¿A QUIÉN AMAS MÁS? - 1 Juan 2:12-17

Es tan difícil escaparnos de los “encantos” y las “tentaciones” del mundo. ¡Aun cuando nos esforzamos por resistirlos!

Un hombre, cansado de las presiones de la vida… de la competencia diaria por tener más dinero que sus amigos, un mejor carro que sus amigos, una casa más grande que sus amigos, decidió dejarlo todo, y meterse a un monasterio. Uno de esos monasterios donde no se puede hablar. Este convento era conocido por ser muy estricto.

Los monjes solo podían decir dos palabras CADA CINCO AÑOS. Y estos nuevos monjes estarían a prueba durante quince años. Y si cumplían con todos los requisitos del monasterio, durante esos quince años, entonces podían hacer sus votos finales.

¡Perfecto! pensó el hombre. “Ya no sonarán más los teléfonos. No tendré que llamar a más clientes. ¡Ya no tendré que pagar más tarjetas de crédito! ¡Esto es lo que necesito! Así que decidió entrar al convento.

Durante los primeros cinco años, este hombre no dijo ni una palabra. Al final de ese tiempo, lo llamaron a la oficina principal, donde el superior le dijo que podía decir SOLO dos palabras. “MALA COMIDA.” se quejó el hombre. El superior le dijo: “Muy bien. Voy a anotar su observación.”

El hombre volvió a sus quehaceres, y por los próximos cinco años no dijo otra palabra. Al final de ese tiempo, su superior le preguntó si quería decir algo, PERO SOLO EN DOS PALABRAS. El hombre contestó: “CAMA DURA.” Y por los próximos cinco años, no dijo ni media palabra.

Finalmente, después de los 15 años de prueba, su superior lo llamó de nuevo, y le preguntó si tenía algo que decir, y que si estaba listo para hacer sus votos finales. El hombre se paró, y dijo, “YO RENUNCIO.” El superior le contestó, “No me sorprende. ¡No has hecho otra cosa que quejarte desde que llegaste aquí!”

Aun cuando nos metamos a un monasterio, para escaparnos de toda tentación, el monasterio no nos protegerá de los encantos del mundo. Nuestro deseo del mundo está en nuestros corazones, y las tentaciones revelan la mundanalidad de nuestro corazón.

¡Así qué! Para poder vencer nuestra mundanalidad, tenemos que hacerlo, de adentro a afuera.

EMPECEMOS EN ORACIÓN

Padre, derrama tu Espíritu Santo en este lugar. Llénanos de tu amor, de tu poder y tu sabiduría. Señor, queremos sentir tu Presencia. Escuchar tu voz. Queremos ser transformadas por tu Palabra.

Háblanos, Señor. Tus siervas te escuchan. Abre nuestros ojos y oídos espirituales. Protégenos de los encantos y tentaciones del mundo. Queremos ser mujeres espirituales. Dignas de tu llamado. En el nombre de Jesús, Amén.

El título de este mensaje es ¿A QUIÉN AMAS MÁS? Y está dividido en tres conceptos: (I) AMA A LA FAMILIA; (II) NO AMES AL MUNDO; (III) HAS LA VOLUNTAD DE DIOS.

ASI QUE COMENCEMOS CON NUESTRO PRIMER CONCEPTO…

I. AMA A LA FAMILIA – 1 Juan 2:12-14

12 Les escribo a ustedes, hijitos, porque sus pecados les han sido perdonados por Su nombre. 13 Les escribo a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al maligno. Les escribo a ustedes, hijitos, porque han conocido al Padre.

Aquí Juan habla de tres clases de creyentes en la familia de la iglesia: los padres, los jóvenes y los hijitos. Para comenzar, “hijitos” se refiere a todos los creyentes. Literalmente, esta palabra significa nacidos. TODOS los creyentes han nacido a la familia de Dios, por medio de su fe en Jesucristo, y sus pecados han sido perdonados.

Estos son creyentes jóvenes, QUE AUN NO HAN CRECIDO EN CRISTO. Al igual que los niños físicos, estos niños espirituales conocen a su padre, pero todavía tienen que crecer un poco más.

¡Pero una cosa es muy cierta! Todos comenzamos como hijitos—nacidos, ¡SI! ¡Como hijitas! ¡Pero no debemos de quedarnos así! Algunos cristianos se quedan en esa posición de “hijitos,” y nunca salen de ahí.

