25-27;32

Dos hombres caminaban POR EL CAMINO A EMAÚS conversando acerca de los eventos “tan confusos” que acababan de ocurrir. Emaús era una pequeña aldea a 12 kilómetros de Jerusalén. Uno de ellos se llamaba Cleopas. Ambos hombres, que caminaban de Jerusalén a Emaús, se sentían desmoralizados.

Ellos habían escuchado los reportes de las mujeres -- que la tumba estaba vacía -- y que Jesús estaba vivo… ¡PERO ELLOS NO LES HABÍAN CREÍDO! Ellos habían tenido la esperanza, de que Jesús redimiría a Israel. ¡PERO SUS ESPERANZAS SE HABÍAN HECHO AÑICOS!

Me da la impresión que estos hombres estaban desalentados y decepcionados porque Dios no había hecho lo que ellos querían que Él hiciera. Ellos vieron la gloria del Reino, pero no entendieron el sufrimiento.

Ellos pensaron que habían entendido los acontecimientos de su época -- PERO LA MUERTE DE JESÚS LOS HABÍA DEJADO TURULATOS “POR LO QUE DIOS” ESTABA HACIENDO EN SU MUNDO. Ellos habían tenido la esperanza de que Jesús fuera el Mesías. Pero Su muerte los había dejado perplejos y desanimados. ¿Qué había pasado?

A lo que estos viajeros hablaban acerca de Jesús, ¿adivinen quien se les aparece por el camino? ¡NADA MENOS QUE JESÚS! Cuando Jesús les preguntó acerca de lo que estaban hablando, ¡los dos hombres se quedaron asombrados! “¿Dónde has estado hombre?” le preguntaron.

¿Cómo podía ser que este hombre no supiera nada sobre los eventos que habían estremecido a Jerusalén? Entonces Jesús se une a ellos en la caminata… escuchando atentamente su animada conversación.

Sin duda alguna, ellos estarían citando varias profecías del Antiguo Testamento, y tratando de recordar lo que Jesús les había dicho. Pero no lograban llegar a una conclusión que tuviera sentido. ¿Era Jesús un éxito o un fracaso? ¿Había futuro para la nación?

Cuánto más hablaba Cleopas… MÁS SE CONDENABA A SÍ MISMO, y a su amigo por su incredulidad. ¿Qué más evidencia necesitaban? ¿Qué más evidencia podrían querer? Testigos -- incluyendo a los apóstoles -- habían visto la tumba vacía. Los ángeles habían anunciado que Jesús estaba vivo. ¡La prueba estaba ahí!

Romanos 10:17 dice, Que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios. Esto explica… POR QUÉ JESÚS ABRIÓ LA PALABRA A ESTOS HOMBRES… mientras los tres caminaban juntos a Emaús. El verdadero problema no era con sus cabezas… ¡SINO CON SUS CORAZONES!

Ellos podían haber discutido el tema por días, y nunca haber llegado a una conclusión satisfactoria. Lo que ellos necesitaban era un entendimiento fresco de la Palabra de Dios… ¡JESÚS LES DIO ESTE ENTENDIMIENTO! Él abrió las Escrituras… y luego abrió sus ojos.

Ellos vieron que Jesús no solo estaba vivo… ¡SINO QUE ESTABA “AHÍ MISMO” CON ELLOS! ¿Cuál había sido el problema? Ellos no habían creído todo lo que los profetas habían escrito acerca del Mesías. Ese era el problema de la mayoría de los judíos de esa época.

Ellos veían “AL MESÍAS” como un Redentor Conquistador. Pero no lo veían como un Siervo Sufriente. ¡ELLOS VEÍAN LA CORONA… ¡PERO NO LA CRUZ!

COMO LOS HOMBRES EN CAMINO A EMAÚS, Dios se hace ASÍ MISMO real y palpable a aquellos que escogen caminar con ÉL – de estar conscientes de Él, de conversar con Él continuamente, y de gozar de una relación íntima con Él – QUE CON AQUELLOS QUE SIMPLEMENTE CONOCEN ACERCA DE ÉL.

¡JESÚS CAMINA CON AQUELLOS QUE ESCOGEN CONSCIENTEMENTE Y DELIBERADAMENTE CAMINAR CON Él!

25 Entonces Jesús les dijo: ¡Ay, insensatos! ¡Cómo es lento su corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26 ¿Acaso no era necesario QUE EL CRISTO PADECIERA ESTAS COSAS, antes de entrar en Su gloria?

27 Y partiendo de Moisés, y siguiendo por todos los profetas, comenzó a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de Él. Jesús comienza con Moisés y los profetas. ¡Moisés y los profetas habían hablado de Jesús! Su muerte y Su resurrección fueron el cumplimiento de esas profecías.

Lo que Jesús logró en la tierra lo debió, mayormente, a Su uso de las Escrituras. En ellas, Jesús encontró la forma cómo debía de vivir, el alimento y el poder del cual Él podía obrar, y el arma con la cual podía superar a cada enemigo. En la tentación en el desierto, Jesús venció a Satanás citando tres veces… “ESCRITO ESTÁ”.

En Sus conflictos con los fariseos, Él continuamente apelaba a la Palabra, preguntando, ¿No han leído ustedes? ¿Acaso no está escrito? CUANDO ÉL CONVIVÍA CON SUS DISCÍPULOS, Jesús les testificaba -- POR MEDIO DE LAS ESCRITURAS – ACERCA DE LA NECESIDAD Y LA CERTEZA DE SU SUFRIMIENTO Y RESURRECCIÓN.

Y DURANTE SU SUFRIMIENTO FINAL -- JESÚS CLAMÓ (CITANDO LA ESCRITURA) “DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?” Y luego entregó Su Espíritu en manos de Su Padre. ¡JESÚS TENÍA AL ESPÍRITU SANTO SIN LÍMITES! Si alguien podría haber vivido sin la Palabra escrita… ¡ESE HUBIERA SIDO JESÚS!

Asimismo, para poder llevar a cabo Su obra en nosotras, EL ESPÍRITU NOS ENSEÑA A TOMAR A CRISTO COMO NUESTRO EJEMPLO, y mirar a cada una de Sus cualidades como la promesa de lo que nosotras podemos llegar a ser.

Si te sientes desorientada por las circunstancias en tu vida, JESÚS TE RE-ORIENTARÁ HACIA ÉL POR MEDIO DE LAS ESCRITURAS -- como lo hizo con aquellos dos hombres. Desde tu perspectiva humana, la situación puede ser confusa y desalentadora.

¡SE REQUIERE LA PRESENCIA DE CRISTO PARA QUE ABRA TUS OJOS A LA VERDAD DE LA PALABRA!

Cuando nuestros sueños se desvanecen – cuando nuestros corazones se rompen -- y cuando pensamos que todo se ha perdido… ¡TÚ NECESITAS A JESÚS PARA QUE TE DE SU PERSPECTIVA! ÉL VIENE PARA DARTE CONSUELO Y PAZ -- REVELANDO SU GLORIA.

¡LA VIDA ETERNA ES NUESTRA… ¡GRACIAS A SU CRUZ!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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