Cena en el Desierto

Mateo 14:13-33

Este colegio estaba teniendo un concurso de ortografía. Al final quedaban solo dos finalistas – Betty la hija de una pobre viuda, y Susana, la hija de un rico hacendado. El premio era una linda Biblia de cuero.

Todo el colegio quería que la chica pobre ganara. Finalmente, Susana, la chica rica, falla, deletrea mal una palabra, y Betty termina ganando el tan codiciado premio. Camino a su casa, la mamá le pregunta a Susana, “Susanita, No puedo creer que no podías deletrear esa palabra.” La chica le contesta “Si mami, si podía.”

“¿Entonces, por qué no lo hiciste?” “Mami, tú sabes que Betty es bien pobre, y no le dan muchos regalos. Ella quería esa Biblia con todo su corazón, y le puso tanto empeño al concurso, que preferí que ella ganara.”

Pero que te motivó a hacerlo? “Fue la lección que aprendí en la escuela dominical, que decía: “En honor, prefiriéndoos los unos a los otros.” Así que decidí hacerlo a la manera de Dios, le di la preferencia a Betty, y estoy tan contenta de que lo hice.

A los pocos días fue el cumpleaños de Susana. Y recibió de regalo una linda Biblia, con una dedicatoria especial: “En honor, prefiriéndoos los unos a los otros.”

Jesucristo personificó el amor de Dios, no solo por Su muerte en la cruz, sino también por las buenas obras que hizo en la tierra. Amor es querer… es compartir. Es ser compasiva. Es identificarnos con la otra persona para que ésta logre realizarse. Amor es dar la preferencia a otros, y por lo tanto, no siempre es fácil. ¡Cuesta!

EMPECEMOS EN ORACION

El título de esta enseñanza es “CENA EN EL DESIERTO. Y está dividida en tres partes: (I) Jesús – Dios de Compasión; (II) Jesús – Dios de la Abundancia; (III) Jesús – Dios de lo Imposible.

La historia de la alimentación de los cinco mil es una de las más famosas de Jesucristo. Fuera de la resurrección de Cristo, este es el único milagro que aparece en los cuatro evangelios.

Realmente esta comida campestre no solo alimentó a cinco mil hombres, sino que, si incluimos a las mujeres y niños, probablemente, alimentó a un total de diez a quince mil personas. ¡Fue un milagro extraordinario!

Este pasaje contiene muchos principios profundos… no solo para los discípulos de la época de Cristo, sino también para los discípulos de hoy en día.

Así que comencemos con la primera parte…

I. JESUS - DIOS DE COMPASION (Mateo 14:13-14)

13 Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. 14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.

Oyéndolo Jesús . ¿Qué es lo que Jesús había oído? La noticia de que Juan el Bautista había sido decapitado por Herodes. Su muerte hace que Jesús quiera estar a solas con sus discípulos por un tiempo. Así que se suben a un bote y se van a un lugar desierto. Lucas nos dice que se van a la zona de Bethsaida.

Mientras tanto, al escuchar que Jesús y Sus discípulos se iban, la multitud los sigue por tierra, caminando alrededor del mar de galilea. ¡Se imaginan 15,000 personas caminando en mancha!

Apenas Jesús toca tierra, Su descanso termina. Las masas lo estaban esperando en la orilla. En vez de impacientarse y frustrarse con el gentío, Jesús siente compasión por ellos y cura a sus enfermos.

El diccionario dice que compasión es sentir lástima o pena por el sufrimiento o problema de la otra persona está pasando, con el deseo de ayudarla.”

A pesar de que Jesús quería descansar y estar a solas con Sus discípulos, no le dice a la gente que se vaya. Al contrario, siente compasión por ellos, y El mismo se ocupa de darles lo que necesitaban.

Y como Jesús sabía que Su tiempo en la tierra era corto, El aprovechaba cualquier oportunidad para compartir las Buenas Nuevas del Reino.

PAUSA PAUSA PAUSA PAUSA PAUSA PAUSA PAUSA

Pedrito estaba en el primer año de colegio, y su compañero de clase, Juan, había perdido a su papá en un accidente de tractor en la chacra de la familia. Pedrito oraba todos los días por su amigo Juan. Un día Pedrito estaba bajando las escaleras del colegio, y en eso, ve a Juan caminando, y se le acerca.

Pedrito le pregunta. “¿Juan, cómo te sientes?”Juan le dice, “Estoy bien.” Pedrito continúa: “Juan, he estado orando por ti desde que me enteré que tu papi había muerto en un accidente.”

