TESTIMONIO DE LA LUZ – Juan 1:6-8; 29

Juan 1:6-8 dice, Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Éste vino por testimonio, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por él. 8 Él no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.

Muchas de nosotras tendemos a pasar por alto la importancia del ministerio DE JUAN EL BAUTISTA. Nosotras nos enfocamos en el ministerio de Jesucristo, como debiera ser, y recordamos a Juan el Bautista COMO EL PREDECESOR DE NUESTRO SEÑOR. Juan dice que el Bautista vino para dar testimonio de Jesucristo. ¡Esta fue la razón de su existencia!

Juan mismo dijo en Juan 3:30, Es necesario que Él [el Cristo] crezca, y que yo decrezca. Definitivamente, que Juan era una figura carismática. Leemos que multitudes de personas iban a escucharlo. De la misma manera, QUE MÁS ADELANTE, muchos irían a escuchar a Jesucristo.

Era tan grande el número de personas que iban a ver a Juan el Bautista, que hasta los sacerdotes y levitas en Jerusalén, se preocuparon a tal punto, que enviaron delegados a investigar las enseñanzas de Juan. Gracias a la predicación de Juan, mucha gente se arrepintió, y fue bautizada -- como señal de que habían dejado atrás sus pecados.

En cierto modo, Juan fue una parte crucial de la historia bíblica, porque leemos en Lucas 16:16, Que la ley y los profetas llegan hasta Juan. Desde entonces se anuncian las buenas noticias del reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él.

Esto significa que Juan fue el último de los profetas del Antiguo Testamento, y por lo tanto, el último de los representantes de la vieja orden. Después de esto, Jesús vino predicando el Reino de Dios, al cual ahora podían entrar, por primera vez – POR FE EN SU PERSONA.

JUAN SE GANÓ EL ELOGIO DE SU SEÑOR, cuando Jesús dijo en Mateo 11:11, De cierto les digo que, entre los que nacen de mujer, no ha surgido NADIE MAYOR que Juan el Bautista. Aun así, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.

Es muy probable, que este versículo se refiera, principalmente, al hecho de que aquellos que vinieron después de Juan, Y CREYERON EN JESUCRISTO, recibirían al Espíritu Santo. O también puede referirse a la extraordinaria humildad de Juan. Jesús dijo que aquellos QUE SE HUMILLARAN A SÍ MISMOS, serían exaltados.

Y Juan, definitivamente, que había hecho eso. Él se llamó a sí mismo , Una voz que clama en el desierto. Tú no puedes ver una voz. ¡SOLO PUEDES OÍRLA! ERA EL ROL DE JUAN… Y SU ALEGRÍA, ser simplemente el heraldo del Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Como el apóstol Pablo, que vino después, su mayor preocupación fue QUE JESUS FUERA MAGNIFICADO – ya sea por Su vida o por Su muerte. Juan fue un verdadero y fiel predecesor.

7 Éste vino por testimonio, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por él. 8 Él no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. En primer lugar, Juan el Bautista estaba al tanto de que él no era la luz.

Esto es importante, simplemente, PORQUE UN BUEN TESTIMONIO DE JESUCRISTO debe de comenzar con este entendimiento. Cuando un cristiano o cristiana, ya sea, ministro, escritor, maestro, o quienquiera que sea -- ¡QUE SE CREE MUCHA COSA! -- ella o él dejará de ser efectivo, como testigo de Cristo. ¡El testimonio parará!

Algunas personas piensan, QUE ESTÁN SIENDO TESTIGOS DE CRISTO, solo por el hecho de vivir la fe cristiana, O DE NO HACER CIERTAS COSAS, y de hacer otras. Viven su fe en el trabajo, en el colegio, o en sus hogares. Pero desafortunadamente, AUNQUE ESTO SEA IMPORTANTE, eso no es dar testimonio de Cristo.

Dar testimonio, ¡ES HABLARLE A OTROS DE JESUCRISTO! Si queremos hacerlo, eficazmente, ¡DEBEMOS DECIRLES QUIÉN ES JESUCRISTO! … como Su muerte y resurrección son LOS ELEMENTOS ESENCIALES a la solución del problema del pecado del hombre, y como tener una relación íntima con Jesús.

Un buen testigo no trata de atraer la atención a sí mismo, sino a la persona o hechos, que él o ella, representa. Así como la Palabra vino para traer “la luz celestial” a la humanidad, ASÍ MISMO, Juan vino para hablarle a la gente, DESDE UN NIVEL HUMANO, de su necesidad de la revelación de Dios.

29 El siguiente día Juan vio que Jesús venía hacia él, y dijo: Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. ¡Qué tal revelación y proclamación del evangelio! Imagínate a Jesús acercándose al área de Betábara. En eso, Juan ve venir a Jesús a la distancia. Y en ese momento de emoción, Juan exclama: Éste es el Cordero de Dios.

Jesús es nuestro Cordero de la Pascua, que voluntariamente tomó el castigo que nosotras nos merecíamos. 2 Corintios 5:21 dice, Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en Él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios.

La primera mención del Cordero aparece en Génesis 22 cuando Abrahán fue al altar para ofrecer a su hijo Isaac. La expresión “CORDERO DE DIOS” solo se encuentra en el evangelio de Juan. Cuando Abrahán subía al monte de Moriah, para ofrecer a su hijo COMO SACRIFICIO en obediencia al mandato de Dios, Isaac dijo en Génesis 22:7…

Aquí están el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto? ¿DÓNDE ESTABA EL CORDERO? Esa es la pregunta que resuena a través de todo el Antiguo Testamento.

Y aquí en el Nuevo Testamento, escuchamos a Juan el Bautista contestar la pregunta, a lo que apuntaba a Jesús y anunciaba, Éste es el Cordero de Dios. En Apocalipsis 5, escuchamos a diez mil ángeles unirse a él, declarando “DIGNO ES EL CORDERO”.

¿DÓNDE ESTÁ EL CORDERO? … ¡clama el Antiguo Testamento! “HE AQUÍ EL CORDERO” … la esperanza del Nuevo Testamento. Y “DIGNO ES EL CORDERO” es el compendio de toda la eternidad. El mensaje del Cordero se ensancha, se expande, y nos da una vista panorámica de las Escrituras.

En Génesis, cuando Abel trajo un cordero para sacrificarlo, vemos a un cordero ofrecido por un individuo. En Éxodo, cuando cada hogar sacrificó a un cordero durante la Pascua, vemos a un cordero ofrecido por familia. En Levítico, cuando la gente de Israel fue instruida a sacrificar un cordero, vemos a un cordero ofrecido por una nación.

Y EN EL EVANGELIO DE JUAN, a lo que Juan el Bautista identificaba a Jesús, COMO EL CORDERO QUE QUITA LOS PECADOS DEL MUNDO, vemos a un CORDERO… que sería ofrecido por el Mundo entero. ¡Jesús pagó el precio de tu pecado por medio de Su muerte! ¡EL FUE EL CORDERO DE DIOS!

Y GRACIAS A JESUCRISTO, tú puedes recibir el perdón, CONFESANDO TU PECADO, y pidiendo perdón.


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© Fotografía por Nancy Galligan

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