13 Les escribo a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio. Los “padres” son los creyentes maduros, QUE CONOCEN A DIOS, de forma personal e íntima. Son aquellos que han conocido, y han caminado con nuestro Señor Jesucristo, por muchos años.

Personalmente, pienso que David escribió el Salmo 23, cuando ya era un hombre mayor. Él nunca hubiera podido escribir este salmo, como joven pastor, porque este es un salmo que se formó de las vicisitudes de la vida.

David se había enfrentado a toda clase de problemas y de peligros en su vida. Pero, a pesar de todo, siempre había vivido en comunión con Dios. ¡Era un hijo maduro de Dios! David pertenece a la categoría de “padres” en este pasaje.

El Salmo 23 es el salmo de un viejo rey. David lo escribió, probablemente, estando sentado al trono… a lo que rememoraba muchos de los momentos de su vida.

Recordaba su época de pastor joven, cuando llevaba al rebaño a pastar por las colinas de Belén. Recordaba cómo había protegido a sus ovejas de los osos y los leones. Recordaba cuando lo hicieron rey… cuando se convirtió en pastor de la gente.

A lo que miraba hacia atrás en su carrera, recordaba su bella amistad con Jonatán, sus luchas con el Rey Saúl. Su reinado en Hebrón, y finalmente, cuando Dios lo hizo rey sobre las doce tribus de Israel. También recordaba su terrible pecado con Betsabé, y el perdón que recibió, cuando se lo confesó a Dios

Se acordaba de los problemas que tuvo en su casa, especialmente, la rebelión de Absalón, el hijo que él tanto había querido. Recordaba su fuga de Jerusalén, y como fue traído de regreso al reino por la gente. La noticia de la muerte de Absalón, que destrozó su corazón.

Con todas estas cosas en mente, el viejo rey decía en el Salmo 23:1, “El Señor es mi Pastor. Nada me falta.” Como hijo maduro de Dios, David cuenta en este salmo, como Dios lo había llevado a pastos verdes, al lado de aguas tranquilas. Como le había infundido fuerzas a su alma. La gente como David, es a quien Juan se refiere, cuando habla de “los padres.”

14 Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, ¡y han vencido al maligno!

Los “jóvenes” son fuertes. Esa es la gloria del hombre joven. Esa fue la gloria de Sansón. Él podía destrozar a un león. Él podía enfrentarse a todo un ejército. Él podía llevarse las puertas de una ciudad. ¡Él era fuerte! ¡Y nosotras admiramos su fuerza! Sin embargo, Sansón nunca aprendió a vencer sus deseos.

Pero, al final de su vida, Sansón triunfó gloriosamente, y su nombre todavía resuena en la historia. Los hombres jóvenes de Juan eran fuertes. La palabra griega usada para “fuerte” es ¡ischuros,” que trata con la fuerza física. Pero también puede significar “poderoso,” que habla de la fuerza espiritual.

A través de la historia, ¡Dios ha tenido a Sus jóvenes fuertes! Martín Lutero solo tenía 27 años cuando bajó los escalones de la Scala Sancta en Roma, dándose cuenta que la salvación ES POR FE SOLAMENTE, ¡NO POR OBRAS! Y Lutero tenía 34 años cuando clavó su 95 Tesis en la puerta de la iglesia de Wittenburg.

Jorge Müller tenía 27 años cuando se mudó a Bristol. Jorge hizo la voluntad de Dios al abrir un orfanato por fe. Sin dinero alguno, él confiaba en Dios solamente para todo lo que necesitaba. Y Dios fue fiel, y proveyó siempre por sus orfanatos.

Juan Bunyan tenía 32 años cuando fue metido a la cárcel, por predicar el evangelio, sin el permiso de la iglesia establecida. En esa prisión, Juan escribió su obra inmortal Progreso del Peregrino.

Guillermo Booth tenía 36 años cuando fundó El Ejército de Salvación. Él iba a los recovecos de la zona ESTE de Londres para rescatar a los pobres, a los malos, y a los menospreciados.

Y William Carey era solo un adolescente, cuando ya leía la Biblia en seis idiomas. Tenía 32 años cuando se fue a la India, COMO MISIONERO, y gracias a él, LA ERA MODERNA DE LAS MISIONES, se inició.