Juan lo mira conmovido, y le dice, “Pedrito, gracias, yo te dije que todo andaba bien en mi vida, pero no es verdad. Las cosas no están yendo bien. Estamos teniendo problemas con las vacas y las máquinas. Mi mamá no sabe que hacer. Pero yo no sabía que tú estabas orando por nosotros.. No sabes lo que eso significa para mí.

Miren a su alrededor. Hay tanta gente que está sufriendo… pero tal vez, no digan nada. Se quedan calladas. Como Pedrito, tendamos una mano… oremos por ellos, y toquemos corazones con el amor y la compasión de Cristo.

¿Te sientes sola en estos momentos? La historia de Jesús alimentando a los cinco mil contiene una gran lección para aquella que se siente olvidada de Dios. Si esa eres tú, nota como Jesús, no solo cura a los enfermos, sino que también alimenta a la gente, física y espiritualmente.

1 de Samuel 12:22 dice “El Señor no desamparará a Su pueblo por Su gran nombre, porque el Señor ha querido hacerlos pueblo Suyo.”

Muchas de nosotras erramos al no darnos cuenta de la necesidad ajena… del dolor humano. No escuchamos el gemir de su soledad… ni escuchamos la frustración de sus corazones. Pero Jesús la escucha. Nuestros corazones pueden estar fríos y duros, pero no el de Jesús. Su corazón es siempre cálido y compasivo.

Aunque otros nos fallen, o nosotras mismas le fallemos a otros, hay UNO que nunca falla. Hay UNO que nunca abandona. Ese UNO es Jesucristo. Jesús dice en Juan 14:18, “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.”

El te creó. Planeó las circunstancias de tu vida. El sabe tu situación. El desea suplir todo lo que necesitas… de acuerdo a la abundancia de Sus riquezas.

Pero tú, tal vez, digas… “Yo no lo veo.”

Piensa entonces en la vida de Jacob. Al llegar a su vejez, Jacob se andaba quejando de los golpes que la vida le había dado… Lamentaba, que años antes, animales salvajes habían matato a su querido hijo, José. Al menos eso era lo que él creía.

Luego hubo hambre en la tierra… Jacob manda a diez de sus hijos a Egipto a comprar comida, y se queda en casa con Benjamín, su hijo menor. Los hijos regresan, esta vez, sin el hermano Simeón, que habían tenido que dejar como rehén.

Y como el hambre seguía, Jacob vuelve a mandar a sus hijos a Egipto por más comida, pero ellos se niegan a ir, alegando que no podían regresar a Egipto sin Benjamín.

El Primer Ministro de Egipto, que era nada menos que José, el hijo de Jacob, les había dicho bien claro, que si no llevaban a Benjamín, los enjuiciaría como espías. Jacob se encontraba entre la espada y la pared. ¡No sabía que hacer! Todo parecía estar en contra suya.

Sin embargo, en esos momentos, Dios planeaba DARLE Su MAYOR BENDICION. Dios sabía el final del principio, y El se preocupaba por Jacob. Dios realmente había mandado a José a Egipto, años antes, para preparar el camino para ese gran momento.

Solo cuando Jacob se da por vencido… se rinde… y accede, es que Dios completa la bendición de reunir y preservar la posteridad de esta familia… en esta nueva tierra.

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A lo mejor tú estás pasando por un momento difícil. Te retuerces las manos pensando, “Dios me ha olvidado.” ¡NO! ¡EL TE AMA! ¡CREE Y CONFIA EN E!. El sabe lo que estás pasando… El sabe lo que necesitas… y El sabe ADONDE te está guiando.

Cuando te sientes desalentada o deprimida, ¿buscas a Dios y Su Palabra para recibir consuelo, y aliento? ¿Dejas que Dios te hable al corazón en tus momentos de dolor? ¿Confías en Sus promesas?

El Salmo 31:7 dice “Me gozaré y alegraré en TU misericordia, porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias.”

¿Cuándo tengas miedo, ¡MIRA AL CIELO! ¡ORA! DIOS ESTA CONTIGO. Vislumbra Su majestad, y recobrarás tu perspectiva. Lo que Dios promete, El lo cumple. Y Dios te promete en Isaías 41:10, “No temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.”

Cuando no puedes pagar las cuentas, ¡MIRA AL CIELO! ¡ORA! ¡DIOS ES TU PROVEEDOR! ∐ Si te maltratan o te ignoran, ¡MIRA AL CIELO! ¡ORA! ¡DIOS ES TU PROTECTOR!

