AMOR PERFECCIONADO – 1 Juan 4:11-13

1 Juan 4: 11 dice, “Amados, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos unos a otros.

En el verano del 2015, Marco (un chico de 15 años) cargaba a su hermano Carlitos (de 8 años) durante una caminata de 90 kilómetros organizada para crear conciencia de las necesidades de aquellos con parálisis cerebral. Carlitos tenía parálisis cerebral.

El pesaba 28 kilos, así que Marco tenía que hacer paradas frecuentes, durante la caminata, donde otros lo ayudaban a estirar sus músculos. Marco tenía puesto arneses especiales para poder esparcir equitativamente el peso de Carlitos.

Marcos dijo, que mientras los arneses lo ayudaron con la incomodidad física, lo que más lo ayudó fueron las personas a lo largo del camino. “Si no fuera por todos los hurras, los aplausos, y la gente caminando a mi lado, no hubiera podido hacerlo. Mis piernas estaban adoloridas, PERO MIS AMIGOS ME CARGARON, y pude llegar a la meta final… ”

Por eso 1 de Tesalonicenses 5:1 dice, “Por lo tanto, anímense y edifíquense unos a otros.” El apóstol Pablo, del cual siempre pensamos como fuerte y valiente, también necesitaba ser “levantado”.

En Romanos 16, Pablo menciona a varias personas que hicieron exactamente lo mismo por él. Ellos servían a su lado, lo alentaban, cubrían sus necesidades, y oraban por él. Pablo menciona a Febe. Menciona a Priscila y Aquila, que eran sus compañeros de trabajo.

A la mamá de Rufo, que había sido como una madre para él también. A Gayo, que había sido muy hospitalario con él, y a muchos otros. Todas necesitamos amigas que nos levanten el ánimo. Y todas conocemos “a otros” que necesitan de nuestro aliento. ∐ Así como Jesús nos ayuda y nos sostiene, ¡ayudémonos unos a otros!

12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y Su amor se perfecciona en nosotros.

¡Dios fue encarnado en Cristo! ¡Y así como todo el mundo podía ver y sentir la presencia del Dios invisible en el carácter, y la conducta de nuestro Señor Jesucristo, así mismo, Dios vive en nosotras ahora. Por lo tanto, la gente debe de ver a Dios en nosotras, por la forma como demostramos ¡LO QUE ÉL ES! ¡DIOS ES AMOR!

Nosotras no podemos ver a Dios, porque Él es invisible. Pero nosotras podemos ver los resultados de Su presencia, como lo hicieron Moisés, Elías, Daniel, y otros. Dios se ha hecho visible en Cristo -- en las teofanías del Antiguo Testamento, y en la encarnación de Cristo en el Nuevo Testamento.

Las personas pueden ver los efectos de la presencia de Dios, cuando la gente de Dios demuestra su amor por otros. ¡Y esos efectos son cosas que OTROS pueden experimentar… que pueden observar y contemplar!

13 En esto sabemos que permanecemos en Él, y Él en nosotros: en que Él nos ha dado de Su Espíritu.

Jesús no sólo predicó acerca del amor de Dios, sino que lo demostró al entregar Su vida en la cruz. El espera que Su gente haga lo mismo. Si permanecemos en Cristo, permaneceremos en Su amor. Y si permanecemos en Su amor, debemos de compartir este amor con los demás.

Cuando compartimos este amor, estamos probándole “a nuestro propio corazón,” que permanecemos en Cristo. Y cuanto más entendemos Su amor,¡más fácil nos será confiar en Él! Así mismo, experimentar al Espíritu Santo, ¡es la evidencia de una fe genuina!

Cuando el amor de Dios está en un hogar, tú no tienes que preocuparte acerca del lugar que le corresponde a la esposa, o que si ella tiene que obedecer a su esposo, como la cabeza de la casa, ¡y todo eso!

Pablo escribe en Efesios 5:25,“Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella.” Si él la ama, si ella es una mujer,por quien puede dar su vida, si la esposa puede decir que ella ama a su marido con todo su corazón, y haría cualquier cosa por él, entonces, no pienso que necesitarían ceñirse a muchas reglas.

Romanos 8:16-17 dice, “El Espíritu mismo DA TESTIMONIO a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17 Y si somos hijos, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él, seamos glorificados.”

Es imposible percibir TODO LO QUE SE VOLVIÓ NUESTRO ¡cuando volvimos a nacer! El solo hecho de saber que compartiremos la herencia de Cristo con Él, ¡NOS EMOCIONA!

A lo mejor TÚ NO TUVISTE UN PADRE AMOROSO. El rol del Espíritu es de enseñarte cómo responder a tu Padre celestial , que se relaciona contigo SOLO CON UN AMOR PERFECTO. Y además, como vivir como una hija del Rey.

A lo mejor tú te criaste en la pobreza. El Espíritu te mostrará las riquezas inagotables disponibles para ti, como hija de Dios. Si tú fueras simplemente declarada heredera, y luego, TE DEJARAN SOLA, tú no podrías comenzar a usar tu herencia. Pero el Padre te ha dado a Su Espíritu para que te sirva de Guía y Maestro.

El Espíritu te guiará a las “magníficas promesas y recursos”, QUE SE VOLVIERON TUYOS, cuando Dios te adoptó a Su familia. Si tú has experimentado la obra del Espíritu Santo, ¡ESA ES LA EVIDENCIA DE QUE ERES UNA VERDADERA HIJA DE DIOS!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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