¡Así son los jóvenes fuertes de Dios! El mundo es un lugar mejor, GRACIAS A ELLOS, y la iglesia es más gloriosa… por toda la eternidad.

Los “jóvenes” se vuelven maduros cuando usan la Palabra de Dios eficientemente. La Palabra es la única arma que derrotará a Satanás. ¿Cómo puede un hijito espiritual convertirse en un joven espiritual? ¡La Palabra de Dios permaneciendo en él!

¿Cómo puede un joven convertirse en padre espiritual? ¡La Palabra de Dios permaneciendo en él! ¡Ese el secreto del crecimiento!

Eso es lo que lo llevará de una etapa a otra, hasta que finalmente, se pueda convertir en padre. ¡En una persona espiritualmente madura!

Es absolutamente imposible crecer, COMO CRISTIANA, si la Palabra de Dios no permanece en ti. Es por eso, que el diablo anda siempre luchando contra los estudios bíblicos -- contra la lectura de las Escrituras.

La Palabra de Dios es imprescindible para llegar a la madurez espiritual. El diablo no puede impedir que seamos cristianas, PERO ÉL TRATARÁ DE IMPEDIR que nos convirtamos en cristianas fuertes y sólidas.

Cuando hablamos del Estudio de la Palabra de Dios, no estamos hablando simplemente de un estudio bíblico. Hay veces que podemos estudiar la Biblia “de forma mecánica”. El solo hecho de familiarizarnos con las enseñanzas de la Biblia, ¡NO ES SUFICIENTE!

¡La Palabra de Dios es viva! No solo necesitamos conocimiento de la Biblia, sino también, necesitamos obedecer al Espíritu Santo. Cuando la Escritura habla de conocer la Palabra de Dios, ¡no solo se está refiriendo a la Biblia! ¡Sino a la Biblia… más el Espíritu!

Hay que entender la Palabra, por medio de la iluminación y del poder del Espíritu Santo. No es simplemente tener la enseñanza de la Palabra en la mente. ¡Es algo mucho más profundo! La Palabra tiene que apoderarse de nosotras. Primero nosotras nos apoderamos de ella, Y LUEGO, ésta se apodera de nosotras.

Por lo tanto, la Palabra vive, penetra nuestra conciencia, se apodera de nuestra voluntad, y expone los pensamientos y actitudes del corazón. ¡Eso es lo que produce madurez!

Esto significa que nuestro estudio tiene que ser intencional. El conocimiento de la Palabra tiene que ser ALGO MÁS que un simple hobby, o una diversión, o hasta de un postre de pocas calorías, que podemos comerlo o dejarlo, ¡si queremos!

¡NO! El estudio de la Biblia requiere tiempo y dedicación. La Escritura nos exhorta a ser diligentes y estudiosas. ¡Así que! Escudriña diligentemente las Escrituras, ¡y pídele al Espíritu Santo que ilumine Su Palabra!

14 La palabra de Dios permanece en ustedes, ¡Y HAN VENCIDO AL MALIGNO!

¡La vida cristiana es realmente una batalla! El que controla tu mente, ¡controla tu vida! Dios quiere bendecirte, y tener comunión contigo. En cambio, Satanás quiere gobernar tu vida ¡para destruirte!

Dios quiere que conozcas la victoria. Pero no puedes conocerla, por tu propio esfuerzo. Tú puedes tener victoria, por medio de Jesucristo, quien te da el poder para hacer frente a los engaños del diablo.

¿Cuál es el secreto de la victoria? ¡Ustedes ya lo saben! ¡Es permanecer en la Palabra de Dios! Por eso David dijo en el Salmo 119:11, “En mi corazón he atesorado tus palabras, para no pecar contra ti.”

Jesús venció las tentaciones de Satanás con las Escrituras. En Sus tentaciones en el desierto, NO FUE LA PALABRA -- CITADA TRES VECES POR JESUS -- ¡LA QUE VENCIÓ AL ENEMIGO! ¡FUE SU SUMISIÓN A LA PALABRA DE DIOS!

Jesús le dijo al diablo en Mateo 4:4, “Escrito está: No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Luego le dijo en Mateo 4:7, “También está escrito, “No tentarás al Señor tu Dios.” Y finalmente en Mateo 4:10, Jesús le dijo al diablo, “Vete, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás.”