Si piensas que nadie ve lo que estás pasando, ¡MIRA AL CIELO! ¡DIOS ES OMNIPRESENTE! El se preocupa por ti. 1 Pedro 5:7 dice, “Deposita en El toda ansiedad, porque él cuida de ti.”

Hace poco leí una historia, de la vida real, que me conmovió muchísimo…

El teléfono suena en la mansión de una familia muy rica de la alta sociedad de Boston. Al otro lado de la línea estaba el hijo de esta familia que acababa de regresar de la guerra de Vietnam, y estaba llamando de California.

Sus padres andaban siempre de fiesta en fiesta, parrandeando, tomando, jugando, y haciendo todo lo que ese estilo de vida conlleva.

El hijo le dice a su mamá, “Te estoy llamando porque quisiera traer a un amigo a la casa.” Su mamá le dice, “Claro, hijo, invítalo a pasar unos días con nosotros.”

“Pero, mami, tengo que decirte algo acerca de este chico. Ha perdido una pierna, un brazo, un ojo, y tiene la cara está desfigurada. ¿Estás de acuerdo de que lo traiga a casa? Su mamá le dice: “Por supuesto, tráelo por unos días.”

El hijo le contesta, “Mami, no me has entendido. Quiero traerlo a casa para que viva con nosotros.” La mamá comienza a darle toda clase de excusas… “Ay, hijo, que dirá la gente… Imagínate que vergüenza tener a un lisiado en la casa.” El chico le cuelga el teléfono.

Unas horas más tarde la policía llama DE California a Boston. La mamá vuelve a contestar el teléfono.

El policía, al otro lado de la línea, le dice “Señora, hemos encontrado a un chico muerto, que le falta un brazo, una pierna, un ojo y tiene la cara deformada. Se acaba de suicidar pegándose un tiro a la cabeza. Los papeles de identidad, que encontramos, lo identifican como su hijo.”

Cuantas veces en la vida nos perdemos grandes bendiciones por nuestra falta de compasión… por nuestra falta de interés por otros. Por su falta de amor y compasión, esta madre perdió a su propio hijo.

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Martín de Tours era un hombre cuya fe y buenas obras hacían de él un verdadero cristiano. Un día se encuentra con un mendigo, en la calle, que le pide unos centavos. Martín no tenía plata, pero nota que el mendigo se estaba pelando de frío, así que le da de lo que tenía.

Se quita su viejo abrigo, desteñido y deslucido, lo parte en dos, y le pone la mitad de su abrigo sobre los hombros del mendigo. Esa noche Martín tiene un sueño. Ve el cielo abrirse, y a Jesucristo con la mitad del VIEJOabrigo puesto sobre Sus hombros.

Uno de los ángeles le pregunta, “Señor, ¿por qué tienes puesto ese abrigo, tan viejo y desgastado?” Jesús le contesta, “Porque mi siervo me lo ha dado.”

Jesús nos dice en Mateo 25:35-40 “Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron.”

Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y te visitamos?” El Rey les responderá: Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por Mí.”

Jesús nos enseña a amar. Nos enseña a dar. A compartir… a ser compasivas. El nos enseña a ser como El, y a amar a otros como El los ama.

¡Así que! Ya vimos que Jesús es un Dios compasivo, ahora veamos que…

II. JESUS - DIOS DE LA ABUNDANCIA (Mateo 14:15-21)

15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. 16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.

17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18 El les dijo: Traédmelos acá. 19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.

20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. 21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Jesús había estado enseñando todo el día. A lo que caía el sol, los discípulos se preguntaban que era lo que Jesús planeaba hacer con esta multitud. Después de todo, la multitud había venido desde muy lejos para estar con Jesús en este desierto.

Los apóstoles se morían de hambre. La multitud también tenía hambre, y no había puestos ni restaurantes para comer en el desierto. Ya era hora de deshacerse de la multitud.

La solución era muy simple: “Señor, ¡diles que se vayan!” Aunque era una idea bien práctica, carecía de compasión. Obviamente, era una solución lógica. Los discípulos no podían alimentar a tanta gente... Pero se habían olvidado de algo muy importante… de que Jesús si podía alimentarlos.

Jesús les dice: “La gente no tiene que irse. Denle ustedes de comer.” Jesús involucra a los discípulos en el milagro que estaba por ocurrir. El quería que ese milagro se les quedara grabado en la mente. Que fortaleciera su fe. Que vieran que Dios era su Proveedor.

