PERDONADOS– 1 Juan 1:9

El 14 de Noviembre de 1940, la fuerza aérea alemana bombardeó la ciudad de Coventry, en Inglaterra. Este fue el ataque aéreo MAS DEVASTADOR QUE SUFRIÓ INGLATERRA durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando el bombardeo terminó, la gente salió para chequear los daños, y vieron que su bella catedral había sido destruida. Pero ellos no dejaron que la terrible destrucción de su lugar de culto fuera usado como excusa para vengarse.

Más bien, ellos cogieron dos vigas del techo --tronchadas y quemadas -- las amarraron juntas, y las pusieron en el lugar donde había estado el altar. Las vigas formaban una cruz. Al pie de la cruz pusieron un letrero con dos palabras, que decía : “PADRE, PERDONA.”

1 Juan 1:9 dice, Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos a El mentiroso, y Su Palabra no está en nosotros.

Confesar viene de dos palabras griegas, “homos”, que significa “lo mismo”, y “lego”, que significa“habla.” Así que, poniendo las dos palabras juntas significa, “hablar la misma cosa.” “Indica estar de acuerdo”, “o admitir algo.”

Confesar nuestros pecados significa que estamos diciendo lo mismo que Dios dice acerca del pecado. ¡Es estar de acuerdo con Dios -- que nuestros pecados son malos y que necesitamos abandonarlos. Una verdadera confesión es llamar al pecado lo mismo que Dios lo llama – ya fuere , envidia, celos, lujuria, odio, engaño, codicia.

¡La confesión es algo serio! No es decir una oración toda poética, o de dar excusas acerca de nuestras vidas. No es orar, “Ay, Señor, si es que hecho algo malo, lo siento.” Más bien, es orar, “Señor, he pecado (y decirle nuestro pecado). Perdóname” ¡Recuerda que tu pecado, le costó a Jesús Su vida!

Al pedirle perdón a Dios, reconocemos que no podemos salvarnos a nosotras mismas. Por eso, debemos darle gracias a Diospor Su gran misericordia, y por el precio tan caro que pagó por nuestros pecados. ¿Qué pecados en tu vida necesitan ser perdonados? ¡Confiésaselos al Señor! ¡Y no lo hagas más!

Dios declara en Romanos 3:23, “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.”

Eso me incluye a mí. La Biblia dice que yo he pecado. Mi conciencia me dice que yo he pecado. Mi razón me dice que yo he pecado. Cada parte de mi naturaleza me acusa, y me dice, ¡CULPABLE! ¡No hay quien haga lo bueno! ¡No hay ni siquiera uno!

¿Y qué significa que Dios es fiel? Significa que Él es digno de confianza, y que cumple Sus promesas. Dios quiere perdonar a Sus hijas. Él quiere mantener una relación íntima con nosotras. Pero esto solo puede pasar. cuando el camino hacia Él está limpio de la basura del pecado.

Tal vez pienses, que tu pecado es demasiado grande para que Dios te perdone. Pero la escritura dice que cuando confesamos, DIOS PERDONA. Pero si tú te niegas a creer eso, estarás insultando la fidelidad de Dios, ¡PORQUE DIOS NO PUEDE MENTIR!

Tú podrás decir que no te mereces la fidelidad de Dios. ¡Tienes razón! ¡Ninguna de nosotras se la merece! ¡ESE NO ES EL PUNTO! El punto es, que aun cuando nosotras seamos infieles, Él se mantiene fiel.

¿Y qué significa que Dios es justo? Significa que Él no puede pasar por alto el pecado de la gente.

Romanos 6:23 dice “La paga del pecado es muerte.” Desde el principio, sacrificios fueron ofrecidos por el pecado, y sangre fue derramada. Esto no podía cambiar porque Dios no cambia. Se tenía que hacer justicia para poder lidiar TERMINANTEMENTE con el pecado.

Como la gente no podía pagar la multa por sus pecados, Dios tomó el castigo en SÍ mismo, a través de Su Hijo Jesucristo. De esta forma, se hizo justicia, y se abrió el camino para que Dios nos perdonara, y nos limpiara de toda maldad. Aquellas que le confiesan sus pecados a Dios, PUEDEN ESTAR SEGURAS, que Dios las perdonará. ¡Él es digno de confianza!

David clamó en el Salmo 51:10, “Dios mío, ¡crea en mí un corazón limpio! ¡Renueva en mí un espíritu de rectitud!”

Adem ás, Jesús dice en Mateo 6:14-15, “ Si ustedes perdonan a los otros sus ofensas, también su Padre celestial los perdonará a ustedes. 15 Pero si ustedes no perdonan a los otros sus ofensas, tampoco el Padre de ustedes les perdonará sus ofensas.”

A lo mejor tú te consideras una persona muy perdonadora, PERO AHORA TE ENCUENTRAS CON QUE HAY ALGUIEN, a la cual no puedes perdonar. Cuando estas luchando con el perdón, necesitas recordar QUIEN ERAS TÚ cuando Dios te perdonó por primera vez. Efesios 2 dice que tú eras por naturaleza “OBJETO DE IRA.”

Sin embargo, Dios perdonó tus grandes pecados, y tu rebelión contra Él. Aun cuando todavía rechazabas a Dios, Romanos 5:8 dice “que Cristo murió por ti.” Siendo así, ¿cómo puedes negarle el perdón a aquellos que han pecado contra ti? El perdón no es un don espiritual, no es un talento, y no es un rasgo heredado. ¡El perdón es una elección!

Jesús, viendo aquellos hombres, que irónicamente y sin piedad, lo clavaban a la cruz, le clamó al Padre en Lucas 23:34: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Entonces, ¿cómo podemos negarnos a perdonar a aquellos que han cometido ofensas en contra nuestra?

Jesús dijo, que con la misma medida con que perdonamos a otros, con esa misma medida, Dios nos perdonará a nosotras. El perdón de Dios no está basado en los estándares, que nosotras establecemos, sino en los estándares que Dios establece en Su Palabra. Dios no permite excepciones cuando se trata del perdón.

Antes de pedirle a Dios que te perdone, examina primero tu corazón, para ver el estado de tus relaciones. ¿Querrías tú que Dios te perdonara, de la misma forma como tú estás perdonando a otros en este momento?

Si no perdonamos, PERDEMOS DE TRES MANERAS: (1) Perdemos nuestra comunión con Dios. (2) Perdemos nuestra comunión con otros cristianos, y (3) Perdemos nuestra fuerza espiritual. ¿Escogerás perdonar?


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© Fotografía por Nancy Galligan

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