Si las cristianas pensamos, que el poder para vencer al enemigo se encuentra SOLO en citar la Escrituras, ¡ESTAMOS MUY EQUIVOCADAS! Lo importante NO ES CITAR LOS VERSÍCULOS, sino someternos al Padre, que es quien vence al enemigo.

El enemigo huye cuando escucha a un hombre o a una mujer decir, “No importa cuales sean mis tendencias carnales, esto es lo que la Palabra de Dios dice – y con la ayuda de Dios, y por Su gracia -- escojo seguir Su Palabra.”

¡ASÍ QUE! YA VIMOS QUE DEBEMOS AMAR A LA FAMILIA DE DIOS. AHORA VAYAMOS A NUESTRO SEGUNDO CONCEPTO…

II) NO AMES AL MUNDO – Juan 2:15-16

15 No amen al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, es decir, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

El mundo es uno de nuestros enemigos. El Malvado es el enemigo NO 1. La carne es nuestro enemigo NO 2. Y el mundo es nuestro enemigo NO 3 .

Un escritor anónimo escribió: “Nosotros podemos crecer, con el Pan de Vida, o morirnos de hambre, con las migajas del mundo.” Por eso Juan dice que no amemos al mundo, ni las cosas que están en el mundo.

Esa fue la desgracia del rico insensato en la parábola, que Jesús contó en Lucas 12. El hombre era rico, pero no era rico hacia Dios. ¡AMABA LAS COSAS!, pero terminó dejándolas todas atrás. La clave de esta parábola ¡SON LAS COSAS! Porque las cosas son la esencia misma, con que nos atrapa el mundo.

Su técnica es que nos enfoquemos EN ESTE MUNDO, para que nos olvidemos del mundo por venir.

¡ESA FUE LA GRAN DIFERENCIA! al principio de la historia de la humanidad, entre los descendientes de Caín, y los descendientes de Set. La gente de Caín vivía para este mundo, Y PARA LO QUE ESTE MUNDO OFRECÍA.

Construyeron una gran ciudad antes del Diluvio, llena del fruto del arte, la ciencia y la industria – pero todo se perdió en el Diluvio. EN CAMBIO, LA GENTE DE “SET” VIVIÓ PARA EL MUNDO POR VENIR – y murieron -- cuando sus días en la tierra se cumplieron.

Lo mismo pasó en la vida de Salomón. Durante su juventud, Salomón vivía para Dios, y caminaba con Dios. Sin embargo, con el tiempo, él agrandó su harem, y vivió cada vez más, como un déspota oriental.

Los asuntos de este mundo, y la falsedad de las riquezas del mundo, ¡LO ENVOLVIERON! Y al final terminó arruinando su vida. ¡Malgastó su vida! El libro de Eclesiastés es un lamento de la desesperación de Salomón por haber vivido, por tanto tiempo, para el mundo equivocado.

15 No amen al mundo, ni las cosas que están en el mundo.” La palabra “mundo” en el Nuevo Testamento tiene, por lo menos, tres significados. A veces, el “mundo” quiere decir el mundo físico -- la tierra. Hechos 17:24 dice, “El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay”.

También significa el mundo humano, que es la humanidad. Juan 3:16 dice, “Porque de tal manera amó Dios al mundo.” A veces, ESTAS DOS IDEAS APARECEN JUNTAS EN LAS ESCRITURAS. Por ejemplo, Juan 1:10 dice que Jesús “En el mundo estaba, y el mundo [que es la tierra] por Él fue hecho; pero el mundo [la humanidad] no le conoció.”

Pero la advertencia, “¡No ames al mundo!”, no se refiere ni al mundo de la naturaleza ni al mundo de la humanidad. Es obvio, que nosotras debemos apreciar la belleza y los beneficios de la tierra, ¡QUE DIOS HA HECHO! Primero Timoteo 6:17 dice, “Dios nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”.

Sin embargo, en la Biblia, “el mundo” es el sistema de Satanás, que se opone a la obra de Cristo en la tierra. Es justamente lo opuesto a todo aquello que es piadoso, santo y espiritual.

Primero Juan 5:19 dice, “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno”. En Juan 12:31, Jesús llamó a Satanás “el príncipe de este mundo.”Y Efesios 6:11, 12 dice que el diablo tiene una organización de espíritus malignos, TRABAJANDO PARA ÉL, e influyendo en los asuntos de “este mundo”.