Juan 6:9 nos dice que había, un chiquito, entre la multitud, que había traído su lonchera con cinco panes y dos peces. ¿Pero cómo podían repartir “ese poco” entre tanta gente? Los discípulos no sabían que hacer. Miraban a todos lados buscando una solución, pero no se les había ocurrido mirar a Jesús.

Jesús manda a la gente a que se sentara sobre la hierba. Marcos nos dice que la gente se sienta ordenadamente en grupos de cincuenta y de cien. Dios es un Dios de orden. Toda la creación proclama este hecho. Toda la ciencia está basada en este hecho.

Nuestro Señor, Dios hecho hombre, hace las cosas en orden. Hace que la gente se siente en grupos. Y a pesar de que el alimento de este chico era poco, ”poquísimo… era nada” estaba ahora en manos de Dios. ¡Ahí estaba el detalle! Grandes cosas suceden cuando “lo poco que tenemos” lo ponemos en manos de Jesús.

Los panecillos eran de cebada, que era la comida típica del pobre. Y los peces, eran probablemente, del tamaño de una sardina. Eso no era suficiente para alimentar a un chico hambriento… y menos aun, a una multitud.

Los cinco panes y los dos peces se multiplican milagrosamente en las manos de Jesús.

Jesús le da los panes y peces a Sus discípulos, quienes a la vez, los reparten entre la gente. Este es un retrato de la iglesia Esta es la manera típica como Dios actúa. El provee el pan espiritual para Sus hijos, pero usa a Su pueblo, como instrumento para bendecirlos.

Esta conferencia, por ejemplo, es un retrato perfecto del rol de la iglesia. Dios ha usado a muchas de ustedes para bendecir a sus hermanas en esta conferencia, y para glorificarse El mismo. Muchas han mandado invitaciones, colgado afiches, decorado el lugar, han planeado los programas, preparado la comida... Algunas están registrando…

Algunos cantan, otras enseñan, otras ayudan, etc. Es lindo poder ver las MANOS, PIES, Y BOCA DE CRISTO, EN ACCION, a través de Sus hijas.

En la Presencia de Jesús nuestros medios se multiplican. El es el Señor de la abundancia. Es verdad, que a veces, Su pueblo pasa por épocas de escasez. Sin embargo, en esas épocas, aprendemos a buscar a Dios, y a depender de El, que es lo que El quiere.

Jesús tiene el poder de darnos todo lo que necesitamos… cuando lo necesitamos. A veces esa provisión llega a último minuto, pero llega. ∐ Tal parece que ese día, la muchedumbre se iba a tener que regresar a su casa sin comer. Ni ellos ni los discípulos se imaginaban que iban a comer tan opíparamente en aquel día.

¿Pero por qué espera Dios a último minuto? Porque Dios fortalece la fe, expandiéndola, estirándola como si fuera un elástico. La fe NO SE EXPANDE, si recibimos todo de antemano. Por eso Romanos 1:17 dice “El justo vivirá por la fe.”

David dice en el Salmo 37:25: “He sido joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto justos en la miseria, ni que sus hijos mendiguen pan.” ¿Entonces que significa cuando te encuentras subempleada? ¿O qué significa, cuando de repente, SUFRES una crisis económica?

Significa que puedes buscar a Dios, a tu Proveedor, confiadamente y esperar que en Su Presencia, las cosas, como el tiempo y dinero, se multipliquen para satisfacer tu necesidad. Dios nunca se queda corto.

Hace catorce años mi esposo y yo nos construimos una casa linda a las afueras de Albuquerque, en Nuevo México, en Estados Unidos. Tenía una vista espectacular de las montañas.

Las que se hayan construido casa, saben que siempre sale mucho más cara de lo que nos esperábamos. Yo quería los mejores acabados. Pero todo eso cuesta plata.

Un día mi hija, Nani, me llama por teléfono, felicísima, para contarme que le habían dado un aguinaldo de Navidad excelente.

Me dice “Mami, he pagado todas mis deudas, y todavía me quedan $3,000 para guardar en el banco. Si necesitas plata para pagar los últimos detalles de tu nueva casa, te los presto, y una vez que te hayas mudado, y se hayan regularizado tus gastos, entonces me pagas. Yo no tengo apuro.” ¡Como no iba a aceptar esta oferta!

Así que le dije que si… y seguí gastando plata. El gran día llegó en que nos mudamos a nuestro nuevo hogar. ¡Estábamos fascinados! Unos meses después sufrimos una crisis económica terrible. Perdí mi negocio, no había plata para pagarle a los acreedores, y para remate, no podía conseguir trabajo, y la deuda era enorme.

