Santiago 1:3 dice: Bien saben que, cuando su fe es puesta a prueba, produce paciencia. 4 Pero procuren que la paciencia complete su obra, para que sean perfectas y cabales, sin que les falte nada.

Debemos de admitir… que TODAS hemos tenido momentos, en que hemos pensado, que las promesas de la Biblia fueron escritas para otra persona… NO PARA NOSOTRAS!

No es fácil entregarnos confiadamente en los brazos de Jesús… cuando nos acaban de diagnosticar que tenemos cáncer, o que nos han cancelado el seguro médico, o que nos ha venido una gran crisis.

En los momentos de dolor y sufrimiento, vivimos con ese “tira y afloja” de QUIÉN CREEMOS QUE DIOS ES… Y QUIÉN PARECE SER… basado en nuestras circunstancias. Sin embargo, ¡NOSOTRAS PODEMOS APRENDER MUCHO DE JOSÉ! El creía que Dios era bueno y amoroso, aunque sus circunstancias, parecían indicar lo contrario.

UNA TRAS OTRA, José fue perdiendo las MEJORES COSAS en su vida: perdió a su familia, su libertad, y su reputación. Él vivió,por muchos años, SIN NINGUNA EVIDENCIA VISIBLE de que Dios estaba arreglando todas las cosas para “su bien.”

Sin embargo , José se aferró a su fe de que Dios era un Dios de amor. ¿Por qué? Porque la fe de José estaba centrada EN LA VERDAD DE DIOS, y no, en lo que él podía ver.

El creía en un Dios, QUE ERA DIGNO DE CONFIANZA, cuya fidelidad era MÁS GRANDE, que las circunstancias, a las cuales, él se estaba enfrentando. José sabía que Dios había intervenido SOBERANAMENTE en el transcurso de la historia de la humanidad; y por lo tanto, él confiaba en Él.

José, como nosotras, vivió la mayor parte de su vida con la tensión… creada por experienciasque no parecían coincidir con las promesas de Dios. Sin embargo, él se aferró a su fe completamente... Y en el momento preciso, Dios puso a José en un lugar de prominencia, como gobernador de Egipto.

Le dio un “puestazo” como quien dice. Dios tenía un plan para su vida. ¡Y lo cumplió! Y Dios tiene un plan para tu vida también. ¡Y Él lo cumplirá! ¡Así que! ¡No te desesperes por las demoras de la vida! ¡No te descorazones! ¡No te des por vencida!

Las pruebas son COSA SEGURA en nuestras vidas. PERO NO PODRÁN CONTROLARNOS, mientras NUESTRA FE descanse en el carácter de un Dios fiel, que nos promete que triunfaremos EN TODAS LAS COSAS, por medio de Su Hijo Jesucristo.

El Antiguo Testamento nos exhorta en el Salmo 27:14,“¡Espera en el Señor! ¡Infunde a tu corazón ánimo y aliento! ¡Sí, espera en el Señor!” Y el Salmo 37:9 dice: “Si esperas en el Señor, heredarás la tierra.”

Y en el Nuevo Testamento, Jesús cuenta la parábola del sembrador, cuando dice en Lucas 8:15, “Pero la semilla que cayó en buena tierra representa a los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan una buena cosecha porque permanecen firmes.”

¿Cómo podemos aprender a ser pacientes? ¡A TRAVES DE PRUEBAS Y TRIBULACIONES! Pero, ¿POR QUÉ? No porque sea agradable, sino porque es productivo. ¡Las pruebas y tribulaciones producen paciencia! ¡Perseverancia! Dios está tratando de moldearnos más como Cristo. Y este proceso requiere sufrimiento, frustración…

El fruto del Espíritu no puede producirse, cuando está todo siempre soleado. En la vida, tiene que haber momentos de lluvia, y de nubes negras… “Esas palabras que te hirieron, la carta que te causó pena, la crueldad de tu mejor amiga, tu necesidad económica. Todas ellas las conoce Jesús.”

Puede que Dios, por algún motivo, quiera que esperemos por lo que queremos, o por lo que necesitamos:

1. Tal vez, lo que queremos ES lo que Jesús también quiere para nosotras, pero no estamos listas para recibirlo todavía.

2. Puede que nuestra motivación, por tener algo, sea contraria al propósito de Dios para nosotras.

3. Jesús puede estarnos llamando la atención acerca de algún pecado escondido en nuestras vidas.

4. Jesús quiere ENSEÑARNOS DISCIPLINA, a través de la espera.

5. Conseguir lo que queremos puede tener un efecto negativo en otra persona.

6. Jesús nos quiere enseñar a confiar en Sus caminos, y en Su tiempo, y aprender que éstos son los mejores para nosotras.

Hebreos 6:8-9 dice , “Aunque era Hijo [hablando de Jesús], aprendió a obedecer mediante el sufrimiento; y una vez que alcanzó la perfección, llegó a ser el autor de la salvación eterna para todos los que le obedecen.”

Si te vuelves amargada, a causa de tus problemas y dificultades, estarás cerrándole a Jesús algunos de los lugares más profundos de tu alma, que solo se pueden alcanzar, por el sufrimiento. El Espíritu de Dios tiene cosas importantes que enseñarte, pero solo puedes aprenderlas, por medio de las pruebas.

No te resientas por el sufrimiento, que Jesús está permitiendo en tu vida. No tomes decisiones, ni inviertas todo lo que tienes, para evitar dificultades. Aprende a obedecer, ¡AUN CUANDO TE DUELA! A través de tus aflicciones y dificultades, la Presencia de Jesús es tu consuelo y tu seguridad. ¡Él nunca te abandonará! ¡Así que! ¡Sigue adelante!

Hebreos 12:11 nos da esperanza, cuando dice: “Claro que ninguna disciplina nos pone alegres al momento de recibirla, sino más bien tristes; pero después de ser ejercitados en ella, nos produce un fruto apacible de justicia.” LA PACIENCIA es palabra de Dios. ¡Él nunca está apurado!

La palabra de Jesús para nosotras es “ESPERA.” “TEN PACIENCIA.” Toma tiempo para que la tierra complete su gira alrededor del sol. Toma tiempo para que la marea suba. Toma tiempo para que una niña crezca, y se convierta en toda una mujer. Y toma tiempo, llevar a una persona a la madurez completa en Cristo.

¿Cómo puedes cultivar la paciencia HOY en tu vida?


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© Fotografía por Nancy Galligan

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