ESPOSA – PARTE I – 1 Pedro 3:1

1 Pedro 3:1 dice, Esposas, sométanse a sus esposos. En nuestra cultura moderna, estamos viendo una situación bastante rara. Tenemos más información que nunca acerca del sexo y del matrimonio. Y sin embargo, tenemos más problemas matrimoniales y divorcios que nunca. ¡Obviamente algo anda mal!

No es suficiente decir que estos hogares necesitan a Dios, porque incluso muchos matrimonios cristianos de hoy, se están desmoronando. El hecho de que un hombre y una mujer sean salvos no es garantía de que su matrimonio triunfará.

El matrimonio es algo en el cual tenemos que invertir tiempo y esfuerzo. ¡El éxito no es automático!

No sé en qué estado pueda estar tu matrimonio hoy día. Pero lo que si sé, es esto: Si tú sigues el diseño de Dios… tu matrimonio se puede convertir en lo que tú siempre has soñado…

¡Así que! ¿Cuál es el secreto? ¿Cómo puedes edificar tu matrimonio para que éste resista las tormentas de la vida? ¿Cómo puedes tener un matrimonio sólido que dure para toda la vida?

EDIFICANDO TU MATRIMONIO DE ACUERDO A LOS PLANOS QUE DIOS NOS DA EN SU PALABRA. En las Escrituras, Dios nos ha dado losprincipios necesarios para edificar un matrimonio, que pueda resistir el paso del tiempo. Principios que pueden producir un matrimonio, que no solo sobrevivirá… ¡SINO QUE FLORECERÁ!

Muchas veces nos olvidamos de quien inventó el matrimonio. ¡EL MATRIMONIO FUE IDEA DE DIOS! El matrimonio NO ES UN CONTRATO HUMANO, que se puede romper cuando a uno le da la gana. ¡NO! Es un convenio establecido por Dios.

¡Es un convenio supremo! Es una relación muy por encima de todas las otras relaciones. ¡Y requiere un compromiso total! Y como Dios inventó el matrimonio, ÉL ES LA AUTORIDAD MÁXIMA -- de como edificar un matrimonio que durará para toda la vida. Él sabe, mejor que nadie, los fundamentos que necesitas para que tu matrimonio florezca.

Hasta puso estos principios en un libro – EL MANUAL DEL MATRIMONIO -- que te guiará a la clase de matrimonio que tú quieres tener. ¡ESTE MANUAL ES LA BIBLIA! Tú te estarás preguntando… ¡qué sabrá la Biblia de como edificar un matrimonio sólido en el siglo 21!

Tú podrás pensar que la Biblia es un libro anticuado y pasado de moda, ¡pero yo te garantizo que no lo es! La Biblia le habla a nuestras vidas hoy día, con una relevancia increíble, revelando los fundamentos del plan de Dios para el matrimonio que prosperará. ¡No conozco a ninguna persona casada que no quiera tener un gran matrimonio!

En Julio de 1981, el mundo entero vio, como el Príncipe Carlos y la bella Diana (Lady Di, como la llamaban) se casaban en gran pompa y solemnidad, en la Catedral de San Pablo en Londres. Fue una boda de cuento de hadas, con 3500 invitados, y una audiencia estimada de 750 millones de personas alrededor del mundo.

Fue una boda espectacular… bellísima… una boda inolvidable. ¿Pero cuánto duró su matrimonio? Desgraciadamente, terminó convirtiéndose en la comidilla para los tabloides.

La realidad de las cosas, es que mucha gente le dedica más tiempo… A LOS PREPARATIVOS PARA EL GRAN DÍA DEL MATRIMONIO, que preparando y trabajando en el matrimonio mismo. Tener un matrimonio sólido y saludable ¡no es un accidente! ¡No sucede por casualidad! ¡Hay que trabajarlo todos los días!

ESPOSAS, SOMÉTANSE A SUS ESPOSOS… ¡UY YU YUY! ¡El tema de la sumisión no es nuestro tema favorito! Pero quiero que sepan que “la sumisión” es uno de los conceptos más malentendidos en la Iglesia hoy en día.

La idea de la sumisión, con respecto a la Escritura, es siempre en el contexto de la sumisión mutua. Esta sumisión mutua es entre esposas y esposos, así como, entre los cristianos, “unos a otros”. La sumisión no es solo para las esposas. La sumisión es para todos los cristianos, ¡SIN EXCEPCIÓN!

¿CONOCES DE ALGÚN OTRO ACTO DE SUMISIÓN MÁS INCREÍBLE – EN LA HISTORIA DEL MUNDO -- que cuando Cristo se sometió ASÍ MISMO a morir en la cruz por los pecados del mundo? ¡JESÚS SE NEGÓ ASÍ MISMO… NEGÓ SUS PROPIOS DERECHOS, y voluntariamente, fue a la cruz a pagar por nuestros pecados!

Esa es la clase de amor que el esposo debe de tener por su esposa. Debe de amarla y guiarla abnegadamente… en el vínculo y belleza del compromiso cristiano. Cuando un esposo ama a su esposa de esta manera -- la respuesta natural de la esposa -- es de amar y respetar a su esposo.

Nosotras también debemos de corresponderle a Cristo DE LA MISMA FORMA por Su gran amor por nosotras. Nosotras amamos a Jesús porque Él nos amó primero. Y nosotras podemos amarlo, adorarlo, seguirlo, ¡Y SI! someternos a Él porque sabemos cuan apasionadamente nos ama.

Cuando un esposo ama a su esposa abnegadamente, incondicionalmente, y sin reservas, como Cristo ama a la Iglesia, entonces la esposa puede corresponder en amor, porque ella sabe que es realmente amada.

Aunque desgraciadamente, esta clase de amor no es la predisposición natural del hombre.

La sumisión no sugiere que la mujer se vuelva un felpudo. Ni tampoco sugiere que ella deba de ser dominada y controlada por su esposo. Más bien es algo que Dios requiere DE AMBOS, del esposo y la esposa. Así como nosotras amamos y nos entregamos a Cristo, así mismo, debemos de someternos el uno al otro.

¿Qué puede hacer la esposa para satisfacer las necesidades de su esposo? Un esposo necesita que su esposa lo respete, que lo considere, que lo honre, que lo prefiera, que note su presencia, que lo estime, y que crea en él.

Lo que él no necesita es una esposa que le pierda el respeto… que lo insulte… que lo critique… que no lo apoye... y que no satisfaga sus necesidades. Dios creó a la esposa para ser una ayuda idónea. ¡Para que completara a su esposo!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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