En medio de esta crisis, mi hija SE CASA en Miami, y al poco tiempo, me llama a preguntarme si le podía pagar sus $3,000. Se estaba construyendo una casita, y necesitaba ese dinero para el día del cierre de casa. Me quedé fría. No tenía idea de donde iba a sacar ese dinero. Las cosas seguían re-mal.

Le pregunté, tratando de sonar tranquila, “¿Y cuándo va a ser el cierre de tu casa?” Me dijo que en Marzo del año siguiente. Como todavía estábamos en Septiembre me quedé más tranquila. Yo sabía que Dios proveería. El contesta las oraciones de Sus hijos. Le dije que ella tendría su plata la primera semana de Enero.

Llegó Diciembre, Y NADA. No había plata. Aprovechando que era la época de Navidad, llevé una pulsera de brillantitos, que tenía, a una joyería muy buena, y quedaron en vendérmela durante de las navidades.

Después de Navidad, chequié con el joyero, Y NADA, no la habían vendido. “Señor, Dios mío, y ahora que hago. Ayúdame. Necesito pagarle a mi hija los $3,000 la próxima semana. “

Y llegó el primero de Enero… luego el dos de Enero… y el primer día útil de ese año, era el 3 de Enero. Y nos llega el correo. Comencé a abrir los sobres. En eso abro un sobre que contenía un cheque por más de $9,000.

¡Nueve mil dólares! Pensé, “Esto tiene que ser la broma de algún chistoso. ¿Quién me podría estar mandando toda esa plata? Casi boto el cheque a la basura, pensando que era de mentira, pero antes de hacerlo, se lo enseñé a mi esposo. El también lo miraba incrédulo, sin entender de donde podía venir este cheque.

En eso ve una notita que decía que el estado de Nuevo México había necesitado un pedacito del terreno que teníamos con otros socios, para hacer una carretera que pasaría por nuestro propio terreno. “Y lo habían comprado”. Y nuestra parte en esta transacción era $9,000.

¡No lo podía creer! Nuestro Dios es un Dios de abundancia. Nosotros solo necesitábamos $3,000, y sin embargo, El nos mandó un cheque por $9,000. Ya se imaginarán la emoción de mi hija cuando recibió sus $3,000 (ella ya estaba teniendo sus dudas). ¡Hasta le pagué con intereses!

Dios es un Dios de recursos ilimitados – el único límite -- se lo ponemos nosotras mismas. Nuestras peticiones, nuestros pensamientos, y nuestras oraciones son, a veces, tan “chiquititas,” que no confiamos que Dios lo puede hacer, y por consiguiente, nuestras expectativas son bien bajas.

NUESTRO DIOS ES UN DIOS GRANDISIMO, Y NUESTRAS PETICIONES DEBIERAN SER GRANDISIMAS TAMBIEN.

Dios quiere que nuestra visión “se agrande,” “que crezca,” “que se expanda…” que alcance un nivel más alto. El nos llama a tener grandes aspiraciones… grandes expectativas, y que nos apropiamos de las grandes bendiciones que El nos da. ¡No hay otra forma de vivir!

No hay LIMITE a lo que podemos pedir y esperar de nuestro Dios. Siempre y cuando esté dentro de Su voluntad. Esa es la clave. ¡El es Omnipotente! No hay forma de medir Sus bendiciones. Efesios 3:20 dice, “Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir.”

Dios nos dio tres veces más la cantidad que necesitábamos. No solo le pagué a mi hija, sino que también, pude pagar muchas otras deudas. DIOS SIEMPRE SUPLE, y nos da MUCHISIMO MAS de lo que esperamos.

En las buenas y en las malas, Dios es todo lo que necesitamos. Y Dios sabe exactamente lo que tú necesitas. ¿Estás enferma? ¿Deprimida? ¿Preocupada? ¿A lo mejor estás pasando por un divorcio? ¿O la muerte de un ser querido? ¿Capaz sea un hijo descarriado? ¿O un problema económico?

Nuestro Dios es un Dios de abundancia. Cuando TU SABES que Dios es MAS GRANDE que cualquier problema que puedas tener, eso reforzará tu fe, y te ayudará a enfrentarte a los problemas de la vida con confianza y seguridad.

Así que, ora… alaba a Dios… se agradecida, aun en medio de tus problemas… lee las Escrituras, y Dios traerá bendiciones a tu vida… en Su tiempo.

¡AHORA BIEN! Ya vimos que JESUS es Dios de Compasión y Dios de la Abundancia. Ahora vayamos a la tercera y última parte de nuestro estudio…

III. JESUS - DIOS DE LO IMPOSIBLE (Mateo 14:22-33)

En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.