Así como el Espíritu Santo utiliza personas para llevar a cabo la voluntad de Dios en la tierra, así Satanás usa personas para concretar sus propósitos malvados. Las personas que no son salvas, “AUN SI SE DAN CUENTA, O NO,” reciben su poder del “…príncipe de la potestad del aire, del espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.

Las personas que no son salvas pertenecen a “este mundo”. En Lucas 16:8, Jesús los llama “los hijos de este mundo.” Cuando Jesús estuvo en la tierra, las personas de “este mundo” no lo entendieron, NI TAMPOCO NOS ENTIENDEN A NOSOTRAS, las que confiamos en Jesús.

Si no fuera por el Espíritu Santo, que vive en nosotros, y por la fuente espiritual que tenemos en la oración, y la comunión cristiana, Y LA PALABRA, nunca podríamos “sobrevivir” en esta tierra.

PAUSA

¡Ahora bien! ¡Hay una segunda razón!—MUCHO MÁS SOLEMNE TODAVÍA—por la cual las cristianas no deben de amar al mundo. 15 Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, es decir, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Él sistema del mundo USA TRES ENGAÑOS para atrapar a los creyentes: (1) los deseos de la carne, (2) los deseos de los ojos, y (3) y la vanagloria de la vida.

Estos son los mismos engaños, que atraparon a Eva en el jardín. Génesis 3 dice: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer [los deseos de la carne], y que era agradable a los ojos [ los deseos de los ojos], y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría [la vanagloria de la vida]; Y EVA TOMÓ DE SU FRUTO. ¡Y ADÁN! TAMBIÉN COMIÓ.”

Los deseos de la carne son cualquier cosa, que satisfaga, la naturaleza caída del hombre, o de la mujer. “La carne” no quiere decir “el cuerpo”. Más bien, se refiere a la naturaleza intrínseca “del hombre no regenerado,” que no le permite ver la verdad espiritual. La carne es la naturaleza que recibimos, cuando nacemos físicamente.

El Espíritu es la naturaleza, QUE RECIBIMOS en el segundo nacimiento. CUANDO CONFIAMOS EN CRISTO, Él nos hace “partícipes de la naturaleza divina”. La cristiana tiene en su vida la VIEJA NATURALEZA (que es la carne) y la NUEVA NATURALEZA (que es el Espíritu). ¡Y ambas naturalezas están en guerra constante!

Dios le ha dado a la gente… CIERTOS DESEOS, ¡los cuales son buenos! El hambre, la sed, el cansancio y el sexo ¡NO SON MALOS EN SÍ MISMOS! No hay nada de malo en comer, beber, dormir o engendrar hijos. Pero cuando la vieja naturaleza los controla, entonces se convierten en “pasiones” pecaminosas.

El “hambre” no es malo. Pero la glotonería es pecado. La sed no es mala en sí, pero la borrachera es pecado. El dormir es un regalo de Dios, pero la pereza, es vergonzosa. El sexo es un regalo precioso de Dios, ¡cuando se goza dentro del matrimonio! Pero se convierte en inmoralidad, cuando es gozado fuera del vínculo matrimonial.

El mundo usa los apetitos normales, PARA TENTARNOS A SATISFACERLOS DE MANERA PROHIBIDA.

PAUSA

¡Ahora bien! El segundo engaño, que usa el mundo para atraparnos se le llama “los deseos de los ojos”. Los deseos de los ojos operan de una forma más refinada.

Son aquellos placeres que gratifican a la vista y a la mente… placeres sofisticados o intelectuales.

En la época del apóstol Juan, los griegos y los romanos VIVÍAN para los entretenimientos y las actividades que entusiasmaban a los ojos. Cómo verán ¡Los tiempos no han cambiado mucho! Con respecto a la televisión y el internet, la oración de cada creyente debiera ser: “Dios mío, aparta mis ojos de todo lo que sea vanidad.”

PAUSA

En el libro de Josué, capítulo 7, un soldado llamado Acán, hizo que el ejército de Josué fuera derrotado debido a los deseos de sus ojos. Dios le había advertido a Israel, que no cogiera nada de los despojos de la ciudad de Jericó, QUE HABÍA SIDO CONDENADA, ¡PERO ACÁN DESOBEDECIÓ!

