EL GRAN AMOR – 1 Pedro 1:22-23,25

1 Pedro 1:22 dice, Y ahora, ya que se han purificado mediante su obediencia a la verdad, para amar sinceramente a sus hermanos, ámense los unos a los otros de todo corazón.

En el evangelio de Juan, Jesús, nuestro Buen Pastor, nos dice lo que nos identifica como cristianas: ES EL AMOR. En Juan 13:34-35, Jesús dice, “Un mandamiento nuevo les doy: Que se amen unos a otros. Así como Yo los he amado, ámense también ustedes unos a otros.

35 En esto conocerán todos que ustedes son Mis discípulos, si se aman unos a otros.”

En palabras y acciones, una creyente debe de demostrar amor… a todos aquellos alrededor suyo. 1 Juan 4:11 dice, “Amados, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos unos a otros”. Como discípulos de Cristo, nuestro amor debe de destacarse en medio de una multitud.

Jesús contó muchas parábolas acerca de cómo amar a nuestro prójimo. El declaró el mandamiento del Libro de Levítico “ACERCA DE AMAR A OTROS ”, e indicó que debiera ser uno de los DOS GRANDES MANDAMIENTOS, que Dios nos ha dado. ¡Jesús hasta exhortó a Sus discípulos a que amaran a sus enemigos!

Así que, cuando Pedro escribe, que debemos tener un amor sincero y profundo –UNOS POR OTROS -- él realmente no estaba hablando de un concepto nuevo. ¡Este mandato es tan antiguo como la Escritura misma! ¿Entonces por qué reitera Pedro un mandamiento tantas veces reiterado?

Porque la pregunta no es ¡SI LO SABEMOS! La pregunta es¡SI LO HACEMOS! Y tanto en la época de Pedro, como la de hoy en día, la mayoría de los cristianos no lo hacen. Por lo menos, no en la medida como la Escritura nos exhorta.

Como seres imperfectos que somos, todas luchamos con nuestras relaciones. Ya sea, si somos madres o hijas, solteras o casadas, todas luchamos por expresar el amor de manera correcta, diciendo y haciendo lo que es correcto. ¡Y en el momento correcto! ¡Y ASÍ ES COMO CRECEMOS EN AMOR A TRAVÉS DE TODA NUESTRA VIDA!

En 1 Corintios 13:4-8, el apóstol Pablo nos hace un resumen de como debiera ser el amor. “El amor es paciente y bondadoso. No es envidioso ni jactancioso, no se envanece, 5 no hace nada impropio. No es egoísta ni se irrita, no es rencoroso.

6 no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de la verdad. 7 El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 El amor jamás dejará de existir”.

¡El estándar del amor suena maravilloso! Pero ponerlo en práctica, puede ser absolutamente abrumador. Por la gracia de Dios, tenemos a Jesús como nuestro ejemplo.

A lo que Jesús se relacionaba con genteque tenía problemas y necesidades diversas, Él demostró,EL AMOR PERFECTO EN ACCIÓN. A LO QUE CAMINAMOS CON JESÚS, permaneciendo en Su amor, Y EMPAPÁNDONOS EN SU PALABRA, reflejaremos más y más Su imagen.

¿No te pasa, que a veces, hieres a las personas que más quieres, y hasta te olvidas, EN LA EMOCIÓN DEL MOMENTO, de cuánto las amas realmente? Si es así, recuerda, que mucho antes de que Pablo escribiera 1 Corintios 13, él había sido un hombre furioso, rabioso, e iracundo, que andaba hiriendo al Dios, QUE ÉL CREÍA, conocer y amar.

Primero que nada, él tenía que darse cuenta cuán equivocado estaba acerca de Jesús. También tenía que darse cuenta, QUE CONOCER LA LEY, no es lo mismo que guardarla. QUE ÉL MISMO NECESITABA… NO SOLO MISERICORDIA, sino también, la ayuda del Espíritu de Dios, para amar a otros, como Dios los ama.

Para demostrar Su amor, Jesús murió por nosotras. Y PARA DEMOSTRAR NUESTRO AMOR, nosotras debemos de vivir para Él.

23 Pues ustedes han nacido de nuevo, y no de una simiente perecedera, sino de una simiente imperecedera, por la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.

El apóstol Juan escribió en 1 Juan 5:1-2, “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios. Todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por Él. 2 En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: en que amamos a Dios y obedecemos Sus mandamientos.

Es como si Pedro hubiera estado anticipando, que sus lectores le iban a preguntar por qué tenían que amar de la forma como él les ordenaba. Por eso, Pedro les dice que ellos debieran amarse de esta manera porque habían nacido de nuevo.

No debemos de permitir, que nuestra familiaridad con la expresión “nacido de nuevo” disminuya nuestra apreciación de la maravilla de esto. ¡NACIDO DE NUEVO! Así como hay leyes naturales, que resultan en nuestro nacimiento físico, así mismo, hay leyes espirituales, que resultan en nuestro nuevo nacimiento del Espíritu.

1 Juan 4:7-8 dice, “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios. 8 El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.”

El Nuevo Nacimiento era el tema favorito del gran evangelista, Jorge Whitefield. En una ocasión, una señora le preguntó… ”Señor Whitefield, ¿por qué predica siempre las palabras “Usted tiene que nacer de nuevo”. Señora, le contestó Whitfield, “Porque usted tiene que nacer de nuevo”.

¡Es una cosa increíble el nacer de nuevo! Significa que nosotras recibimos una naturaleza nueva y divina. Significa que nos convertimos en miembros de la FAMILIA REAL en el cielo. Significa que el Espíritu Santo vive en nosotras, y nos da poder, y nos convertimos en coherederas con Cristo, compartiendo con Él, el trono en los cielos.

25 Pero la Palabra del Señor permanece para siempre. Y estas son las buenas noticias que se les han anunciado. Nosotras necesitamos la predicación, y la enseñanza de la Palabra de Dios, por encima de todo.

No es que quiera minimizar el lugar de la música, el lugar de los métodos, y el lugar de la organización, ¡PERO NO HAY NINGUN SUBSTITUTO PARA LA PALABRA DE DIOS! La Palabra de Dios es tan imperecedera y tan eterna, como Dios Mismo.

¡La Palabra del Señor permanece para siempre!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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