25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo:

¡Señor, sálvame! 31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. 33 Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.

Las cosas estaban llegando a un desenlace en la vida de Jesús. Su fama había llegado a oídos de Herodes, quien quería conocerlo. Las multitudes querían hacerlo Rey prematuramente. Y para remate, Jesús había tenido un día AGOTADOR sumamente ocupado, ministrando a la gente.

Con todo esto, ¿cómo pasa Jesús la noche? ¡EN ORACION! Si fuera yo, ya estaría lista para meterme a la cama… lista para irme a dormir. PERO NO JESUS. El prefiere fortalecer Su Espíritu, pasando horas en comunión con Su Padre. Si Jesús, EL Hijo de Dios, necesitaba fortalecerse en oración, ¡con mayor razón nosotras!

La experiencia de los discípulos, en la tormenta, nos sirve de aliento cuando nosotras mismas pasamos por tormentas en la vida.

Cuando nos encontramos en medio de una tormenta… en medio de un problema, podemos estar tranquilas porque VEMOS EN ESTE PASAJE que Dios tiene grandes promesas para nosotras. ¿Y cuáles son esas promesas?

(1) JESUS TE HA PUESTO EXACTAMENTE EN EL LUGAR DONDE TE ENCUENTRAS AHORA. La tormenta viene porque los apóstoles ESTABAN en la voluntad de Dios. Era Jesús quien los había mandado por delante. No como Jonás, que estaba fuera de la voluntad de Dios. ¿Sabía Jesús que la tormenta se venía? ¡Por supuesto!

¿Dirigió Jesús a sus discípulos hacia esa tormenta, a propósito? ¡CLARO! Los discípulos estaban más seguros en medio de la tormenta, dentro de la voluntad de Dios, que estando en tierra firme con la muchedumbre… fuera de la voluntad de Dios.

Cuando leemos nuestras biblias, descubrimos que hay dos clases de tormentas en la vida: las tormentas de corrección, que es cuando Dios nos disciplina, y las tormentas de perfección, que es cuando Dios nos ayuda a crecer espiritualmente por medio del sufrimiento y el dolor.

Jonás estaba en la tormenta porque había desobedecido a Dios, y necesitaba ser corregido. Los discípulos estaban en la tormenta porque habían obedecido a Cristo, y estaban siendo perfeccionados.

En una tormenta anterior, Jesús había puesto a prueba a Sus discípulos estando El con ellos en el bote. Ahora los pone a prueba, estando El fuera del bote. Muchas cristianas creen que cuando obedecemos a Dios, nada nos va a ir mal. ¡Pero no es así!

Jesús mismo nos advierte en Juan 16:33 “En el mundo tendreis aflicción.” Cuando nos encontramos en la tormenta, por obedecer a Dios, debemos recordar que El mismo nos ha puesto ahí, y que estará con nosotros en medio de ella. ∐ Jesucristo no es tu seguridad contra las tormentas de la vida. ¡NO! El es tu seguridad EN MEDIO de la tormenta.

(2) JESUS ESTA ORANDO POR TI. Cuando estamos en medio de la tormenta, Romanos 8:34 nos dice que Jesucristo está en el cielo “intercediendo por nosotras.”

Jesús podía ver que Sus discípulos estaban en apuros (Marcos 6:48). De la misma forma, Él nos ve, y sabe lo que necesitamos. El siente nuestra preocupación, y sabe lo que estamos pasando (Hebreos 4:14-16).

1 Pedro 3:12 dice: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones.”

Si tú supieras que Jesucristo está en el otro cuarto, orando por ti. ¿Te daría eso nuevas fuerzas para sobrellevar la tormenta… el problema… y hacer la voluntad de Dios? ¡Estoy segura que si!

Jesús no estará en el otro cuarto, pero está en el cielo intercediendo por ti. Para Dios no hay distancias. El ve tu necesidad. El conoce tus miedos… tu preocupación, y El está en control de tu situación.

(3) JESUS VENDRA A TI. Cuando pasamos por momentos duros en la vida, muchas pensamos… sentimos que Jesús nos ha abandonado.

En los salmos, David se quejaba de que Dios parecía estar lejos de él. Sin embargo, David sabía, que Dios lo rescataría en el momento oportuno. Dios nos dice en el Salmo 50:15: “Invócame en el día de la angustia. [Yo] te libraré, y tú me honrarás.”