En Josué 7:21, Acán explicó su pecado de esta manera: “Entre los despojos vi un manto babilónico muy hermoso, doscientas monedas de plata, y un lingote de oro que pesaba más de medio kilo. Me ganó la codicia, y lo tomé. Pero todo lo tengo escondido bajo tierra, en medio de mi tienda. Y debajo de todo está el dinero.”

Los deseos de los ojos lo llevaron a pecar, Y SU PECADO, llevó al ejército a la derrota. Nuestros ojos son la puerta de entrada a la mente. Por lo tanto, los deseos de los ojos también pueden ser actividades intelectuales, que son contrarias a la Palabra de Dios.

LAS CRISTIANAS ESTAMOS SIENDO PRESIONADAS, TODO EL TIEMPO, a pensar de la misma forma como piensa el mundo.

Y el tercer engaño es “la vanagloria de la vida”. ¡ES EL ORGULLO! El orgullo es el pecado máximo. Fue el pecado original. Fue el pecado que transformó al magnífico Lucifer en el diablo mismo. ¡Y el orgullo puede tomar muchas formas! ¿De qué te enorgulleces tú?

La gloria de Dios es rica y plena. La gloria del hombre es vana y vacía. La palabra griega para “vanagloria” era utilizada para describir a un presuntuoso, que trataba de impresionar a otros con su importancia.

La gente siempre ha tratado de impresionar a los demás, ¡CON LO QUE TIENE! ¡Y CON LO QUE GASTA! ¿Por qué es que tanta gente compra casas, autos, artefactos o ropa, que en realidad, no puede pagar?

¿Por qué sucumbe a la propaganda de “viaje ahora, y pague después” y se mete en tremendas deudas por tomarse unas vacaciones, ¿que no puede pagar? ¡Porque quieren impresionar a los demás! Les encanta “la vanagloria de la vida”.

Es increíble, las cosas tan ridículas que puede hacer la gente para impresionar a otros. Hasta pueden sacrificar su honradez e integridad por sentirse importantes. ¡Sí! ¡El mundo tienta a la cristiana, por medio de los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida.

Cuando el mundo controla una de estas áreas en nuestra vida, PERDEMOS EL GOZO DEL AMOR DEL PADRE, y el deseo de hacer Su voluntad. La Biblia se vuelve aburrida, y la oración se vuelve una tarea pesada. Hasta la comunión con otras cristianas, puede volverse vacía y desilusionante.

¡El amor por el mundo sofoca el amor de Dios! No dejes que tus deseos, posesiones, u orgullo se interpongan en tu amor por Dios, y por los demás. Además, quiero que sepas que ninguna cristiana se vuelve mundana de la noche a la mañana. Es un proceso gradual. ¡Por eso Juan nos advierte que no amemos al mundo!

¡ASÍ QUE! YA VIMOS QUE LAS CRISTIANAS DEBEMOS AMAR A LA FAMILIA, Y NO DEBEMOS AMAR AL MUNDO. AHORA CONCLUYAMOS CON NUESTRO TERCER CONCEPTO:

III. HAS LA VOLUNTAD DE DIOS -1 Juan 2:17

17 El mundo y sus deseos pasan; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Aquí Juan hace una comparación entre dos formas de vivir: una vida vivida para la eternidad, y la otra, vivida para el momento. Una persona mundana vive para los placeres de la carne. Mientras que la cristiana vive para los deleites del Espíritu.

La cristiana mundana vive para lo que puede ver, “para los deseos de los ojos,” pero la cristiana espiritual vive para las realidades invisibles de Dios.

La persona, con una mentalidad mundana, vive para la vanagloria de la vida, para todo lo que atrae a hombres y mujeres. La cristiana, que hace la voluntad de Dios, vive para la aprobación de Dios.

17 El mundo y sus deseos pasan; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

TODA GRAN NACIÓN EN LA HISTORIA, que perdió su moralidad e integridad, terminó siendo, conquistada por otra nación. No hay razón para suponer QUE NUESTRA NACIÓN sea la excepción. En el pasado han desaparecido 19 civilizaciones. No hay razón para pensar, que nuestra civilización actual, durará para siempre.

Y después, de que este planeta haya sido reemplazado por el cielo nuevo y la tierra nueva, LOS HIJOS FIELES DE DIOS PERDURARÁN, compartiendo la gloria de Dios para toda la eternidad.

