Jesús dice en Mateo 7:24-25, “Cualquiera que me oye estas palabras, y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente [o a una mujer prudente] que edificó su casa sobre la roca.

25 Cayó la lluvia, vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y azotaron aquella casa, pero esta no se vino abajo, porque estaba fundada sobre la roca. 26 Por otro lado, a cualquiera que me oye estas palabras y no las pone en práctica, la compararé a una mujer insensata, que edificó su casa sobre la arena.

27 Cayó la lluvia, vinieron los ríos, y soplaron los vientos, Y AZOTARON AQUELLA CASA, y ésta se vino abajo, y su ruina fue estrepitosa.

La vida cristiana es trabajo arduo. El cristianismo involucra esforzarse metódicamente para implementar las verdades de la Palabra de Dios a tu vida. La profundidad y madurez espiritual no vienen sin esfuerzo continuo.

Jesús acababa de dar el Sermón del Monte, donde había enseñado verdades muy profundas. ¡VERDADES JAMAS ANTES DICHAS! El Hijo de Dios había explicado claramente la clase de vida que le agrada al Padre. Y aun así, Jesús sabía que cuando terminara Su sermón, habría algunos que se irían, y jamás aplicarían la Palabra que acababan de escuchar.

Jesús dice que el hombre o mujer, que toma las palabras de Dios, y las aplica a su vida, es como una persona sabia, que construyó su casa en la roca. Las rocas son fuertes para construir sobre ellas. Toma mucho esfuerzo poner los cimientos de la casa sobre una roca. En cambio, construir una casa en la arena ¡ES MUY FACIL!, y se construye en un dos por tres.

Construir en una roca es trabajo serio y TEDIOSO. Sin embargo, el que construye en la arena está en una posición muy vulnerable. El que construye en la roca, hace la casa segura .¿Cómo evaluarías tú “la clase de cimientos” con que estás construyendo tu propia vida?

Simplemente mira lo que pasa cuando viene una tormenta a tu vida. Una vida edificada en la Palabra de Dios ¡aguantará cualquier tormenta!LA MISMA TORMENTA QUE BARRERÁ LA VIDA DE LA QUE “NO OBEDECE” LA PALABRA DE DIOS.

No hay ningún atajo, ni método rápido, para obtener la madurez espiritual. La madurez solo viene a través de trabajo duro,y de obediencia a lo que Dios dice. La próxima vez que escuches a Jesús hablar, comienza a aplicar Su verdad a tu vida inmediatamente para que ninguna tormenta perturbe o inquiete tu vida.

Por eso Jesús dice en Juan 3:21: “El que practica la verdad viene a la luz, para que sea evidente que sus obras son hechas en Dios.”

Santiago 1:23-24 dice, “El que oye la palabra, pero no la pone en práctica, es como el que se mira a sí mismo en un espejo: 24 SE VE A SÍ MISMO, pero en cuanto se va, se olvida de cómo es.

Todos los espejos tienen una cosa en común: NO MIENTEN. Así que, aun si nuestro peinado no está muy bonito en ese momento, o si tenemos una linda sonrisa, los espejos reflejan fielmente la verdad. Santiago nos enseña que la Palabra de Dios es unESPEJO SOBRENATURAL que puede ver “muy por por encima de la superficie,Y EXPONER AL CORAZÓN.

“¿Soy yo fiel con mis palabras y mis acciones?” El espejo de Dios revela las contradicciones que hay en nuestra vida religiosa. Así que pregúntate: “¿Escucho yo la Palabra de Dios? ¿Estoy haciendo lo que Dios me dice?”

Al mirarnos al espejo de la Palabra de Dios, ¡nos vemos tal como somos! Santiago nos habla de los errores que la gente comete, al mirarse en el espejo divino. En primer lugar, esas personas solo echan un vistazo. No se examinan cuidadosamente al leer la Palabra de Dios.

Muchas creyentes sinceras leen un capítulo de la Biblia diariamente, PERO ES SOLO UN RITO RELIGIOSO, que no les hace ningún bien. Es más, sus conciencias las acusan… si no hacen su lectura diaria. Cuando en realidad, las deberían de acusar por haber leído la Palabra de Dios, tan a la ligera.

Una lectura superficial de la Biblia no nos puede revelar nuestras necesidades cruciales. Es la misma diferencia que hay… entre mirar una foto instantánea o una radiografía. Si se fijaran atentamente, en lo más profundo de sus corazones, nunca olvidarían lo que han visto.

25 En cambio, el que fija la mirada en la ley perfecta, que es la ley de la libertad, y no se aparta de ella ni se contenta sólo con oírla y olvidarla, SINO QUE LA PRACTICA, será dichosa en todo lo que haga.

Si vamos a usar el espejo de Dios provechosamente, debemos de fijarnos en él completamente. ¡Un simple vistazo no es suficiente! Debemos examinar nuestro corazón y nuestra vida a la luz de la Palabra de Dios.

Este acto requiere tiempo, cuidado y entrega sincera. Así que, cinco minutos diarios a solas con Dios no son suficientes para un examen espiritual completo. Después de examinarnos, debemos recordar lo que somos… Y LO QUE DIOS DICE… y luego, ponerlo a la práctica.

La bendición no viene SOLO con leer la Palabra, ¡SINO CON APLICAR LA PALABRA! ¿Por qué llama Santiago a la Palabra de Diosla ley perfecta, la ley de la libertad? La respuesta es que al obedecerla, JESÚS NOS LIBERA de la esclavitud del pecado.

El Salmo 119:45 dice: “Solo así seré completamente libre, pues he buscado seguir tus mandamientos.” Y Jesús mismo dice en Juan 8:34: “De cierto, de cierto les digo, que todo aquel que comete pecado, esclavo es del pecado.”

El espejo de la Palabra, no solo nos examina y nos muestra nuestros pecados, ¡SINO QUE TAMBIEN NOS LIMPIA! Nos da la promesa de limpieza en 1 de Juan 1:9, “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.”


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© Fotografía por Nancy Galligan

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