¡Todo el mundo quiere tener paz! ¡PAZ Y TRANQUILIDAD! Sin embargo, tenemos que admitir que, muchas de nosotras, experimentamos MÁS “EL ESTRÉS,” que la paz. El estrés es un triste fenómeno en nuestro mundo moderno . ¡Todo el mundo anda estresado! ¡Todo el mundo anda tenso!

Millones de aspirinas son consumidas a diario. ¡Hoy en día la venta de tranquilizantes esta por las nubes!

Hace más de tres mil años, Salomón escribió en Proverbios 14:30,“Un corazón apacible infunde vida al cuerpo, pero la envidia, corroe hasta los huesos.” Se supone que la cristiana DEBERÍA SENTIR PAZ, en medio de las dificultades. Ella debería tener un espíritu calmado y despreocupado.

JESUS DEMOSTRABA ESTA PAZ. El nunca andaba apurado, ni molesto, ni preocupado. Desde los doce años, Jesús sabía – con respecto a Su humanidad – que iba a morir en la cruz por los pecados del mundo.

A pesar de que la sombra de la cruz se hacía “más y más” cercana con el pasar de los días…. Jesús nunca demostró el más mínimo miedo. Esto no inquietaba Su paz ni perturbaba Su confianza.

¡Vivimos en un mundo inquietante ¡No tenemos seguridad! Los ladrones entran a robar, los accidentes suceden, las enfermedades atacan, el terror asalta, y la muerte nos viene a todos.

¡Nadie se libra! Cuando la presión se acumula, en vez de asustarte, ¡ORA! La oración relaja el estrés.

La Biblia habla acerca de tres clases de paz:

Primero, habla de la paz espiritual. Paz espiritual es tener paz con Dios. Romanos 5:1 dice, “Así pues, justificados por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” ¡Esto es lo primordial! Tenemos que tener paz con Dios, antes de poder tener cualquier otro tipo de paz.

Segundo, la Biblia habla de la paz emocional. Al tener paz CON DIOSque es paz espiritual – podemos tener laPAZ DE DIOS – que es la paz emocional. Es una sensación de bienestar… de calma… de orden. ¿Has escuchado alguna vez a alguien decir? “Ay, necesito darme una escapadita. ¡YA NO DOY MÁS!

¡A lo mejor tu misma lo has dicho! Alguna vez has estado tan cansada por la noche, qué tu cuerpo se desploma sobre la cama, ¿pero tu mente sigue yendo a mil por hora? ¿Tu mente sigue corriendo de un pensamiento a otro?

¡A decir verdad! Tú te puedes dar una escapadita. Tú te puedes ir a Hawái hoy mismo. ¡O al Caribe! Pero si no tienes paz emocional, tu mente seguirá corriendo, aun mientras que te estés bronceando en la playa. ¡No te puedes correr de ti misma! Tú necesitas, no solo paz espiritual, sino paz emocional también.

Y tercero, necesitas paz relacional, es decir, paz con otras personas… con tus relaciones. Romanos 12:18 dice, “Si es posible, y en cuanto dependa de nosotros, vivamos en paz con todos.” Para muchas de nosotros, los problemas m ás grandes son aquellos que tenemos con otra gente.

Tratamos de llevarnos bien con el jefe, con la familia, y con los parientes. Tenemos que lidiar frecuentemente con conflictos… competencia, y críticas. ¡Estas cosas nos pueden robar la paz!

¡REALMENTE! ¡Necesitamos paz espiritual, emocional y relacional! ¿Pero cómo podemos encontrarla? En Juan 14:27 Jesús nos promete: “La paz les dejo, Mi paz les doy. Yo no la doy como el mundo la da.” Como Jesús vive en nosotras, podemos experimentar una vida de gozo, aun durante los tiempos difíciles.

¡Jesús tenía paz! Y Él podía dar Su paz, aun sabiendo que estaba en camino a la cruz. Noten que Jesús dice que Su paz es un regalo. ¡Es un don! No podemos trabajar para obtenerla, ni tampoco nos la podemos ganar.

Y finalmente, la paz de Jesús no tiene nada que ver con nuestras circunstancias. La paz de Dios nos permite estar tranquilas en medio de los problemas. ¿Cómo podemos tener esta paz? Les voy a dar tres claves para poder tener la paz de Dios.

Primero, si quieres tener paz, obedece los principios de Dios, que se encuentran en Su Palabra. El Salmo 119:165 dice, “Los que aman Tu ley… viven en completa paz, porque saben que no tropezarán.”

Segundo, SI QUIERES TENER PAZ, acepta el perdón de Dios. Para la mayoría de nosotras, la culpa es lo que destruye nuestra paz. Cuando nos sentimos culpables, nos sentimos obsesionadas y perseguidas por nuestro pasado. ¿Qué si alguien se entera?

Pero 1 de Juan 1:9 dice, “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” El perdón de Dios está disponible para todos. Así que, si estás con la conciencia sucia, ¡PIDELE A JESÚS QUE TE LA LIMPIE HOY!

Y Tercero, si quieres tener paz, ¡ENFÓCATE EN LA PRESENCIA DE JESÚS! ¡El está siempre con nosotros! ¡Debemos aprender a sentir Su Presencia! Tú puedes escoger, entre enfocarte en tu propio problema, O ENFOCARTE EN DIOS, que tiene la solución.

¿Dónde puedes encontrar “paz” en medio de tu problema? ¡Definitivamente, no enfocándote en el problema! Eso nunca calma ninguna situación.

Nunca tendrás paz verdadera hasta que Jesucristo no controle tu vida ¡Cristo es tu paz! Recuerda que la pazNO SIGNIFICA una vida sin problemas. ¡NO! Más bien, es una sensación de “tranquilidad” en medio de los problemas.

¿Qué te está robando de la paz hoy día? ¿Tu trabajo? ¿Tus finanzas? ¿Una operación? ¿Una persona difícil?

¿Cuál es tu miedo más grande en estos momentos? ¿La soledad? ¿Miedo a fracasar? ¿La muerte? ¿Una enfermedad? ¡SI QUIERES TENER PAZ, ¡CONFÍA EN JESÚS! ¡SOLO EL TE LA PUEDE DAR!


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© Fotografía por Nancy Galligan

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