Y esta esperanza no está limitada a grandes hombres, como Moody, Spurgeon, Lutero, Wesley, y a personas piadosas como ellos, sino que está a la disposición de todos los creyentes. Si tú confías en Cristo, ¡ESTA ESPERANZA ES PARA TI!

El Nuevo Testamento tiene mucho que decir acerca de “la voluntad de Dios.” Hechos 22:14 dice, “Dios… te ha escogido para que conozcas Su voluntad.” La voluntad de Dios no es algo que consultamos, de vez en cuando. Es algo que debe controlar nuestra vida entera.

Lo importante para toda cristiana, no es simplemente, saber si algo es correcto o incorrecto, ¿o si es bueno o malo? El asunto clave es: “¿Es esta la voluntad de Dios para mí?”. Una vez que conozcamos la voluntad de Dios, ¡tenemos que hacerla de todo corazón!

Romanos 12:2 dice, “Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente, para que comprueben cual es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto.”

Descubrir, y hacer la voluntad de Dios, ES ALGO ASÍ, como aprender a nadar. Tienes que meterte al agua, para que esta se convierta en algo real para ti. CUANTO MÁS OBEDEZCAS A DIOS, más conocerás lo que Él quiere que hagas.

¿Cómo puedes descubrir la voluntad de Dios? Este proceso comienza cuando te entregas completamente a Dios. Romanos 12:1 dice, “Que se presenten ustedes mismos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.”

El Padre comparte sus secretos, con aquellos que lo obedecen. Juan 7:17 dice “El que quiera hacer la voluntad de Dios, sabrá si la doctrina es de Dios.”

¡Y la voluntad de Dios NO ES UN RESTAURANTE ESPIRITUAL…” donde la cristiana se sirve lo que quiere, ¡y deja lo que no quiere! ¡NO! la voluntad de Dios se debe aceptar en su totalidad. ¡Tenemos que entregarle nuestra vida completamente!

Dios nos revela Su voluntad a través de Su Palabra. El Salmo 119:105 dice, “Tu palabra es una lámpara a mis pies. Es la luz que ilumina mi camino’”.

Una cristiana mundana no tiene apetito por la Biblia. Pero una creyente espiritual, que pasa tiempo A DIARIO leyendo la Biblia, Y MEDITANDO EN ELLA, descubre allí la voluntad de Dios, y la aplica a su vida.

PAUSA

También podemos conocer la voluntad de Dios, a través de nuestras circunstancias. Dios obra de forma maravillosa… abriendo y cerrando puertas. Por supuesto, que esta clase de guía debe ser autenticada por la Palabra de Dios.

Y finalmente, DIOS NOS GUÍA A SU VOLUNTAD, por medio de la oración, y de la obra de su Espíritu Santo en nuestro corazón. El Espíritu nos habla, cuando le oramos acerca de una decisión que tenemos que tomar. Una “voz interior” puede estar de acuerdo con la guía de nuestras circunstancias.

Pero no debemos seguir ESA VOZ INTERIOR SOLAMENTE. ¡Tenemos que verificarla con la Biblia!

¿Quieres amar y servir a Dios de todo corazón? Entonces tienes que dejar de lado todo aquello, que te aleje de Su amor y servicio. Cuando Jesús llamó a Sus discípulos, les dijo ¡SÍGUEME! Esto significaba que ellos tenían que dejar sus redes, sus mesas de dinero, o cualquier otra cosa, QUE OCUPARA SU ATENCIÓN Y SU TIEMPO, en ese momento.

Así mismo, cuando Jesús nos llama a entregarnos a la verdad del evangelio, ¡tenemos que rechazar al mundo! ¡Y SEGUIRLO!

ORÉMOSLE AL SEÑOR

Padre, gracias que somos parte de tu familia. Que somos tu iglesia. Gracias, Señor, que podemos vencer al Maligno permaneciendo en tu Palabra. y también, podemos madurar permaneciendo en tu Palabra.

Señor, no queremos amar al mundo, ni las cosas del mundo. Queremos amarte a ti solamente. ¡Solo Tú eres digno! Señor, queremos que tu voluntad controle nuestra vida. Gracias por dirigir nuestras vidas, a través de tu Palabra, a través de nuestras circunstancias, de la oración, y de tu voz interior. En el Nombre de Jesús, Amén.


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