Jesucristo personificó el amor de Dios, no solo por Su muerte en la cruz, sino también por las buenas obras que hizo en la tierra. Amor es querer… es compartir. Es ser compasiva. Es identificarnos con otra persona para que ésta logre realizarse. Amor es dar la preferencia a otros, y por lo tanto, no siempre es fácil. ¡CUESTA!

Mateo 14:14 dice, “Cuando Jesús salió de la barca y vio a la gente, tuvo compasión y sanó a los que estaban enfermos. 15 Ya anochecía cuando Sus discípulos se acercaron a Él, y le dijeron, ‘Ya es muy tarde, y en este lugar no hay nada. Despide a toda esta gente, para que vayan a las aldeas y compren de comer.’

Jesús les dijo: ‘No tienen por qué irse. Denles ustedes de comer’. 17 Ellos le dijeron: ‘Aquí tenemos sólo cinco panes y dos pescados’. 18 Él les dijo: ‘Tráiganmelos acá.’ 19 Mandó entonces a la gente a que se recostara sobre la hierba.

Tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo los bendijo, los partió, y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. 20 Todos comieron, y quedaron satisfechos; y de lo que sobró se recogieron doce cestas llenas. 21 Los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y los niños.

Jesús había estado enseñando todo el día. A lo que caía el sol, los discípulos se preguntaban qué era lo que Jesús planeaba hacer con esta multitud. Después de todo, la multitud había venido desde muy lejos para estar con Jesús en este desierto.

Los apóstoles se morían de hambre. La multitud también tenía hambre, y no había puestos ni restaurantes para comer en el desierto. Ya era hora de deshacerse de la multitud. La solución era muy simple: “Señor, ¡diles que se vayan!” Aunque era una idea bien práctica, carecía de compasión.

Obviamente, era una solución lógica. Los discípulos no podían alimentar a tanta gente... Pero se habían olvidado de algo muy importante… de que Jesús si podía alimentarlos. Jesús les dice: “La gente no tiene que irse. Denles ustedes de comer.”

Jesús involucra a los discípulos en el milagro que estaba por ocurrir. Él quería que ese milagro se les quedara grabado en la mente. Que fortaleciera su fe. Que vieran que Dios era su Proveedor.

Juan 6:9 nos dice que había, un chiquito, entre la multitud, que había traído su lonchera con cinco panes y dos peces. ¿Pero cómo podían repartir “ese poquito” entre tanta gente? Grandes cosas suceden cuando “lo poco que tenemos” lo ponemos en manos de Jesús. Los cinco panes y los dos peces se multiplican milagrosamente en las manos de Jesús.

Jesús le da los panes y peces a Sus discípulos, quienes a su vez, los reparten entre la gente. Este es un retrato de la iglesia. Esta es la manera típica como Dios actúa. El provee el pan espiritual para Sus hijos, pero usa a Su pueblo, como instrumento para bendecirlos.

En la Presencia de Jesús nuestros medios se multiplican. Él es el Señor de la abundancia. Es verdad, que a veces, Su pueblo pasa por épocas de escasez. Sin embargo, en esas épocas, aprendemos a buscar a Dios, Y A DEPENDER DE ÉL, que es lo que Él quiere.

Jesús tiene el poder de darnos todo lo que necesitamos… y cuando lo necesitamos. A veces esa provisión llega a último minuto, ¡PERO LLEGA! ¿Por qué espera Dios a último minuto? Porque Dios fortalece nuestra fe, “ensanchándola”, estirándola como si fuera un elástico. Por eso Romanos 1:17 dice “El justo vivirá por la fe.”

A lo mejor tú estás pasando por un momento difícil. Te retuerces las manos pensando, “Dios me ha olvidado.” ¡NO! ¡EL TE AMA! ¡CREE Y CONFIA EN ÉL! Jesús sabe lo que estás pasando Él sabe lo que necesitas… y Él sabe ADÓNDE te está guiando.

Cuando te sientes desalentada o deprimida, ¿buscas a Dios y Su Palabra para recibir consuelo, y aliento? ¿Confías en Sus promesas? El Salmo 31:7 dice “Me gozaré y alegraré en TU misericordia, porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias.”

Cuándo tengas miedo, ¡MIRA AL CIELO! ¡ORA! JESÚS ESTA CONTIGO. Vislumbra Su majestad, y recobrarás tu perspectiva. Lo que Dios promete, ¡ÉL LO CUMPLE! Y Dios te promete en Isaías 41:10, “No temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.”

Cuando no puedes pagar las cuentas, ¡MIRA AL CIELO! ¡ORA! ¡JESÚS ES TU PROVEEDOR! Si te maltratan o te ignoran, ¡MIRA AL CIELO! ¡ORA! ¡JESÚS ES TU PROTECTOR!

Si piensas que nadie ve lo que estás pasando, ¡MIRA AL CIELO! ¡JESÚS ES OMNIPRESENTE! Él se preocupa por ti. 1 Pedro 5:7 dice, “Deposita en Jesús toda ansiedad, porque Él cuida de ti.”

Muchas de nosotras fallamos al no darnos cuenta de la necesidad ajenadel dolor humano. No escuchamos el gemir de su soledad… ni escuchamos la frustración de sus corazones. Pero Jesús la escucha. Nuestros corazones pueden estar fríos y duros, pero no el de Jesús. Su corazón es siempre cálido y compasivo.

Aunque otros nos fallen, o nosotras mismas le fallemos a otros, hay UNO que nunca falla. Hay UNO que nunca abandona. Ese UNO es JESUCRISTO. Jesús dice en Juan 14:18, “No los dejaré huérfanos; vendré a ustedes.”

Él te creó. Planeó las circunstancias de tu vida. Él sabe tu situación. El desea suplir todo lo que necesitas… de acuerdo a la abundancia de Sus riquezas.

En las buenas y en las malas, Dios es todo lo que necesitamos. Y Dios sabe exactamente lo que tú necesitas. ¿Estás enferma? ¿Deprimida? ¿Preocupada?

¿A lo mejor estás pasando por un divorcio? ¿O la muerte de un ser querido? ¿O un problema económico?

Cuando RECONOZCAS que Dios es MAS GRANDE que cualquier problema que puedas tener, eso reforzará tu fe, y te ayudará a enfrentarte a los problemas de la vida con confianza y seguridad.


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© Fotografía por Nancy Galligan

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