Jesús siempre viene a nosotras en las tormentas de la vida. En Isaías 43:2 Dios nos promete, “Cuando cruces las aguas, Yo estaré contigo.” Y lo que El promete, El cumple. Tal vez no venga en el momento preciso que nosotras queremos, pero vendrá en el momento que más lo necesitamos.

Isaías 41:13, “Yo soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.”

Muchas veces tenemos miedo a las experiencias difíciles de la vida, (como una operación o la muerte de un ser querido), ∐ pero descubrimos que son estas experiencias las que traen a Cristo más cerca de nosotros.

30 [Pedro] al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

La fe y el miedo no pueden existir juntos en el mismo corazón, porque el miedo siempre CIEGA nuestros ojos a la presencia del Señor. O creemos o dudamos. Pero no podemos hacer las dos cosas a la vez. ¡La fe y la duda son el polo opuesto!

Cuando la duda solo ve obstáculos – ¡La fe ve el camino! Cuando la duda ve la noche oscura – ¡La fe ve la luz del día! ∐ Cuando la duda tiene miedo a tomar el paso -- ¡La fe se remonta a las alturas! Y cuando la duda pregunta, “¿Y quién cree?” La fe contesta, “YO.”

(4) JESUS TE AYUDARA A CRECER ESPIRITUALMENTE. Este era el propósito de la tormenta. Ayudar a los discípulos A CRECER en su fe. Después de todo, Jesús los dejaría algún día, y ellos se tendrían que enfrentar a muchas tormentas. Ellos tenían que aprender a confiar en Jesús, aun cuando no estuviera presente con ellos…

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Hagamos un alto aquí, y enfoquémonos en Pedro. Antes de criticarlo porque se estaba hundiendo, alabémoslo por su magnifica demostración de fe. Por atreverse a ser diferente. Cualquiera puede quedarse sentado en el bote y observar. Pero se necesita una persona con verdadera fe, para salirse del bote y caminar en el agua.

¿Eres tú como Pedro, que fija sus ojos de fe en Cristo y trata de hacer lo imposible? O, eres como los otros discípulos en el bote, que a pesar de que amaban a Jesús tanto como Pedro, tenían sus dudas… tenían miedo, así que deciden quedarse en el bote, bien seguros, y no tomar el paso de fe.

¿Por qué se comienza a hundir Pedro? Porque quita sus ojos del Señor y comienza a mirar a las circunstancias alrededor suyo. Quita su vista de Cristo y se enfoca en el viento y en las olas. Y es ahí cuando comienza a hundirse.

Cuando nosotros nos enfocamos en nuestros propios problemas, y quitamos nuestros ojos de Cristo, nuestra fe se tambalea, comenzamos a dudar… a tener miedo… y comenzamos a hundirnos.

Pero cuando pones tus problemas de lado, y te enfocas SOLO EN JESUS, tu carga se hace más liviana. Puede que tus circunstancias no hayan cambiado, pero ahora tú y Jesús están cargando el peso juntos. Jesús dice en Mateo 11:30, “Mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”

A veces se necesita mucha fe para caminar al lado de Jesús, o hacer lo que El nos ha llamado hacer. A veces parece más seguro quedarnos en el bote, y observar a la distancia.

Sin embargo, cuando hacemos eso, nos perdemos la dicha de ver como Dios obra en nuestras vidas para lograr lo imposible. VER A DIOS OBRAR DE FORMA INCREIBLE, FORTALECE NUESTRA FE.

En Mateo 8:23-27, vemos que cuando Jesucristo calma la tormenta por primera vez, los discípulos dicen: “¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar lo obedecen.” En cambio, AHORA, su testimonio es claro. Ellos declaran, “Verdaderamente, eres el Hijo de Dios.”

¿Estás caminando, POR FE, sobre las aguas hacia Jesús, o te estás hundiendo en el mar de la duda, la desesperación y el miedo? ¿Caminas hacia Jesús, aun en medio de la tormenta, O CAMINAS A El SOLO cuando la tierra está firme… y cuando el cielo está azul? ¿Cuándo todo te está yendo bien?

Al alimentar a los cinco mil, y caminar sobre las aguas, Jesús no solo demuestra ser Dios de compasión y de abundancia, sino también demuestra ser Dios de lo imposible. El ES EL SEÑOR DE LOS MILAGROS. El desafía las leyes de la ciencia, medicina, historia y religión.

Jesús desafía la Química, cuando transforma el agua en vino. La Biología, al no ser concebido de forma natural. La Física, anulando la ley de gravedad, al ascender al cielo.

La Medicina , El cura a los enfermos y a los ciegos, sin administrar droga alguna. En la Historia, Jesús es el principio, y es el fin, Y en Religión, Jesús dice: “Nadie viene al Padre si no es por Mí. “ ¡ESE ES NUESTRO DIOS! ¡ESE ES JESUCRISTO! Y ESTE DIOS MARAVILLOSO TE AMA… TE CUIDA… TE PROTEGE… ¡TU PUEDES CONFIAR EN EL!

OREMOSLE AL SEÑOR.

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Con sus rostros todavía inclinados y ojos cerrados… ¿Te está hablando Jesús al corazón? ¿Te está invitando a acercarte a El?

Jesús dice en Juan 14:6, “Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre si no es por Mí.” ¡Jesús es el único camino! Ninguna religión, ninguna iglesia, ninguna persona te puede llevar al cielo. ¡Solo Jesús puede hacerlo!

¡ASI ES COMO FUI SALVADA! Porque pensé: “Si Jesús es el único camino, yo quiero tomar Su camino. Si El es la única verdad, yo quiero esa verdad, y si El es la única vida, yo la quiero.

Ahora se, sin duda alguna, que tengo salvación eterna. Esto no tiene nada que ver con religión, sino con un encuentro verdadero con Dios. Es conocerlo… amarlo. Es tener una relación íntima con El. ¡Mi vida cambió desde ese momento! Ha sido un proceso maravilloso que continuará para toda mi vida.

Dios te ama y quiere darte vida abundante. Y El estará contigo contra viento y marea. El nunca te dejará ni te abandonará. ∐ Jesús me ha dado paz y alegría… me ha dado propósito

Romanos 10:9 dice, “Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.”

Juan 1:12 dice “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechas hijas de Dios.”

¿Te sientes sola en estos momentos? ¿Vacía? Solo Jesús puede satisfacer los anhelos más profundos de tu corazón. Solo Jesús te puede dar paz… esa paz que sobrepasa todo entendimiento.

¿Qué si este es tu último momento? ¿Tu último día? ¿Estás segura que si te mueres hoy, te irás al cielo? La Biblia dice que puedes estar segura. ¡Que hoy es tu día de salvación!

Tú te puedes ir al cielo, no por tus buenas obras, o tu moralidad, o tu decencia, o el dinero que ofrendes, ¡NO! tú te puedes ir al cielo solo por el mérito de la obra terminada de nuestro Señor Jesucristo, que murió en la cruz en tu lugar, y en el mío, y pagó la sentencia de la ley, en sí mismo. La Biblia dice que por Sus heridas fuimos sanadas.

Escúchame. No importa lo que hayas hecho… No es demasiado tarde. No importa cuan bajo hayas caído. No es demasiado tarde. Jesús te acepta tal como eres. Jesús te está invitando, pero tú tienes que venir. ¡Ven tal como eres! ¡Jesús te ama! El quiere perdonarte. Quiere hacerte una mujer nueva.

Dios te puede dar un nuevo comienzo. Una nueva vida. Puedes salir de este lugar con el corazón y manos limpias. ¡Tú no estás aquí por casualidad! Tenías una cita divina con Dios.

Así que, te quiero preguntar: ¿Quieres aceptar a Jesús como tu Señor y Salvador? O a lo mejor lo aceptaste en el pasado, pero sabes que no has estado caminando con El, hoy es tu oportunidad de regresar a El. Sí quieres aceptar a Jesús primera vez, o si quieres regresar a El, por favor, levanta la mano y yo oraré por ti.

DIOS TE BENDIGA… DIOS TE BENDIGA… DIOS TE BENDIGA…. DIOS TE BENDIGA…

AQUELLAS QUE LEVANTARON SU MANO, POR FAVOR REPITAN ESTA ORACION DESPUES DE MI --RECUERDEN QUE LE ESTAN HABLANDO AL SEÑOR, DDE CORAZON A CORAZON.

Señor Jesús, Sé que soy pecadora. Perdóname. Yo creo que moriste por mis pecados y resucitaste de entre los muertos. Ya no quiero pecar más. Ahora te invito a que entres en mi corazón y vida. Quiero seguirte, como mi Señor y Salvador para el resto de mi vida. En el nombre de Jesús… Amen.

¡Bienvenidas a la familia de Dios! ¡Ya son hijas de Dios! ¡Qué emoción! Los ángeles se están regocijando en el cielo. La Biblia dice que los ángeles tienen fiesta cada vez que un pecador se arrepiente. ¡Y nosotras también!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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